sábado, 14 de noviembre de 2009

Con lo bien que lo podíamos estar pasando

Al descorchar El País de hoy, me encuentro con un artículo titulado Comunistas II. Una tribuna de Esther López, listera de las europeas por IU. Es la respuesta a otro de Elvira Lindo, llamado Comunistas. Cómo yo ya hice el mío, en tiempo y forma, no insistiré mucho sobre el asunto, pero ya que es sábado y, al menos en Madrid, el día está más pachucho que mi tobillo, dediquen unos minutos a leerlos; para pensarlos bastan unos segundos.

Lindo es una profesional del articulerismo, escribe guiones y novelas y muchas veces resulta graciosa. Su paso por Manhattan no le quitó oficio, pero se me hizo más pesada y dejé de leerla. Debe ser machismo literario, porque lo mismo me ha pasado con la Montero que me aburre absolutamente, con la Grandes, que una vez rasurada Lulú dejó de interesarme y además soy irregular visitador de la Torres.

El artículo citado es menor y se puede tirar al mar del mismo nombre, pero bueno, uno escribe todos los días y no siempre la pluma se porta de igual forma. Pero la señorita López Barceló debería habérselo tomado más en serio, porque si siempre escribe así sería mejor dejarlo, máxime cuando aparecen como co-firmantes Cayo Lara, José Luis Centella y Willy Meyer. El gusto asambleario no se pierde ni para las tribunas, ocultando ese tic arcaico de la autorización en la sombra.

López Barceló dice que es arqueóloga –hay profesiones que deberían omitirse cuando promueven el chiste fácil- y dedica parte de la tribuna a defenderse. Si El País, periódico anticomunista donde los haya, te da un espacio, utilízalo para tu causa y lame tus heridas a solas. Dice que tiene 26, pero aparenta 15. Sí, se lo diría a un hombre si hubiera escrito lo mismo, por si las feministas aguerridas ven sospechas de menosprecio de género. Lindo muestra una opinión y López desgrana una defensa innecesaria salvo que sea íntimamente culpable. El pues anda que tú no está a la altura de lo que se espera.

Por otro lado, le deseo lo mejor, la ingenuidad se cura, pero hay que alimentar la rebeldía, y no es a base de estar en paro sino cultivando el análisis y el conocimiento, es decir, más por la empatía que por el egotismo, menos por uno y más por los demás.

Lo curioso es que el trío calavera de la izquierda no socialista, aparezca de guardia pretoriana en un artículo escrito en primera persona, por mucho que en el nuevo comunismo sean todos uno y trino. Willy Meyer, con sus idiomas, encontró desde hace tiempo destino de exiliado voluntario, de Centella poco se puede decir y ya lo dije y de Cayo Lara pues pesimismo. No se puede presumir de trabajador del campo para justificar ignorancia sobre Sabino Fernández Idem. Ya no es la picardía de mentir o silenciarse –bastaba un acento en la O y poco más para lograrlo-, es el asombro de que no ha leído los periódicos en los últimos 30 años.

Ya hemos comentado que el saber no sólo ocupa lugar, es que últimamente lo abarrota y lo anega, destrozando con brotes de información y juicio lo que antes era un bello y yermo páramo; la cultura es un bien molesto y hay más mérito en llevar trabajando desde los catorce años que en sacar Registros al año de acabar la carrera, como hizo la ministra Corredor. La clave está en que estudiar no es trabajar. Aprobar Romano, Anatomía o Estadística, no es nada comparado con darle a una pared con una maceta o llevar paquetes en ciclomotor. Y esa estúpida consideración, sólo lleva a que las clases desfavorecidas no aprieten las tuercas a sus retoños, dejando que sólo las familias con posibles, empujen a los suyos al estudio, por no necesitar que otro sueldo entre en casa.

Lara así lo cuenta, pero miren, creo que todos queremos que nuestro abogado, nuestro médico, haya estudiado en los mejores colegios, se haya licenciado en las universidades más punteras y haya hecho todos los masters del mundo en esos sitios en los que sólo los ricos pueden, para joder a la otra parte si es abogado y para salvar las nuestras si es urólogo. En absoluto me interesa que haya terminado la carrera tarde y con poco aprovechamiento porque tenía que cuidar a su familia desgraciada, que no tenía dinero para aprender inglés y que no está al tanto de lo último publicado hasta que lo traduzcan. Las penas para las radionovelas.

En todo caso el mérito superior es hacerlo a la vez. Trabajar y estudiar. Y luchar porque un tipo con aptitudes pueda estudiar y contribuir a la sociedad aunque su familia no tenga pasta. Alegar ignorancia es constatar que uno no debería estar ahí. Hoy en día, un líder sindical que discuta con la patronal, no puede ser un mero obrero que explique que con cuatro cuartos no se puede vivir. La fallida operación de Magna con Opel no puede hacerse sin, al menos, las cuatro tardes de economía que Jordi Sevilla regalaba a Zapatero. Tiene que saber por lo menos lo mismo que el negociador de enfrente. ¿Recuerdan el sistema de SuperLópez que revolucionó la industria automovilística? Básicamente era conocer los márgenes y sistemas productivos de sus proveedores para optimizar los propios hasta el punto de recomendar cambios para aumentarlos o para bajar los precios y ser más competitivo. En otras palabras, saber tanto de miel como el mielero que te la vende, aunque para ello haya que ser abeja obrera. Pero últimamente están ganando los zánganos.

Nota: Lean el artículo de Savater un poco más adelante, en donde habla, entre otras cosas, del maestro de Camus, el que convenció a la madre de que su hijo estudiara. Al recibir el Nobel le escribió una carta diciéndole que después de su madre, el primer pensamiento fue para ese maestro que le rescató del analfabetismo de una madre viuda en un pueblucho argelino. Un comunista, anarquista que dedicó su discurso de aceptación del Nobel a su primer profesor. Por eso es, entre otros millardos de cosas, mucho mejor leer a Albert Camus que a Elvira Lindo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Costumbres veladas

Cuando no me disfrazo suelo llevar traje y corbata. Dicen que adelgaza. Pero cuando vas al Corte Inglés no dejan de pedirte cosas. En septiembre, a punto estuve de ser el empleado del mes, pero en la última venta descubrieron mi impostura. Yo sólo quería ayudar.

