Tras los atracones y orgías de los días pasados he decidido volver a recuperar la cinturita de avispa que ostentaba; bueno, quizá de abejorro, pero en modo alguno quiero seguir viendo reflejado mi gracioso ombligo entre paréntesis carnosos, producto de largos días de vino y prosas. Así que menús a la obra, en pocos meses volveré a ser el que nunca fui.
Pero para cintura la de Munilla, el obispo este de San Sebastián, con cara de actor secundario para papeles de mafioso. Decir que nuestra pobre situación espiritual o nuestra concepción materialista de la vida suponen males mayores que la tragedia de Haiti, es tener cintura, básicamente tener el corpiño en el cerebro. Un corpiño que bien le podría obligar a decir como penitencia: juro que no volveré a decir gilipolleces, antes de que a todos los curas se los lleve el viento.
Sin duda los más despiertos en esto de esquivar golpes han sido los bancos que cobran comisiones por mandar pelas a Haití. Si quieren conceptos, miren marketing con causa o responsabilidad social corporativa y verán lo que no han leído los banqueros, ensimismados con sus balances. Lo fácil que les hubiera resultado generar un canal gratuito, autopagado con la propia publicidad de la prensa y televisión, y que sirviera de expiación de culpas. Pero nada, eso de tacita a tacita no se les cae de la estrategia.
Y cintura ha demostrado el FBI al copiar una foto de Llamazares para recrear la de Osama Bin Laden. Dicen que los artistas forenses la buscaron por Internet. A ver, pon en Google, comunista, masón. Salen muchos. Añade, rompepatrias, terrorista. Siguen siendo demasiados. No sé, pon detrás “no le quiere nadie”, ponlo entre comillas. Ahora ya está, sólo viene una foto. Y es clavadito.
Y para demostrar que la dieta ha hecho su efecto y que en esto de la esgrima con las costillas falsas y flotantes no hay quien me gane, me ofrezco en adopción a los Príncipes de Asturias, donde heredan dos, heredan tres, qué más da. Varoncito, con el bachiller terminado, buen comportamiento y limpio. No tendrían que cambiar la Consti, lo que no es poco, podría jugar al mus con papaíto, hablar de música con mamaíta, cocinar cuando el servicio no está, y sustituir a Felipe cuando está de viaje en estas frías noches de invierno. Si pagan las horas, hasta sustituir a Letizia podría.
sábado, 16 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Qué morrazo
Como habrán visto en la prensa de hoy, el ya mártir –una categoría superior a la de héroe- López acapara siete-columnas-siete en El País, para reconstruir como Edmundo Dantés sus 21 días encerrado. Confiesa, bajo tortura boatiné, que lo peor fue no saber por qué estaba allí y tener que apretar un timbre para ir al baño. Y esperar. ¡Ay, esa próstata!
Personalmente me parece bastante más grave el asunto de los periodistas de la SER. Años de cárcel, inhabilitación profesional. Algo serio, vamos, por más que se suponga que no prosperará y se resolverá en apelación. No ha merecido un editorial conjunto de la prensa y sólo hoy, Cebrían ha dado un puñetazo por escrito.
Y más descorazonadora también la entrevista que hace Casimiro García-Abadillo a Rajoy en El Mundo. Don Mariano no tiene pudor, se instala definitivamente en la inverecundia y afirma que la crisis es específicamente española. Dice que lo internacional es un simple detonante. Y afirma que Zapatero ha vivido de la inercia y de la herencia. Luego dice que no ha hecho las reformas estructurales. Es sabido que lo único heredable es la estructura, que a la coyuntura te la encuentras en la calle, por decirlo en formato de copla. Ergo, no debería presumir de dote cuando hay que cambiarla.

Asegura que hay que intervenir sobre el gasto público, el crédito y la reforma laboral, a los que añade la fiscal. No le gusta que los españoles ahorremos más. Lo dice para mostrar la desconfianza en Zapatero, pero no se pregunta si es por la amenaza de despido, y no explica que es perfectamente deseable que se pare de una vez el potlach en el que hemos vivido durante la última década prodigiosa. Tampoco recuerda que nuestro modelo bancario ha sido paradigmático del buen hacer y que se ha puesto de ejemplo entre los bancos centrales, ni explica su posición sobre las cajas, peculiaridad a la que habrá que meter mano. Da su conformidad a la reforma laboral bajo la detallada y comprometida expresión de que algo hay que hacer, pero ni se humedece los pies para explicarlo. Concluye que la bajada de impuestos es necesaria y pone de ejemplo a Alemania, justo el día que se indica, por medio el ministro de Finanzas, que a pesar de haber ganado las elecciones la señora Merkel bajo esa premisa-promesa, se pospone porque no es el momento.
Ustedes saben que muchos impuestos nos caen del Ayuntamiento y otros tantos de la Comunidad Autonómica y que en Madrid o en Valencia están regidas por el PP desde hace siglos, con capacidad para haber dinamizado los procedimientos, de haber regulado las tasas y tantas otras cosas que Rajoy calla cuando habla de la Administración. A muchos autónomos y PYMES, quien no paga es el ayuntamiento y la comunidad por la naturaleza del gasto y mucho menos la Administración central. No le gusta el plan E, dice que se tendría que haber utilizado para disminuir los impuestos o para que los ayuntamientos paguen sus deudas. Mirémoslo desde la versión clásica de las zanjas keynesianas. Yo estoy en paro y me contratan tres meses para abrir zanjas y otros tres para cerrarlas. El saldo productivo es nulo, pero yo he traído un jornal a casa durante seis meses. Si ese dinero se les da a los ayuntamientos que se han endeudado por encima de lo debido y pagan sus mal planificadas deudas ¿dónde se genera un puesto de trabajo?, porque la deuda es por lo ya contratado y realizado.
Habla del alza del IVA y lo compara con Europa, sin decir que los tipos son allí más altos. Y así cuatro páginas completas. Claro que en esa extensión no hay espacio para preguntar por el clima, por la privatización de la sanidad que preconiza, por la regulación de tantas cosas en las aulas, por la política exterior, por la judicialización de la vida política, por los incumplimientos con la ley de dependencia o por las cometas en el cielo de Díaz Ferrán. Y sólo un poco para convencer al personal que en lo de Gürtel no hay nada.
Pero es que no es una entrevista, es un folleto guiado de Casimiro. Porque si fuera una entrevista le tendría que haber preguntado, siguiendo con la copla, por qué siendo tan guapo y tan listo, los españoles que tenemos en él poca o ninguna confianza, somos el 82%. Considerando lo malo que es Zapatero en su opinión y el descrédito que tiene en todo el universo, que confiemos más en ZP que en D. Mariano es para hacérselo mirar.
Personalmente me parece bastante más grave el asunto de los periodistas de la SER. Años de cárcel, inhabilitación profesional. Algo serio, vamos, por más que se suponga que no prosperará y se resolverá en apelación. No ha merecido un editorial conjunto de la prensa y sólo hoy, Cebrían ha dado un puñetazo por escrito.
Y más descorazonadora también la entrevista que hace Casimiro García-Abadillo a Rajoy en El Mundo. Don Mariano no tiene pudor, se instala definitivamente en la inverecundia y afirma que la crisis es específicamente española. Dice que lo internacional es un simple detonante. Y afirma que Zapatero ha vivido de la inercia y de la herencia. Luego dice que no ha hecho las reformas estructurales. Es sabido que lo único heredable es la estructura, que a la coyuntura te la encuentras en la calle, por decirlo en formato de copla. Ergo, no debería presumir de dote cuando hay que cambiarla.

