sábado, 28 de noviembre de 2009

Ruedas de molino

Quizá aún no lo sepan, pero aprovechando el último sábado de noviembre el Congreso se ha reunido, en sesión extraordinaria, para concluir una resolución conjunta de todos los partidos, al estilo de los diarios catalanes, y aprobar una trascendente decisión, consistente en que los que comulguen no podrán votar.

Falta por hacer el ajuste fino del reglamento, pero en grandes líneas, todo aquel que haya comulgado en el último mes no podrá votar ni siquiera tomar la palabra en el debate. De forma inmediata se convocarán plazas públicas para el definitivo Comité de la Pureza Laica, pero mientras tanto, el organismo encargado será la Comisión Antidoping que mediante el análisis del aliento y las miguillas de oblea en la pechera compruebe la ausencia de ingesta de cualquier forma sagrada. En la misma sesión se aprobó la compra de un complejo detector de pan ácimo, el Hostiel, que permita actuar con todas las garantías.


Hasta que se apruebe la Ley orgánica que dé cobertura legal al detector Hostiel, será una comisión mixta de Congreso y Senado la que vele por la actuación ajustada al espíritu de la ley, que no es otro que salvaguardar la labor legislativa de influencias externas que la condicionen. De esta forma, los programas de los partidos que concurrieron a las elecciones y obtuvieron representación parlamentaria quedarían homologados con las posturas que posteriormente sus representantes mantienen en las cámaras. Con Hostiel se evitarán las alegaciones por sobredosis de fe que podría actuar como atenuantes o incluso eximentes en la labor parlamentaria, al poder comprobar que no hay efectos alucinógenos o de cualquier tipo que mermen las facultades o alteren la volición de los diputados y senadores. Trucos y excusas como el hambre repentina, la enfermedad celíaca o la crisis mística serán ahora fácilmente detectables. Bajo la influencia del Hostiel cualquier miembro de las cámaras que haya comulgado, aunque sea un poquito, se verá iluminado con un aura que le pondrá en evidencia, manifestando su situación objetiva de comunión. Si se mantienen libres, el efecto desaparecerá en el plazo aproximado de treinta días, pero si reinciden, al aura se le sumará un nimbo refulgente en la cabeza.

El Hostiel es un aparato novedoso en el cual seremos pioneros. Los países de nuestro entorno no lo consideran necesario de momento. El nuevo portavoz del Consejo Europeo ha manifestado que “España necesita el Hostiel como el comer. La Conferencia Episcopal ha ido calando como lluvia fina en el Tribunal Supremo, el Consejo General del Poder Judicial, la presidencia del Congreso, servicios de la Seguridad del Estado, hasta el punto de confundir repicar con decir misa. Alabamos esta decisión que era realmente necesaria y la valentía con la que se ha afrontado. La mayor parte de los países de la Unión están a lo que tienen que estar y hace tiempo que esas intromisiones no tienen lugar, pero quizá la fraternal Polonia, Italia e Irlanda consideren analizar la experiencia española. Esperamos que de una vez por todas, España pueda atender a las necesidades de sus ciudadanos sin perder el tiempo, discutiendo leyes ya aprobadas y ampliamente debatidas como si fueran una novedad o generando objeciones de conciencia ante cualquier cosa.”

De momento esto es todo. Dios nos libre de seguir informando.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Las fuentes Canaletas del Derecho

La fuente de Canaletas es la versión postmoderna de un abrevadero, tributario de unos canales que llevaban agua de manantial. Ayer los medios catalanes de comunicación social se pusieron de acuerdo para decir lo mismo. Doblemente lo mismo. Lo mismo que llevan diciendo ¿cinco, seis años, treinta quizás? y lo mismo porque estaba calcado uno de otro. Un único sitio para abrevarse y solazarse.


La unanimidad es sospechosa, pero también es contundente. Los medios han querido actuar sin matices en un asunto que los tiene todos, pero también han actuado así para demostrar, más que fuerza, evidencia pura. En este caso, más que nunca, los medios son el mensaje. Sólo una cosa: la representatividad del pueblo catalán no la tienen los medios. De hecho gran parte de su legitimidad viene dada por su independencia y, si se juntan, ésta se pone en entredicho.

La monja Forcadas me libre de abundar en los detalles legales del asunto, pero no puedo por menos que decir alguna cosa en los aspectos formales y de fondo.

Normalmente los vascos y los catalanes acusan a quien no está de acuerdo con ellos a que desde Madrid no se entiende su realidad. Puede ser la torpeza de todos los que no somos catalanes o vascos y puede ser la imposibilidad de comprensión de estos mismos, tan encerrados en su mismidad, que son incapaces de entender a los otros. Pero en este caso concreto yo me quiero poner en su lugar para entenderlo mejor, y no tanto para darles la razón de forma acrítica.

Vamos a empezar por lo sencillo. Es impresentable que el Tribunal Constitucional se demore tres años en tener opinión. Es el único en España que no la tiene y, a la vez, es el único que debe exponerla porque es la que de verdad es relevante. Es impresentable que algunos miembros debieran haber salido de esa casa hace años y el PP los mantiene para lograr mayorías propicias. Es impresentable que tengamos un Tribunal para que analice una decena de estatutos que regulan la vida de las personas y las instituciones, en algo tan arbitrario como los territorios, comportando listados de diferencias de trato entre los nacionales de un mismo país -Estado si quieren- que va en contra de principios superiores a la propia Constitución como es la igualdad ante la ley. Es impresentable que la oposición utilice un tribunal, amparándose no en la razón, incluso en su razón, si no en el pésimo funcionamiento del procedimiento judicial para lograr, con la obstrucción, con la demora, lo que no pudo lograr con los votos.

Como comprenderán no soy nada autonomista. Y mucho menos creo en una España homogénea, única. Me parece perfecto que la gente hable en lo que quiera, siempre y cuando valga para entendernos. Y me parece inicuo que tiren de historia, de ancestros o de cualquier otro rasgo para separarnos. Creo que los esfuerzos, tras la muerte del dictador, deberían haber ido por engancharse a Europa, en lo que en el 75 tenía de progresismo ese concepto, dicho éste en el sentido más liberal, en el de la modernidad. Era el momento para empezar a disfrutar de la independencia del apátrida, con la ventaja de los pasaportes que te permiten ser tú en cualquier parte del mundo. Pero nos aferramos a construirnos nacionalidades añadidas, no por históricas más benévolas, a las que se sumaron los demás por sus ventajas teóricas. Ello conllevaba igualdad, aunque fuera en la complejidad, pero algunos querían asimetría porque la comprensión de la igualdad no bebía de los fraternales principios revolucionarios franceses, sino de los aparentemente románticos prusianos algo más cainitas. Y en esa aspiración de ser más, se volvía a arrastrar a los faltos de historia, pero llenos de ansias –estas sí ancestrales-, a pedir más en un pasional círculo sedicioso. No crean que voy a ensuciar el maravilloso adjetivo vicioso con estas cuitas.

