domingo, 1 de marzo de 2009

S(elecciones)

La jodimos. Tanta preocupación por si Rajoy pasaba el exámen y lo suspenden los propios. Ni siquiera bastó cargarse a Bermejo para poner a un ministro gallego para compensar la dejadez de un gobierno incapaz, que ha actuado como un mal burócrata. Y en el País Vasco la cosa tampoco ha ido mucho mejor, porque perder con Ibarretxe es de auténticos maulas por mucho que quieran sacar pecho con cambios porcentuales y dinámicas sociológicas que nos acercan a no sé qué futuro ansiado. Yo lo siento por gallegos y vascos porque cuatro años son muchos, pero también me alegro con cierto rencor. Ellos se lo han buscado.

A Rajoy le valdrá el resultado para seguir sin escafandra hasta las europeas y a Zapatero le debería bastar para ver por donde van los tiros, con esa política mierdosa de sonrisas y ojitos, de gobierno mediocre en lo político y en lo administrativo, siendo incapaz de rentabilizar el poder en Galicia, la impresentabilidad de Ibarretxe y su natural desgaste en el País Vasco y el desastre de Izquierda Unida en el conjunto.

A ver mañana con lo que nos salen.

sábado, 28 de febrero de 2009

Déjeme a mí que yo de esto entiendo

El otro día vi la entrevista que la pareja actual de Piqué y jefa de los servicios informativos de Antena 3 le hizo a Zapatero. He ampliado su currículo porque no sé muy bien en calidad de qué le hizo el interrogatorio, subida a unos Jimmy Choo de 12 cm. que cuestan más o menos lo que una cacería gratuita de esas que obligan a algunos a dimitir. Si la vieron estarán conmigo, que fue sosa, por más que Gloria Lomana estuviera dispuesta a casi todo, incluso a ilustrar las palabras de Zapatero con Audis 8 enormes y caros, utilizando esas técnicas de asociación de ideas que aprendió leyendo el bestseller Tu también puedes ser psicólogo y que ya le costó el puesto en RTVE. Lomana convirtió la cita en un especial Bermejo y el buenismo del presidente no dio para más.
Pero el gran momento de la noche acaeció cuando Lomana preguntó por la instauración de la pena de muerte. El marido de Sonsoles no estuvo rápido para decir que de un lapsus como ese: accidente/atentado ¿recuerdan?, vivió el Partido Popular, la COPE y El Mundo durante meses. Lomana rectificó, claro y Zapatero arguyó problemas técnicos de la Constitución para no poner cadena perpetua. ¿Necesita la conciencia de ZP una ITV? ¿Hay que homologar de nuevo el programa socialista? Como se legisla a golpe de impresiones, sustos y sobresaltos pues se dicen cosas como esa.

No soy un Carta Magna victim, pero cuando me roban el Penthouse del buzón, me leo cualquier cosa y creo recordar, que las penas llevan incorporadas cierto afán por la reinserción de los presos, algo así como que no vale el castigo por el castigo, sino que la reeducación es necesaria para que el sujeto pueda volver a vivir en sociedad.

Poco hay que decir del deseo de esos padres para con el asesino. Si yo fuera el afectado no pediría cadena perpetua, exigiría pena de muerte en la hoguera tras haberle arrancado lentamente la piel a tiras, porque lo único que me quedaría sería la venganza y poder ver sufrir a ese despojo humano y la suposición de que a mayor sufrimiento mayor satisfacción. Tu dolor es mi bálsamo.

Lo que pasa es que este largo asunto de las civilizaciones ha llevado a que los Estados no pongan a las tripas a pensar, ni dejen a las víctimas decidir los castigos y tras muchos sesudos debates parece que las cosas van por otros derroteros. No tiene sentido pues que cada vez que algo suceda, por execrable que sea, uno modifique años de análisis morales.

Y encima de todo, ni siquiera es cierto. Países de nuestro entorno con cadena perpetua formal, obtienen tiempos de encarcelamiento medio, menores que en España. En todos esos países existe la revisión de la condena. Y, en la práctica, en España se puede llegar a condenar hasta por 40 años sin redención de la pena. Actualmente únicamente un 11% consigue la libertad condicional y un 75% cumplen con su pena sin que poco a poco se reincorporen a la sociedad, lo que supone manejar mal las herramientas que tenemos. Como detalle sepan que en Alemania la cadena perpetua dura de media 19 años.

Ya escribí contra esta práctica de Zapatero de recibir visita. La prensa dice brutalmente asesinada. Quizá me he perdido algo, quizá no fui a clase el día que explicaron finezza, pero no sé si se puede ser gentilmente asesinada. No sé qué criterios utiliza nuestro presidente para recibir a estos padres y no a los que un camión se llevó por delante la motocicleta de su hijo, los que perdieron a su nena en un error médico. ¿Sufren menos estos padres? ¿Es que no se puede legislar un poco más contra los conductores borrachos? ¿Es que no podemos convertir la mala praxis en delito de lesa majestad? Si queremos claro que podemos.

Pero tenemos a unos señores en un par de cámaras que creo tienen atribuidas las funciones legislativas. Bien, ignorémosles. Que nuestro presidente haga los honores.

Eso es, en La Moncloa, después de su manifestación. A las 20 horas. Pongamos la máxima pena a 50 años. ¿Una pastita? Claro que con la esperanza de vida actual nos va a saber a poco. Venga 60 años. No, mejor 75, por si acaso. Por cierto, no sé si le he acompañado en el sentimiento. ¿Más te?

Dirán que frivolizo con cosas serías. Me gusta más lo de sarcasmo. ¿o no lo es el paseo por las televisiones de esos padres y esos amigos? ¿o decir que el pueblo español quiere la cadena perpetua? Tan directa hemos hecho la democracia que por lo visto a mi ya no me representa algún diputado por Madrid, que las funciones se las han quedado los padres agraviados o los obispos o todos esos que quieren que su razón sea superior a la mía en un alarde de victimocracia que tan bien explota el PP.


¿Dejamos que los plazos de interrupción del embarazo los fije el descuidado tipo que no se retiró a tiempo? ¿Dejamos que las penas por violencia doméstica las establezca el que lleva tatuado en el brazo Mía o de nadie?

