miércoles, 18 de febrero de 2009
Apalancamiento emocional
Pero no he abierto este hueco para contarles una pésima película y meterme de paso con la Grandes que se quedó sin ideas a la vez que Lulú se quedó sin vello púbico. No. Quiero ofrecerles un concepto que me he inventado saltándome las prohibiciones del pelma que se empeña en decirme ¡en latín! que no hay nada nuevo bajo el sol, sin entender que lo que no hay, lo que no existe es nada viejo, que todo cambia y se renueva al mirarlo con otros ojos, por cansados que estén, que el pasado es evanescente y el presente solo es la humedad que deja el agua al pasar entre tus dedos. Pero ahora no está. Andará encabronado con alguna cosa, poniéndose intenso o quizá haciendo torrijas, que me las prometió.
El caso es que el sábado verán un post que mantengo oculto de momento, en el que hablo de apalancamiento emocional y me gustaría divagar sobre este asunto, porque esa entrada será radiada (www.miradiofm.com) y ese medio da para menos florituras argumentales.
He pedido prestado el concepto del mundo financiero en el que apalancamiento supone el endeudamiento en relación a los propios activos. Dicho en términos más próximos, un gran apalancamiento es cuando se pone muy poco dinero propio y se pide todo para adquirir una casa por ejemplo, y la debacle aparece cuando baja el valor de la casa y el precio de venta es menor que la deuda contraída.
Así en el mundo adolescente, entre los jóvenes y no pocos adultos escasamente evolucionados, aparece el apalancamiento emocional, una suerte de ausencia de recursos morales y afectivos, un pésimo andamiaje emocional, hecho de retales, mal internalizado y peor elaborado que pide contenidos para su repertorio de conductas al modo de las empresas unipersonales y plurigananciales. Se arriendan emociones y se subcontratan modelos de comportamiento, nada de aprendizajes vicarios, observacionales, nada de ensayos prueba y error, nada de construir el criterio mediante elección y renuncia, con sus tiempos, sus desatinos y sus aciertos. Nada de todo eso. Uno incorpora sensaciones, afectos, odios y filias tan paquetizados como los activos venenosos de las subprimes. La pasión prêt-à-porter; el odio take away; amor en conserva, calentar y listo.
En lugar de establecer el cimiento por estratos, con experiencias, dejándolas reposar, rompiéndolas en mil pedazos cuando no valen, colocando esa misma piedra con la que tropezamos incansablemente, en lugar de aprender a amar, aborrecer y comportarnos, hacemos outsourcing de nuestra vida de relación, dejamos que sea el medio, los colegas, las series de televisión o algún cantamañanas con el que te cruzas el que dicte las normas. Y con esa externalización de los afectos uno se desprovee de criterio, deja en manos de la marabunta social los sentimientos y atiende más a la deseabilidad social que al deseo propio, vive más la provocación a los otros que la indignación interior.
Si el apalancamiento financiero recurre a la deuda para incrementar el valor de los recursos propios, en este apalancamiento emocional a edades tempranas o con experiencias vitales limitadas, se desarrolla de modo contrario, supone no saber vivir la vida propia, no entender las respuestas porque son de otros, no atender a la historia personal, en definitiva vivir una vida impropia. ¿Cuántos adultos conocen que viven la vida de otros por carecer de una propia? Así el individuo es incapaz de aportar emociones o criterios propios, subsiste con importaciones sentimentales, con valoraciones de tertulia y cuando las cosas se ponen feas se queda sin nada, anómico, con sus respuestas básicas de ataque o huida, la complejidad del chupete.
Desgraciadamente estos tipos tienen hijos y sobrinos, algunos llegan a docentes y son modelos para otros. Este concepto lo encuadré en un post sobre el asesinato de la chica sevillana y la extrañeza que causó el apoyo de los otros tres sujetos. Lo vinculé al encubrimiento de los populares, a la objeción a las leyes de la Iglesia y estos jueces que hoy están en huelga. Si les pica la curiosidad tendrán que esperar al sábado, sobre las nueve y media, pero a mí me pica la curiosidad sobre que piensan ustedes acerca del apalancamiento emocional. No tengan miedo a opinar. El pelma apenas nos lee.
lunes, 16 de febrero de 2009
Madrid, la suma de todos
Ildefonso de Miguel, gerente del Canal de Isabel II. Su mujer, Concepción Ruano, es consejera de la Camara de Cuentas de la Comunidad de Madrid. Su cuñado, Fernando Ruano Puente, ha sido socio y administrador único de varias empresas beneficiadas por decisiones de la Comunidad de Madrid, junto con Pablo González González –hermano de Ignacio González– y José Juan Caballero Escudier –cuñado de Ignacio González–. Ildefonso fue director general de Quiero TV y también es amigo y ex socio en varios aventuras de Pedro Antonio Martín Marín.