Asegura que hay que intervenir sobre el gasto público, el crédito y la reforma laboral, a los que añade la fiscal. No le gusta que los españoles ahorremos más. Lo dice para mostrar la desconfianza en Zapatero, pero no se pregunta si es por la amenaza de despido, y no explica que es perfectamente deseable que se pare de una vez el potlach en el que hemos vivido durante la última década prodigiosa. Tampoco recuerda que nuestro modelo bancario ha sido paradigmático del buen hacer y que se ha puesto de ejemplo entre los bancos centrales, ni explica su posición sobre las cajas, peculiaridad a la que habrá que meter mano. Da su conformidad a la reforma laboral bajo la detallada y comprometida expresión de que algo hay que hacer, pero ni se humedece los pies para explicarlo. Concluye que la bajada de impuestos es necesaria y pone de ejemplo a Alemania, justo el día que se indica, por medio el ministro de Finanzas, que a pesar de haber ganado las elecciones la señora Merkel bajo esa premisa-promesa, se pospone porque no es el momento.
Ustedes saben que muchos impuestos nos caen del Ayuntamiento y otros tantos de la Comunidad Autonómica y que en Madrid o en Valencia están regidas por el PP desde hace siglos, con capacidad para haber dinamizado los procedimientos, de haber regulado las tasas y tantas otras cosas que Rajoy calla cuando habla de la Administración. A muchos autónomos y PYMES, quien no paga es el ayuntamiento y la comunidad por la naturaleza del gasto y mucho menos la Administración central. No le gusta el plan E, dice que se tendría que haber utilizado para disminuir los impuestos o para que los ayuntamientos paguen sus deudas. Mirémoslo desde la versión clásica de las zanjas keynesianas. Yo estoy en paro y me contratan tres meses para abrir zanjas y otros tres para cerrarlas. El saldo productivo es nulo, pero yo he traído un jornal a casa durante seis meses. Si ese dinero se les da a los ayuntamientos que se han endeudado por encima de lo debido y pagan sus mal planificadas deudas ¿dónde se genera un puesto de trabajo?, porque la deuda es por lo ya contratado y realizado.
Habla del alza del IVA y lo compara con Europa, sin decir que los tipos son allí más altos. Y así cuatro páginas completas. Claro que en esa extensión no hay espacio para preguntar por el clima, por la privatización de la sanidad que preconiza, por la regulación de tantas cosas en las aulas, por la política exterior, por la judicialización de la vida política, por los incumplimientos con la ley de dependencia o por las cometas en el cielo de Díaz Ferrán. Y sólo un poco para convencer al personal que en lo de Gürtel no hay nada.
Pero es que no es una entrevista, es un folleto guiado de Casimiro. Porque si fuera una entrevista le tendría que haber preguntado, siguiendo con la copla, por qué siendo tan guapo y tan listo, los españoles que tenemos en él poca o ninguna confianza, somos el 82%. Considerando lo malo que es Zapatero en su opinión y el descrédito que tiene en todo el universo, que confiemos más en ZP que en D. Mariano es para hacérselo mirar.
sábado, 9 de enero de 2010
Mrs.
Dicen que la naturaleza imita al arte y que la predestinación existe. Al pope del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte se le ha complicado la vida por no saberlo.
Resulta que a su mujer Iris, aprovechando las crecidas de los ríos en toda Europa, le sobrevino la crecida hormonal y teniendo en cuenta el frío que está haciendo consideró saludable meterse en la cama con otro tipo. En Irlanda eso está visto regular, por regular de malo, no de regular coffee, aunque éste tampoco es bueno.
Si añadimos que ella es diputada, pues peor, ya que me imagino que habrán devorado el ensayo de Ejemplaridad Pública que les recomendé ayer. Pero las cosas no acaban ahí, ya que Iris, sirviéndose de tan polifacético nombre, pidió dos préstamos de 27.000 euros para que su amante montara un café en Belfast. Los donantes fueron dos constructores. ¿Who else? En esa ciudad no se debe decir que algo es la bomba, por eso no lo diré, pero ella también era concejal en aquel tiempo y logró la licencia de apertura. Como ven nos hermanamos en la corrupción con facilidad. Desayuno británico. Guateque irlandés. Lo típico.
Pero aún nos queda otra vuelta de tuerca. Iris tiene sesenta años y el chico del cafetín diecinueve. Ya sé que me protestarán las revoltosas sin fronteras, pero qué quieren si yo sólo comprendo y aspiro a lo contrario. ¿Alguien da más? Bueno queda por decir que el mozalbete encamado era hijo de uno de los mejores amigos del matrimonio, fallecido pocos meses antes. Y resta señalar que Iris se quedó con el 10% del préstamo, que no todo va a ser sexo duro y desenfrenado.
Lo que pasa es que el ignorante líder del Partido Unionista Democrático es además el ministro principal de Irlanda del Norte y se llama Peter Robinson. Ahí está la predestinación.
¿Espesitos?
Vamos a ver: Peter Robinson. Esposa. Madura. Jovencito.
¿Ya?
Miren sólo me falta hacerles el Coo, coo, ca-choo. Y a eso no estoy dispuesto.
Resulta que a su mujer Iris, aprovechando las crecidas de los ríos en toda Europa, le sobrevino la crecida hormonal y teniendo en cuenta el frío que está haciendo consideró saludable meterse en la cama con otro tipo. En Irlanda eso está visto regular, por regular de malo, no de regular coffee, aunque éste tampoco es bueno.
Si añadimos que ella es diputada, pues peor, ya que me imagino que habrán devorado el ensayo de Ejemplaridad Pública que les recomendé ayer. Pero las cosas no acaban ahí, ya que Iris, sirviéndose de tan polifacético nombre, pidió dos préstamos de 27.000 euros para que su amante montara un café en Belfast. Los donantes fueron dos constructores. ¿Who else? En esa ciudad no se debe decir que algo es la bomba, por eso no lo diré, pero ella también era concejal en aquel tiempo y logró la licencia de apertura. Como ven nos hermanamos en la corrupción con facilidad. Desayuno británico. Guateque irlandés. Lo típico.
Pero aún nos queda otra vuelta de tuerca. Iris tiene sesenta años y el chico del cafetín diecinueve. Ya sé que me protestarán las revoltosas sin fronteras, pero qué quieren si yo sólo comprendo y aspiro a lo contrario. ¿Alguien da más? Bueno queda por decir que el mozalbete encamado era hijo de uno de los mejores amigos del matrimonio, fallecido pocos meses antes. Y resta señalar que Iris se quedó con el 10% del préstamo, que no todo va a ser sexo duro y desenfrenado.
Lo que pasa es que el ignorante líder del Partido Unionista Democrático es además el ministro principal de Irlanda del Norte y se llama Peter Robinson. Ahí está la predestinación.
¿Espesitos?
Vamos a ver: Peter Robinson. Esposa. Madura. Jovencito.
¿Ya?
Miren sólo me falta hacerles el Coo, coo, ca-choo. Y a eso no estoy dispuesto.
viernes, 8 de enero de 2010
Erostratismo sin fronteras
Realmente estamos necesitados de héroes. Eso al menos nos dicen los héroes. Qué vais a hacer sin nosotros. El último es Juan López, director de Greenpeace. Sí ya sé que toca decir que la organización ecologista es buena y que Dinamarca es una borrica. Quizá por eso protesto. Y no crean, no es por el acto en sí de meterse uno en una fiesta privada. Es muy posible que yo mismo lo hubiera hecho si tuviera 20 años menos o un par de testículos más. Pero lo que no se puede es ser tramposo. No se puede enarbolar el adjetivo pacifista ¿cuántas? doscientas veces para defender tu derecho a hacer lo que te dé la gana. Medios, fines, ya saben. No por estar de acuerdo con lo que Greenpeace persigue se tienen que aceptar los medios. Y si se acepta, se tiene que dar por bueno la consecuencia. Es que estos daneses ponen muchos días por hacer esto. Coño, haber pedido España, en el país en el que sorprende que a la Cospedal se la encause por decir que tenía pruebas de espionaje sin más. En el país que los partidos retiran a los corruptos de sus cargos internos pero no de los cargos electos que son los importantes. O que comparan recibir coches de 80.000 euros como contraprestación a aceptar una lata de anchoas. O que si Garzón actúo regulín con Vera, después de lustros. Se es un país serio o no.

