sábado, 16 de abril de 2011

Vía láctea

Dicen que la Tierra está arrugada por la gravedad. No dicen si es por la pesadez de la atracción o por la gravedad de la dichosa crisis, pero resulta que lo que creíamos perfectamente esférico es una bola irregular más parecida a una pelota de trapo.


Más redondos y consistentes parecen los pechos de Soledad Sánchez Mohamed, candidata a alcaldesa del Partido Democrático de Ciudadela, que han servido para su campaña. Dos argumentos redondos y yo diría que cabales, aunque se ha visto obligada a retirarlos del cartel por una denuncia de Izquierda Unida, que se ha puesto intensa y superzurda con eso del uso sexista del cuerpo de la mujer. Yo estoy de acuerdo parcialmente con el planteamiento de base: venderte un cochinillo poniendo una tía en bolas al lado no parece sensato, claro que la sensatez se me quita si por ello te pagan lo mismo que por todo un mes fregando escaleras. Turbia mezcla la del puritanismo con la explotación. Pero en este caso, cuando es la propia mujer la que se hace la foto, la que la publica y la que se presenta como producto, parece que ella debería decidir un poco más. Además dice orgullosa que no hay Photoshop. Encima los argumentos no son falsos.


¿Chabacano? Un poco, pero no más que la sonrisa de PPons o su artículo de La España de zapatero y el paro en donde compara el decretazo de Aznar con los recortes de ZP. El próximo ministro de algo no advierte que aquel se planeó bajo la solemnidad del España va bien y estos bajo la alarma del mundo se hunde, que en ello estamos. Y parece congratularse con la cifra de parados reflexionando que nos acercamos más a los cinco millones que a los cuatro, cosa que sucede siempre que se pasa de los cuatro y medio, pero este próximo ministro de algo es de letras y parece no advertir tampoco que a esos millones de parados han contribuido bastantes amigos suyos o van a contribuir como César Alierta que quiere fumigarse al 20% de la plantilla de Telefónica, empresa que terminó de privatizar el señor Aznar y que emplea actualmente a Zaplana por una pastizara, que quizá merezca alguno de los 450 millones de euros con los que se premiara a los directivos. Todo ello tras el año más beneficioso de su historia. ¿Culpamos también a Zapatero de ello? ¿ o nos cambiamos a Yoigo?


De hecho es la única posibilidad de elección. Visto que la economía es inamovible y que la dictan los de siempre, desde los mismos sitios, lo único que queda escoger, además de compañía telefónica, es muslo o pechuga, aunque a Izquierda Unida no le guste. Ni siquiera se puede escoger el partido de futbol. Siempre es Real Madrid Barcelona. El partido del siglo cada cuatro días. Más pan y más circo. Así empatamos, nos empantanamos, nos empanamos.

Los únicos que ganan son los ecologistas. El hostiazo de realidad que nos proporciona Japón cada día y el espasmo de los pronucleares que se les han fundido los argumentos antes que el núcleo nuclear, dan cuenta de ello. Hasta han logrado que resurja el mito del buen salvaje y retornemos al campo, ahora convertido en refugio de parados que dejan el aire acondicionado por el aire puro, el encofrado por el surco y la fotocopiadora por el tractor.

Y de esta forma ¿cómo vamos a celebrar el octogésimo aniversario de la República? ¿se puede pasar más de puntillas por la efeméride? Al menos han absuelto a Luna que ha encorajinado a los populares valencianos que han denunciado a cuatro cadenas de televisión por informar. El acojono de Rajoy cuando sale su auténtica alma del almario propició la retirada de la denuncia. ¿Se imaginan a esta gente con el BOE como si fuera un iPad 2 y las leyes fueran apps que se descargan por 0,79? Escalofriante.


De momento están reconstruyendo la historia. Así el gobierno de Aznar no negoció con ETA. El encuentro fue una visita de cortesía al Movimiento Vasco de Liberación Nacional con el único fin de ver si aceptaban la orden de Isabel la Católica o la iban a rechazar, que con los terroristas nunca se sabe. Tomaron un chocolatito y ya está. Bueno lo tomaron Zarzalejos y compañía, que los etarras con los pasamontañas no pueden, que se ponen perdidos.