Solo me pregunto si en la soledad del piso del asesino, intentando volver a salir con ella, forzando un beso o inquiriendo por un nuevo novio, la cifra de 20, de 40 o de 70 años pasó por la destartalada cabeza de ese tipo. Ya suponen ustedes que yo no estaba allí, pero apostaría algo a que la capacidad de cálculo del sujeto es limitada, pero quizá sea posible que alguien crea que los asesinos, los pederastas, los violadores sacan la calculadora, etiquetan el delito con criterios de fiscal, valoran las atenuantes y las agravantes, las posibilidades de redención y actúan según el resultado de la pantalla.

Quizá la lectura final sea que si no somos capaces de anticiparnos al delito, hagámosles que se pudran en la cárcel. La doctrina del único error. Aprovechando los cambios que traerá el proceso de Bolonia siempre podemos unificar los estudios de Derecho con los de corte y confección. Sutilezas las justas. España lo demanda.

viernes, 27 de febrero de 2009

Contra la crisis, cine

Apenas acabo de terminar El curioso caso de Benjamin Button. Sin descubrirles nada, ya sabrán que trata de un niño que nace viejo y, con un reloj marcha atrás, va haciéndose cada vez más joven. Se basa en un cuento de Scott Fitzgerald y todas las posibilidades que ofrece se quedan en un juego pobretón de personajes para mayor lucimiento de la técnica de maquillaje. Nada vi sobre los aspectos introspectivos de un tipo que ve hacerse viejos a los que le rodean, mientras él se siente cada vez mejor y más sano, de un tipo que estaría catalogado de raro aunque a todo el mundo le parece normal su acontecer. Si ya es un choque encontrar amigos a los veinte años de no verles, fíjate si encima, en lugar de aparecer calvo, con gafas y barriga, se muestra en camiseta de camuflaje, con piercing en el lóbulo y mostrando los gallumbos bajo el pantalón. No es sólo lo que se dicen, es lo que se piensa, lo que se odia, lo que se aspira. Nada de eso se expone y se prefieren imágenes bonitas y escenas intrascendentes al diálogo interior que el protagonista debería tener. Pero no quiero entrar en detalles por si no la han visto.

Poco antes, había visto Camino. Vaya por delante que no me gustó, lo que no es óbice para que se la recomiende, porque es una película que merece ser vista a diferencia de la de Brad Pitt. En este caso todo el mundo sabe como empieza y como acaba por lo que tendré menos miramientos.

Que Camino pone a parir al Opus Dei es conocido, pero lo hace de una forma tan esquemática que mezcla el asco con la incredulidad. Cualquier maniqueo, pero no tonto, sabe que es necesario adobar la crítica con hojas de halago y granos de verdad de modo que el acíbar posterior impregne realmente las conciencias. Si la crítica la despojamos de contexto, la incrementamos artificialmente logramos desvirtuar el mensaje mismo. Cualquiera con algunos años de vida ha conocido curas o beatas como los que aparecen en la película, madres obsesionadas y entornos tan cerrados como los que Fesser retrata, pero, en mi opinión, hubiera sido necesario contrapuntos argumentales, que defendiendo inteligentemente el proceder del Opus, hagan resaltar los aspectos negativos y sectarios de la peculiar obra.

En alguna web próxima al Opus Dei se felicitan por la ausencia de reconocimiento en el festival de San Sebastián, pero callan la avalancha, para mi excesiva, de los Goya. Si se dan un paseo por la red verán que hay innumerables sitios que explican la verdadera historia. Todos son copia perfecta u homenajes idénticos, según prefieran, de las palabras de una tal Ninfa Watt, nombre maravilloso para una aparición lúbrica, o para una escort de hombre adinerado. Pero no. Ninfa Watt es miembro de SIGNIS, teresiana, ex alumna del colegio en el que estudiaron las hermanas González-Barros y amiga de la familia, fue directora de las revistas Vida Nueva y Pantalla 90. Como crítica de cine, colaboradora actualmente en El espejo de la cultura (COPE).

De este modo, la misma información, valoren ustedes si es partidaria -jua, jua, jua-, copa la red bajo un halo de verdad, mientras que es prácticamente inexistente una versión, no ya contraria, sino simplemente alternativa.

En esa verdadera historia se dice que la niña murió con una valentía, una entereza y una fortaleza maravillosas. No recuerdo haber leído últimamente que se refieran los últimos minutos de alguien de forma contraria: murió como un cobarde, quejándose, protestando, lleno de miedo y odio. Y una de dos, o no se cuenta la última verdad del sufrimiento y se miente ampliamente, o cuando uno se muere lo hace siempre de la misma forma ejemplar. En cualquier caso poco crédito podemos dar a esas manifestaciones. La web hagiográfica de la niña, Alexia en la realidad y Camino en la casi ficción, dice que manifestó: Jesús, yo quiero ponerme buena, quiero curarme; pero si Tú no quieres, yo quiero lo que Tú quieras.

No vamos a pedir pruebas como Rajoy pedía las actasssh, pero cuando uno busca la canonización es comprensible que se exagere un poco y que se suelten eslóganes como éste, un poquito de voluntad para que no digan y mucho de sometimiento y reconocimiento de la omnipotencia divina.

Fesser tomó la decisión de cargarse al padre en el film cuando la realidad fue otra –murió veinte años después- y debería dar una explicación. ¿Es para que la lágrima no decaiga? ¿Es para decir qué cabrón es este Dios que se fumiga también al padre que va a ver a su hija enferma? ¿Le sobraba un coche y un camión a los de efectos especiales? Y Fesser ofrece varios anacronismos que denotan una preparación actual y una en la época auténtica, mezcladas en el proyecto definitivo con móviles y cámaras Super 8, así como soluciones dramáticas poco creíbles. Fue muy criticado el hecho de que llamara Jesús al noviete de la niña y que se jugara con la Obra y obra de teatro como dos diferentes aspiraciones. No creo que sea lo peor, queda un pelín chusco al igual que, más en la manufactura, los efectos digitales de ratones y flores. Pero ya sabemos que Fesser no es Lars von Trier y Camino no será nunca encuadrada en Dogma 95. La música es una castaña, no en sí misma, me refiero al uso y contiene la “La bella durmiente” para ilustrar a “La Cenicienta”; mismo autor, pero diferente cuento.