Pedro Antonio Martín Marín, compañero de viajes de Ignacio González. Su hija trabaja en la fundación del Canal de Isabel II, que preside González. Su yerno es Borja Sarasola, número cuatro del PP de Madrid y viceconsejero de González en el gobierno de Esperanza Aguirre.
Francisco Javier Aguirre Pemán es subdirector de márketing del Canal de Isabel II y también primo de Esperanza Aguirre.
Ángeles Alarcó, ex mujer de Rodrigo Rato y dueña de una muy rentable tienda de antiguedades en el madrileño barrio de Salamanca, es vicepresidenta ejecutiva de Turismo de Madrid.
Sergio Gamón, ex jefe de escoltas de Esperanza Aguirre, es el jefe de los supuestos espías de la Comunidad. Su mujer fue contratada como secretaria de Manuel Soriano, entonces director general de Telemadrid, después de que la anterior la denunciase por acoso sexual. Su hija, María del Carmen Gamón, es concejala del PP de Fuenlabrada y también presidenta de Nuevas Generaciones del PP en esta localidad de Madrid.
Juan José Guemes, consejero de Sanidad de Madrid, es también yerno de Carlos Fabra, hijo, nieto , bisnieto y tataranieto de Presidentes de la Diputación de Castellón. Su hermana, Rocío Guémes Barrios, es la directora de Estrategia Empresarial del Instituto Madrileño de Desarrollo.
Isabel González González, hermana de Ignacio González. Fue jefa de la Secretaría del Secretario de Estado para el Deporte, por donde también pasó Pedro Antonio Martín Marín. Ahora es, entre otras cosas, diputada de la Asamblea de Madrid.
La unidad de la derecha
- ¿Seco yo? Solo un poco tímido. A mí también me ha encantado. Eres muy excitante.
- Ya estoy mayor, tonto.
- Estás fantástica. De verdad. Si pareces del clan Becerril.
- Qué bobo eres. El clan Cebralín van a tener que fundar para limpiar tanto como han ensuciado.
- Eso parece querida. Eso no va a terminar aquí. Cascos está temblando.
- Deja a Paco anda, que se me va la libido. ¿Tienes tabaco?
- Sabes que no fumo. Pero creía que tú tampoco, que lo de no respetar la Ley era solo para fastidiar a Zapatero.
- Por eso sobre todo, pero después de lo que hemos hecho y ¡cómo lo hemos hecho! es lo que se impone ¿no?
- Yo no lo hago.
- ¿Por qué? ¿Fumarías demasiado?
- Eso son habladurías. No tengo ojos nada más que para ti.
- Ya. Qué mentiroso eres.
- No. De verdad. Ni lo de aquella revista era cierto.
- No me tientes a intercambiar dosieres con Sebastián, que yo soy una experta. Anda, pégate a mí.
- ¡Uy, qué pies más fríos!
- ¿Fríos dices? Desde que los convertí en un icono revolucionario, en símbolo de la lucha por la liberación de los pueblos no me he vuelto a poner aquellos calcetines.
- Ja, ja, ja.
- ¿De qué te ríes? A ver si no.
- Me hace gracia recordarte de aquella manera. Me excita imaginarte desnuda con los calcetines a media pierna, sin duchar, saltando entre manchas de kétchup y croutons de ensalada Cesar. Porque de sangre y cascotes nada ¿verdad?
- Cómo eres ¿de verdad tienes que romper el encanto?
- Bromeaba.
- Lo que pasa es que estás muy crecidito con los líos que tengo.
- Bueno eso de crecidito lo dirás tú. Me acaban de rebajar los ratings. Ya no tengo una ciudad de primera.
- Eso pasará, pero ahora eres ya el candidato único, el elegido cuando Rajoy vuelva a fastidiarla.