Te vistes de gala, te haces un youtube y te vas a montar el número a una cena de jefes de Estado. Te detienen y te dan un escarmiento. ¿Cuál es el problema? ¿Animamos al resto del mundo a que se haga famoso por un día irrumpiendo en donde le plazca? ¿Tiene más derecho López que cualquier desgraciado al que Díaz Ferrán ha dejado en paro para asaltar su cena de navidad? ¿Y los que queremos la república? ¿Interrumpimos la charleta del rey en televisión? ¿Y si los asaltantes vestidos con smoking fueran negacionistas del cambio climático? ¿Seríamos tan duros o pediríamos que la justicia actúe?
Nuestro héroe con fajín dice que el grupo de activistas ha sido sometido a "un trato durísimo", en el que no les dejaban llamar a sus familiares, leer un libro ni recibir correos electrónicos. ¿Había bidé? ¿seda dental? Decir esto en una España que hasta antes de ayer se daban palizas impunemente o se fusilaba sin juicios limpios es un poco de broma. Les visitó su abogado, el personal diplomático y todo el planeta sabía que estaban allí. ¡Vaya inseguridad jurídica! Él habla de días, antes se hablaba de años.
Se les acusa de: suplantación de un cargo público (con una pena de dos a tres meses de prisión), falsificación de matrícula diplomática (de dos a tres meses) y allanamiento de morada con la agravante de que se trata de una sede de la Corona de Dinamarca y estaba presente la Reina (hasta seis años de prisión).
¿Es falso? Es tal cual ¿La legislación danesa es una castaña? Eso dice el abogado de la ONG. Mario Conde también dice que es un chico maravilloso y que aquello fue una faena.
El camarada López, que se considera preso político, alega como eximente que Greenpeace actúa así, de qué se asombran. La policía también tiene protocolos, de qué se queja López. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿No buscabas publicidad? El storytelling de abuelo ya está más que cubierto. Ya lo dijo en arrepentimiento espontáneo: lo haría una y mil veces.
Denle un repaso a Ejemplaridad pública, Premio Nacional de Ensayo 2004 publicado en 2009, de Javier Gomá, sobre los valores sublimes y la excentricidad.
Un poco cansado estoy de superhéroes y líderes sobrehumanos que nos dicen lo bueno y lo malo, lo que es de izquierdas y de derechas. Rodríguez Ibarra dice que desde una concepción de izquierdas se puede negar la propiedad intelectual. O se refiere al viejo proyecto anarquista y de culminación del hombre nuevo, o el infarto fue cerebral. Miente cuando dice que uno no se puede comprar una sola canción, pero aunque así fuera, ¿puede uno comprar un único capítulo de un libro? ¿se puede quedar sólo con las páginas de deportes del ABC? ¿puede pedir media naranja? O en su caso ¿podemos votarle nada más que para un semestre y luego ya veremos? ¿Cómo un socialista puede considerar que la autoría intelectual tiene menor rango que la de un terruño o de una vaca?
Hoy me han dado el alta. El lunes vuelvo a ser villano.
Te vistes de gala, te haces un youtube y te vas a montar el número a una cena de jefes de Estado. Te detienen y te dan un escarmiento. ¿Cuál es el problema? ¿Animamos al resto del mundo a que se haga famoso por un día irrumpiendo en donde le plazca? ¿Tiene más derecho López que cualquier desgraciado al que Díaz Ferrán ha dejado en paro para asaltar su cena de navidad? ¿Y los que queremos la república? ¿Interrumpimos la charleta del rey en televisión? ¿Y si los asaltantes vestidos con smoking fueran negacionistas del cambio climático? ¿Seríamos tan duros o pediríamos que la justicia actúe?
Nuestro héroe con fajín dice que el grupo de activistas ha sido sometido a "un trato durísimo", en el que no les dejaban llamar a sus familiares, leer un libro ni recibir correos electrónicos. ¿Había bidé? ¿seda dental? Decir esto en una España que hasta antes de ayer se daban palizas impunemente o se fusilaba sin juicios limpios es un poco de broma. Les visitó su abogado, el personal diplomático y todo el planeta sabía que estaban allí. ¡Vaya inseguridad jurídica! Él habla de días, antes se hablaba de años.
Se les acusa de: suplantación de un cargo público (con una pena de dos a tres meses de prisión), falsificación de matrícula diplomática (de dos a tres meses) y allanamiento de morada con la agravante de que se trata de una sede de la Corona de Dinamarca y estaba presente la Reina (hasta seis años de prisión).
¿Es falso? Es tal cual ¿La legislación danesa es una castaña? Eso dice el abogado de la ONG. Mario Conde también dice que es un chico maravilloso y que aquello fue una faena.
El camarada López, que se considera preso político, alega como eximente que Greenpeace actúa así, de qué se asombran. La policía también tiene protocolos, de qué se queja López. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿No buscabas publicidad? El storytelling de abuelo ya está más que cubierto. Ya lo dijo en arrepentimiento espontáneo: lo haría una y mil veces.
Denle un repaso a Ejemplaridad pública, Premio Nacional de Ensayo 2004 publicado en 2009, de Javier Gomá, sobre los valores sublimes y la excentricidad.
Un poco cansado estoy de superhéroes y líderes sobrehumanos que nos dicen lo bueno y lo malo, lo que es de izquierdas y de derechas. Rodríguez Ibarra dice que desde una concepción de izquierdas se puede negar la propiedad intelectual. O se refiere al viejo proyecto anarquista y de culminación del hombre nuevo, o el infarto fue cerebral. Miente cuando dice que uno no se puede comprar una sola canción, pero aunque así fuera, ¿puede uno comprar un único capítulo de un libro? ¿se puede quedar sólo con las páginas de deportes del ABC? ¿puede pedir media naranja? O en su caso ¿podemos votarle nada más que para un semestre y luego ya veremos? ¿Cómo un socialista puede considerar que la autoría intelectual tiene menor rango que la de un terruño o de una vaca?
Hoy me han dado el alta. El lunes vuelvo a ser villano.
martes, 5 de enero de 2010
Menuda noche
Hay un programa en Cuatro, intrascendente, en el que un pariente se compincha con la producción del espacio televisivo, para que le hagan una rehabilitación en la decoración de la casa a un afortunado que, en pocas horas y por la patilla, se encuentra una redecoración de su infierno personal. Se llama Reforma sorpresa y lo conduce Nuria Roca.