Déjenme que les trascriba unas palabras aparecidas antes de la muerte de Franco (1974) en un libro de Eva Jardiel Poncela titulado ¿Por qué no es usted del Opus Dei? y en el que se entrevistaba a aquellas personas que estaban dispuestas a hablar en aquellos años en los que el Poder Judicial no se manifestaba.

¿Por qué no soy del Opus Dei? No soy del Opus Dei por muchas razones, algunas muy íntimas y otras, que son las que pueden interesarle, son aquellas que me afectan como ciudadano, como ente social, como miem­bro de una colectividad; sobre éstas le responderé en tres puntos que podrían ser treinta, pero no nos olvi­demos de Gracián.

1º El Opus Dei fomenta la división de la sociedad en clases; sus categorías de socios, aún llamándose «hermanos», están clasificados de tal modo que se di­ferencian los universitarios, adinerados y prepotentes sociales (que, en general, vienen a ser los privilegiados de siempre), de los no titulados, impecunes y «don nadies». Pienso que desde Jesucristo a Carlos Marx ya se ha escrito suficiente sobre la discriminación social para necesitar aclarar nada.

2º La dependencia de estos señores socios de sus superiores es tal que incluso alcanza a lo profesio­nal, según tengo entendido. El voto de obediencia en una institución tan jerarquizada como es el Opus Dei supone una entrega absoluta de nuestra voluntad y nuestra capacidad de decisión. En esta sociedad de consumo que nos han impuesto ya tiene uno bastantes íncubos que no podemos qui­tarnos de encima para consentir, con repugnante ma­soquismo, que nos coloquen más. Aparte de que esa dependencia me parece inmoral, por lo que se supone para los que nos rodean o comparten con nosotros sus problemas.

3º A la vista está que este instituto, en muy poco tiempo, ha dominado las finanzas, la gran industria, la enseñanza y alta política; estos resultados pueden ser motivo de vanagloria para estos señores, pero a mí me parece que la consecuencia de esta escalada económico-social no es otra que la constitución de un grupo de presión (¡uno más!), que no ha redimido a quien ha menester, no ha contribuido a hacer cordiales las relaciones entre Iglesia y pueblo, manteniendo el disparate anacrónico de una Iglesia comprometida con el poder y la riqueza, ha cosechado cátedras, dividen­dos y despachos oficiales, y, a lo peor, consigue la en­trada en el Mercado Común: extraña obra de Dios.

Son palabras escritas por el progenitor del pelma, así que ya saben que de casta le viene al galgo, y las traigo aquí porque quién sabe si, como se dice de los curas, aquella conciencia no es mi padre.

lunes, 23 de febrero de 2009

Means you´ll always be my friend

Ya se acordarán que, a veces, nos gusta, a mi chico y a mí, disfrazarnos de cosas y pensaba, leyendo el ABC de este domingo, que alguno de los trajes lo debíamos prestar a Enrique Rojas, psiquiatra. Más que nada para que pueda salir de casa sin que le apedreen. No contento con las bobadas que escribió para uno de los manuales de EpC defendiendo las tesis de María Goretti, se descuelga ahora con respuestas a la cuestión universal de qué se perdona a la amistad. Afirma este pinturero loquero, que perdonar significa renunciar a la venganza y que por amistad perdonas casi todo. La sagaz periodista indaga en la materia oscura que queda en esa rendija del casi. Rojas indica que las dos cosas más duras de perdonar son el engaño afectivo, en la mujer, y el engaño profesional en el hombre. Es lógico, la trampa amorosa, entre hombres, es de maricones y les está bien empleado y la mujer, es ya sabido, que en casa no hay problemas de negocios y escaladas a codazos. Impecable.

Cada domingo me siento más cerca de dejar de leer la prensa. Desde que dejé el fish&chips ya no me vale ni para envolver el condumio. El perro de casa controla perfectamente y el Goretex hace innecesaria la protección extra contra el frío en la moto. Además distrae al pelma de lo fundamental, que es cocinarme. Cocinar para mí, quiero decir, cada vez está más salvaje pero todavía no me ha metido en la olla aquella, de los chistes de exploradores e indígenas con hueso nasal. Hoy me ha hecho unas verdinas –ver Google- con almejas que temblaba el misterio. Menos mal que dejó El Mundo y el ABC para después que si no se le pegan seguro. A ver si no.

El Mundo titula que Rosa Díez puede ser la clave en Euskadi. La mujer que compite con nosotros vistiéndose de cosas raras, tiene previsto ser el penúltimo partido en la contienda a igualdad de diputados con Aralar, pero PedroJota la encumbra a decisiva. Como segundo titular muestra la relevancia de la elección de la lengua de escolarización. Inobjetable, si no fuera por dejar de señalar en letras más gordas que la mayoría está en desacuerdo con la ilegalización de Askatasuna y D3M o con que dos tercios creen que el Gobierno debería dialogar con ETA. Ambos asuntos a dos, plantean problemas de enorme enjundia. En Galicia el estudio resulta, cuando menos, curioso. El Mundo le otorga la posibilidad de ganar a diferencia de todos los demás medios, incluidos los gallegos, pero en uno de los gráficos señala que el 45% quiere como presidente a Touriño frente a un 34% que prefiere a Feijóo. Insondable e insondeable.

Lo de Camps sigue sin estar claro. Me cuentan que fue un ejemplo sin importancia de la denunciante, pero no me parece a mi tan categórico. Por lo visto la gran corrupción se materializó en Milano. Una tienda para mataos en los que se ha vestido todo ejecutivo de medio pelo de Madrid, a pesar del panegírico que hace de la instalación el periodista que debe tener a Sepu como centro de lujo. Milano era la excusa de los pobretones para ir de compras a Serrano, calle plagada de sastrerías a medida de verdad, que con mayor seguridad visitaría Zaplana, experto también en las verdades a medida.

Lo que me llama la atención es que encargara cuatro trajes y le sirvieran mal los cuatro, y, a pesar de ello, siguiera como cliente. Dejar Valencia para conjugar el verbo fallar en Madrid. Poético.