- ¿Te retiras de la lucha, cariño?
- Un paso atrás ni para tomar impulso, pero a los dos mantas que tengo debajo se les ha visto el plumero y lo de López Viejo irá a más.
- Seguro, yo ya lo tuve y le eché. Qué necesidad tenías…
- ¡Ay hijo!, los compromisos. Como tú con Anita Botella.
- No me hables. Se cree algo. Ya ves el otro día exigiéndole a Mariano que defendiera a su marido. ¡Públicamente!
- Pero tonto, ¿no ves que ya lo tiene todo hecho? Si te vas, se queda ella. Y con tus olimpiadas.
- ¡Qué horror! Me estremece más que tus pies.
- Idiota. No están tan fríos.
- Ven aquí, anda, enfadica.
- Déjame, a ver si vas a coger algo.
- Ven, anda, déjame que te muerda.
- Pareces de la oposición.
- Yo te muerdo de verdad. No me vas a comparar al blandito de Tomás Gómez.
- En modo alguno. Estate quieto que me pones la carne de gallina.
- Te voy a comer entera.
- Ay sí, recalifícamelo todo. Pero sin prisas, como en un guateque.
- Qué guarrilla eres. Ya sabes que somos lentos y que no nos tomamos esas licencias.
- Tú como con la M30. Una vez que has empezado ya no pares.
- Ni las zonas verdes me detendrán.
- Qué loca me pones.
- Tú sí que me vuelves loco.
- ¡Uf, por Dios!
- ¡Ay, la Virgen!
- Dos veces. Estás hecho un toro.
- Solo cuando te veo.
- ¿Te acuerdas de la primera vez?
- Claro, cómo olvidarlo. Cuando me tocaste en el ascensor mientras decías No sé por qué te pones así. Si se gana, podrás ser vicepresidente si Mariano te lo pide. Y si Mariano pierde, tú y yo estaremos en iguales condiciones, como los demás.
- Así fue. Rajoy jodido arriba y yo agarrándote el paquete en el ascensor.
- Nos los tenías cogido a los dos. A todo el partido.
- Armas de mujer, ¿la has visto?
- Aquella noche fue la bomba.
- Sí, a pesar del trance, lo pasamos bien. La excitación de la tragedia.
- Lo peor es tener que fingir después lo mal que nos llevamos.
- Entra en el sueldo ¿no?
- A mí, querida, me da un poco de pena Mariano.
- ¿Pena? ¿dices pena? Vamos a ver, Aznar se pone a jugar a los soldaditos para ayudar al bobo de Bush y nos cuesta un montón de votos. Luego los cantamañanas de Acebes y el morenito Zaplana se lían con las verdades y los versos y perdemos ante un chiquilicuatre, unas elecciones que meses antes eran de mayoría absoluta. Y Rajoy, tocado por el dedo divino, lleva ocho años sin ganar ni a los chinos abriendo las manos ¿Y a ti te da pena?
- Pero lo tiene que estar pasando mal. El no es como nosotros, él es un señor de provincias. Acuérdate de Viri.
- Vaya pazguata. Podría haber aprendido algo de la Pantoja. Dientes, dientes, que es lo que les jode. Y ella con la lágrima a flor de piel. Allí arriba en Génova. ¡Qué impresentable la pavisosa!
- Qué dura eres y qué dura estás.
- Adulador. Por lo uno y por lo otro.
- Y de Camps ¿qué piensas?
- No creo que sea un problema. Su carrera la ha hecho de pelota. Antes de Zaplana y ahora de Rajoy. Creo que ha alcanzado el máximo de traiciones posible.
- Yo me cuidaría de los idus de marzo valencianos.
- Bah. Rita juega en otra liga, incluso con otras ligas y el propio Camps, si fuera listo de verdad, no intentaría disputarte el puesto.
- Así que la mujer implacable se da por vencida.
- Las cosas vienen como vienen. Y hay que manejar la información y los tiempos. Mi imagen no es la mejor ahora mismo y tú estás teniendo mucha suerte. Pareces la Inmaculada Concepción.
- Solo por detrás bonita.
- No seas borrico. Pero si no soy yo, te aseguro que quiero que seas tú.
- Nunca pensé que te oiría decir eso.