Visto desde fuera, lo que no significa babeando con los ojos extraviados, no parece razonable que un porcentaje X de los catalanes, aprueben un acuerdo de autogobierno sobre un lugar que no les es propio, únicamente propio. Si Bilbao es lo que es, no se debe al esfuerzo único de los bilbaínos por tener una ciudad mejor y mucho menos a los actuales bilbaínos. Las cosas arrancan con siglos de anterioridad, con decisiones de un país de generar vías de comunicación, de implantación de industrias, planes desarrollados con los dineros colectivos. En tiempos de globalización, en los que la materia prima se compra en A, se transforma en B y se vende en C, pensar en las fronteras internas que nos quieren poner es realmente estúpido. ¿Alguien cree que hay razones de conveniencia que no sea política, para tener en Sant Cugat el principal centro de producción de RTVE? ¿Creen que hubiera sido peor o mejor la programación, la realización o cualesquiera otras características si se hubiera decidido ponerla en Almendralejo? Simplemente que el PIB de este pueblo hubiera crecido y el de San Cugat no sería de los más altos de España. Esa sería la principal consecuencia. Bilbao es de todos, como lo es San Cugat y no digamos Madrid, el sumidero de las quejas nacionales.

Uno puede luchar por hacerse médico, pero difícilmente puede esforzarse por ser de Gerona, considerar que por nacer en un sitio se adquieren características de carácter es bastante cuestionable más allá de los estereotipos humorísticos. Pero Montserrat Tura se enfadó ante la reclamación de tranquilidad de Zapatero: “la serenidad y el sentido común forman parte de la manera de ser de los catalanes”. Un simple brindis al sol con cava. Bon cop de falç!

Así que creo, que no vale que unos voten sobre lo que corresponde también a otros. No me gusta que en urbanizaciones cercanas a Madrid vallen sus calles como si fueran privadas escudándose en la seguridad, no me gusta que rijan tipos tributarios distintos en según que zonas del Estado español amparándose en privilegios de hace siglos, no me gusta que se construyan manuales de historia según las comunidades de aplicación. Y tampoco me gusta que sean 12 o 15 diarios los que interpreten la Constitución. Están en su derecho de pensar y escribir, que la dignidad de Cataluña está en su definición como nación, en el deber de conocer el catalán o en tener un poder judicial propio, pero hierran al simultanear la bendición de la Constitución con la crítica a sus órganos dimanados, como lo es el TC. Y que algunos de los diarios firmantes del editorial manifiesto presuman de Jefe del Estado en el primer párrafo y miraran para otro lado cuando se quemaban sus fotos. Pero no es óbice para que si se permite, y es legal, que un parlamento autonómico se exprese en estos términos, si se permite, y es legal, que se convoque referéndum censitario y por tanto excluyente sobre el particular y se permite, y es legal, que las Cortes Generales acepten el documento en cuestión y lo sancionen en el BOE, no parece que tenga mucho sentido que después de tres años vengan diez señores a hacer un cambio importante que choque frontalmente con la realidad y la legalidad actual.

Otro tribunal hubiera dicho cosas distintas sobre el nasciturus, pero dijo lo que dijo y nos tuvimos que conformar con un sistema despenalizador por supuestos, con gateras para tigres desde 1985. Y sobre Rumasa y tantas otras cosas. Este TC dirá lo que sea sobre el Estatuto de Cataluña y tendremos, todos, que conformarnos hasta que, todos, estemos por variar nuestro ordenamiento, singularmente nuestra Constitución, para que se haga federalista o republicana o declare el caos universal.

Mientras tanto, los retos internacionales, los problemas económicos son tantos y de tan largo alcance que marear la perdiz con estos asuntos es hasta pernicioso. En cuanto salgamos de los números rojos, deberíamos refundir los estatutos y toda la legislación autonómica en un solo ordenamiento jurídico bajo ese principio general de iguales derechos, iguales obligaciones, sin asimetrías ni fueros, sin catorce sistemas de enterramiento o de licencias de caza, sin una sanidad semiprivatizada en algunas zonas y sin aprender moral en inglés en otras. Que una cosa es la descentralización y las especificidades y otra el descontrol. Nos fue bien la del 78 pero se hizo bajo unas condiciones que no son las del 2009.

Así que Letizia y Felipe poneos a ello, a ver si concebís un varón para liarla un poquito y se pueda tener una excusa estúpida para cambiar esta Constitución que refleje mejor nuestros deseos y recoja nuestros mayores logros. Los de todos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Seguimos haciendo el Índico

Zapatero decía ayer que no es tan fácil engañar al CNI. Como ven una versión sofisticada de que la policía no es tonta. Algo que se podría haber ahorrado. Porque si nuestros espías son idiotas mejor no saberlo y desde luego no pregonarlo, y si no lo son, huelga la comprobación, y eso en general vale para todos tus colaboradores por muchas dudas introspectivas que se tengan.

Yo entiendo que un asunto de pescadores todavía colee. Es lo suyo. Pero en este país no somos capaces de terminar los asuntos y nos seguimos acostando con los ex. Y en parte nos pasa por no hablar claro. Y hablar claro también es decir, señores ciudadanos, de esto no se habla, fíense ustedes. Como todos somos de abrirnos el pecho con cara de sufragista desgarrada, eso nos parece fatal, pero si te van a contar una milonga, mejor que lo llamen operación secreta que parece que te tienen más respeto y te dan más importancia. Ya lo saben ¡Usted es un imbécil! me dijo. Porque eso sí, siempre me llama de usted.

Pero algunas cosas sí se cuentan y hay que ser cabales en la explicación o en la paradoja. Quizá hay que decir que si estamos en ese mar, es porque no hay que pagar licencias por esquilmarlo. Hay que subrayar que a los negros del barco se les pagaba una cantidad distinta a los blanquitos compatriotas, ya se imaginan que mucho menor. Que ahora se preocupan por el Ariadna pero no lo hicieron tanto con los colegas de cubierta. Bueno, es que ellos no tienen que mantener un chalé. Se les ve en la cara. Sobre todo en la piel.


Hay que contar también, en qué consisten esas diferencias personales para ir a recibir a los atuneros o quedarse en la península. Ya lo saben, unas familias fueron y otras no. Y no son cólicos de última hora, miedo a volar o niños poco autónomos. La diferencia es ser gallego o vasco. Y como el territorio poco tiene que ver y el mar es el mismo de todos los veranos, la diferencia es política. Y como los engrasadores de atuneros no acostumbran a ser ideólogos, posiblemente esté detrás alguien diciendo las familias vascas no viajan. Esas familias adoctrinadas no dieron las gracias. Llamaron asqueroso al gobierno. Dijeron que …a pesar de ser militares, nos trataron bien. Como ven una educación exquisita.