Es lo que tienen los uniformes, te identifican frente al resto. Y facilita la vida. Así, sigues un paraguas en lo alto que te lleva a la Piazza Navona o te saca del Petit Palais porque reconoces a tu guía turística, o abres la puerta de tu casa por la noche a un tipo vestido de rojo con casco y un enorme contenedor, porque asumes que lleva la cuatro quesos de tus amores.

Hace años, si por la mirilla aparecía un tipo con traje gris y gorra de plato con un montón de papeles en el regazo, no le abrías porque sabías que era una multa, pero estabas seguro de que era el cartero. Ahora aparece un tipo barrigudo con chándal y carrito de ama de casa y piensas que es él el que debería de ser multado.

La vestimenta dice mucho de nosotros, ya lo decía H. G. Wells de los zapatos. Así en un hospital el elemento distintivo es el fonendoscopio llevado a modo de pashmina corta, de chalina, que separa a auxiliares y celadores de enfermeros y médicos, porque el pijama verde se impone, como ahora se dice, transversalmente y no hay otra forma de distinguirlos.

Zoubida Barik Edidi, es la abogada musulmana que fue obligada a dejar los estrados de la Audiencia Nacional, por ir con un pañuelo que le tapaba el pelo. Ahora ha denunciado a Bermúdez al CGPJ. Uno puede pensar que es envidia del juez por no poder cubrirse él la inmensa calva, pero parece que la cosa es algo más complicada.

La decana del Colegio de Abogados ceutí se pregunta si una persona lleva pañuelo en su vida cotidiana ¿por qué va a tener que quitárselo para asistir a un juicio? Ahora que se ha abierto la veda de las prostitutas, puede ser un bonito espectáculo que aparezcan en la sala con sus miniuniformes o que un obrero de la construcción reclamante de una indemnización vista casco amarillo o un mariachi despedido aparezca con sombrero mejicano. ¿Para cuando las togas boatiné que valgan en casa y en los estrados?

Ahora está de moda la monja doctora y su video. A mi me parece muy bien encontrármela en una catedral con su ropaje talar mirando retablos de conspiración gripal, la peste de nuestros días, pero que no se le ocurra auscultarme en un hospital con ese traje y mucho menos con esa actitud. Me imagino que a los católicos tampoco les gustaría ver a través de la celosía a un tipo con piercings, rimmel y pantalones de espuma de leopardo confesándolos, aunque no pongan reparo a que les atienda para poner un giro en la estafeta de la esquina.

Así, que en la vida privada, que uno se vista de lagarterana puede ser una opción, pero cuando se concitan otros intereses y uno ostenta cierta representación y privilegio, el atuendo no es elegible ad libitum y menos cuando se quiere hacer ostentación: soy musulmana, casi na!

Francia tiene las cosas muy claras, en actos de representación neutralidad absoluta y prohibición, por tanto, de cualesquiera muestras de creencias religiosas.

Por cierto, ¿qué hacía ZP vistiendo la kipá judía? El gorrito no deja de significar que Dios está por encima de los hombres y es de uso obligatorio en lugares de culto, consumas o no consumas, entiendas o no entiedas. Una cosa es ser respetuoso y otra dejar que te impongan las creencias de los demás. A título personal, como si se quiere circuncidar en público, pero como representante de los españoles debiera tentarse más los hábitos. ¿Les diríamos a los ultraortodoxos que se quitaran esas patillas rizosas y trocaran esos abrigos negros por guayaberas floreadas? ¿Les obligamos a comer nuestra comida y que se dejen de tonterías kósher? En modo alguno ¿verdad? Ellos visten como en Jerusalén y les preparamos de mil amores un menú apto para celíacos del alma. Si nosotros cedemos como anfitriones, debemos exigir que no nos hagan disfrazarnos cuando estemos allí.

En compensación no pediremos tremenda fabada y nos hincharemos a vino y comeremos, como buenos invitados, lo que nos den.

Como debe ser.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En defensa del comunismo

Recordarán amigos, febriles lectores de las historias de Asterix y Obelix, cuando estos dos héroes visitan Bretaña y se encuentran allí con un pariente. Obelix toca la chaquetilla del bretón, interesándose por el tejido del que estaba hecho. Es tweed, dice el primo de Asterix. ¿Es caro? pregunta Obelix. Mi sastre es rico, replica el inglés.

Como pueden ver en la foto, la historia se repite, ya no sabemos si como tragedia o como farsa. Pero ya supondrán que no se puede citar a Marx. Menos mal que mi caída de la moto puede servir como coartada. Hacerlo es como jugar a la güija para hablar con el mismísimo diablo. De hecho, una de las intelectuales de nuestros días, Carmen Lomana, casi lo prohíbe. El otro día en la televisión pública -dónde si no- le hacían un reportaje y le preguntaban por la acumulación de riqueza. Con desparpajo alegó que eso era hablar en términos marxistas y que eso no lo permitía. Defínanme soberbia.

No me extraña, la verdad, cuando nos hemos pasado toda la semana diciendo que el derrumbamiento del muro fue el triunfo de la libertad contra el comunismo, en un alarde de desconocimiento histórico, político y filosófico de primer nivel.

Bien es verdad que defender el comunismo es similar a defender la pedofilia o pegar a los padres, o incluso peor porque en los niños y en los progenitores siempre hay un merecimiento o una incitación. Los mismos comunistas españoles no se lo han sabido currar. Habrán oído a José Luis Centella, el flamante secretario general del PCE, con voz atiplada, apellido de galán de cómic y desconocido en la política, diciendo tres tópicos de redacción de COU.