- No lo has oído. Yo lo he dicho, pero tú no lo has oído.
- Qué mala eres.
- Tengo mis días. Cuando llegues a Moncloa ¿nos seguiremos viendo?
- Claro.
- Ese claro es lo más falso que he oído nunca.
- Qué va. Es mi deseo ahora. Pero no pienses en eso. Carpe Diem.
- No sé qué es eso y me da igual. Al menos un día en la Bodeguilla podríamos probar.
- Por supuesto. Y otro día en el bunker.
- Te tomo la palabra. Yo mañana tengo follón con la reinauguración de un hospital ¿Dormimos algo?
- Yo también tengo lío temprano. Pero…quizá…podríamos…
- Hijo mío, qué locura, cómo estás. ¡Cómo te pone el poder!
- Calla y mira hacia delante. A partir de ahora, no todo lo bueno te va a venir de cara.
-¡Ouch!
- ¡Mmm!
sábado, 14 de febrero de 2009
La probabilidad de los milagros
La crisis galopante descabalga a este Gobierno que claramente no sabe atarse los machos. La leal Oposición de opositores sin fronteras, cuando deja de espiarse en los retretes como un George Michael cualquiera, o de jugar al Monopoly con el dinero y las casas de los demás, aspira a cubrir su futuro en la banca, ahora Caja Madrid, mañana será Bancajasin importarle el hedor de su brazo incorrupto y su moralidad hecha fosfatina. Acusan de prevaricador a Garzón y rompen con Justicia. Por otro lado, las autonomías en proceso de recambio electoral, se niegan a responder a la prensa con sonrisa alicatada o se guarecen tras las pistolas que condenan mientras las bruñen cada día.
La crisis mundial nos muerde los corvejones y nos amenaza más allá del 2010, mientras los ciudadanos tememos la ronda futura y eterna a la morena del refrán.
El alargamiento de pene no funciona y la viagra está por las nubes, en subida continua sin que ello signifique redundancia. El mundo se descompone y las ideas de Caldera han suspendido los exámenes de febrero. Más bien no se han presentado. Aznar ya no preña a nadie y solo es embarazosa su presencia y la de Agag con su onomatopeya de doble asco.
¿No creen que ha llegado el momento de mandar a hacer puñetas el sistema, de meternos en un bonito periodo constituyente que impida el sopor del desempleo y dé lugar a una República más laica y más igualitaria? Aunque sea chiquitita. Una república que no sustituya el centralismo por un pedestre estatalismo periférico. Una república sin Presidente sancionador ni representativo que cambie un Borbón por un Fernández y se monte, visto lo visto, una nueva corte mucho más cara. Una república que permita un voto igualitario de verdad sin ponderaciones perversas, una república que apueste por Europa y por el mundo con una sanidad igual para todos los españoles y una educación equiparable, con una burocracia minúscula, con un funcionariado colaborador. Que permita que cada cual crea en lo que le dé la gana sin obligar al de al lado, dónde podamos tener los hijos que queremos y morirnos cuando ya no queramos vivir sin que zombies estériles nos prediquen lo contrario.
¿Es pedir mucho? Vean. Ayer almorcé en una casa de comidas en el barrio de Lavapiés, lugar del que solo te echan los prejuicios ante las lenguas extrañas y las pieles menos pálidas. Fotos en blanco y negro por las paredes, comensales saludándose desde cada mesa, percheros comunales, raciones grandes como pechos de nodriza cocinados con la simplicidad de la leche materna. Todos se llamaban por su nombre y la dueña-camarera les colocaba el segundo junto al primer plato para que el cliente-amigo graduara su prisa o recordara a su madre. Se preguntaban por sus familiares operados, por los cónyuges ausentes ese día y yo era el extraño, el complicado, el que rompía ese Shangri-La de barrio humilde, con las interrogantes que brotaban de mis ojos al ver como una anciana se despedía de cada uno de nosotros con un castizo que aproveche. Ese encanto de lo simple, del acogimiento y la concordia sería el mejor linimento contra estos golpes de la crisis.
Hoy es sábado, habrá fútbol o cine. Mañana será domingo con prensa y churros. Disfruten este fin de semana recién inaugurado. Pero no lo dejen para otro día, el mismo lunes busquen un palacio de invierno que asaltar. Es la responsabilidad de cada uno. No esperen esta vez milagros.
sábado, 7 de febrero de 2009
Hummm…humo
-¿Pedorros o no pedorros?