Quizá haya que proponer el salvamento parcial, -A ver tú, eres negro, venga todo sea por las ONGs. -Nosotros somos gallegos. -Venga vosotros también. -¿Y no se llevan a estos? –Qué va, esos son gudaris. No nos necesitan.

El pelma del que soy conciencia me dice que ya está bien de desbarrar. Pero qué quieren, con la pata chula, no me lleva ni a un bar en el que poder desahogarse, ni ver a un amigo facha con el que estar de acuerdo por una vez. Pues tendré que escribirlo.

Me dice que pida perdón por lo que acabo de escribir igual que Ángel Juanes, presidente de la Audiencia Nacional, ha hecho; dice que se arrepiente de haber emitido la nota culpando al Gobierno. Tanto sello y tantas puñetas para ser tan friable.

Y yo le digo que pediré disculpas cuando lo haga SSS –tantas eses y ninguna es de súper- por decir ayer que había que haber recurrido a la fuerza y no haber pagado el rescate. Es la tesis Me cago en vuestra puta madre que apunté en ¡Al abordaje!, pero hubiera convenido hacerla antes. Sin duda hubiera estado en su derecho. Con los secuestrados en el barco, sus cónyuges, hijos y demás parentela en los platós, y la opinión pública revuelta, vas y le dices al mundo que España cazi na, no paga ni un euro y, además, que te gusta el olor de napalm por las mañanas y que se van a enterar en Somalia. Seguro que es una postura que tiene su público. Pero decirlo ahora es de ser una mierda Sorayita y ni siquiera te lo digo desde el cariño. Ahora no vale. Que lo haga otro, mal está, pero un partido que va a gobernar España antes o después, no puede actuar así. En esta jungla, para ser el rey, se puede actuar como predador sanguinario, pero no se puede ser alimaña oportunista; mandar es arriesgarse, gobernar es decidir, aparecer cuando otros ya lo han hecho, mejor o peor, cuando el búfalo ya no se mueve y te puede clavar los cuernos, aparecer tú vestida de fiesta, con los restos de sesión fotográfica, para alimentarte de los despojos inertes y dar lecciones de savoir faire es impresentable.

Pero tampoco me ha gustado que el presidente del Congreso diga en su tribuna de hoy sobre el aborto, que como político que quiere inspirar su vida en el Evangelio de Jesús, aspiro a que también la nueva ley incluya una dimensión de comprensión y de misericordia. Y la verdad, no me parece que fuera un punto del programa electoral socialista bajo el que concurrió eso del Evangelio. Ni que su empleo tenga mucho que ver con ello. Ni mucho menos que una ley, que debe regular en justicia las acciones para el bien de los gobernados, deba incorporar la compasión por las miserias ajenas, ni el perdón de pecados, regidos por un reglamento que no es propio de un Estado no confesional.

¡Qué ganas tengo de que gane el PP y le hagan a Bono capitán de fragata!

martes, 24 de noviembre de 2009

Propósitos

Se acercan las navidades. Acojona ¿verdad? Pero no quiero asustarles; al menos de momento. Me refería a esa época de buenos propósitos, en la que todos nos prometemos algo. Como adelgazar, aprender inglés, dejar de tocarse, ya saben , lo de siempre. Y el presidente del PP, -una suerte de líder tetas caídas, buscando continuamente reafirmarse- quiere empezar ya.

Rajoy está proponiendo cincuenta formas de dejar de ser mi amante. ¡Uy no, perdón! esa es una canción de Paul Simon, en qué estaría yo pensando. Lo que propone don Mariano, son cincuenta medidas contra la corrupción. Sus spin-doctors le han debido recomendar que para contrarrestar este barullo que se ha organizado con los Gürtel lo mejor es aparecer como adalid de la anticorrupción.

De momento quiere quitar los regalos. Me parece bien, un funcionario en su amplia acepción de servidor público, jamás debería poder recibir regalos, aunque claro, no es lo mismo una botellita de vino o un décimo de lotería que un buga de 80.000 euros o un peluco de 25.000. Lo que debería hacer Rajoy es prohibir que se dijeran mariconadas como "Tenemos que hablar de lo nuestro, que es muy bonito" o “Feliz Navidad, amiguito del alma” más propio de una pareja en celo o de un programa de payasos, que de un presidente autonómico y un proveedor por más que le quiera un huevo o incluso los dos.

Pero es una petición que lleva a la melancolía, porque si hay receptor, hay donante. Pero Rajoy debería decirnos algo sobre la petición del portavoz del Senado, Pío García Escudero, que quiere hacer carrera machacando a Zapatero –como si ZP no lo supiera hacer solo- y que recomendó que los alcaldes populares de la Comunidad de Madrid hicieran las obras con aquellas empresas que aportaron fondos para la campaña electoral. Dicen que lo hizo por fax. Por un fax de la Presidencia del PP regional Y Pío dice que idem idem que yo no he sido, que sería otro. Yo mismo tengo un fax en la presidencia del PP regional de Madrid para mandar mis faxes. ¿Ustedes no? El mío fue un regalo.

Y para asegurarnos de verdad de que quiere acabar con la corrupción, debería poner todos sus libros contables, facturas, albaranes y presupuestos a disposición del juez del caso Bárcenas y prohibir a su tesorero entrar en Génova, y que se pasee como lo hace. Lo demás son fuegos de artificio.

Más me preocupa la compatibilidad del trabajo de los diputados y senadores. Ahora se hará público, pero las filtraciones ya nos lo hicieron saber. La mayor parte son colaboraciones con medios, libros y clases en la Universidad, que es la salvedad única para recibir dos salarios del erario. Y debería regularse también esto. Si la Aído tuviera acciones en la clínica Isadora el escándalo sería mayúsculo, pero no lo parece tanto si varios diputados tienen despachos de abogados intrigantes, o ex-ministros son contratados multimillonariamente y multinacionalmente o alguna diputada que no para de salir en tertulias.

Lo suyo sería limitar esos honorarios recibidos. Incluso la de libros y clases. No tanto por el dinero que comporte, sino por la dedicación necesaria para hacer las cosas bien. Hoy en día con tantos masters y tantas asignaturas cuatrimestrales no sería difícil mantener la vinculación a tiempo parcial, dando alguna clase magistral o dirigiendo alguna tesis. Creo que hay que pagar mejor a nuestros representantes, pero estos deben serlo a tiempo completo y deben limitarse los ingresos a un15 o 20 por ciento del salario como congresista. El otro día Leire Pajín explicaba su sueldo y parte de él lo llamaba indemnización por haber sido Secretaria de Estado. Entiendo que a veces esto de la política es un marrón, pero llamar indemnización a la paga que te da el Estado cuando dejas de serlo me parece excesivo, máxime cuando sigues trabajando. Lo dijo en televisión y lo leí en algún periódico al día siguiente, como un sonsonete estúpido de en el PSOE acumulamos tareas pero no sueldos. Si se levanta 6000 euros como una cosa y cinco mil como otra, lo sume o no, debería estar un poco más calladita.