A Güemes-por-que-yo-lo-valgo le preocupa también de dónde saca Bermejo los billetes de 500 euros y dice que la Fiscalía tiene indicios suficientes para investigar. Lo dice el yerno de Fabra. De manual.

Y parece que un senador sociata quiere que el erario le pague las churris o, al menos, que se las pague a la panda que le rodea. Edificante si no fuera por las connotaciones del adjetivo.

Volvemos al perdón. Decía Rojas que era renunciar a la venganza. De otra forma, dejar pasar la oportunidad de satisfacción por el daño recibido. ¿Puede darse la restitución del agravio? ¿Puede uno renunciar al recuerdo? ¿Existe la venganza sin olvido? ¿La condición de amigo trae consigo esa impunidad que deja incólume la amistad tras el descalabro? Es bien sabido que la amistad no es biunívoca, por lo que sus derivados de lealtad y fidelidad quedan a prueba ante la aparición de situaciones estimulantes. El pelma me mira y reprueba que escriba estas cosas. Dice que la gente protesta y que no lo entienden. No sabe que lo hago por amistad. La que sinceramente me profeso. Es la más auténtica. Pero no me quiero poner a prueba.

sábado, 21 de febrero de 2009

La pídola de las normas

Ya son cuatro. El asesino, su amigo íntimo, un pazguato prepuber y un hermano que no comparte iniciales. Este último de 40 años de edad. Cómo para no darse cuenta.

La folie a deux se convierte en desastre a cuatro sin interferencia alguna. ¿Y cómo no? Si hace nada salía un ministro diciendo “con el Aleti a muerte” ¡Qué se puede esperar! Mucho Standford, mucho piquito dorado, pero cuando se toca la entraña sale la dehesa con todo su pelo ensortijado. Si ese prócer cincuentón se permite poner el límite mortal para defender los colores de un equipo de fútbol, fíjense cómo deben estar las líneas rojas de solidaridad entre adolescentes y jóvenes. Tío que he matao a la Marta. Tranqui, colega, no pasa na. Voy para allá. Que una niñata le levantara la voz o le impidiera dar un beso es lo de menos. Las cosas no estaban muy claras en su cabeza, pero parece que su ambiente tampoco le ayudaba. Vivía con una novia de catorce años en la casa de los padres de ésta. Quién no lo ha hecho alguna vez ¿verdad?

Disfrutamos de una sociedad que ve en la solidaridad el bien más preciado, también le llaman tolerancia u otras palabras fetiche, valores que ocupan los espacios de resignación o templanza de la época en la que los obispos no se manifestaban en las calles. Palabras grandes, improductivas, llenas de irreflexión y acriticismo, conceptos que se alejan del intelecto cuanto más se inflaman.

Son las palabras con las que quieres que te describan, porque crees opuestas a una época que ves sumida en los andrajos de la historia, adjetivos que te hacen mejor y más grande como ser humano, pero que a la postre son permisivas con las conductas aberrantes de los demás, son indulgentes con los pensamientos más abyectos, son complacientes con la rotura de normas y cauces de convivencia. De esta forma se tiene aprecio al que no respeta, se integra al que disgrega, se acoge al excluyente. Buen rollito. No prohíbas, trata de convencer. Sé flexible, acepta al diferente, incorpora su cultura, nútrete de su experiencia. Tras espléndidas aperturas de espíritu, se cobijan el que venga detrás que arree, si te molesto ya sabes, o el denúnciame, aderezados con sonrisa bobalicona carente de la astucia de las hienas.

El No limits publicitario se hace lema vital y el respetuoso, o simplemente civilizado chaval, es un pringao porque los participios con todas las letras son de luser, así sin grafía inglesa. Así que buscar una papelera, ceder el paso o hablar bajo por la noche son de pardillo de la muerte, de pagafantas total.

Cuando las inhibiciones comportamentales no se instalan a tiempo, cuando un tipo de veinte años comparte pandilla con uno de quince –que en términos generacionales es una eternidad-, cuando el mundo se circunscribe a tuenti o myspace creyendo que adelantas a Negroponte por la izquierda, pasan esas cosas de exaltación de la amistad, de defensa del grupo, de nula tolerancia a la frustración y de satisfacción inmediata en una suerte de apalancamiento emocional en la que todo es posible porque los colegas lo proveen.

Y esto es tan cierto, que los propios compañeros de Marta, sus amigos, consideran como más terrible la conducta de Samuel, el amigo colaborador, que la del propio asesino, porque Samuel les mintió, porque colaboró en la búsqueda y aseguró que la encontrarían viva. Una escala en la que el fingimiento es peor que el asesinato y que se expresa con golpes de puño repetidos en el pecho tratando de mostrar esa hermandad cardíaca. Y sus familiares que se aprestan a reclamar un cambio de la ley cuando estos cuatro tipos aún no han sido juzgados y seguramente, esos mismos familiares, cargarían contra la policía en caso de desahucio de unos parientes. Es la ley como alta costura.

Con unos profesores renuentes a ir más allá porque les pegan, les maltratan, con unos padres que buscan antes la coartada que la disciplina, con unos referentes de la inerte vagancia de los realities, de los gritos de Aída, de los dimes y diretes de los salsarosa y que ignoran por qué GH se llama así, y que conocen más a Belén Esteban que a Gertrude Stein, no se puede uno asombrar porque se comporten como lo han hecho.

El asesino nunca debió empuñar el cenicero, pero una vez hecho, no debió pedir ayuda a su amigo, y una vez exigido el auxilio, Samuel no debió acudir, ni tampoco el chavalín, ni siquiera el hermano talludito que debió pensar en mejor solución, pero ninguna circunstancia inhibidora obstaculizó el camino hacia el río de cuatro descerebrados.