-Pedorros por favor, escogió mi acompañante, dándose unas palmaditas en el vientre.
-Señores, pasen por aquí, por favor.
¿Se imaginan? Pues eso mismo sucede cada día en todos los restaurantes con el dichoso ¿fumadores o no fumadores? Sin duda todo el mundo tiene sus necesidades, pero no tiene por qué compartirlas obligatoriamente con los demás.
Casi no recuerdo el último pitillo que se fumó el pelma. Dos décadas al menos, que me he ahorrado de cepillarme el pelo, de airear el chaleco o de humedecer artificialmente los ojos no pensados para las fogatas domésticas. Con seguridad me he ahorrado riesgos evitables de salud, de mi corazón y otros órganos diana, y centenares de ambientadores, velas, humidificadores y cachivaches varios para contrarrestar el efecto del humo del tabaco.
También hubo un tiempo en el que ensayé caritas frente al espejo, caras de tipo duro, con el humo lento que acompaña a la capitulación, o expulsando aros de humo que presumen de tu competencia amatoria, o empapando papel de fumar con un derrote de lengua reptil que claramente la evidenciaba; tentado estuve de mascar tabaco y escupirlo certeramente como hacía Lucky Luke, el perseguidor de los Dalton, o aprender a manejar el mechero Zippo de mil y una formas. ¡Cómo dejar de interpretar el gesto descuidado de sacar el Ronson del bolsillo interior del traje o mostrar la laca del Dupont regalado por aquella novia adinerada! ¡Cómo no imaginar tu pecho velludo asomar entre las sábanas con una satisfecha pelirroja amarrada a ti mientras fumabas el cigarrillo de después! ¡Cómo olvidar el alarde de fumar Camel sin filtro o disfrutar de las más tercas labores canarias que asfaltaban tu tráquea y tus alveolos con cada calada!
Todas esas imágenes conformaban esa atmósfera de edad adulta deseada, de estatus social ficticio, de inconformismo y rebeldía de jardín de infancia, que preferían coger el pitillo con los pulpejos del pulgar y el índice, a dejarlo reposar femeninamente en el interior de la uve de los dedos estirados y labios fruncidos. Inspirando el humo con toda la pasión que da la desgana del imberbe y su obligada mirada líquida y exhalándolo hacia abajo marcando la dirección, con las comisuras de morsa enfadada.
Ahora nos llaman talibanes cuando los fumadores han considerado obligado desde siempre, que fumaras sus humos, que encontraras sus colillas frías por doquier, que te obligaran a abrir ventanas o te imprecaran por el frío. Ahora hablan de respeto, de concordia, de convivencia. Ahora. Antes el ascensor era suyo, la consulta del médico, el taxi, el avión o el tren. Siguen poseyendo la cafetería, el restaurante, la discoteca, las colas de espera y las esquinas de los edificios de oficinas y muchos despachos con suficiente rango. El humo como bonus. Ni se te ocurra reservar mesa para seis en no fumadores si hay uno que lo haga, son los demás los que deben ceder. Buen rollito. Y si porfías procura ir a un restaurante tamaño plaza de toros porque los recoletos, los minúsculos, indefectiblemente permiten a los menos fastidiar a los más.
Visto que el vaquero de Marlboro cascó de cáncer, que se prohíbe mayoritariamente la publicidad del tabaco y que los actores y actrices americanos han dejado de fumar en las películas, se nos seduce con los catadores de vinos que además se han convertido en expertos fumadores de puros y llaman también cavas a los almacenes de sus cigarros. Me tienta la ensoñación de pensar que esos puros se han elaborado sobre muslos prietos de guajiras cubanas, pero la producción industrial lo arruina todo y no debe quedar ni rastro de aquellas ancas robustas de mulatas. En los puros solo queda la posibilidad de incrementar su precio de forma tan estratosférica como lo hacen con los vinos y mandar el mensaje de poder y privilegio que tiene el fumador de cigarros habanos. Con ese ostentoso “he llegado” inundan los salones de los mejores restaurantes que añaden a los pretenciosos y largos nombres de sus platos, el colofón de voluta de humo gris de Vuelta Abajo por gentileza obligada de la casa.