La semana pasada, en un episodio de Cuéntame… señalaban que en los despachos laboralistas del PC, los abogados ganaban lo mismo que la limpiadora. Los diputados del PCE en la primera legislatura cobraban el salario mínimo, el resto iba a las arcas del partido para su funcionamiento. Quizá ese reparto igualitario sea excesivo, pero seguro que alguien piensa que ser limpiadora no es tan fácil como se piensa. Lo dejaremos para otro día.

Y también resulta preocupante el asunto de Zapatero devuélvame a mi familiar. Deberían regular el asunto de las labores de rescate de cuerpos a costa de los dineros públicos. Tipos que se van a pasear en chanclas por la sierra, se pierden y se mueren en un nevero y cuesta un par de millones recuperar su cuerpo a base de helicópteros, perros y especialistas varios. O, más recientemente, turistas que se van a hacer submarinismo al Mar Rojo y la familia quiere que mandemos a la Armada a recuperar sus cuerpos, haciéndonos responsables a todos de sus vacaciones infaustas. ¿Todos ustedes suscriben los seguros de viaje que les quieren vender? ¿Piden todas las opciones de seguridad en sus coches? ¿Se federan en los deportes que practican? Es decir, ¿están dispuestos a pagar algo más por cubrirse de los potenciales riesgos que la vida conlleva? Conocen la respuesta. La gente se ahorra todo lo que puede cuando sale de su bolsillo, pero es dadivosa y exigente cuando sale del de todos.

¿De verdad tiene que Zapatero dedicar su tiempo a hablar con una familia jodida por la pérdida de un hijo o una hermana en un accidente en el que la Administración española nada tiene que ver? Una cosa es apoyar los trabajos de repatriación por parte de la embajada, papeleos, permisos y cosas así, pero que el presidente del Gobierno privilegie a los turistas del Mar Rojo muertos con respecto a los fallecidos en la carretera o las que se caen de las ventanas mientras las friegan, es algo irresponsable. Si no sabía qué hacer podía preocuparse de Aminatu Haidar.

Que mientras se considere razonable, se utilicen medios extraordinarios para buscar a un vivo me parece solidario y quizá inexcusable, pero gastarnos un pastón porque la hermana compungida le da yuyu que se coman a su familiar los peces y salga en todas las televisiones que viven de las esquelas hertzianas, me parece una exageración que debería regularse para que no se busque al que más proteste o sepa montar más el número. Las montañas de nieves perpetuas, los lechos abisales deben ser tan dignos como los camposantos urbanos.

En estos tiempos de zozobra hay que tratar de gastar el dinero de la mejor forma. La infanta de las piernas bonitas se separa y al señorito del patinete se le tiene que seguir proporcionando seguridad. Dos tipos grandes, por tres turnos, coches, vuelos, dietas, comidas: una pasta. Si la niña vuelve a escoger mal y se arrepiente, otra vez y otra, qué pasa. ¿No habría que regular que esos gastos de seguridad los pague el padre de su presupuesto para la Casa Real? O el mismo patinetero dado que no le ha sacado malos rendimientos al matrimonio.

Pero que salga de los presupuestos generales del Estado no debiera ser.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Para crisis, las epilépticas

Menuda se ha organizado en el Reino Unido por el patrocinio público de un ataque epiléptico, en su doble acepción de realizarse con pasta del erario y ser mostrado de forma no privada. El Arts Council británico pagará 15.500 euros por ello.

Por lo visto una tal Rita Marcalo, una bailarina portuguesa de 37 años, se abstendrá de dormir durante 24 horas, dejará de comer, tomará estimulantes tipo fumeque y priva y no tomará la medicación. Ella es epiléptica desde los 17 años, un poquito antes de que las mujeres mujeres se vistan de largo como ustedes saben. Y todo eso que hace, es lo opuesto a lo que los médicos le recomiendan a cualquier epiléptico que haga. Para asegurarse del ataque utilizará un agudo sonido y luces estroboscópicas –esas de discoteca que parecen flashes- tal y como se utiliza en la clínica para analizar los llamados galicistamente potenciales evocados durante un electroencefalograma.


Los listos del Arts Council lo explican como “conceptual and physical interfaces between dance, movement and epilepsy” y para que no se líen con la traducción de El País, viene a ser como los puntos de contacto conceptuales y físicos entre danza, movimiento y epilepsia. Se entiende mejor en inglés, ¿verdad? Pues es lo que hay.

La señora Marcalo quiere aumentar la visibilidad de su enfermedad haciendo como artista profesional lo opuesto a lo que hace como persona. O sea lo que hace todo el mundo pero sin espasmos. Ya lo hizo el andrógino Antony and The Johnsons en su último trabajo con Epilepsy is dancing cuyo clip promocional lo han hecho los hermanos Wachowski, directores de Matrix, muy al estilo de El sueño de una noche de verano. Así que tampoco es nada nuevo eso de buscar la interacción entre baile, movimiento y epilepsia.



El espectáculo del Arts Council se anuncia como una mezcla de club nocturno, fiesta de pijamas y el placer del mirón. Vamos, la gracia de que un tren cargado de alcohol descarrile en tu dormitorio a las tres de la mañana. No hay nada como dar con el mensaje adecuado.

Uno piensa que si esta tía bailara de puta madre no haría estas bobadas, pero claro, uno es medio cavernícola y no entiende lo que de sí puede dar una buena convulsión.

Pero a la vez pienso que tampoco es ninguna novedad, salvo que en el Reino Unido lo hagan pagando. Me refiero a esto, no creo que sea con todo. ¡Qué escándalo! En España podemos asistir a ataques epilépticos en directo cada dos por tres y además de forma mucho más sofisticada. Nada de perder el control de esfínteres, ni babear, con lo que huele y mancha; de hecho, un ataque epiléptico a la española implica no morderse la lengua jamás y decir todo lo que pase por esa corteza cerebral de ese olmo seco hendido por el rayo que todos llevamos dentro, en nuestra mitad podrido.

Los ataques epilépticos pueden ser individuales como los de Rajoy -aunque este sí babea un poco-, cuando se pone delante de un micrófono y empieza a reprobar a ministros sin control alguno, mientras sus consejeros dicen al respetable, lo importante es que no se golpee, que para eso ya estamos nosotros, a la vez que sacan un pañuelo para las salivillas.

Pueden ser en pareja de baile, como Floriano y Rubalcaba, que lo ejecutan simultáneamente con mirada fija, coronándolo con un portée casi catatónico. Suele venir acompañado de cierta aura, como si vieran y oyeran cosas.

O incluso puede ser una crisis comicial coral como la de las esposas, amigas, cuñadas o directoras espirituales de los marineros vascos del Alakrana que se resisten a que los españoles, que han pagado un millón de euros diario con la operación Atalanta, vean cómo llegan sus hombres a la base militar de Torrejón de Ardoz, o que alguno de los miembros del Gobierno, representante legítimos de los españoles, aparezca por allí. Es otro tipo de secuestro y chantaje. Aprenden rápido.