Y lo triste es que los entendemos, ¿cómo no hacerlo? si vemos a nuestros dirigentes encubrirse en Valencia, en Palma, en Madrid. ¿Cómo no concebir que la Ley sea objetable si tu Iglesia así lo pide? ¿Cómo dejar de comprender? si los mismos jueces lo dicen cuando dejan de hacer lo exigible y se perdonan y se cuidan, porque el partido es la familia, porque el credo sustituye a la ley y el corporativismo es la expresión profesional y adulta de la exaltación del grupo de iguales e imberbes. Lo dicen los decanos togados: eso nos podía haber pasado a todos. Así es ¿Quién no ha tenido una novia poco dócil? Y hoy en día ¿quién no tiene un cenicero a mano?

viernes, 20 de febrero de 2009

Sexo, mentiras y cintas de lomo

Cuentan que el origen de Uncle Sam, Tío Sam para los de la ESO, proviene del U.S., United States/Estados Unidos, que venía impreso en unos barriles con carne de cerdo y de vaca que abastecía una guerra con Inglaterra. El proveedor era un tal Uncle Sam Wilson y cuando llegaba se decía: ya ha llegado la carne de mi tío Sam. Estos americanos le sacan un jugo –perdón por el juego, ¡huy otro!, de palabras- a las carnes considerable, ya que como sabrán, el spam, la publicidad por correo electrónico no deseada y masiva, proviene de una carne enlatada que ridiculizaron los Monty Python como el ruido que se mete en la comunicación.

Como saben el Tío Sam representa al gobierno de los EE. UU. Y va vestido con los colores de la bandera. Nosotros no podemos ser menos y tenemos a TEA, Tía Esperanza Aguirre, que nos incendia diariamente, a los madrileños por su contundencia e inescapabilidad, y al resto de España por su poder en el partido alternativa de Gobierno.

Aquí la ven vestida con los colores de la Comunidad de Madrid, con las estrellas que roba al firmamento dejándonos sin guía. Ella, que es tan defensora de los árboles cuando su extraño compañero de cima -disculpen pero no me funciona bien el teclado- los quiere talar, se la ve preocupada más por las copas de otros árboles caídos. Pero a la vez parece que se siente orgullosa de ellas, si el gesto torero no lo interpreto mal. Al lado tiene a su segundo, Ignacio González, que parece hacer la V de vicepresidente a Granados demostrando rango o quizá está encargando a Corporación Dermoestética otro par, por si las que ostenta TEA no le quedan bien.

Así pasan los días, poniendo al mismo nivel el cazar sin licencia autonómica a llevárselo crudo a casa. Pero también tenemos que pensar que fuera mentira. De la juerga cinegética de Bermejo/Garzón no hubo duda, Photoshop ausente, porque dejaron constancia mortal sobre la escabechina. Pero imaginen que la rapiña del Bigotes fuera falsa, que el tipo con pinta de mayordomo inglés y esposa que no quiere saber nada de la igualdad de género –yo soy prácticamente gilipollas, firmo dónde me dicen y básicamente tengo la cabeza para no hacérmelo encima- son empresarios esforzados y que los alcaldes, consejeros y concejales están libres de toda culpa. Sería muy fuerte ¿verdad? Al fin y al cabo es lo que dice Touriño, que de sillas de diseño nada. Debe referirse a las sillas caras porque diseño, como materia, tienen todas las sillas, más que nada para que sigan llamándose sillas y no ectoplasmas. Dice que de coches caros tampoco, que son los que había antes y que su esposa sigue trabajando y ese bla, bla, bla, que uno tiende a creer para poder mantener la fe. Pero si después de lo dicho y escrito, lo de Touriño es mentira, habrá que pensar que lo de la CAM puede serlo también.

Pero, no sé ustedes, yo vivo en un sinvivir. Si es mentira, habrá que multar, empalar, decapitar o proporcionar una carrera musical a los responsables. La calumnia no puede ser gratuita. ¿Por qué no se encarga Teddy Bautista de la SGAE de la gestión? La mitad para él. Ya verán como dejan de intoxicarnos los medios con medias verdades o mentiras completas.

Tengo al pelma enfadado conmigo por escribir guarradas. Está viejo o no entendió la glosa amorosa. Ni siquiera el corolario diario. Pero no solo le pasa a él. Otros tampoco entienden nada a pesar de buscarlo para entenderlo. Serán los años. Los años sin leer quiero decir. El mío si lee y me recomienda cosas sin parar, pero yo prefiero los coches y las motos. Y las tías. Pero mi señorito es más serio y no deja de ponerse un vídeo que le han mandado, de una concejala tinerfeña, que ante la pregunta de unas ayudas a las organizaciones no gubernamentales, respondió que no existía ninguna empresa que se llamara ONG, que había cosas para la Cruz Roja, para Cáritas, pero para ONG ninguna. La oposición se ceba en ella por ignorar las siglas, el alcalde intenta decir concatenación de errores sin lograr pronunciarlo pero encadenándolos sin parar y ella se excusa diciendo que ha sido el funcionario.

El video es de absoluta vergüenza, así que le tendré entretenido mientras se le olvida mi sicalipsis. Y si me lo recuerda le hablaré de la nueva instancia judicial para hijos asesinados: Zapatero se ha especializado en la recepción en Moncloa de esos padres. Si eres joven y es tu padre el que se pega un tiro porque no puede pagar la hipoteca, no encuentra trabajo y no ve salida a esta mierda de vida, te atenderá María Teresa. Como es mujer tiene más mano con los niños.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Apalancamiento emocional

Leí Las edades de Lulú de Almudena Grandes hace ya algún tiempo, después de haber visto la película. La película era mala y el libro no iba más allá. No podía competir con la imagen, crucial para este varoncito menos dado que las chicas a las ensoñaciones abstractas y que, sin duda, prefiere, como los ogros de cuento, la carne fresca. Después de leerla poco, en prensa, me he atrevido con una película de Azucena Hernández basada en un libro suyo: Atlas de Geografía Humana. No sé por qué se siguen haciendo películas en los que los hombres parecen o idiotas o desalmados o carentes de afectividad, sensibilidad y cualquier atributo positivo que a los personajes femeninos les sobra a raudales. Básicamente es la historia de cuatro mujeres que trabajan juntas. Tres de ellas están desesperadas de la vida por pillar; una fea que no está en mercado, una divorciada y una infeliz en su matrimonio, forman el ramillete de violetas junto con la rica con amiga con cáncer y marido alérgico al polvo de casa. La fea busca un feo pero simpático, la divorciada logra romper otro matrimonio y a la infeliz la deja colgada un adúltero picha brava. La típica película de alta tragedia. Alta tragedia pedorra. Creerán que soy esquemático, bueno pues he puesto cosas de mi propia cosecha. Sé que agradecerían que contara el final, pero a este mundo se viene a sufrir, así que si quieren más, vayan al cine, o se la compran o se la bajan.