El desafió a la Ley en las comunidades del PP es absoluta, una ley timorata que previó una excepcionalidad hispana, un boicot generalizado y aceptó las presiones de los lobbies tabaqueros, que desatendió a dos tercios de la población y a todos los empleados de hostelería y permitió que gente como Esperanza Aguirre elaborara un reglamento que decía: Zapatero prohíbe y yo ofrezco la libertad. Así nos va. Con lo fácil que era hacer una ley que en su preámbulo dejara las cosas claras: A fumar a tu puta casa.
domingo, 1 de febrero de 2009
El demonio sea con nosotros
Pero donde no solo no está prohibido, sino que parece enormemente recomendable, es aquí en España. Por lo visto tenemos en plantilla cinco exorcistas. No hagan como que no les cuesta el dinero. Visto lo visto me parecen pocos, pero también pueden ser demasiados ¿quién quiere en estos tiempos que le quiten algo, aunque sea el demonio?
Fíjense cómo tienen que estar las cosas en la capital, que El Mundo destaca que la Comunidad de Madrid ha establecido el nivel 0 de Inclemencias Infernales (sic). Para que luego digan que la naturaleza no imita al arte.Parece ser que ni siquiera los ateazos estamos libres: “Cualquier ser humano puede quedar poseído si se pone en peligro haciendo espiritismo, magia, santería, conjuros, o invocando espíritus de la oscuridad. De cualquier religión. Incluso los que no creen” dice nuestro sanador del alma. Y yo que no paro de hacer sortilegios e impetraciones cada día, con la escasa paga que me da el pelma este de aquí al lado. Pero me consuela que el maligno y sus secuaces no son jóvenes españoles. Por lo visto los poseídos hablan latín por los codos. Lo digo en sentido figurado, no es que además sean deformes. Y no me cabe duda, porque el latín delata mogollón. Hace nada Espianza Aguirre se pregunta en el idioma maléfico Qui prodest? Ya saben ustedes ¿A quién beneficia?, y yo, que soy todo lo malo que me dejan ser, me pregunto Qui jodest? Que como sabrán ustedes traducir, significa ¿A quién fastidia?
Y es claro que la perturbación la debe sentir la propia Espianza, porque a Zapatero le ha venido a ver la virgen con este don de la oportunidad que tienen los chicos y chicas del PP. Debería sustituir a la Aído por Pitita Ridruejo que controla mucho más esto de los milagros. Porque no me diga que no lo es, que un tipo australiano, parece que acostumbrado al Ars Amandi de Ovino -el pelmazo me corrige y me dice que es Ovidio y yo le balo inmisericordemente- está dispuesto a pagar cerca de tres millones de euros por el himen de Natalia Dylan, que dice que no ha recibido ninguna oferta firme –querrá decir enhiesta- de ninguna mujer. Y es ahí donde podemos recolocar a Aído ¿cómo es posible que exista esa enorme desigualdad oferente? ¿quién no necesita un himen que llevarse a la…? Dejémoslo ahí.
Y es que la igualdad no existe. Dense cuenta de lo mal que el PSOE trata a la Iglesia. Lo dice nuestro exorcista Fortea, que de tanto sacar y sacar demonios de otros, se le ha olvidado meter algo en sí mismo. En la cabeza quiero decir, porque cuenta que “para alguien que crea en el Evangelio dará lo mismo votar al PP que al PSOE. La política es una verdadera porquería. Lo que interesa es engañar a la población”. Lo dice un tipo que se gana la vida desarticulando comandos diabólicos en los cuerpos de esa misma población. Viste sotana en la parroquia y clergyman en casa porque “la estética también lleva a Dios”. ¿A Dior? Mi señorito está ensimismado viendo nevar y no me atrevo a preguntarle qué significa eso de clergyman. Me imagino que debe ser como un chándal con alzacuellos.
sábado, 31 de enero de 2009
Up&Down
Algunos estudios demuestran que hasta el 95% de los diagnósticos prenatales de síndrome de Down acaban en interrupciones del embarazo siendo su tasa más baja de 84% en Estados Unidos. En España está en torno al 90%. Vamos que, cuando uno puede decidir, los aplausos son en la cara del embrión. Que conste que yo, si pudiera tener descendencia, me encontraría en ese altísimo porcentaje que interrumpiría el embarazo, pero me molesta esa conducta hipócrita de recompensa cuando, con más información, esa persona, casi con absoluta seguridad, no hubiera estado ahí.