Dejas tu casa con sus rincones imposibles, millares de peluches y figuritas predadoras infestando la casa, vasos de promoción de cervezas a modo de condecoraciones en las vitrinas y cuadros que merecerían estar colgados al revés y te encuentras a tu regreso, que una loca con la promesa rompedora de la estandarización del gusto, te mete un nuevo sofá, te cambia pintura y te empapela sin que medie juzgado de guardia alguno, en unas pocas horas.
Lagrimas, gracias a tutiplén, suspiros y ojos de par en par ponen punto final al programa en el que siempre aparecen las prisas de última hora. Las prisas siempre coronan nuestras mejores noches. A veces por entrar, a veces por salir, las menos por quedarse.
Esta noche, queramos o no, se meterán en nuestras casas tres tipos barbados. Ninguno de ellos es George Clooney con entrecanas, así que desistan de la depilación de última hora mis queridas amigas y mis amigos alternativos. En tiempos de credulidad yo dejaba dos cubos de zinc a la intemperie de mi terraza, con garbanzos y agua respectivamente, con el fin de que los camellos se abrevaran y saciaran su hambre. Nunca entendí ese afán leguminoso de tan ilustres cheposos, pero así lo disponía cada año con ayuda de mi madre. Tuve una novia que cambiaba mi simulacro mesetario por una versión finolis, consistente en derramar una copa de champán y pelar unas cuantas mandarinas sobre el mantel, con el efecto de inducir actividad humana en esa noche monárquica.
Hoy vendrán, animales y jinetes, se beberán el agua, tirarán las copas, engullirán los garbanzos y se perfumarán las manos de mandarina antes de abrochar de dulce sus labios y sus belfos.
Como contrapartida a nuestra indulgencia y nuestra fe, nos deben dejar algo. Sé que me caerá la enorme Gramática recientemente publicada, yo ya me puse un cachivache electrónico y ofrecí ropa y bolso en perfecta determinación de géneros, pero fue en el reparto del gordinflón de rojo.
Viendo como hemos cerrado el año, con casi cuatro millones de parados, la carta pocas cosas más puede pedir que trabajo honesto y justo para nuestros camaradas de patria y de planeta. Si acaso ser más ambicioso y abusón. Si se ponen lo de magos, que se lo curren.
Lo suyo sería levantarse mañana con una buena revolución, la auténtica macrofiesta de nuestras vidas, abrir los ojos y oler que algo ha cambiado, saber que al bajarnos de la cama pisaremos otro suelo y descubrir a cada paso, con cada golpe de vista que estamos asistiendo a una auténtica y gigantesca transformación, en la que reconocemos el escenario pero han cambiado los actores, en la que nos suena la trama pero no tiene el mismo final dramático.
Aún no hemos abierto los paquetes, no sabemos qué contienen, pero no tenemos prisa, descubrimos que podemos ayudar a los demás a abrir los suyos, que de repente se hacen nuestros porque no tienen tarjetas de asignación ni títulos de propiedad. Solidaridad, justicia, trabajo, pan, futuro, progreso y muchas otras palabras que se resumen en un trueque por garbanzos y mandarinas.
Y nos miramos sin profanar las cajas, con la duda de si estamos despiertos o seguimos en el programa de la noche anterior, la versión cósmica, casi republicana, de una añorada reforma sorpresa.