Cómo es posible que se nos haga el culo Pepsicola –bonita y moderna expresión- hablando de la monarquía y su contribución a la libertad y la democracia, con la historia que tenemos en España. Desde los Reyes Católicos, su nieto alemán, su severo biznieto hasta el abuelo, alto traidor, del actual monarca; es la historia cruda y secular de barbarie, genocidio y felonía. Se estudia en bachiller, no crean. Y con la muerte de Sabino Fernández Campos parece que se ha ido el adalid de la libertad. Seguramente tuvo todo el derecho a rectificar después y seguramente también contribuyó a hacer que Juan Carlos hiciera lo que dicen que hizo, pero no está bien olvidar que fue un militar que se alzó en armas contra el legítimo Gobierno de la República. Se llama sedición.

¡Cómo los americanos pueden hablar de los asesinatos comunistas! cuando han sido responsables directos de derrocamientos de gobiernos, de desapariciones, de la total insurgencia de gran parte del mundo contra la otra media. Vietnam, Corea, Chile, Irak por no mencionar la exterminación de sus primeros pobladores indígenas.

Ya saben ustedes que el repaso sería largo, pero no se puede negar que la URSS cometió crímenes, que montó un sistema dictatorial que le costó la vida a millares de personas. Y Camboya. Y China. También lo saben ustedes de sobra.

Y aunque todo ello es terrible, la pregunta, en mi opinión, es qué hubiera pasado en el mundo sin los comunistas. Sin la ideología y sin aquellos que la defendieron, en su versión más compleja y en su cariz más inmediato: la lucha contra la explotación. Porque al final el genocidio nazi pudo asustar finalmente, pero no debió sorprender a nadie porque lo anunciaban por escrito y con letras de molde. Había un afán explícito de exterminio. Acojonamientos franceses e ingleses les ayudaron y una alta burguesía alemana nacionalista que les apoyó. Los comunistas estuvieron en contra y ya saben ustedes cómo lo pagaron. Y los Estados Unidos poco deberían decir. Lo de que el mejor indio es el indio muerto de Sheridan –mal atribuida a Custer- no les deja en buen lugar. O la doctrina Monroe –nada que ver con Marilyn- que dice América para los americanos pero en la que subyace el mundo y sus recursos para los americanos ricos, blancos y protestantes, que son los únicos que importan. Si quieren hablamos de McCarthy que despuntó persiguiendo comunistas. O de Henry Kissinger que consiguió el Nobel de la Paz por su contribución al rodaje de Missing de Costa-Gavras sobre los desaparecidos chilenos.

Mi competencia historicista es nula, así que no puedo desarrollar un discurso compacto y erudito, pero al menos sí esbozar la idea de qué sería hoy el mundo, las historias de muchos países sin los principios comunistas. Quizá haya alguno que piense que las fuerzas reaccionarias se hubieran dado cuenta de las jornadas laborales inhumanas, del trabajo infantil, de la seguridad laboral precaria, a lo mejor hay quienes creen que el voto universal fue una concesión, la sanidad universal, las vacaciones pagadas. Quizá el capitalismo, en un acto de contrición, se hubiera persignado con la mano invisible de Smith y hubiera manumitido a los esclavos, y les hubiera ofrecido todas las conquistas sociales conseguidas. Quizá, puede decir usted si es más inocente que el día de la madre, pero lo más probable es que nada de eso hubiera sucedido sin la presión organizada, sistemática de los comunistas.

Es cierto que bajo ese manto se cobijan individuos luchadores que no eran comunistas, eran anarquistas, socialistas, independientes compañeros de viaje que luchaban codo con codo defendiendo la libertad. También es verdad que los adjetivos cambian y Largo Caballero se sorprendería del PSOE actual. No es crítica, los tiempos cambian, las condiciones varían y asimismo las reivindicaciones. El arte de la política es cada vez más artesanía. Aunque lo cierto es que únicamente los comunistas actuaban de forma monolítica en las fábricas, en la universidad, en el exterior. En España, en Italia, en Chile, en Vietnam. Otros reorganizaban sus vidas de forma más templada. Pero entiendan comunistas en sentido amplio.

Así que quizá la lucha por derribar el muro sea una lucha por la libertad, pero lo más parecido a la Stasi alemana era la brigada político social española, que algunos quieren olvidar, aunque queden tantos directamente relacionados con ella en condiciones aún vitales para explicar sus desaguisados. Esos que viendo La vida de los otros se llevan las manos a la cabeza, se acicalaban mientras se torturaba en la DGS o caían detenidos esposados por las ventanas de las comisarías.

Plantear el comunismo como lo hizo Lenin para destripaterrones analfabetos, sin calzado y hambrientos en las tierras heladas rusas, no tendría hoy mucho sentido. Ni Fidel sin Batista lo hubiera tenido. Ni Mandela sin los supremacistas. Ni las sufragistas sin hombres y leyes miopes.

Muchos de los que pregonan ese delirio libertario cuando cayó el muro –y por extensión durante toda la primera transición-, estaban cómodamente disfrutando de una vida obtenida por prebendas franquistas, directamente adquiridas o hereditariamente adjudicadas. No es que tuvieran que haber padecido cárcel o ser detenidos, ni siquiera correr delante de los grises, repartir propaganda o pintar Madrid –que hubiera venido muy bien- pero que no pongan en su pedigrí perro de presa demócrata, cuando lo único que acreditaron fue actuar como gallinas ponedoras. Y además de huevos pequeños.

martes, 10 de noviembre de 2009

Cassandra Rijs

Esto de no poder andar tiene alguna ventaja y es que te permite vagabundear por lugares que de otra forma posiblemente te quedarían ocultos. La paradoja evidente es Internet. Ahora ir al baño es una tarea hercúlea, pero engancharte al portátil es relativamente sencillo y uno descubre cosas como ésta.