De hecho están casi desapareciendo los niños con síndrome de Down -la alteración cromosómica más frecuente- debido a la generalización de la amniocentesis y a la ley de interrupción del embarazo. Por favor, no me vengan con el rollo eugenésico. Es evidente que se pretende eliminar problemas, pero decir eugenesia parece que es hablar de Mengele y esos son conflictos religiosos más que éticos. Si no admitimos que los avances médicos permitan la selección de embriones sanos, tampoco deberíamos consentir que esos mismos avances médicos, solventen las cardiopatías de los Down, por ejemplo. Sé que el problema estriba en el concepto de salud, porque es probable que para algunos saludable fuera, además de lo que estamos pensando usted y yo, disponer de un cociente intelectual superior a 130, pasar del 180 de estatura en la edad adulta y tener una dentadura perfecta.
Como casi siempre, la racionalidad debe poner coto a esos criterios que permiten defender la conveniencia de traer al mundo a individuos con severos problemas de salud. Yo no me creo eso de los designios del Señor, y los afectados parece que tampoco, ya que hacen todo lo posible por cuidar a ese niño una vez nacido en lugar de dejar que el Señor lleve las riendas, y eso de que son un regalo, un don y demás pamplinas de películas americanas, es para vomitar de sensiblería.
La idiocia, la imbecilidad, que han quedado en nuestro acervo como meros insultos, fueron no hace tanto, criterios diagnósticos, al igual que cretino, mongólico u oligofrénico que ya nadie usa en consulta, aun cuando sean frecuentes, una vez subido al coche, en este tráfico de las grandes ciudades. Preferimos otros términos más largos, a menudo con epónimos extranjeros o directamente la medida de alguna variable relevante. En Estados Unidos las florituras de lo políticamente correcto rozan el ridículo. Así, mentally challenged = con enfermedades mentales, physically challenged = con discapacidades físicas, technologically challenged = poco ducho en las nuevas tecnologías; visually challenged = personas con problemas de vista; y llega la coña de vertically challenged para los enanos, o slim challenged para los obesos.
Cuando pasen unos años, y ya no se recuerden aquellos idiota e imbécil de nuestra juventud, nuestros bisnietos o sus hijos, se insulturán de la misma forma, porque el descendiente de Gallardón o de Barberá lo seguirá haciendo igual de mal y el tráfico será aún peor, pero recurriendo a otras expresiones que ahora suenan raras, ¿tú tuviste diversificación curricular o qué? o ¿pero dónde te has dejado las neuronas espejo? ¡tú eres un neurodivergente del culo, chaval!
Porque al final, no se engañen, lo que importa es poder seguir insultando, no en vano es la forma de sentirse mejor al dejar de imprecarse uno mismo.
martes, 27 de enero de 2009
Cáncer
Quedan Manuela de 17, Gabriela de 15 y Luisa de 11. La última vez estaban cantando a la guitarra canciones que ellas mismas componían en inglés y ellas mismas acompañaban a la guitarra. La casta y el galgo que ustedes conocen. Una larga familia musical. Ningún gran relumbrón, pero casi todos se dedicaban al canto o trabajaban como instrumentistas; gente con oficio. Él no. Luis le conoció en una multinacional de servicios profesionales. Así, tan explícito y tan ignoto. Luis le llevó por el jazz y la vanguardia a cambio de pasear por el country y el folk sureño. Ambos se encontraron en el preciso barroco y los juegos polifónicos. Juntos buscaron el placer de la reproducción sonora, aquel triángulo central, esas cuerdas densas a la derecha.
Despiadadamente sola queda Ana, asomándose al horizonte quebrado e incierto. La pequeña Luisa reclamaba enfadada, que su padre aún no se lo había explicado todo, de forma que hacía absolutamente inexplicables algunas preocupaciones que tenemos cada día. Esta tarde, minutos antes de quemarle, recibirán el consuelo de la Iglesia que abrazan. Espero que busquen y encuentren la ventanilla de reclamaciones exigiendo esos veinte o veinticinco años que en buena ley estadística les deben. Años de padre, de marido, de soporte y compañía.