Dejas tu casa con sus rincones imposibles, millares de peluches y figuritas predadoras infestando la casa, vasos de promoción de cervezas a modo de condecoraciones en las vitrinas y cuadros que merecerían estar colgados al revés y te encuentras a tu regreso, que una loca con la promesa rompedora de la estandarización del gusto, te mete un nuevo sofá, te cambia pintura y te empapela sin que medie juzgado de guardia alguno, en unas pocas horas.
Lagrimas, gracias a tutiplén, suspiros y ojos de par en par ponen punto final al programa en el que siempre aparecen las prisas de última hora. Las prisas siempre coronan nuestras mejores noches. A veces por entrar, a veces por salir, las menos por quedarse.
Esta noche, queramos o no, se meterán en nuestras casas tres tipos barbados. Ninguno de ellos es George Clooney con entrecanas, así que desistan de la depilación de última hora mis queridas amigas y mis amigos alternativos. En tiempos de credulidad yo dejaba dos cubos de zinc a la intemperie de mi terraza, con garbanzos y agua respectivamente, con el fin de que los camellos se abrevaran y saciaran su hambre. Nunca entendí ese afán leguminoso de tan ilustres cheposos, pero así lo disponía cada año con ayuda de mi madre. Tuve una novia que cambiaba mi simulacro mesetario por una versión finolis, consistente en derramar una copa de champán y pelar unas cuantas mandarinas sobre el mantel, con el efecto de inducir actividad humana en esa noche monárquica.
Hoy vendrán, animales y jinetes, se beberán el agua, tirarán las copas, engullirán los garbanzos y se perfumarán las manos de mandarina antes de abrochar de dulce sus labios y sus belfos.
Como contrapartida a nuestra indulgencia y nuestra fe, nos deben dejar algo. Sé que me caerá la enorme Gramática recientemente publicada, yo ya me puse un cachivache electrónico y ofrecí ropa y bolso en perfecta determinación de géneros, pero fue en el reparto del gordinflón de rojo.
Viendo como hemos cerrado el año, con casi cuatro millones de parados, la carta pocas cosas más puede pedir que trabajo honesto y justo para nuestros camaradas de patria y de planeta. Si acaso ser más ambicioso y abusón. Si se ponen lo de magos, que se lo curren.
Lo suyo sería levantarse mañana con una buena revolución, la auténtica macrofiesta de nuestras vidas, abrir los ojos y oler que algo ha cambiado, saber que al bajarnos de la cama pisaremos otro suelo y descubrir a cada paso, con cada golpe de vista que estamos asistiendo a una auténtica y gigantesca transformación, en la que reconocemos el escenario pero han cambiado los actores, en la que nos suena la trama pero no tiene el mismo final dramático.
Aún no hemos abierto los paquetes, no sabemos qué contienen, pero no tenemos prisa, descubrimos que podemos ayudar a los demás a abrir los suyos, que de repente se hacen nuestros porque no tienen tarjetas de asignación ni títulos de propiedad. Solidaridad, justicia, trabajo, pan, futuro, progreso y muchas otras palabras que se resumen en un trueque por garbanzos y mandarinas.
Y nos miramos sin profanar las cajas, con la duda de si estamos despiertos o seguimos en el programa de la noche anterior, la versión cósmica, casi republicana, de una añorada reforma sorpresa.
sábado, 2 de enero de 2010
Empezamos
Pensemos durante unos segundos que tras el atracón de anoche, tras engullir la última uva, tras los bailes, las broncas, los amores de la última noche y el inquieto sueño de tránsito entre dos abismos, nos despertamos investidos de autoridad para cambiar las cosas. Uno, dos tres, cuatro… ¿Cuántos segundos necesitan más para pensar que lo primero es la educación?
Ya se lo digo yo, así que déjenlo, que éste es mi año. Da igual de lo que hablemos, de economía, de sanidad o de relaciones internacionales, cualquier estrategia debe pasar por disponer de los mejores para pensarla, montarla y llevarla a cabo.
Zapatero no se cansa de repetir que hay que cambiar el modelo productivo, que no podemos basarnos en el ladrillo y en el sol de forma exclusiva, pero poco sabemos más de cómo lo va a cambiar. Y Rajoy todo lo arregla con la bajada de impuestos. Guillermo de la Dehesa nos dio algunos datos el pasado domingo. Si esos dos sectores con los que hemos cabalgado a crecimientos espectaculares durante años han sido tan prósperos, se ha basado en parte a que nuestro nivel de instrucción medio es perfecto para su desarrollo. Por un lado el sol se suele quedar en Marbella y en Torrevieja y las segundas residencias o las jubilaciones europeas no se dan tan bien en Escocia, lo que significa que la competencia es menor por una variable que es constante y el valor añadido que esas industrias reclaman es menor que el de otros sectores.
Cuando la crisis azota duramente y a España de forma especial, nos basta con echar la culpa a Zapatero y nadie se pregunta en lo fácil que es despedir porque es fácil sustituir a ese empleado. El empresario no ha invertido una perra en ese trabajador, por lo que no tiene que hacer políticas de retención ni sufrir por su sustitución, porque es un activo menor en su cadena de producción. Cualquiera de nosotros ha asistido al cambio fulgurante de todo el sector de la hostelería en servicio al cliente, por inmigrantes. Por supuesto que eso no ha sucedido en los salones que te preparan unos crepes Suzette en la mesa o te deshuesan una perdiz, pero es fácil cambiar a un operario que tira la leche por el plato al servir un café o que confunde Manzanilla con manzanilla.
El fracaso educativo en los niveles medios españoles es tal que muchos autónomos inmigrantes han desplazado a las profesiones tradicionales de pintores, antenistas, y reparalotodo varios, muchas veces con alegría por parte del cliente dada su mayor amabilidad y pericia.
Vamos con algún dato. Un tercio de los alumnos de ESO no la termina ni se dirige a la FP. Hay pues exceso de tipos con enseñanza primaria y déficit en las capacitaciones que procura la formación profesional. Como la FP tiene mala fama, las familias animan a los vástagos a la universidad. Y como la universidad es barata, pues hay demasiados universitarios. Y además esos universitarios lo son de carreras no técnicas lo que tiene algo que ver con el empleo precario, la sobreespecificación y la falta de encaje en el mercado laboral.
Sé que algunos protestarán, pero la enseñanza debería ser piramidal, porque las capacitaciones son piramidales y no parece sensato que existan tres veces más universitarios que graduados en FP. Y sé que es necesario preservar educaciones no utilitaristas, pero no se puede competir en el mundo a base de filólogos clásicos. Quizá otra cabronada más.
La reflexión que hace de la Dehesa es muy interesante: la mayor tasa de universitarios elimina, por exceso de oferta, su teórica prima salarial por educación, y los hace, encima, más proclives al despido por la facilidad de recambio. A ello unimos el coste que la sociedad ha empleado en cada título que no es devuelto a la sociedad, porque se pierde en el infraempleo. La perversión del sistema continúa en el otro lado, ya que la falta de graduados en FP hace que estos logren salarios más altos a su formación y decididamente más altos a los universitarios. Así tenemos al FP dirigiendo al equipo técnico y al universitario de recepcionista. Nada que ver con el respeto, me refiero al dinero tirado por la alcantarilla de la insatisfacción.
Sin duda es un logro social de primer orden que el que no tenga recursos pueda estudiar más allá de la enseñanza obligatoria; pero lo que no tiene sentido es que un zote se pase año tras año en la universidad consumiendo recursos. ¿Saben ustedes que un tercio de los matriculados no termina nunca sus estudios? ¿O que otro tercio tarda dos años más en terminar de lo previsto? ¿Creen razonable sufragar los estudios a esa gente entre todos? Un estudiante universitario cuesta 8000 euros al año. Él paga menos de 1000 de media, un 12%. Los ricos siempre tendrán ventajas y podrán permitirse que sus cachorros jueguen al mus en el bar de la facultad mientras pasan ocho, nueve o diez años en sus aulas, pero no podemos trasladar esas ventajas perversas a todos los demás, en aras del igualitarismo. El becario tiene que ser más listo o más esforzado. Que no hubiera nacido pobre. Y al igual que se hace con la luz en los últimos tiempos, esto es, pagar los costes reales, la universidad debe aproximar sus costes en la matrícula pagada. El que tenga que pague, y el que no tenga que estudie.
Ya se lo digo yo, así que déjenlo, que éste es mi año. Da igual de lo que hablemos, de economía, de sanidad o de relaciones internacionales, cualquier estrategia debe pasar por disponer de los mejores para pensarla, montarla y llevarla a cabo.
Zapatero no se cansa de repetir que hay que cambiar el modelo productivo, que no podemos basarnos en el ladrillo y en el sol de forma exclusiva, pero poco sabemos más de cómo lo va a cambiar. Y Rajoy todo lo arregla con la bajada de impuestos. Guillermo de la Dehesa nos dio algunos datos el pasado domingo. Si esos dos sectores con los que hemos cabalgado a crecimientos espectaculares durante años han sido tan prósperos, se ha basado en parte a que nuestro nivel de instrucción medio es perfecto para su desarrollo. Por un lado el sol se suele quedar en Marbella y en Torrevieja y las segundas residencias o las jubilaciones europeas no se dan tan bien en Escocia, lo que significa que la competencia es menor por una variable que es constante y el valor añadido que esas industrias reclaman es menor que el de otros sectores.