Pero no he abierto este hueco para contarles una pésima película y meterme de paso con la Grandes que se quedó sin ideas a la vez que Lulú se quedó sin vello púbico. No. Quiero ofrecerles un concepto que me he inventado saltándome las prohibiciones del pelma que se empeña en decirme ¡en latín! que no hay nada nuevo bajo el sol, sin entender que lo que no hay, lo que no existe es nada viejo, que todo cambia y se renueva al mirarlo con otros ojos, por cansados que estén, que el pasado es evanescente y el presente solo es la humedad que deja el agua al pasar entre tus dedos. Pero ahora no está. Andará encabronado con alguna cosa, poniéndose intenso o quizá haciendo torrijas, que me las prometió.

El caso es que el sábado verán un post que mantengo oculto de momento, en el que hablo de apalancamiento emocional y me gustaría divagar sobre este asunto, porque esa entrada será radiada (www.miradiofm.com) y ese medio da para menos florituras argumentales.

He pedido prestado el concepto del mundo financiero en el que apalancamiento supone el endeudamiento en relación a los propios activos. Dicho en términos más próximos, un gran apalancamiento es cuando se pone muy poco dinero propio y se pide todo para adquirir una casa por ejemplo, y la debacle aparece cuando baja el valor de la casa y el precio de venta es menor que la deuda contraída.

Así en el mundo adolescente, entre los jóvenes y no pocos adultos escasamente evolucionados, aparece el apalancamiento emocional, una suerte de ausencia de recursos morales y afectivos, un pésimo andamiaje emocional, hecho de retales, mal internalizado y peor elaborado que pide contenidos para su repertorio de conductas al modo de las empresas unipersonales y plurigananciales. Se arriendan emociones y se subcontratan modelos de comportamiento, nada de aprendizajes vicarios, observacionales, nada de ensayos prueba y error, nada de construir el criterio mediante elección y renuncia, con sus tiempos, sus desatinos y sus aciertos. Nada de todo eso. Uno incorpora sensaciones, afectos, odios y filias tan paquetizados como los activos venenosos de las subprimes. La pasión prêt-à-porter; el odio take away; amor en conserva, calentar y listo.

En lugar de establecer el cimiento por estratos, con experiencias, dejándolas reposar, rompiéndolas en mil pedazos cuando no valen, colocando esa misma piedra con la que tropezamos incansablemente, en lugar de aprender a amar, aborrecer y comportarnos, hacemos outsourcing de nuestra vida de relación, dejamos que sea el medio, los colegas, las series de televisión o algún cantamañanas con el que te cruzas el que dicte las normas. Y con esa externalización de los afectos uno se desprovee de criterio, deja en manos de la marabunta social los sentimientos y atiende más a la deseabilidad social que al deseo propio, vive más la provocación a los otros que la indignación interior.

Si el apalancamiento financiero recurre a la deuda para incrementar el valor de los recursos propios, en este apalancamiento emocional a edades tempranas o con experiencias vitales limitadas, se desarrolla de modo contrario, supone no saber vivir la vida propia, no entender las respuestas porque son de otros, no atender a la historia personal, en definitiva vivir una vida impropia. ¿Cuántos adultos conocen que viven la vida de otros por carecer de una propia? Así el individuo es incapaz de aportar emociones o criterios propios, subsiste con importaciones sentimentales, con valoraciones de tertulia y cuando las cosas se ponen feas se queda sin nada, anómico, con sus respuestas básicas de ataque o huida, la complejidad del chupete.

Desgraciadamente estos tipos tienen hijos y sobrinos, algunos llegan a docentes y son modelos para otros. Este concepto lo encuadré en un post sobre el asesinato de la chica sevillana y la extrañeza que causó el apoyo de los otros tres sujetos. Lo vinculé al encubrimiento de los populares, a la objeción a las leyes de la Iglesia y estos jueces que hoy están en huelga. Si les pica la curiosidad tendrán que esperar al sábado, sobre las nueve y media, pero a mí me pica la curiosidad sobre que piensan ustedes acerca del apalancamiento emocional. No tengan miedo a opinar. El pelma apenas nos lee.

lunes, 16 de febrero de 2009

Madrid, la suma de todos

El siguiente texto está circulando por ahí. Parece promovido por el Ayuntamiento de la capital, ya que no cuentan nada de los dos concejales casados entre sí, por ejemplo, ni de las vinculaciones existentes en las empresas municipales, pero como muestra vale un botón. En este caso botón de ancla, porque de allí no los mueve ni Dios.

Ildefonso de Miguel, gerente del Canal de Isabel II. Su mujer, Concepción Ruano, es consejera de la Camara de Cuentas de la Comunidad de Madrid. Su cuñado, Fernando Ruano Puente, ha sido socio y administrador único de varias empresas beneficiadas por decisiones de la Comunidad de Madrid, junto con Pablo González González –hermano de Ignacio González– y José Juan Caballero Escudier –cuñado de Ignacio González–. Ildefonso fue director general de Quiero TV y también es amigo y ex socio en varios aventuras de Pedro Antonio Martín Marín.
Pedro Antonio Martín Marín, compañero de viajes de Ignacio González. Su hija trabaja en la fundación del Canal de Isabel II, que preside González. Su yerno es Borja Sarasola, número cuatro del PP de Madrid y viceconsejero de González en el gobierno de Esperanza Aguirre.
Francisco Javier Aguirre Pemán es subdirector de márketing del Canal de Isabel II y también primo de Esperanza Aguirre.
Ángeles Alarcó, ex mujer de Rodrigo Rato y dueña de una muy rentable tienda de antiguedades en el madrileño barrio de Salamanca, es vicepresidenta ejecutiva de Turismo de Madrid.
Sergio Gamón, ex jefe de escoltas de Esperanza Aguirre, es el jefe de los supuestos espías de la Comunidad. Su mujer fue contratada como secretaria de Manuel Soriano, entonces director general de Telemadrid, después de que la anterior la denunciase por acoso sexual. Su hija, María del Carmen Gamón, es concejala del PP de Fuenlabrada y también presidenta de Nuevas Generaciones del PP en esta localidad de Madrid.
Juan José Guemes, consejero de Sanidad de Madrid, es también yerno de Carlos Fabra, hijo, nieto , bisnieto y tataranieto de Presidentes de la Diputación de Castellón. Su hermana, Rocío Guémes Barrios, es la directora de Estrategia Empresarial del Instituto Madrileño de Desarrollo.
Isabel González González, hermana de Ignacio González. Fue jefa de la Secretaría del Secretario de Estado para el Deporte, por donde también pasó Pedro Antonio Martín Marín. Ahora es, entre otras cosas, diputada de la Asamblea de Madrid.