Después ya no habrá nada salvo cenizas que previsiblemente esparcirán en Marbella, en la Marbella que nada tenía que ver con el arquetipo de ciudad sumidero de dineros opacos, mejunjes financieros y escaparate de vicios y abusos. La Marbella de sus padres y su refugio cuando Madrid se le hacía insoportable. Dejará sus millares de discos sin estuche, dejará su moto antigua y solidaria, el olor pertinaz de sus puros baratos y el desconsuelo perpetuo en los que le conocieron. Ojalá pudiera pensar que estará entre banjos y violines, ojalá le viera encandilado por nuevas voces femeninas, ojalá pudiera comportarme como sus hijas mayores o demostrar la entereza de Ana. Pero sé que se acabó y solo se me ocurre llorar.
Juan Manuel Hens Atienza murió ayer, 26 de enero de 2009, a los 51 años de edad de un maldito cáncer hepático.
domingo, 25 de enero de 2009
Demudados
mi frivolidad ante determinadas cosas. Lo que no entiendo es cómo ha podido apartar la mirada de la portada del dominical de El Mundo. Aparece Urdaci vestido de Tintín. Dicen que para refutar la homosexualidad del intrépido periodista. No tengo idea de qué dirán los gays, pero posiblemente alguno considere el tratamiento Polaino viendo a este sujeto. No veo a Urdaci como icono de heterosexualidad, en realidad no le veo como icono de nada y sí como encono de mucho. Pero El Mundo y su Magazine han decidido ir por la senda del disfraz. Ahora sin tapujos.
Sigue lloviendo y mi señorito está haciendo fabada. Me lo ha puesto muy fácil. El pone el chiste y yo el inconsciente. Ya verás como los vientos de ayer traen las tempestades de hoy. Si me pregunta diré que es una frase de Rajoy.
Decantarse o morir
En la última página dan cuenta de un caso interesante. Por lo visto en un yacimiento celtibérico romano aparecieron una serie de grafitos que demostraban la ancestralidad –¡Leandro, coño!- de los vascos. Posiblemente también de las vascas. Se incluían palabras en euskera y los listos de siempre aportaron tres millones de euros, de euros de otros, para la excavación. Por lo visto era un invento de unos cuantos borricos que pusieron RIP en una cruz de Cristo en lugar de INRI y eso, según dice el anticuario de la Real Academia de Historia –mola el título, eh- es de lo peor. Fantoches.

La superchería como conducta política y social me conmueve, aunque no tanto como la incultura y el futuro que les espera a nuestros cachorros. Léanse el artículo Estudiante de primera, ejecutivo de tercera de Esteban Hernández en El Confidencial. Describen a tipos superficiales que nos les importa nada un carajo, a un niñato prototípico que “cree que por leer un par de periódicos digitales y por escuchar un par de radios de ideología conservadora ya lo saben todo”. Con faltas de ortografía y que requieren un curso 0 para entrar en Económicas porque, en otro caso, no podrían seguir las clases. Incapaces de reflexionar, sin interés por el conocimiento y el aprendizaje en sí mismo, juntan trozos de Google sin orden ni concierto. Lo importante es la ambición y el rodearse de la gente adecuada. Los empleadores lo disfrazan de entornos cambiantes, de flexibilidad y acusan a la sociedad de ser caótica y compleja con necesidades que varían de un día a otro. Y por eso no quieren técnicos y piden bases sólidas de pensamiento que les permitan interpretar la realidad ya que las reglas se definen todos los días.
Quieren ir al modelo americano de compatibilizar disciplinas dispares, cocina wok e interpretación de textos hebreos, la novela romántica y el macramé como subsistencia. Y dan modelos a seguir: “La gente no sigue a una determinada persona por el cargo que ostenta, que además como todo en la vida es temporal, sino porque les convencen con su forma de ser y con sus actuaciones. Para que una persona sea competitiva debe estar bien formada, por supuesto, pero a la vez debe saber relacionarse y convencer a los que le rodean para que le sigan”. Puro liderazgo ovino.
Al final da igual, unos engañan para sentirse más antiguos y los otros fingen para parecer más modernos. Ambos mienten para convencernos. Sin duda les sobra el con.