Cuando la crisis azota duramente y a España de forma especial, nos basta con echar la culpa a Zapatero y nadie se pregunta en lo fácil que es despedir porque es fácil sustituir a ese empleado. El empresario no ha invertido una perra en ese trabajador, por lo que no tiene que hacer políticas de retención ni sufrir por su sustitución, porque es un activo menor en su cadena de producción. Cualquiera de nosotros ha asistido al cambio fulgurante de todo el sector de la hostelería en servicio al cliente, por inmigrantes. Por supuesto que eso no ha sucedido en los salones que te preparan unos crepes Suzette en la mesa o te deshuesan una perdiz, pero es fácil cambiar a un operario que tira la leche por el plato al servir un café o que confunde Manzanilla con manzanilla.
El fracaso educativo en los niveles medios españoles es tal que muchos autónomos inmigrantes han desplazado a las profesiones tradicionales de pintores, antenistas, y reparalotodo varios, muchas veces con alegría por parte del cliente dada su mayor amabilidad y pericia.
Vamos con algún dato. Un tercio de los alumnos de ESO no la termina ni se dirige a la FP. Hay pues exceso de tipos con enseñanza primaria y déficit en las capacitaciones que procura la formación profesional. Como la FP tiene mala fama, las familias animan a los vástagos a la universidad. Y como la universidad es barata, pues hay demasiados universitarios. Y además esos universitarios lo son de carreras no técnicas lo que tiene algo que ver con el empleo precario, la sobreespecificación y la falta de encaje en el mercado laboral.
Sé que algunos protestarán, pero la enseñanza debería ser piramidal, porque las capacitaciones son piramidales y no parece sensato que existan tres veces más universitarios que graduados en FP. Y sé que es necesario preservar educaciones no utilitaristas, pero no se puede competir en el mundo a base de filólogos clásicos. Quizá otra cabronada más.
La reflexión que hace de la Dehesa es muy interesante: la mayor tasa de universitarios elimina, por exceso de oferta, su teórica prima salarial por educación, y los hace, encima, más proclives al despido por la facilidad de recambio. A ello unimos el coste que la sociedad ha empleado en cada título que no es devuelto a la sociedad, porque se pierde en el infraempleo. La perversión del sistema continúa en el otro lado, ya que la falta de graduados en FP hace que estos logren salarios más altos a su formación y decididamente más altos a los universitarios. Así tenemos al FP dirigiendo al equipo técnico y al universitario de recepcionista. Nada que ver con el respeto, me refiero al dinero tirado por la alcantarilla de la insatisfacción.
Sin duda es un logro social de primer orden que el que no tenga recursos pueda estudiar más allá de la enseñanza obligatoria; pero lo que no tiene sentido es que un zote se pase año tras año en la universidad consumiendo recursos. ¿Saben ustedes que un tercio de los matriculados no termina nunca sus estudios? ¿O que otro tercio tarda dos años más en terminar de lo previsto? ¿Creen razonable sufragar los estudios a esa gente entre todos? Un estudiante universitario cuesta 8000 euros al año. Él paga menos de 1000 de media, un 12%. Los ricos siempre tendrán ventajas y podrán permitirse que sus cachorros jueguen al mus en el bar de la facultad mientras pasan ocho, nueve o diez años en sus aulas, pero no podemos trasladar esas ventajas perversas a todos los demás, en aras del igualitarismo. El becario tiene que ser más listo o más esforzado. Que no hubiera nacido pobre. Y al igual que se hace con la luz en los últimos tiempos, esto es, pagar los costes reales, la universidad debe aproximar sus costes en la matrícula pagada. El que tenga que pague, y el que no tenga que estudie.
jueves, 31 de diciembre de 2009
El abismo del tiempo
Hace unos días, en Madrid, encontraron una cápsula del tiempo, ya saben, una urna que contiene elementos de determinada época que se deja a modo de botella de náufrago por si alguien la encuentra en unas futuras playas redentoras.
Es un ejercicio de presunción presente y orgullo adolescente de aquí estuvo Mari Pili y Damián, por mucho que nos pongamos trascendentes y metamos un libro, un periódico, unas monedas o determinada música. Al final es dejar ese toque fétido de los perfumes que añada persistencia a nuestra existencia cuando se acaba la insistencia biológica.
Y apetece pensar en una música que te represente, que diga cosas de tu época, de aquella en la que la muerte no existía, o un libro que te aburriste de regalar o una fotocopia de tu primer salario o el pañuelo con las primeras lágrimas provocadas o lloradas. Apetece porque es egotista y creemos que nos trasciende, como hijos dóciles que aceptan la mera prolongación y acuerdan jugar la prórroga del partido que empataron, o empantanaron, sus padres.
Pero claro, yo no puedo hacer eso. Viene el pelma y me mata por hortera predecible. Puedo hacerlo a escondidas, pero terminaría descubriéndome, así que desde ahora mismo rechazo la idea de apuntar discos, libros, poemas o ínclitos momentazos de nuestras vidas.
De todas formas he pensado que antes de desearles a todos un 2010 decente, bien podría inventarme una ampolla temporal de contenido desusado, un supositorio cronológico de miserias e ilusiones.
Lo primero es buscar un sitio donde enterrar el artilugio. Se me amontona el trabajo, con tanta zanja de Gallardón, se me ocurren mil lugares. Lo dejaremos para el final.
Tal y como están las inmobiliarias utilizaremos una caja de mudanzas, que de nuevo el contenedor sea parte del mensaje, para llenarla de las cosas que etiqueten esta época.
…/…
Cuando tenía un montón de ellas, ha venido el pelma y me las ha tachado ¿Qué para que quiero una muestra de semen de Aznar o los calcetines ensangrentados de Esperanza Aguirre? No me ha dejado ni explicarme. Me ha desenchufado el ordenador y he perdido casi todo. Otro que piensa que Internet es un medio de incomunicación social.
Sus nietos se lo perderán, cuando el día de mañana no encuentren mi caja del tiempo y por ende no hallen la tarjeta de fichar sin usar de los funcionarios de Justicia, ni una maldita hora extra de controlador aéreo. Ellos se lo pierden.
Que se conformen con aventurar cómo será el futuro sin apoyarse en mis valiosos datos, y se condenen a repetir la historia. Que se fíen de Zapatero que nos confiesa que estamos al borde del atisbo. ¿Es así no?
Feliz 2010. Y que con un par les vaya mejor.
Es un ejercicio de presunción presente y orgullo adolescente de aquí estuvo Mari Pili y Damián, por mucho que nos pongamos trascendentes y metamos un libro, un periódico, unas monedas o determinada música. Al final es dejar ese toque fétido de los perfumes que añada persistencia a nuestra existencia cuando se acaba la insistencia biológica.
Y apetece pensar en una música que te represente, que diga cosas de tu época, de aquella en la que la muerte no existía, o un libro que te aburriste de regalar o una fotocopia de tu primer salario o el pañuelo con las primeras lágrimas provocadas o lloradas. Apetece porque es egotista y creemos que nos trasciende, como hijos dóciles que aceptan la mera prolongación y acuerdan jugar la prórroga del partido que empataron, o empantanaron, sus padres.
Pero claro, yo no puedo hacer eso. Viene el pelma y me mata por hortera predecible. Puedo hacerlo a escondidas, pero terminaría descubriéndome, así que desde ahora mismo rechazo la idea de apuntar discos, libros, poemas o ínclitos momentazos de nuestras vidas.
De todas formas he pensado que antes de desearles a todos un 2010 decente, bien podría inventarme una ampolla temporal de contenido desusado, un supositorio cronológico de miserias e ilusiones.
Lo primero es buscar un sitio donde enterrar el artilugio. Se me amontona el trabajo, con tanta zanja de Gallardón, se me ocurren mil lugares. Lo dejaremos para el final.
Tal y como están las inmobiliarias utilizaremos una caja de mudanzas, que de nuevo el contenedor sea parte del mensaje, para llenarla de las cosas que etiqueten esta época.
…/…
Cuando tenía un montón de ellas, ha venido el pelma y me las ha tachado ¿Qué para que quiero una muestra de semen de Aznar o los calcetines ensangrentados de Esperanza Aguirre? No me ha dejado ni explicarme. Me ha desenchufado el ordenador y he perdido casi todo. Otro que piensa que Internet es un medio de incomunicación social.
Sus nietos se lo perderán, cuando el día de mañana no encuentren mi caja del tiempo y por ende no hallen la tarjeta de fichar sin usar de los funcionarios de Justicia, ni una maldita hora extra de controlador aéreo. Ellos se lo pierden.
Que se conformen con aventurar cómo será el futuro sin apoyarse en mis valiosos datos, y se condenen a repetir la historia. Que se fíen de Zapatero que nos confiesa que estamos al borde del atisbo. ¿Es así no?
Feliz 2010. Y que con un par les vaya mejor.
martes, 29 de diciembre de 2009
La mujer del tiempo
Celia Villalobos, esposa del consejero áulico de los últimos presidentes del PP, demostró hace unos meses un enorme conocimiento del mundo. Me refiero al mundo animado en dibujos, que es la forma en que lo entendemos mejor. Ella debe pegarle al anime, porque sobre los más prosaicos anda un poco despistada. Estaba interpelando la pava con Corbacho y citó a uno de los grandes, al Correcaminos. Dijo: Se acordará usted entonces del correcaminos dibujo animado que corre tras el zorro. ¿Qué infancia tuvo esta mujer?