La unidad de la derecha

- ¡Uf, qué gusto me has dado! Con lo seco que pareces.

- ¿Seco yo? Solo un poco tímido. A mí también me ha encantado. Eres muy excitante.

- Ya estoy mayor, tonto.

- Estás fantástica. De verdad. Si pareces del clan Becerril.

- Qué bobo eres. El clan Cebralín van a tener que fundar para limpiar tanto como han ensuciado.

- Eso parece querida. Eso no va a terminar aquí. Cascos está temblando.

- Deja a Paco anda, que se me va la libido. ¿Tienes tabaco?

- Sabes que no fumo. Pero creía que tú tampoco, que lo de no respetar la Ley era solo para fastidiar a Zapatero.

- Por eso sobre todo, pero después de lo que hemos hecho y ¡cómo lo hemos hecho! es lo que se impone ¿no?

- Yo no lo hago.

- ¿Por qué? ¿Fumarías demasiado?

- Eso son habladurías. No tengo ojos nada más que para ti.

- Ya. Qué mentiroso eres.

- No. De verdad. Ni lo de aquella revista era cierto.

- No me tientes a intercambiar dosieres con Sebastián, que yo soy una experta. Anda, pégate a mí.

- ¡Uy, qué pies más fríos!

- ¿Fríos dices? Desde que los convertí en un icono revolucionario, en símbolo de la lucha por la liberación de los pueblos no me he vuelto a poner aquellos calcetines.

- Ja, ja, ja.

- ¿De qué te ríes? A ver si no.

- Me hace gracia recordarte de aquella manera. Me excita imaginarte desnuda con los calcetines a media pierna, sin duchar, saltando entre manchas de kétchup y croutons de ensalada Cesar. Porque de sangre y cascotes nada ¿verdad?

- Cómo eres ¿de verdad tienes que romper el encanto?

- Bromeaba.

- Lo que pasa es que estás muy crecidito con los líos que tengo.

- Bueno eso de crecidito lo dirás tú. Me acaban de rebajar los ratings. Ya no tengo una ciudad de primera.

- Eso pasará, pero ahora eres ya el candidato único, el elegido cuando Rajoy vuelva a fastidiarla.

- ¿Te retiras de la lucha, cariño?

- Un paso atrás ni para tomar impulso, pero a los dos mantas que tengo debajo se les ha visto el plumero y lo de López Viejo irá a más.

- Seguro, yo ya lo tuve y le eché. Qué necesidad tenías…

- ¡Ay hijo!, los compromisos. Como tú con Anita Botella.

- No me hables. Se cree algo. Ya ves el otro día exigiéndole a Mariano que defendiera a su marido. ¡Públicamente!

- Pero tonto, ¿no ves que ya lo tiene todo hecho? Si te vas, se queda ella. Y con tus olimpiadas.

- ¡Qué horror! Me estremece más que tus pies.

- Idiota. No están tan fríos.

- Ven aquí, anda, enfadica.

- Déjame, a ver si vas a coger algo.

- Ven, anda, déjame que te muerda.

- Pareces de la oposición.

- Yo te muerdo de verdad. No me vas a comparar al blandito de Tomás Gómez.

- En modo alguno. Estate quieto que me pones la carne de gallina.

- Te voy a comer entera.

- Ay sí, recalifícamelo todo. Pero sin prisas, como en un guateque.

- Qué guarrilla eres. Ya sabes que somos lentos y que no nos tomamos esas licencias.

- Tú como con la M30. Una vez que has empezado ya no pares.

- Ni las zonas verdes me detendrán.

- Qué loca me pones.

- Tú sí que me vuelves loco.

- ¡Uf, por Dios!

- ¡Ay, la Virgen!

- Dos veces. Estás hecho un toro.

- Solo cuando te veo.

- ¿Te acuerdas de la primera vez?

- Claro, cómo olvidarlo. Cuando me tocaste en el ascensor mientras decías No sé por qué te pones así. Si se gana, podrás ser vicepresidente si Mariano te lo pide. Y si Mariano pierde, tú y yo estaremos en iguales condiciones, como los demás.

- Así fue. Rajoy jodido arriba y yo agarrándote el paquete en el ascensor.

- Nos los tenías cogido a los dos. A todo el partido.

- Armas de mujer, ¿la has visto?

- Aquella noche fue la bomba.

- Sí, a pesar del trance, lo pasamos bien. La excitación de la tragedia.

- Lo peor es tener que fingir después lo mal que nos llevamos.

- Entra en el sueldo ¿no?

- A mí, querida, me da un poco de pena Mariano.

- ¿Pena? ¿dices pena? Vamos a ver, Aznar se pone a jugar a los soldaditos para ayudar al bobo de Bush y nos cuesta un montón de votos. Luego los cantamañanas de Acebes y el morenito Zaplana se lían con las verdades y los versos y perdemos ante un chiquilicuatre, unas elecciones que meses antes eran de mayoría absoluta. Y Rajoy, tocado por el dedo divino, lleva ocho años sin ganar ni a los chinos abriendo las manos ¿Y a ti te da pena?

- Pero lo tiene que estar pasando mal. El no es como nosotros, él es un señor de provincias. Acuérdate de Viri.