Cassandra Rijs es una australiana menos de treinta años que trabaja actualmente en Londres. Está implicada en movimientos feministas y ha presentado hace algún tiempo esta muestra Placeres de la Carne.

Si hace nada ver unos pechos era una complicación enorme, uno tenía que silbar los Cañones de Navarone distraídamente, cerrar el cuarto por dentro, levantar el colchón, sacar la revista y detenerse en la foto, imagínense lo de unos genitales. Alguna revista venía con ellos borrados. Hoy en día lo difícil es no verlos. Buscas Alakrana en Google y te aparece una señorita haciendo el escorpión en pelota picada. Bienvenida sea, pero hay veces, pocas, que uno no piensa en eso y claro, te distraes y vuelves a lo de siempre.

Cassandra no nos amenaza, como usted amigo culto podría pensar, la señora Rijs directamente nos lo estampa en la cara, aprovechando la doble acepción del verbo. No llega a tener ese maravilloso ímpetu pornográfico de Courbet por los encuadres y por las sugerencias en este Origen del Mundo.


La blancura de las carnes y su abundancia delatan al gran naturalista. Y el pelo, un vello hoy desaparecido de la realidad. Una realidad imitadora de la ficción lampiña de siglos de pinturas pelonas. Courbet participó en la Comuna de París y fundó el realismo.

Cassandra Rijs trata de mostrar más su vida personal y revelarla tal cual, a sabiendas de que hoy la provocación está en la judicatura y en las finanzas y ha abandonado las artes de forma definitiva. Que hostiguen otros.


Así titula Morning a este beso de buenos días, confirmando la mejor forma de empezar la jornada.


O esta otra que llama After donde sí nos confirma el tiempo del saludo representado, pero no explicita si estos placeres de la carne son altruistas o egoístas. Da igual, otra buena forma de empezar, de acabar o de interrumpir la dichosa jornada. Dichosa de dicha, por supuesto.

El trazo de Rijs es simple, más próximo al bosquejo y más cercano a la aproximación fotográfica de lentes macro. Colores virginales donde algunos sólo verán pecado.

Así que representarlos en tonos pastel como un Lucien Freud almibarado creando tartas de boda pop-art es un buen aperitivo si después van a ver Las lágrimas de Eros al Thyssen que yo no podré, de momento, visitar.

Que les cunda.

sábado, 7 de noviembre de 2009

¡Al abordaje!

Ayer escuchaba que las esposas, hijas y madres de los pescadores del Alakrana, exigían no sé cuantas cosas al gobierno y que le daban instrucciones de cómo hacer su trabajo.

La situación es parecida a cuando un marido, un padre, un hijo está jodidamente enfermo y los cónyuges, descendientes y ascendientes exigen a los médicos que le salven la vida. Una exigencia testimonial, que va de suyo, pero comprensible. Pero en este caso ninguna osaría a decirle al cirujano que la vía transperitoneal sería más adecuada o que una anastomosis termino lateral debería ser el procedimiento de elección. Las razones son evidentes, ni siquiera saben las posibilidades existentes, ni entienden qué carajo es esto. Pero cuando se habla de un secuestro sacan a relucir su enorme currículo como negociador en crisis similares, diplomados por West Point. Los familiares ascienden de pronto al Estado mayor con fajín azul y dan instrucciones como un Jack Bauer cualquiera en 24. El innatismo hispano en el saber.


También tenemos al Pin y Pon, la leal oposición, diciendo con ese criterio que acostumbran, que el Gobierno lo está haciendo mal desde el principio. Yo simplemente me pregunto si en estas semanas no nos podrían haber dado indicaciones de cómo hacerlo bien. Más que nada para no perder tiempo y dinero. Los líderes populares de Galicia y País Vasco son algo más consecuentes y dicen que hay que apoyar al Gobierno y que se reservan el chorreo. Los presidentes de Canarias o de Castilla La Mancha no dicen nada. Que se joda Terencio por decir eso de Homo sum, humani nihil a me alienum puto; Hombre soy; nada humano me es ajeno. ¿Son manchegos? No. Ah bueno, entonces nada.

Libertad, Igualdad, Fraternidad ¿Cómo vamos a conseguir llegar a la república con esta gente?

Pero vayamos al centro de la cuestión y sin ponernos leninistas preguntarnos ¿Qué hacer?

Tracemos un continuum entre el desentendimiento total expresado como Ah! se siente hasta el compromiso absoluto de todos somos el Alakrana.

Tesis liberal el Estado para qué. Son una empresa privada. Avisados estaban. Que se busquen la vida. ¿Qué coño hace España apresando piratas en el quinto cuerno? ¿Seguro que estaban en aguas internacionales? No podemos poner un guardia civil a cada ciudadano. La seguridad es un coste más de su negocio.

Tesis enrollada. Son seres humanos y merecen que se les ayude en cualquier lugar del mundo. Da igual el coste, los recursos son infinitos o ya los quitaremos de otros sitios. Que se aprueben leyes urgentes que permitan a los pobres negritos regresar a su país. La culpa es de Estados Unidos que les hace más rebeldes que Jeannette. La Audiencia es demasiado garantista.

Hay alguna aportación neoimperialista de interés:

Tesis me cago en vuestra puta madre. Llenamos un avión con geos y nos liamos a tiros, quizá mueran los marineros, pero tienen que aprender que con España no se juega, hay veces que es necesario un sacrificio. Navantia está en pérdidas, que se hinchen a hacer fragatas armadas hasta los dientes y se van a enterar estos chulos de mierda. ¡Sahara español!

Y alguna otra de corte más patriota:

Tesis ahora sí que os gusta España. Claro, quitan la enseña nacional para poner la ikurriña en cuanto salen a aguas internacionales, pues que los salve la Ertzaintza. No quieren ni ver al ejército, pero ahora bien que quieren que les saquen las castañas del fuego. Ahora sí que somos solidarios. ¿No os bastabais por vosotros mismos, Rh negativos de mierda? ¿Quién paga esto, los beneficiosos impuestos forales o los de todos los españoles?