Y luego tenemos la epilepsia total, la completa, el ataque absoluto y es cuando después de casi treinta y cinco años se aplauden cánticos prohibidos para celebrar la vida y obra de un dictador, se celebran misas en su memoria, se permite la exaltación de su persona, desafiando a las leyes y a la historia. Esta suerte de ataque cursa con rigidez de miembros superiores –singularmente el derecho-, ingurgitación de yugulares, mientras se profieren cánticos por una parte de la población, pequeña afortunadamente, mientras la otra sufre de una amnesia lacunar que alcanza varias décadas, pero que afecta a la mayor parte de la ciudadanía súbdita.

Así que o la lusa se quita la blusa para darle cierto interés, o no sé quién coño puede pagar por ver lo que las televisiones muestran cada día gratis; y dentro de nada sin publicidad.

Si es que no hay mejor sitio para vivir que España. Sobre todo por el espectáculo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Idiosincrasia vendrá de idiota?

Ya lo habrán leído ustedes. -Toñi, hay gente en tu casa. Cuando Antonia y Josep regresan de sus vacaciones interrumpidas e intentan entrar, alguien les ha cambiado las cerraduras. Primero hubo una reclamación penal por allanamiento. Dicen que no prosperó por contradicción entre los testigos por si la pareja vivía o no en el piso.

Luego seguimos, pero permítanme un alto en el vía crucis.

Si estás empadronado en una casa que figura a tu nombre con gas, luz, teléfono, a tu nombre, que para más inri –por lo de vía crucis- lo gestiona el patronato Municipal de la Vivienda de la Generalidad catalana que te cobra mensualmente 148 euros por ese piso social, ¿qué coño de vecinos tienen que declarar sobre tus hábitos, si duermes, vegetas o hablas castellano en la intimidad?


La okupa en cuestión quitó a esta pareja de la titularidad del Ayuntamiento y se empadronó ella.

Otro parón en el camino al calvario. Hará un año o poco más, yo aparecía empadronado en un 1º cuando vivo en un segundo de mi propiedad mientras el banco no me ponga problemas. Cuando fui al ayuntamiento a que lo corrigieran, me pidieron hasta la partida de bautismo. -Señorita, si es muy sencillo, es un error, en lugar de segundo han puesto primero, ni siquiera es importante. -¿Y si usted quiere empadronarse en un sitio que no le corresponde? replicó. En ese momento entendí el espíritu que le animaba en su pesquisa y lo que me hacía sospechoso. La dichosa ascensión social. -Señorita, los impuestos, las comunicaciones me las mandan bien, ¿quién quiere engañar al ayuntamiento pasando del primero derecha, al segundo derecha del mismo número de la misma calle, de la misma ciudad? -Ah, eso lo sabrá usted que es el que quiere cambiar. En ese punto ya me estaba convirtiendo en donante de A negativo –qué otro Rh si no- por los ojos. -¿Qué tengo que traer? -O la escritura a su nombre o un par de recibos principales de agua o teléfono que acrediten que vive en esa dirección. Y nos tiene que traer el original. El listo, en este caso lista, que siempre vive al lado de las recepcionistas titulares –¿se podrá parasitar a un parásito?- añade: -También puede mandar por correo fotocopias, añade con sonrisa de yo estoy en la pomada. La lista de receptores universales y los propios de mi grupo sanguíneo ya hacían cola tras de mi ante la insospechada donación altruista. -¿Quiere decir que si yo vengo tengo que traer el original, pero si se lo trae un cartero vale fotocopia? -Exactamente. Y no se plantó en los medios y giró con la montera en la mano entre vítores del personal fijo y contratado de milagro . Me costó nueve meses que cambiaran el 1 por el 2. Lo contrario, en lugar de una faena, hubiera sido una oferta de supermercado.

Vuelvo a Barcelona. Nuestra pareja, queridos y aburridos lectores, se lo hace por lo civil y demuestra que era su residencia habitual. Cuenta con otros vecinos y con el propio Patronato arrendador. Pero ese mismo Juzgado no incoa procedimiento contra los falsos testigos ni contra el Juez de lo Penal que no fue diligente en sus averiguaciones, que como ustedes comprenderán no podían ser muy complicadas. Una de las vecinas mentirosas fue la que permitió el acceso a la vivienda por su propia casa a través de una ventana y que ha sido desahuciada por falta de pago hace unas semanas. Una joyita.

Cuando Antonia y Josep piden la ejecución de la sentencia a su favor, para poder volver a vivir a su casa ¡pleitos tengas y los ganes! el juez Tortras suspende la orden de desalojo por precariedad económica de la okupa. ¡Sólo faltaba que se te metiera en casa un banquero indemnizado recientemente! Al final tuvieron suerte, siempre podían haberlos obligado a compartir vivienda cocinar para la squatter y arroparla bien por las noches. Pero el juez Tortras –no, no hace un pan parecido- no llega a ese punto de indulgencia, ni siquiera se ha ofrecido a llevarse a la okupa a su propia casa y darle una copia de las llaves. -Si ya se ha hecho a este barrio…

Como se pueden imaginar los departamentos municipales implicados se llaman andana con los consabidos, todo eso que me cuenta es de otro departamento. Si quiere haga un escrito.

La okupa ha tirado los enseres que no le venían bien de esa familia a la calle, una televisión salvada por la propia Antonia que tiene una tienda enfrente, las fotos, la ropa, todo eso que uno acumula durante la vida, viene otro, se lo prueba y lo tira si no le conviene. Llevan así 16 meses.

Resulta terrible, pero siempre habrá quien piense que esto de los pisos vacíos no es tolerable y tanta gente en la calle. Son los mismos del argumentarlo de que los piratas del Índico hacen eso porque se mueren de hambre. Que el pequeño traficante no es el culpable, que se busque a los grandes nombres en las alturas. Si la selección nacional va a jugar al País Vasco es una provocación. Que antes del aborto hay que prevenir con otros medios. Soluciones inteligentes para problemas sencillos. Mientras, nuestra pareja sin piso, los marineros secuestrados, los adolescentes comprando pastillas o sin la llegada de la regla prevista o unos cuantos decidiendo lo que es o no territorio español. -Me he cortado. -¿Cómo no tuviste cuidado? Ya lo dijo Ppons, si vamos a pagar hagámoslo antes. Preclaro. Si te vas a morir algún día, muérete ya tío. Más gracia tuvo el abertzale, -¿Le gustaría que jugara la selección española aquí? -Sí, mucho. De equipo visitante. Por lo menos hay cosas dentro de la boina.