Y así es como el liberal Gallardón no quiere ver las calles de Madrid, perdida de pobres y sin techo. Es la última ocurrencia de nuestro alcalde que ha gustado poco a Esperancita.


Esta está loca por privatizar el Canal de Isabel II que es nuestra fuente de agua colectiva. Justo lo contrario a lo que hace París que tras 25 años de privatización del suministro decidió su rescate. Tras un año, han bajado las tarifas un 8% y han ganado 35 millones. ¡Y luego hablan de la eficacia de la iniciativa privada! Parece que la mano invisible es más bien una manaza con manopla.

Y tanto es así que el Estado se va de tournée de Dios para vender las casas que nos sobran de mano del ministro de Fomento. Otra que se apunta la iniciativa privada. ¿Pero no querían menos Estado? Chocad esos cinco mantas de solemnidad.


Pero no crean que me meto con la empresa privada y con su probada eficacia. A ver si no. ¿Quién podría haber creado una muñeca que se deja amamantar por la niña propietaria? Como lo oyen. La nena se pone un top con dos flores como hacían las coristas para ocultar los pezones y el muñeco se lanza a libar como un poseso lepidóptero. Infantilizamos a los veinteañeros y llevamos a las niñas a hacerse densitometrías. Total, por el mismo precio. En Estados Unidos han dicho en la cadena ultra FOX, que ese muñeco incita a la pederastia. ¿? Y los Clicks de Famobil a la construcción desordenada y a la corrupción desmedida, no te fastidia. Pero en la fábrica del muñeco chupador lo arreglan y una asesora se sorprende, lo que es una auténtica exclusiva, un consultor sorprendido de algo que no sea de él mismo y su talento. La patidifusa asesora afirma que los padres estaban encantados, sobre todo los que han tenido un segundo hijo: madre e hija alimentaban a la vez a sus pequeños. Juntas y revueltas venga a dar el pecho. Puro género lacteo.


Mientras el hijo varón se tomaba unas birras en camiseta imperio con el padre en el salón. ¡Deja a las chicas que amamanten y tráete unas patatas fritas chaval que empieza el partido! Real Madrid Barcelona, por supuesto.

sábado, 9 de abril de 2011

Calor

Calor, ¿verdad? Esta semana nos ha dejado el rastro de lo que vendrá dentro de nada, amenazando nuestra existencia con la deshidratación propia y la constatable deshidratación ajena tan aficionada a flotar en el aire como si fuera una simple respuesta. Es la época de contrastes y disloques. Simultáneamente ves a una persona presta y dispuesta a descubrir el Polo Sur junto a otra casi recién salida de la piscina, chanclas, piernas al aire y camiseta de manga corta al lado de una parka plumífera y botas de montaña haciendo juego con la bufanda. ¿Me visto para las siete de la mañana o para las seis de la tarde?


Más o menos es lo que ha tenido que pensar Zapatero antes de contarnos sus planes. ¿Este sábado o al otro, después de las elecciones, antes del verano, en pleno agosto, me callo como Rajoy y que supongan…? Pero al final no los contó y como era de esperar tampoco gustó a nadie, los diarios progresistas entre la cautela, la hagiografía y el cómo pudiste hacerme esto a mí de Alaska y los otros arrogándose el papel de decidir ellos y aventurar grandes desgracias de no hacerles caso.


Más tarde hubo que aguantar la estampida de peperos atribuyéndose el mérito del desahucio, como Camps, o ver a una Barberá y una Cospedal amamantando a los dobermans del partido con mentiras torpes. Sé que lo vieron, así que les ahorro la náusea. Pero Rajoy no dijo nada. Ya saben esa pregunta estándar de dónde estabas cuando mataron a Kennedy, que se ha actualizado con el 11S y similares. Bueno pues a Rajoy no se le puede preguntar porque siempre le pillan descansando de fin de semana. Le pasó con el Prestige y le vuelve a pasar ahora. Así que no nos dio su teórica sobre el particular dejando que su Secretaria General desgranara su discurso sobre la conveniencia de llegar al poder cuanto antes, mostrando escaso respeto a los más de 11 millones de votantes que prefirieron otra cosa hace sólo tres años.