Cuando gane el PP, propongo que nombren a Celia directora del Parque de Doñana y que, por supuesto, procedan al cambio de su apellido. Pero antes debe ver un especial Barrio Sésamo que distinga entre lobo, zorro y coyote.
Quizá es lo que le pasa a su marido, Pedro Arriola, que no distingue entre el bien y el mal y confunde al santo Rajoy, nuestro asno de Buridán patrio, a la hora de tomar posiciones sobre las cosas que a todos nos interesan.
Pero para distinguir de maravilla, háganse con el PMSbuddy. ¿Ni idea? Pues están ustedes buenos. Es el regalo de estas navidades. Y además lo tienen en la Apple store por menos de un euro. ¿Siguen in albis? PMS, PreMenstrual Syndrome, para los no valencianos, síndrome premenstrual.

El asunto consiste en un servicio gratuito que te advierte cuando tu mujer, tu novia, hermana, hija, madre o asistenta por horas se halla en ese momento del mes, cuando las cosas se ponen más intensas sin que parezca haber razón para ello.
Puedes controlar hasta cinco mujeres y evitarte así discusiones o malentendidos.
No me digan que la vida no puede ser más fácil. Este servicio te manda un correo diciéndote como va a estar el tiempo, lluvias, tormentas, suave brisa.

En cuanto muestre fotos de animales y venga la del coyote le regalo uno a Celia. Y otro a Rajoy, a ver si en este desastre de partido tiene la culpa de todo Cospedal y Soraya.
O que don Mariano tenga de vez en cuando también la regla. Que no me extrañaría.

Cuando gane el PP, propongo que nombren a Celia directora del Parque de Doñana y que, por supuesto, procedan al cambio de su apellido. Pero antes debe ver un especial Barrio Sésamo que distinga entre lobo, zorro y coyote.
Quizá es lo que le pasa a su marido, Pedro Arriola, que no distingue entre el bien y el mal y confunde al santo Rajoy, nuestro asno de Buridán patrio, a la hora de tomar posiciones sobre las cosas que a todos nos interesan.
Pero para distinguir de maravilla, háganse con el PMSbuddy. ¿Ni idea? Pues están ustedes buenos. Es el regalo de estas navidades. Y además lo tienen en la Apple store por menos de un euro. ¿Siguen in albis? PMS, PreMenstrual Syndrome, para los no valencianos, síndrome premenstrual.

El asunto consiste en un servicio gratuito que te advierte cuando tu mujer, tu novia, hermana, hija, madre o asistenta por horas se halla en ese momento del mes, cuando las cosas se ponen más intensas sin que parezca haber razón para ello.
Puedes controlar hasta cinco mujeres y evitarte así discusiones o malentendidos.
No me digan que la vida no puede ser más fácil. Este servicio te manda un correo diciéndote como va a estar el tiempo, lluvias, tormentas, suave brisa.

En cuanto muestre fotos de animales y venga la del coyote le regalo uno a Celia. Y otro a Rajoy, a ver si en este desastre de partido tiene la culpa de todo Cospedal y Soraya.
O que don Mariano tenga de vez en cuando también la regla. Que no me extrañaría.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Superman y la familia
Tan escasos estamos de referentes, una vez que María San Gil dio el famoso portazo, que llamamos héroes a cualquier cosa. El último es el que encontró a un niño en un portal de Madrid mientras paseaba al perro. Héroe le llaman. No se aclaran si es ferretero o trabaja en una discoteca de portero. Asunto de hierros en cualquier caso.

¿Dónde está en la heroicidad? Quizá en tener perro en un país en el que prácticamente ningún hotel lo permite en sus instalaciones. Quizá por tener dos trabajos con la que está cayendo. Pero por encontrar un bebé en un portal me parece exagerado. Somos un país de hipérboles. Si lo encuentra y lo deja allí hubiera sido un tremendo hijo de puta, si llama a la policía un héroe. ¿Se dan cuenta? No se puede ser normalito. Pero para algunos periodistas la cosa estaba predestinada: porque la médica que atendió al niño se llamaba Natividad. Como se apellidaba Ramos, esperaremos que haga algo en Semana Santa y ya tenemos otra heroína. Para héroe el chiquitín, que aguantó como un jabato el frío de la mañana con una mera toquilla.

Y frío debía hacer para que la reserva espiritual, y ahora también genética, de Europa no acudiera en masa a oír la homilía de Rouco a la Castellana, sabiendo sobre todo, que era día de nominaciones. Así que únicamente acudieron al panal de rica hiel, 56.000 almas a que les recordaran lo malos que son los que no piensan lo mismo que ellos. Rouco se apuntó al carro europeísta para decir que Europa sin vosotros se quedaría prácticamente sin hijos. Qué responsabilidad. Y qué incitación a la coyunda. Vamos, si llego a estar allí y oigo ese mandato, quién me quita de pasarme toda la noche fornicando con un prosélito femenino, o al menos repitiendo el te aseguro que es la primera vez que me pasa, que milagros, los justos.
Rouco, sin darse cuenta, abrazó también las doctrinas de género, considerando el divorcio express similar al repudio, al rechazo que hombre hacía de su mujer. Lástima que ahora la mujer pueda repudiar al marido sin más explicaciones por esa aberración de la igualdad de derechos. Y lo dijo ante una audiencia llena de monjas, profesión igualitaria donde las haya.
En resumen, los anticonceptivos son malos, el aborto de lo peor, el divorcio un fracaso, el matrimonio homosexual una guarrería y la eutanasia una amenaza. Y luego les acusamos de no innovar.

¿Dónde está en la heroicidad? Quizá en tener perro en un país en el que prácticamente ningún hotel lo permite en sus instalaciones. Quizá por tener dos trabajos con la que está cayendo. Pero por encontrar un bebé en un portal me parece exagerado. Somos un país de hipérboles. Si lo encuentra y lo deja allí hubiera sido un tremendo hijo de puta, si llama a la policía un héroe. ¿Se dan cuenta? No se puede ser normalito. Pero para algunos periodistas la cosa estaba predestinada: porque la médica que atendió al niño se llamaba Natividad. Como se apellidaba Ramos, esperaremos que haga algo en Semana Santa y ya tenemos otra heroína. Para héroe el chiquitín, que aguantó como un jabato el frío de la mañana con una mera toquilla.