Ustedes, como yo, lo conocen todo esto por que ha sido noticia, es decir, porque causa extrañeza, porque es evidente. También se enteraron hace nada del chisme ese electrónico, para hacer no se qué con las piedras de una universidad gallega que costaba un millón de euros y al paisano que lo controlaba se le acababa el contrato. Por lo visto no es cierto, ayer se quejaba el vicerrector Luis Caparrós en las cartas al director de El País. Hay más gente que sabe manejar la máquina, el paisano tenía un contrato por ese tiempo previsto de antemano y por el que otros investigadores esperan también, el espectrómetro se empezó a comprar mucho antes que el paisano en cuestión apareciera por allí. O sea que la monstruosidad de gestión no es tal, pero mola contarla para hacer gracia.

No causa tanta extrañeza que le den un premio al naturalista David Attenborough. Que se lo den de Ciencias Sociales ya es más de coña. Debe ser que ahora ya no hay ciencias y letras. Claro que la autora del niño Harry Potter se llevó el de la Concordia justo como Hawking que no debió merecer el de Investigación Científica. Pero sí mereció el Pueblo de Puerto Rico el de Letras.

Debería causarla, pero tampoco lo hace, que el tío que dirigió el asunto del Prestige con tan indudable éxito se permita hablar de cómo se organiza un comité de crisis, que hable de legalidad de un aparato que compró él por una pastizara o que se fíe de otro colega que nos maravilló a todos con el Yakolev 42. Ese sí que sabía de repatriaciones. Con Ppons en el partido no sé cómo no corrigieron lo inevitable.


Así que es muy probable que sea cierto este desastre de funcionarios de diverso pelaje, pero también podría ser que la pareja reclamante sean unos asesinos en serie que sólo quieren tocar las narices, pero de momento lo que sabemos es que les han tachado de los buzones, habrán leído sus cartas, sus extractos bancarios y se han puesto ellos, los nombres forasteros, con rotulador.

En este país, seguramente con tinta indeleble.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El viaje estático

Ayer estuve repasando una película de hace ya 21 años, El turista accidental, que seguramente hayan visto, aunque quizá no recuerden bien después de tanto tiempo. Sin destripar nada, es un matrimonio que pierde a su hijo y se va a pique. Él es un aburrido escritor de guías de viaje útiles para hombres de negocios que se ven obligados a viajar. Decir esto y nada es todo uno. Pero el merecimiento es mío. No quiero hacerlo, oblíguense a verla. O a recordarla.

Es la historia de la excentricidad, un cuento sobre los incapaces, una oda a la falta de nervio y brillantez, la elegía de las aspiraciones, de los propósitos, de la acción que todo el mundo reclama. Es una película que canta a la imperfección, a la falta de atributos épicos a los que tan acostumbrados estamos. Es una historia sin liderazgo, sin posible redención. Un relato de niños enfermizos, de adultos descolocados, que muestra las inseguridades, los prejuicios, las miradas cortas y los pensamientos sencillos. Pero a la vez es una película de amor por las cosas posibles, por la ternura frágil y deshilachada que la vida nos rompe a jirones.

Tendemos a las certidumbres y a la búsqueda de la gloria, para nuestra patria, nuestro trabajo, nuestros hijos y nosotros mismos. Vamos colocando hitos de grandeza en nuestro devenir, entornando los ojos ante los pequeños desastres, ante la imposibilidad de ajustar nuestros deseos con las realizaciones finales; nos mentimos y nos explicamos una realidad adaptada que nos valga para aceptarnos y cuente de nosotros una historia que nos sea útil para que los demás nos quieran.

Pero los otros están ocupados haciendo lo mismo, desvirtuando el correr de sus vidas, y no tienen tiempo para ocuparse de nuestras cuitas. Ellos no están cuando les necesitas, porque tú no estuviste cuando ellos te requirieron. Nada explícito, nada evidente, no hablo de cartas no contestadas, ni de llamadas telefónicas sin atender, hablo de estar apenas cerca del otro, cuando está simplemente callado, absorto en su perplejidad, incrédulo ante la comparación de lo que podía haber sido su vida y lo que es, hechizado ante las conquistas de los demás. En esos momentos siempre estamos más ocupados en nuestra propia vacuidad o en la demostración tenaz de que las cosas son de la forma que nos conviene.

Muchas veces no te atreviste a estar, quizá por miedo a mostrarte, quizá para que no te pidieran nada, esa vergüenza de la propia conciencia te atenazó para evitar una cita, para soslayar un previsible fracaso, para anular la posibilidad de un amor complicado. Te diste explicaciones y las aceptaste. Valió durante un tiempo, el suficiente para mantener en equilibrio la bicicleta sin la ayuda de los pedales. Y, paradójicamente, cada vez cuesta más pedalear a pesar de ir hacia abajo.

La película termina bien, si entendemos por bien, aceptar lo que te viene o de creer en la previsibilidad de las sorpresas. Pero es una película. ¿Llegarán nuestras vidas a los títulos de crédito?

martes, 17 de noviembre de 2009

La realidad aumentada

El otro día estaba revisando mis películas raras y di con una de Bellocchio, El diablo en el cuerpo, escandalosamente famosa por ofrecernos una felación real fuera del circuito pornográfico. Como entenderán lo escandaloso es salirse del circuito pornográfico y obsceno en el que nos meten. Pero vayamos a lo nuestro, ya que en la película podemos ver un juicio contra las Brigadas Rojas y como los brigadistas leen Corriere della Sera desplegando los brazos para proteger de las miradas a dos de sus miembros que se están poniendo cariñosos entre las rejas de la cárcel portátil que han montado en la sala del tribunal. El ardor guerrero de los brigadistas sube y los carabineros paradójicamente presos de temblor vaticano intentan impedirlo. Se conoce en psicología legal como arrepentimiento sexual a la fuerza o marcha atrás culpable. Pero los brigadistas erre que erre o efe que efe si lo dijéramos en inglés. La protagonista felatriz de la historia grita desesperada: dejadles que terminen, dejadles que terminen.

Esa compasión teleológica de la protagonista, me recordó el espíritu del Rajoy protomártir, previo al puñetazo en la mesa, -sí, ese que no hemos visto- que amparaba a su atesorador Bárcenas, a su Camps, a su Costa –en realidad a la de todos-, a los chicos de Esperanza, y a todos aquellos que estaban acabando con las partidas presupuestarias en provecho propio y, ya nos dirán, si del propio partido. Veía a Rajoy, a Cospedal gritando a la policía y los jueces: dejadles que terminen, por Dios, dejadles que terminen. Pero llegó Garzón y mandó a parar, interrumpiendo el desfalco continuado del Gürtel.

Y así parece por lo que se cuenta, que la historia de Correa coleaba desde hace años, allá en la prehistoria en la que Aznar presumía de su España, la que iba bien, a sabiendas de los tesoreros del Partido Popular, de la presidenta de la Comunidad de Madrid y de tantos otros. Un Aznar que parece conminaba a millonarios empresarios a mediar elecciones en país extranjero por yerno interpuesto. Te pones una orquídea en el ojal y te bailas un joropo, pero ese tipo no puede ganar. Doctrina Kissinger.