Como ven está la cosa fastidiada. Basta con escuchar lugares comunes como que no se puede ceder al chantaje, el Estado de Derecho consiste en respetar las leyes, no descartamos ninguna acción, hay que dejar que la diplomacia haga su trabajo, no se puede negociar con terroristas para pasar al otro lado del espejo y aceptar que ya se ha cedido al chantaje en más ocasiones, que las Leyes son interpretables, que no sabemos qué coño hacer y por eso no descartamos nada y que en realidad hay que definir qué significa terroristas.


Es verdad que hay unas cuantas vidas en peligro, también que ha sido la Audiencia quien ha complicado las cosas trayéndose a los dos piratillas. No lo es menos que el bandido adolescente, por citar a Sender, nunca había visto tanta asistencia sanitaria como la utilizada para decidir si le encendían las velas de la tarta o no. Esos que quieren el cumplimiento íntegro de las penas y su endurecimiento hasta la perpetuidad, piden que el juez mire para otro lado en este caso y devuelva a estos pringaos.

¿Qué hacer, pues? Les damos la pasta, les damos a sus dos chicos, nos traemos a los nuestros e instauramos el eslogan: España, no lo pienses más. Si no les devolvemos a los detenidos y matan a tres marineros, tenemos a tres familias destrozadas, una opinión pública de uñas y a una tripulación menos tres ,retenida con el pensamiento de debimos hacerlo antes. Si hablamos con Francia y con algún otro país con ganas de fuego real, podemos bombardear la costa somalí y cargarnos a piratas, marineros, niños y cabras y saber que a los que queden les importará poco nuestro honor y orgullo vengado y seguirán haciendo lo mismo. Y todo a bastante más de dos millones de euros.

Existe la posibilidad de llegar con una maleta al Consejo General del Poder Judicial y decirles que ahí tienen 3 millones de euros, que hagan lo que les salga de los cojones con los dos prisioneros, y que lo que sobre para ellos. Llamar a los armadores y decirles que pesquen en el Nervión o en la ría de Pontevedra, que la Armada está para los desfiles y no se desplaza y aprovechar el discurso de Navidad del Rey para explicarnos que el mundo es demasiado complejo y hay mucho hijo de puta suelto y que en nuestros dominios cada vez sale menos el sol.

Creo que lo que tenemos que hacer es bajar la cabeza, pagar aunque signifique ceder al chantaje, devolver a los escuálidos negritos, aunque sea saltándonos nuestras maravillosas normas, traernos sin mucho ruido a los pescadores y esperar que tengamos más suerte la próxima vez.

-Eso es de ser un mierda.

Ya, pero es lo que hacemos todos los días ante el patrón, ante la banca, ante la corrupción, ante las extorsiones de los tipos más fuertes, más poderosos. Lo hace usted y lo hago yo ante todos los chulos que nos roban la vida cada día, en la calle, en el mercado, en el curro. Si nos hemos acostumbrado a inclinar la cerviz, ¿por qué no vamos a recomendar a nuestro Gobierno que haga lo propio?

viernes, 6 de noviembre de 2009

La motu propria

Estoy escayolado. Un coche decidió utilizar la vía Aguirre para acceder a su destino en lo universal y se salto una línea continua arrollándonos a mi moto y a mi. Las peripecias son varias, como, que la Policía Local, después de disponer de mi carné un buen rato y considerando que éste tiene un número de datos finito y no es tamaño DIN A3, se les ocurre pararme mientras me alejaba cojeando para subirme a un coche para preguntarme los nombres de pila de mis padres. Menos mal que recordaba que eran Tudor y Duracell, si no, seguro que hubiera terminado detenido.

Anteriormente ese mismo policía había arrancado la moto para subirla a la grúa, algo bastante irregular, y ayudado por el operario del transporte, terminó tirándola de nuevo al suelo. En su defensa alegó que pesaba mucho y que estaba de Dios. En este punto ya supondrán que mi moto no está homologada, tiene cinco ejes y, sin duda, es imposible su manejo. Los que sí llegaron de forma inmediata fueron los del SAMUR, me atendieron y me curaron la herida, lástima que equivocaran la calle, una muy principal de Madrid y que me culparan de no tener latido, porque su aparato estaba bien. Les di las gracias con mi mejor voz de zombie.

Ya en el hospital me preguntaron a la hora de las placas que si llevaba medallas. No es raro teniendo en cuenta que voy con zapatos de serpiente, peluco de oro y abrigo largo de piel de esos que les gustan a los PETA. Descartada la del desembarco de Normandía que está en la casa de empeños, pregunté si contaba la medalla del amor, el lazo Abelín de hoy más que ayer pero menos que mañana. La técnica de rayos me miró como con ganas de romperme más cosas.

El médico que me atendió en urgencias -me refiero al servicio del hospital, no a la serie de televisión- ni me tomó la tensión ni me movió la nuca, de hecho ni me palpó, ni me pidió que me desnudara. Sé que nadie daría un duro por verme en bolas –quizá algún pederasta del sector crítico-, pero qué menos que revisar de visu mi estado. Concluyó que bastaba con un vendaje y una receta.

A los dos días tuve que ir a mi Mutua para lo de la baja. Como era in itínere no basta la Seguridad Social. La zona de consultas tiene puertas automáticas, genial cuando vas con muletas, pero, como ya adivinarán, mi sitio era urgencias –el servicio, de nuevo- y ahí no valen ni prisas ni comodidades, allí hay una puerta de doble hoja manual, completamente inaccesible si uno no va con la cuadrilla –por lo de las muletas- para ayudarle. Sí, se queja todo el mundo, alegan. La colectivización del desastre siempre aminora las soluciones.