Y frío debía hacer para que la reserva espiritual, y ahora también genética, de Europa no acudiera en masa a oír la homilía de Rouco a la Castellana, sabiendo sobre todo, que era día de nominaciones. Así que únicamente acudieron al panal de rica hiel, 56.000 almas a que les recordaran lo malos que son los que no piensan lo mismo que ellos. Rouco se apuntó al carro europeísta para decir que Europa sin vosotros se quedaría prácticamente sin hijos. Qué responsabilidad. Y qué incitación a la coyunda. Vamos, si llego a estar allí y oigo ese mandato, quién me quita de pasarme toda la noche fornicando con un prosélito femenino, o al menos repitiendo el te aseguro que es la primera vez que me pasa, que milagros, los justos.
Rouco, sin darse cuenta, abrazó también las doctrinas de género, considerando el divorcio express similar al repudio, al rechazo que hombre hacía de su mujer. Lástima que ahora la mujer pueda repudiar al marido sin más explicaciones por esa aberración de la igualdad de derechos. Y lo dijo ante una audiencia llena de monjas, profesión igualitaria donde las haya.
En resumen, los anticonceptivos son malos, el aborto de lo peor, el divorcio un fracaso, el matrimonio homosexual una guarrería y la eutanasia una amenaza. Y luego les acusamos de no innovar.
domingo, 27 de diciembre de 2009
A la espera del dolor
Acabo de terminar Caos calmo. La película. Compré el libro hará ya un año, regalé otro ejemplar y no lo leí. Quedó en el purgatorio de los libros que viajan en las maletas, que miran lo que haces en la cama y que ayudan a soportar el peso de otros libros en la mesilla. Por alguna razón nunca entró en la lista final de candidatos a ser abiertos.
A la película le pasó otro tanto aunque más breve en el tiempo. Pero las posibilidades de los grabadores actuales suponían un mayor estigma. Aparecía de forma evidente como la grabación más antigua. Quizá era el mismo libro el que me indicaba al modo subliminal que él estaba antes, que no sucumbiera a la facilidad del cine arrumbando a la literatura. Quizá era la inmensa competencia de series, documentales, partidos de futbol lo que hizo que sedimentara magnéticamente en un disco duro. Durante meses.

Pero hoy llegó el día en que la versión cinematográfica de Sandro Veronesi se estiró el pelo y acaba de pasar por delante de mis ojos.
Vaya por delante que me ha hecho volver a considerar el libro y vaya por delante que no les contaré, como es mi costumbre, el argumento; bastará con una mínima introducción. Un directivo de televisión y su hermano salvan a dos bañistas de morir ahogadas. Al regreso a su casa de verano, encuentra que su mujer acaba de caer fatalmente de una terraza. Mientras intenta salir del enorme trauma, se instala frente al colegio de la niña. Aparca su coche y le dice que estará allí siempre. Y allí se queda un día tras otro.
Lo que debería haber actuado como emoliente de tanto desgarro, aparece como un universo paralelo de cotidianeidad, que empieza a verse engrosado por nuevos personajes que a veces interactúan y otras asisten callados a la experiencia, que aun reconociéndola como extravagante, la asumen y cuidan. El padre y su hija siguen con el resto de su vida y únicamente ese acompañamiento del padre durante las horas escolares, resulta extraño. La niña saluda por la ventana prestando y obteniendo seguridad y contacto a un padre que trata de cubrir un espacio emocional devastado.
Con el paso del tiempo, Pietro empieza a formar parte del paisaje y empieza a significar por sí mismo un nuevo polo de rutina, sin el cual, la existencia diaria de los habitantes pasajeros de ese parque, se hace diferente, convirtiendo así lo divergente y anómalo en habitual y acostumbrado. Y la vida sigue igual que antes, la laboral incluso, a pesar de estar la empresa inmersa en una fusión de campanillas, por allí pasan su cuñada, su hermano, sus pares y sus jefes y otros personajes que se convierten en periféricos en la medida en que actúan centrípetamente de ese jardín de tensa espera. Es como si esa plazoleta arbolada obtuviera del protagonista y su devenir, la cuota de emociones necesaria para sobrevivir en este mundo hostil, como si Pietro, en su desolación, atrajera los abrazos y la ternura necesaria de la que carecía hasta ese momento.
Es una película para ver si solamente quieren eso, y es una película para pensar si tienen el día chungo. No es lacrimógena y tiene alguna veta de humor italiano. El peso lo lleva un Nanni Moretti, cada vez más Pacino, que se deja dirigir por Grimaldi y la niña Blu Yoshimi espléndida con un Polanski que tiene un pequeño pero relevante papel.
A la película le pasó otro tanto aunque más breve en el tiempo. Pero las posibilidades de los grabadores actuales suponían un mayor estigma. Aparecía de forma evidente como la grabación más antigua. Quizá era el mismo libro el que me indicaba al modo subliminal que él estaba antes, que no sucumbiera a la facilidad del cine arrumbando a la literatura. Quizá era la inmensa competencia de series, documentales, partidos de futbol lo que hizo que sedimentara magnéticamente en un disco duro. Durante meses.

Pero hoy llegó el día en que la versión cinematográfica de Sandro Veronesi se estiró el pelo y acaba de pasar por delante de mis ojos.
Vaya por delante que me ha hecho volver a considerar el libro y vaya por delante que no les contaré, como es mi costumbre, el argumento; bastará con una mínima introducción. Un directivo de televisión y su hermano salvan a dos bañistas de morir ahogadas. Al regreso a su casa de verano, encuentra que su mujer acaba de caer fatalmente de una terraza. Mientras intenta salir del enorme trauma, se instala frente al colegio de la niña. Aparca su coche y le dice que estará allí siempre. Y allí se queda un día tras otro.
Lo que debería haber actuado como emoliente de tanto desgarro, aparece como un universo paralelo de cotidianeidad, que empieza a verse engrosado por nuevos personajes que a veces interactúan y otras asisten callados a la experiencia, que aun reconociéndola como extravagante, la asumen y cuidan. El padre y su hija siguen con el resto de su vida y únicamente ese acompañamiento del padre durante las horas escolares, resulta extraño. La niña saluda por la ventana prestando y obteniendo seguridad y contacto a un padre que trata de cubrir un espacio emocional devastado.
Con el paso del tiempo, Pietro empieza a formar parte del paisaje y empieza a significar por sí mismo un nuevo polo de rutina, sin el cual, la existencia diaria de los habitantes pasajeros de ese parque, se hace diferente, convirtiendo así lo divergente y anómalo en habitual y acostumbrado. Y la vida sigue igual que antes, la laboral incluso, a pesar de estar la empresa inmersa en una fusión de campanillas, por allí pasan su cuñada, su hermano, sus pares y sus jefes y otros personajes que se convierten en periféricos en la medida en que actúan centrípetamente de ese jardín de tensa espera. Es como si esa plazoleta arbolada obtuviera del protagonista y su devenir, la cuota de emociones necesaria para sobrevivir en este mundo hostil, como si Pietro, en su desolación, atrajera los abrazos y la ternura necesaria de la que carecía hasta ese momento.
Es una película para ver si solamente quieren eso, y es una película para pensar si tienen el día chungo. No es lacrimógena y tiene alguna veta de humor italiano. El peso lo lleva un Nanni Moretti, cada vez más Pacino, que se deja dirigir por Grimaldi y la niña Blu Yoshimi espléndida con un Polanski que tiene un pequeño pero relevante papel.
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