Como saben la muchachada popular está negra con el dichoso sistema SITEL. Lo compran por 10 millones de euros en 2001, piden que se instale en cada comisaría y pierden las elecciones a los pocos años. Los jueces y fiscales lo utilizan, pillan a sus ovejas negras haciendo de las suyas, y a un montón de manzanas dejándose pudrir por ellas y en ese momento dicen que el sistema es de lo peor que hay, que dónde vamos a parar, que en qué quedan nuestros derechos civiles y esa cantinela garantista y a favor del Estado de Derecho con la que Fraga, presidente fundador, nos ha estado martilleando los últimos cuarenta años, pero que por lo visto en los consejos de ministros franquistas se tomaba un descanso. Por la voz delicada, ya saben.

Pero tendremos que convenir después de este fin de semana, que el dichoso SITEL es terrible. Después de que apareciera esa nueva herramienta que cuenta los manifestantes, esa arma de observación masiva, que convierte a unos millones en meros miles, trocando el plebiscito en simple opinión, ahora aparece el SITEL. Por si era poco esperpento el devenir diario de nuestra vida política, el SITEL nos lleva al callejón del gato, como un caleidoscopio valleinclanesco que deforma e interpreta la realidad.

A ver si no es terrible que vayas en tu Seat Ibiza a llevar a los niños al colegio tan tranquilo, te apliquen el SITEL y aparezcas conduciendo un Ferrari California con una tratante de bolsos al lado, tipo suegra, y tus niños convertidos en pilotos de Fórmula 1 en los asientos de atrás. Después de confundir la opinión pública con el milagro de los paños y los trajes, después de que te cantaran el himno del 92 amiguitos del alma para siempre, después de verte a ti mismo muerto en una cuneta boca abajo, mientras esos socialistas de mierda te piden las cuentas boca arriba, vas tú como un rey de los de antes, recién afeitado y al salir de casa te administran el SITEL para hundirte.


He intentado documentarme sobre tan prodigiosa arma, pero no la tienen ni en el Corte Inglés; a pesar de mi pie maltrecho, intenté comprarla en la trastienda de un todo a 100, que no son chinos sino coreanos del norte, pero nada. Al fin di con ella por Internet. No es SITEL propiamente dicho, es una versión más de andar por casa, la hacen en Ibi, en la misma Comunidad Valenciana, y se llama LETI’S, un anagrama para disimular y hacerle la pelota a la princesa. Me la mandan por ocho euros más gastos en un discreto envoltorio que parezca Viagra y pase, por tanto, desapercibido. Di mi tarjeta y me acaba de llegar.

Después de unas simples pruebas, estoy en condiciones de decir que Camps, frente a cualquier evidencia, no pilotaba ese coche. Es todo cuestión de la realidad aumentada, un invento diabólico de los progresistas para hundirles y que los dos escalones de esta cuestión absurda que decía Camps que faltaban, se conviertan en la interminable escalera de Odessa hacia el desastre que le están haciendo padecer.

Y no tengo otro remedio que darle la razón a la Cospedal, a Rajoy y al estratega Trillo. Estás máquinas son producto del infierno. Te hacen ver lo que no es. Miren las imágenes que salen cuando dirijo mi recién llegada maquinita LETI’S a una foto normal de Camps en su coche.


¿A que ni siquiera le reconocen? Bueno pues yo les aseguro que es el mismísimo Molt Honorable President Camps al volante de un Ibiza de segunda mano comprado con lo que le sisa a su esposa en la farmacia. Lo demás son infundios.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Con lo bien que lo podíamos estar pasando

Al descorchar El País de hoy, me encuentro con un artículo titulado Comunistas II. Una tribuna de Esther López, listera de las europeas por IU. Es la respuesta a otro de Elvira Lindo, llamado Comunistas. Cómo yo ya hice el mío, en tiempo y forma, no insistiré mucho sobre el asunto, pero ya que es sábado y, al menos en Madrid, el día está más pachucho que mi tobillo, dediquen unos minutos a leerlos; para pensarlos bastan unos segundos.

Lindo es una profesional del articulerismo, escribe guiones y novelas y muchas veces resulta graciosa. Su paso por Manhattan no le quitó oficio, pero se me hizo más pesada y dejé de leerla. Debe ser machismo literario, porque lo mismo me ha pasado con la Montero que me aburre absolutamente, con la Grandes, que una vez rasurada Lulú dejó de interesarme y además soy irregular visitador de la Torres.

El artículo citado es menor y se puede tirar al mar del mismo nombre, pero bueno, uno escribe todos los días y no siempre la pluma se porta de igual forma. Pero la señorita López Barceló debería habérselo tomado más en serio, porque si siempre escribe así sería mejor dejarlo, máxime cuando aparecen como co-firmantes Cayo Lara, José Luis Centella y Willy Meyer. El gusto asambleario no se pierde ni para las tribunas, ocultando ese tic arcaico de la autorización en la sombra.

López Barceló dice que es arqueóloga –hay profesiones que deberían omitirse cuando promueven el chiste fácil- y dedica parte de la tribuna a defenderse. Si El País, periódico anticomunista donde los haya, te da un espacio, utilízalo para tu causa y lame tus heridas a solas. Dice que tiene 26, pero aparenta 15. Sí, se lo diría a un hombre si hubiera escrito lo mismo, por si las feministas aguerridas ven sospechas de menosprecio de género. Lindo muestra una opinión y López desgrana una defensa innecesaria salvo que sea íntimamente culpable. El pues anda que tú no está a la altura de lo que se espera.

Por otro lado, le deseo lo mejor, la ingenuidad se cura, pero hay que alimentar la rebeldía, y no es a base de estar en paro sino cultivando el análisis y el conocimiento, es decir, más por la empatía que por el egotismo, menos por uno y más por los demás.

Lo curioso es que el trío calavera de la izquierda no socialista, aparezca de guardia pretoriana en un artículo escrito en primera persona, por mucho que en el nuevo comunismo sean todos uno y trino. Willy Meyer, con sus idiomas, encontró desde hace tiempo destino de exiliado voluntario, de Centella poco se puede decir y ya lo dije y de Cayo Lara pues pesimismo. No se puede presumir de trabajador del campo para justificar ignorancia sobre Sabino Fernández Idem. Ya no es la picardía de mentir o silenciarse –bastaba un acento en la O y poco más para lograrlo-, es el asombro de que no ha leído los periódicos en los últimos 30 años.