Sé que les estoy aburriendo, pero miren estoy con un yeso y sé que la solidaridad siempre empieza por los demás, así que no sean pesados y déjenme continuar. A que les suena la escena de dos personas atendiendo, pero una de ellas no sabe cómo se hace su trabajo y es la otra la que le ayuda –dejando de atender a su fila- llamando a una tercera que opina algo diferente. Bueno, pues todo eso sucedió. El caso es que después de pelearme con una recepcionista que era incapaz de leer dos informes en la que venían todos los datos que me preguntaba y más incapaz de respetar los turnos de atención, una mujer me llama.

Después de varias puertas –el centro debió ser antes un lugar de entrenamiento de ciegos para el combate- una médico eslava me pide los papeles que ya entregué y a continuación se pone a hablar por teléfono en una llamada personal; creo que personal, salvo que mi chiquirrrritín –con voz de el pagtido no pegdona Boguiss- fuera su jefe de servicio.

Esta médica, con premolar ausente, iba con la tripa al aire. Dirán ustedes que la ciencia no está en la vestimenta. Y es cierto, de hecho el médico anterior iba con perfecta corbata y ya ven. Pero parece razonable que cuando vas al médico, el que enseñe el vientre sea el paciente y no el galeno. Como ven, cada día más viejo.

Después de la exploración, decidió que tenía que radiarme un poquito más la pierna y me dejó en un pasillo en calzoncillos –fíjense que ni siquiera eran boxer- y una sabanilla. Me faltaba la pastilla de jabón si hubiera estado en otro sitio y en otro tiempo. Si no lo entienden, pregunten al presidente de Cantabria. Y si lo entienden finjan que no.

En mi espera de niño castigado en el corredor de la suerte –estaba yo sólo-, centenares, miles de enfermeras, auxiliares, celadores celebraban el adviento con alborozo, pero nadie me llevaba a sitio alguno. Una de ellas informó a los demás que iba al baño, esa necesidad de hacer cuaderno de bitácora de los ritmos renales o intestinales que tienen algunos. Y como no quedó claro si era la vejiga o el recto el causante del viaje , alguien preguntó a mis espaldas ¿vas a hacer caca o pis? Como me gusta el suspense no les contaré la respuesta, ni referiré las carcajadas de los sanitarios, ante esta escatología también in itínere, pero uno se siente bien al saber que el hospitalismo de Spitz está erradicado y que uno se encuentra entre colegas, aunque sea en medio de un pasillo, en una silla de ruedas, castigado de cara a la pared esperando que venga la bruja de Blair.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Este melón es inadmisible

Por lo visto el melón tiene tantos genes como el ser humano. Unos 26.000 dicen. Es una lástima que para calcular los del ser humano hayan tenido que tomar la muestra del Comité Ejecutivo del Partido Popular. Un poco de trampa, ¿no? Ellos, tan divinos.

Es la equidistancia que dice Esperanza Aguirre. Melones contra melones. Para que luego digan que las políticas de igualdad no son efectivas.


Me pregunto cómo hubieran quedado situados los humanos, representados con esta muestra bochornosa, si los melones, las cucurbitáceas, hubieran sido listos. Seguro que mal. Porque estoy convencido de que entre esas frutas también hay fracaso escolar. Lo llaman pepino. Se lo habrán oído a sus madres.

Y así, considerando la similitud genética, y para no perder el animus investigandi, se podrían implantar nuevas claves diagnósticas. El niño le ha salido pepino, por ejemplo, podría decir el pedagogo de turno. Mucho más claro que un cociente de inteligencia que ni siquiera llega a coeficiente, que es una operación de orden superior. Porque vamos a ver, podemos ampliar la educación obligatoria a los 18 años o a los 21, pero siempre existirán los intelectualmente inasequibles, los torpes, los poco dotados, los poco competentes, los escasamente aptos, lentos o como quieran ustedes llamarlos, que adjetivos, hay casi tantos como lerdos.

Tipos que no están en condiciones de aprender materias o conceptos de determinada complejidad. Es un hecho tan incontrovertible, que no entiendo cómo no se explica qué hacer con esa gente y, desde luego, la solución no es la ampliación del plazo. Un Fiat no se convertirá en un Ferrari por más tiempo que pase en el taller.

Sé que me dirán que al menos sí puede mejorar con unos buenos alerones y un rectificado de la culata. Y estoy de acuerdo; pero con la diferencia que hay muchos Fiat que no les da la gana pasar por ese tuneado obligatorio, porque pueden ser poco articulados y nada brillantes, pero aún disponen de capacidad de elección. Una capacidad mediada por su entorno, principalmente los padres, los amigos de idéntica consideración y la sociedad en su conjunto que cada vez ve en los estudios un sibaritismo no deseable.

Si añadimos que el estudiante no tiene dos perras en el bolsillo y sus colegas de diecinueve manejan billetes, pues la ecuación se desmorona. Y si sumamos que con dieciséis uno puede hacer todas las cosas que nos recuerdan cada día unos y otros, pues el asunto no hay por donde cogerlo.

Y no quiero poner en duda las sesudas intervenciones de los pro-senectud educacional que nos explican las ventajas de la persistencia, pero entiendo a los profesores de a pie que ven a tipos de 1,90 en clase que ya han perdido los granos y empiezan a perder el pelo, con la responsabilidad del colegio y sin la indulgencia de la universidad, campando a sus anchas por las aulas en las que se cruzan con tipos minúsculos que aún se lo hacen encima.


No sé como los melones del PP, perdón, los prebostes del PP, no lo han incluido en los inadmisibles del discurso de su patrón Rajoy que hoy ha dejado clavado en los medios de comunicación pretendiendo las 95 tesis de la Iglesia de Wittenberg de Lutero. Al menos eso quiso, aunque se le haya quedado más en un “If” de Kipling. Uno aspira a la contrarreforma fundacional y se queda en póster DIN A4 en dormitorio de adolescente, entre trozos de pizza y calcetines tiesos. Eso pasa cuando uno es Rajoy.