- Vaya pazguata. Podría haber aprendido algo de la Pantoja. Dientes, dientes, que es lo que les jode. Y ella con la lágrima a flor de piel. Allí arriba en Génova. ¡Qué impresentable la pavisosa!

- Qué dura eres y qué dura estás.

- Adulador. Por lo uno y por lo otro.

- Y de Camps ¿qué piensas?

- No creo que sea un problema. Su carrera la ha hecho de pelota. Antes de Zaplana y ahora de Rajoy. Creo que ha alcanzado el máximo de traiciones posible.

- Yo me cuidaría de los idus de marzo valencianos.

- Bah. Rita juega en otra liga, incluso con otras ligas y el propio Camps, si fuera listo de verdad, no intentaría disputarte el puesto.

- Así que la mujer implacable se da por vencida.

- Las cosas vienen como vienen. Y hay que manejar la información y los tiempos. Mi imagen no es la mejor ahora mismo y tú estás teniendo mucha suerte. Pareces la Inmaculada Concepción.

- Solo por detrás bonita.

- No seas borrico. Pero si no soy yo, te aseguro que quiero que seas tú.

- Nunca pensé que te oiría decir eso.

- No lo has oído. Yo lo he dicho, pero tú no lo has oído.

- Qué mala eres.

- Tengo mis días. Cuando llegues a Moncloa ¿nos seguiremos viendo?

- Claro.

- Ese claro es lo más falso que he oído nunca.

- Qué va. Es mi deseo ahora. Pero no pienses en eso. Carpe Diem.

- No sé qué es eso y me da igual. Al menos un día en la Bodeguilla podríamos probar.

- Por supuesto. Y otro día en el bunker.

- Te tomo la palabra. Yo mañana tengo follón con la reinauguración de un hospital ¿Dormimos algo?

- Yo también tengo lío temprano. Pero…quizá…podríamos…

- Hijo mío, qué locura, cómo estás. ¡Cómo te pone el poder!

- Calla y mira hacia delante. A partir de ahora, no todo lo bueno te va a venir de cara.

-¡Ouch!

- ¡Mmm!

sábado, 14 de febrero de 2009

La probabilidad de los milagros

Ya lo saben ustedes, ellos tenían razón. Los milagros existen. De qué otra forma si no, pueden explicarse ustedes que la muerte haya privado a Eluana de la tortura vaticana, de la desvergüenza de Berlusconi y de ese país en pudrición que es Italia. Solo el milagro de la muerte la salvó de la condena de los anteriores 17 años que le parecieron poco a curas y meapilas. Hasta Amando de Miguel dijo ayer que era un asesinato. Lo hizo en el programa de Buruaga, ese de TeleMadrid que me pongo por las noches para dormir encabronado y no soñar con bellas señoritas, una especie de bromuro mediático con el que castigo esta naturaleza indómita. Y eso que, hoy en día, uno puede mosquearse por cualquier cosa. A ver si no.

La crisis galopante descabalga a este Gobierno que claramente no sabe atarse los machos. La leal Oposición de opositores sin fronteras, cuando deja de espiarse en los retretes como un George Michael cualquiera, o de jugar al Monopoly con el dinero y las casas de los demás, aspira a cubrir su futuro en la banca, ahora Caja Madrid, mañana será Bancajasin importarle el hedor de su brazo incorrupto y su moralidad hecha fosfatina. Acusan de prevaricador a Garzón y rompen con Justicia. Por otro lado, las autonomías en proceso de recambio electoral, se niegan a responder a la prensa con sonrisa alicatada o se guarecen tras las pistolas que condenan mientras las bruñen cada día.

La crisis mundial nos muerde los corvejones y nos amenaza más allá del 2010, mientras los ciudadanos tememos la ronda futura y eterna a la morena del refrán.

El alargamiento de pene no funciona y la viagra está por las nubes, en subida continua sin que ello signifique redundancia. El mundo se descompone y las ideas de Caldera han suspendido los exámenes de febrero. Más bien no se han presentado. Aznar ya no preña a nadie y solo es embarazosa su presencia y la de Agag con su onomatopeya de doble asco.

¿No creen que ha llegado el momento de mandar a hacer puñetas el sistema, de meternos en un bonito periodo constituyente que impida el sopor del desempleo y dé lugar a una República más laica y más igualitaria? Aunque sea chiquitita. Una república que no sustituya el centralismo por un pedestre estatalismo periférico. Una república sin Presidente sancionador ni representativo que cambie un Borbón por un Fernández y se monte, visto lo visto, una nueva corte mucho más cara. Una república que permita un voto igualitario de verdad sin ponderaciones perversas, una república que apueste por Europa y por el mundo con una sanidad igual para todos los españoles y una educación equiparable, con una burocracia minúscula, con un funcionariado colaborador. Que permita que cada cual crea en lo que le dé la gana sin obligar al de al lado, dónde podamos tener los hijos que queremos y morirnos cuando ya no queramos vivir sin que zombies estériles nos prediquen lo contrario.

¿Es pedir mucho? Vean. Ayer almorcé en una casa de comidas en el barrio de Lavapiés, lugar del que solo te echan los prejuicios ante las lenguas extrañas y las pieles menos pálidas. Fotos en blanco y negro por las paredes, comensales saludándose desde cada mesa, percheros comunales, raciones grandes como pechos de nodriza cocinados con la simplicidad de la leche materna. Todos se llamaban por su nombre y la dueña-camarera les colocaba el segundo junto al primer plato para que el cliente-amigo graduara su prisa o recordara a su madre. Se preguntaban por sus familiares operados, por los cónyuges ausentes ese día y yo era el extraño, el complicado, el que rompía ese Shangri-La de barrio humilde, con las interrogantes que brotaban de mis ojos al ver como una anciana se despedía de cada uno de nosotros con un castizo que aproveche. Ese encanto de lo simple, del acogimiento y la concordia sería el mejor linimento contra estos golpes de la crisis.

Hoy es sábado, habrá fútbol o cine. Mañana será domingo con prensa y churros. Disfruten este fin de semana recién inaugurado. Pero no lo dejen para otro día, el mismo lunes busquen un palacio de invierno que asaltar. Es la responsabilidad de cada uno. No esperen esta vez milagros.