Ya hemos comentado que el saber no sólo ocupa lugar, es que últimamente lo abarrota y lo anega, destrozando con brotes de información y juicio lo que antes era un bello y yermo páramo; la cultura es un bien molesto y hay más mérito en llevar trabajando desde los catorce años que en sacar Registros al año de acabar la carrera, como hizo la ministra Corredor. La clave está en que estudiar no es trabajar. Aprobar Romano, Anatomía o Estadística, no es nada comparado con darle a una pared con una maceta o llevar paquetes en ciclomotor. Y esa estúpida consideración, sólo lleva a que las clases desfavorecidas no aprieten las tuercas a sus retoños, dejando que sólo las familias con posibles, empujen a los suyos al estudio, por no necesitar que otro sueldo entre en casa.

Lara así lo cuenta, pero miren, creo que todos queremos que nuestro abogado, nuestro médico, haya estudiado en los mejores colegios, se haya licenciado en las universidades más punteras y haya hecho todos los masters del mundo en esos sitios en los que sólo los ricos pueden, para joder a la otra parte si es abogado y para salvar las nuestras si es urólogo. En absoluto me interesa que haya terminado la carrera tarde y con poco aprovechamiento porque tenía que cuidar a su familia desgraciada, que no tenía dinero para aprender inglés y que no está al tanto de lo último publicado hasta que lo traduzcan. Las penas para las radionovelas.

En todo caso el mérito superior es hacerlo a la vez. Trabajar y estudiar. Y luchar porque un tipo con aptitudes pueda estudiar y contribuir a la sociedad aunque su familia no tenga pasta. Alegar ignorancia es constatar que uno no debería estar ahí. Hoy en día, un líder sindical que discuta con la patronal, no puede ser un mero obrero que explique que con cuatro cuartos no se puede vivir. La fallida operación de Magna con Opel no puede hacerse sin, al menos, las cuatro tardes de economía que Jordi Sevilla regalaba a Zapatero. Tiene que saber por lo menos lo mismo que el negociador de enfrente. ¿Recuerdan el sistema de SuperLópez que revolucionó la industria automovilística? Básicamente era conocer los márgenes y sistemas productivos de sus proveedores para optimizar los propios hasta el punto de recomendar cambios para aumentarlos o para bajar los precios y ser más competitivo. En otras palabras, saber tanto de miel como el mielero que te la vende, aunque para ello haya que ser abeja obrera. Pero últimamente están ganando los zánganos.

Nota: Lean el artículo de Savater un poco más adelante, en donde habla, entre otras cosas, del maestro de Camus, el que convenció a la madre de que su hijo estudiara. Al recibir el Nobel le escribió una carta diciéndole que después de su madre, el primer pensamiento fue para ese maestro que le rescató del analfabetismo de una madre viuda en un pueblucho argelino. Un comunista, anarquista que dedicó su discurso de aceptación del Nobel a su primer profesor. Por eso es, entre otros millardos de cosas, mucho mejor leer a Albert Camus que a Elvira Lindo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Costumbres veladas

Cuando no me disfrazo suelo llevar traje y corbata. Dicen que adelgaza. Pero cuando vas al Corte Inglés no dejan de pedirte cosas. En septiembre, a punto estuve de ser el empleado del mes, pero en la última venta descubrieron mi impostura. Yo sólo quería ayudar.

Es lo que tienen los uniformes, te identifican frente al resto. Y facilita la vida. Así, sigues un paraguas en lo alto que te lleva a la Piazza Navona o te saca del Petit Palais porque reconoces a tu guía turística, o abres la puerta de tu casa por la noche a un tipo vestido de rojo con casco y un enorme contenedor, porque asumes que lleva la cuatro quesos de tus amores.

Hace años, si por la mirilla aparecía un tipo con traje gris y gorra de plato con un montón de papeles en el regazo, no le abrías porque sabías que era una multa, pero estabas seguro de que era el cartero. Ahora aparece un tipo barrigudo con chándal y carrito de ama de casa y piensas que es él el que debería de ser multado.

La vestimenta dice mucho de nosotros, ya lo decía H. G. Wells de los zapatos. Así en un hospital el elemento distintivo es el fonendoscopio llevado a modo de pashmina corta, de chalina, que separa a auxiliares y celadores de enfermeros y médicos, porque el pijama verde se impone, como ahora se dice, transversalmente y no hay otra forma de distinguirlos.

Zoubida Barik Edidi, es la abogada musulmana que fue obligada a dejar los estrados de la Audiencia Nacional, por ir con un pañuelo que le tapaba el pelo. Ahora ha denunciado a Bermúdez al CGPJ. Uno puede pensar que es envidia del juez por no poder cubrirse él la inmensa calva, pero parece que la cosa es algo más complicada.

La decana del Colegio de Abogados ceutí se pregunta si una persona lleva pañuelo en su vida cotidiana ¿por qué va a tener que quitárselo para asistir a un juicio? Ahora que se ha abierto la veda de las prostitutas, puede ser un bonito espectáculo que aparezcan en la sala con sus miniuniformes o que un obrero de la construcción reclamante de una indemnización vista casco amarillo o un mariachi despedido aparezca con sombrero mejicano. ¿Para cuando las togas boatiné que valgan en casa y en los estrados?

Ahora está de moda la monja doctora y su video. A mi me parece muy bien encontrármela en una catedral con su ropaje talar mirando retablos de conspiración gripal, la peste de nuestros días, pero que no se le ocurra auscultarme en un hospital con ese traje y mucho menos con esa actitud. Me imagino que a los católicos tampoco les gustaría ver a través de la celosía a un tipo con piercings, rimmel y pantalones de espuma de leopardo confesándolos, aunque no pongan reparo a que les atienda para poner un giro en la estafeta de la esquina.

Así, que en la vida privada, que uno se vista de lagarterana puede ser una opción, pero cuando se concitan otros intereses y uno ostenta cierta representación y privilegio, el atuendo no es elegible ad libitum y menos cuando se quiere hacer ostentación: soy musulmana, casi na!

Francia tiene las cosas muy claras, en actos de representación neutralidad absoluta y prohibición, por tanto, de cualesquiera muestras de creencias religiosas.

Por cierto, ¿qué hacía ZP vistiendo la kipá judía? El gorrito no deja de significar que Dios está por encima de los hombres y es de uso obligatorio en lugares de culto, consumas o no consumas, entiendas o no entiedas. Una cosa es ser respetuoso y otra dejar que te impongan las creencias de los demás. A título personal, como si se quiere circuncidar en público, pero como representante de los españoles debiera tentarse más los hábitos. ¿Les diríamos a los ultraortodoxos que se quitaran esas patillas rizosas y trocaran esos abrigos negros por guayaberas floreadas? ¿Les obligamos a comer nuestra comida y que se dejen de tonterías kósher? En modo alguno ¿verdad? Ellos visten como en Jerusalén y les preparamos de mil amores un menú apto para celíacos del alma. Si nosotros cedemos como anfitriones, debemos exigir que no nos hagan disfrazarnos cuando estemos allí.

En compensación no pediremos tremenda fabada y nos hincharemos a vino y comeremos, como buenos invitados, lo que nos den.

Como debe ser.