Porque Lutero planteaba unas tesis para ser discutidas; en aquella ocasión el debate era teológico, pero partía de la concesión de prebendas en las que estaba metido el Papa. Una especie de cohecho con Dios, que beneficiaba a los hombres, a algunos hombres. ¿Hay algo más parecido a los Gürtel, a lo de Caja Madrid?

Si antaño se comerciaba con indulgencias, hogaño es con presidencias de cajas o con tramas de espionaje y de facturación B con B de bigote. Hoy en día, lejos de planteamientos teológicos, Rajoy debería haber planteado un debate ideológico en la medida que se juega un modelo de partido y ello implica un modelo de Estado en cuanto estos chicos se adueñen del poder. Porque lo que queda, es que si Rajoy quiere limpiar de verdad el partido tiene que hacer, no sólo decir. De hecho, parte de su discurso es para adoctrinar de cómo lavar la ropa sucia en casa y eso significa que la ciudadanía no se entere de lo que pasa. Eso sí que es inadmisible.

Como es inadmisible que Trillo siga siendo un punto fuerte en ese partido. Es inadmisible la doble moral de comportamientos y declaraciones en asuntos como el aborto o la homosexualidad o el Estatuto catalán. Es inadmisible que lleven meses recauchutando sus problemas en lugar de trabajar para mejorar la sociedad que les paga el sueldo. Es inadmisible que diputados o senadores elegidos en sus listas sigan mantenidos como representantes de los españoles aunque queden relegados en el partido. Debería ser al revés ¡qué los mantengan ellos! y liberen los puestos de representación ciudadana. Es inadmisible que bloqueen las sedes parlamentarias, que atasquen los juzgados, que cercenen los tribunales. Es inadmisible que privaticen la sanidad, la seguridad de tapadillo.

Es inadmisible que obliguen a todos aquellos que no les gusta Zapatero a quedarse con un tipo como Rajoy. Absolutamente inadmisible.

sábado, 31 de octubre de 2009

C'est une éclosion

Martínez Singul es el segundo violador del Ensanche. Le habían condenado a dos años por masturbarse delante de dos mujeres y ahora la Audiencia de Barcelona considera que sin violencia no hay agresión y le baja la pena a 200 euros. Ahora se entiende la bonita expresión por quítame allá esas pajas que indica por cosa de poca importancia, sin fundamento o razón, que en este caso cobra todo el sentido.

Habrá que preguntar a Cospedal si es más grave un subir y bajar pieles asomado a la reja del portal u ocultarse tras el vicepresidente como dice El Mundo que ha hecho Gallardón, una vez que ha abierto la veda de graduar la moralidad de sus implicados en las guerras ppunicas. Cobo es malo, pero Costa es malísimo. Te cambio un expediente al vice por Guindos y una suspensión de militancia si es por Rato. La mercader de Génova se queda con tu libra de carné del partido en cuanto te descuides.

Con esta gente y esta ética, yo le quitaría a Martínez Singul la multa de doscientos euros. Al menos éste lo hizo desde el cariño.

¿Y qué me dicen de Francia? Hace nada, cuando francés adjetivaba a un beso, era la forma aristocrática de señalar lo que de abisal puede tener un choque de bocas; despedirse a la francesa, lejos de mostrar mala educación, supone irse como uno llegó, de forma repentina, como una puñalada certera y fugaz, como una foto en tu vida, un clic; y cuando francés se indetermina con un artículo, su promesa te cierra los ojos y te dilata las fosas nasales, haciendo crónica la deuda y deseable el pago.

Francia y lo francés siempre lo fue todo para los españoles. Fue el refugio de los republicanos perdedores, fue la aspiración de la libertad, el hermano mayor, la novia guarra, la guía intelectual y el dispensador de pedigrí político. Aun sabiendo que todos los franceses eran maricones y todas las francesas unas frescas, París era el Katmandú más próximo.

Pero ya lejos los desayunos sucios con diamantes de Giscard, en estos días de prensa colaboradora, los patos se encadenan más que nunca con un Chirac al que le pueden caer diez años, un hijo de Mitterrand condenado por venta de armas –¡ay los hijos¡-, y a Villepin le pide el fiscal 18 meses por denuncia falsa, y eso que quiere presentarse a Presidente en 2012. Y también Pasqua y Juppé y algún otro ministro más de aquellos años ¿Qué les pasa a los franceses? ¿Qué les quema? ¿Acaso viven en Daimiel?

Y considerando ese ardor telúrico, esa desazón de la entraña, por qué no invocan los jerarcas religiosos, ahora que le han cogido el gusto a la externalización de la culpa, a Noé, el protometereólogo, para que nos lance otro diluvio que se lleve a toda esa panda de chorizos, sin riesgo y con corbata, de Valencia, de Palma, de Santa Coloma, de Boadilla, de Pozuelo, de Barcelona, de Madrid, de Francia entera, de la Europa despreocupada, del mundo impasible. Que le valga ese chaparrón cósmico de ducha fría a Martínez Singul. Pero, por favor, que no apague esa lluvia liberadora las Tablas, que las fumarolas sigan anunciando que el infierno existe, que allí alguien vigila con su voz atiplada y sus greñas canosas al viento de sus decisiones. Que esas grietas incandescentes anuncien que el infierno les espera y tiene una madame con ropón y puñetas dispuesta a tomarles la matrícula.

A pesar de los excesos y engreimientos, por casi todo, gracias, Baltasar Garzón.

martes, 27 de octubre de 2009

Oro parece, plata no es

Decía un chiste viejo: Tras el golpe quedó como emocionado. Así me he quedado yo con el revuelo sobre las dos definiciones de gripe A. Para la definición operativa clínica de caso en la Comunidad de Madrid, el enfermo debe tener fiebre superior a 38 grados y al menos dos síntomas de infección respiratoria aguda (tos, goteo nasal, dolor de garganta, dificultad respiratoria, cefalea, dolor de músculos o malestar general). Si se acepta la de Vigilancia epidemiológica de casos humanos por infección por virus pandémico (H1N1) 2009: aparición súbita de los síntomas más, al menos, uno de estos cuatro síntomas generales (fiebre o febrícula, malestar general, cefalea o dolor muscular); más, al menos uno de estos tres síntomas respiratorios (tos, dolor de garganta, falta de aire) y la ausencia de otra sospecha diagnóstica. Consulten a su médico en qué se diferencia de la gripe de todos los inviernos. O pregúntenle a su madre, a ser posible a la de ustedes, no a la del médico, si les suena esa sintomatología.

Pero no dedicaré su preciado tiempo, ni mi estimable pluma –espero que no entiendan esto con doble sentido-, a la pesadez de la gripe porcina que perdió su bonito nombre por una letra, más o menos como gran parte de los españoles les está pasando por unas cuantas más.

No, queridos amigos, no, lo que me sorprende es que se organice el revuelo por disponer de dos definiciones de algo.

Por ejemplo, dimisión de la secretaría general no significa abandonar el cargo y dejar de ejercer como tal, significa ratificación y mención de honor. Es la anfibología de los vocablos en valenciano. Pero también vivimos en un Estado laico, esto es, el que retransmite por la primera cadena pública la misa del domingo, el que pone una Biblia frente a los ministros o en el que el Poder Judicial, hinca el hinojo ante un obispo el primer día. De esta forma el superlativo de laico es meapilas, aunque a ustedes les pueda parecer un contrasentido. Aquí el exégeta es Zapatero. Pero también el verbo bajar y su opuesto subir tienen versiones, así, prometer que el PP bajaría los impuestos, se convierte en subir el IBI, inventarse una tasa de basuras o no aplicar la Ley de Dependencia que de facto es una subida por incomparecencia del servicio. Estas interpretaciones son puramente madrileñas.

Pero hay muchas más, verbigracia, decir que Rajoy pone firme a Aguirre significa que Esperanza tienta, a manos llenas, los testículos de D. Mariano –lo de Don es por concederle algún atributo- y los retuerce convenientemente. ¿Y qué me dicen de la definición de millón de asistentes que coincide con unas 50.000 almas? Así se define el patrón manifestante de platino e iridio que se conserva en París ¿Y la de asesinato? Que de 1996 a 2004 era una cosa aceptable y después de 24 años se convierte en una barbarie insoportable. Y eso sin olvidar que lo que era herejía con los protestantes, lo que ha separado las dos iglesias cristianas más importantes, es ahora un largo camino ecuménico que el mismísimo Papa se apresta a recorrer. Lo que Lutero separó que no lo rejunte el hombre.

¿De verdad necesitan más ejemplos? Como me dirán que sí, ya supongo yo que significará que no, así que tengan ustedes un buen día. O malo, porque ¿quién sabe?

domingo, 25 de octubre de 2009

Camisas de 11M varas

Habrán visto hoy muchas fotos de Tomás Gómez, el lidereso del PSOE de Madrid. Habrán visto que también sale en los cromos David Lucas, el hermano de Carlos como bien contaba el chiste, ambos dos con camisita azul y americana negra –hay que honrar a Obama doblemente-, haciendo juego con su futuro en la Comunidad y en el Ayuntamiento. Como Gómez, además de candidato in péctore, es el pope del partido madrileño, luce camisa de marca. Guerra y sus

descamisados ya son historia. Se impone el revisionismo textil. ¡Viva el branding! Ahora no recuerdo si la marca es Rosa Luxemburgo, no, tenía una C, ¿quizá Clara Zetkin?, ¡ay!, déjenme un segundo que lo tengo en la punta de la historia, sí, ya, ya me sale: Carolina Herrera. Es que me lío con las iniciales. Lo malo es que Gómez se lía con las iniciativas, que, dónde va a parar, es bastante peor. Pero por algo se empieza. De momento por la camisa CH. Puro socialismo bolivariano.

Y si antes decía lidereso, no es porque albergue alguna duda sobre su orientación sexual –allá él y su contienda-, lo decía más bien por su desorientación, porque no sé si es líder o eso; quiero decir eso que ponen los partidos delante, pero que no guían a nadie, ni orientan las ideas, ni iluminan a las masas. Porque, si algo debe tener un líder, es cara de jefe y criterio. La cara ya la ven, de becario consultor de organización de firma española no multinacional, y el criterio ya lo han leído, de socio de consultora multinacional: yo te justifico cualquier cosa, si me pagas los honorarios debidos. Ética Enron.

Porque a ver si no es confuso el criterio de apoyar a Ignacio González para presidir Caja de Madrid, por muchos regalos que le haga Esperanza Aguirre -que va a cambiar el oso por una harpía en el logo de la segunda caja de ahorros-. Y es que aunque Aguirre te ofrezca tocar pelo, siempre debes pensar que es ella la que te lo va a tomar. Menuda es. Humildad Tomás, humildad. Aún nos queda Mercedes Lezcano, viuda de Adolfo Marsillach y diputada reciente: "Convendría que se diga que nos vamos a apartar de ese señor. Nadie va a aceptar que vayamos con gente de dudosa honorabilidad” para referirse al vicepresidente de la Comunidad de Madrid.

Para un completo repaso de las andanzas del señorito Gómez háganse con El País y disfruten con el resumen de cagadas -desaire víctimas del 11M incluido- del que fuera el alcalde más votado de España y ahora más centrado en el secreto de las secretarias. Para saber más de Nacho González, pídanle el dossier de los espías a Granados. Al fin y al cabo lo hemos pagado entre todos.

Yo les tengo que dejar ahora. He quedado con otras 500 ovejas para celebrar la Trashumancia en la Puerta del Sol. Ya saben el paso anual de rebaños por el centro de Madrid, para recordar a la nenaza Salgado que atavismos hay en todas partes. Hoy en día no hay ejercicio más revolucionario que llenar de cagarrutas la Carrera de San Jerónimo. ¡Churras del mundo uníos!

Y a las merinas que las den.