También le escucharían en la entrevista que le hizo a varias voces la SER, actuando como ejemplar modelo de niño bueno con el que quiere merecerse el cargo. Surge la duda de si la empresa para la que trabaja Rajoy es la misma; él como presidente de Interflora y la Cospe como directora general de bombas de racimo, pero en todo caso, dice que va a derogar la ley del aborto para volver a la anterior, la misma con la que Aznar gobernó y bajo la que se realizaron medio millón de interrupciones en esos 8 años. Valores ustedes el criterio impar del próximo presidente del Gobierno. A ver qué dice el Foro de la Familia y el Arzobispo de Madrid Alcalá al respecto. Y a ver qué decimos los demás si aceptamos la hipocresía del teórico punto intermedio. En relación a los homosexuales y la ley que les permite casarse dice no tener cerrada posición ¿cuánto tiempo necesita este hombre para construirse una opinión al respecto? Dice El País que prefiere ser ambiguo y no sé si es un chiste o qué, porque con la vara que han dado era para que la postura fuera clarísima. Pero, ¿qué más da? ¿a alguien le importa que no exista programa más allá de los desiderata de siempre? ¿acaso los votantes de los demás partidos se leen el programa antes de votar? Debemos aceptar que lo intelectual está en decadencia y fíjense que califico de ello al mero hecho de leer algo u oír con cierta atención, lo de pensar, analizar y sacar conclusiones es de tercer ciclo y no está el horno para bollonias si me permiten el neologismo.

Miren este vídeo antes de que lo sacrifiquen. Es la campaña de un tal Alejandro del Partido Popular que se presenta en Tarragona. A Sony no le ha gustado que se use la música de Lady Gaga. No sé cómo anda el PP de ideólogos, pero de publicitarios debe estar jodido viendo este trabajo de final de COU.


Impresionante, ¡eh! Pero, ¿hay alguien que haya acabado la carrera en este país? Miren el caso del portavoz parlamentario de los socialistas en la Comunidad Valenciana. Está encausado por mostrar en el Parlamento un informe de la Brigada de Blanqueo de capitales en donde se indica que la trama de Gürtel trincó tres millones de euros de la visita del Papa en un contrato con Canal 9. Pues es el portavoz Luna el primero en sentarse en el banquillo por revelación de secretos, mientras los demás aún se pasean por los esos senderos torcidos de dios. Fuerte, ¿no? es como el voyeur que pide que no le miren.

Pero que le vamos a hacer en un país en el que un tal Sostres -le recordarán porque hablaba en los prolegómenos de un programa de televisión de vaginas frescas sin olor a ácido úrico delante un colegio que asistía a la audición y que acaba de excusar un asesinato- llama desde El Mundo quinqui barriobajero a Montilla y califica de fracasado a Obama con respecto al exitoso Blair, pero déjenme que les lea una cita literal del pájaro:
“El problema del PSOE es que todavía no ha interiorizado el valor sagrado de la propiedad privada, ni que los derechos del trabajador los paga el empresario. El problema de los socialistas españoles es que, por un viejo resentimiento antifranquista son tan profundamente anticlericales que hacen cualquier cosa por destruir la familia y tratan en vano de inventarse modelos alternativos de convivencia.”
Ya lo saben, lo sagrado es lo que adquieres o heredas, no olviden que somos lo que compramos, y, sin duda, la regulación contra la explotación, la seguridad en el trabajo o la libertad sindical son cargas que soporta el empresario. Quizá alguien debiera informar a este patán que esos costes se detraen de lo producido por los trabajadores, que se pagan su propio sueldo y proporcionan la generación de los beneficios empresariales. No es tan complicado el concepto de plusvalía. Si considerar al empresario como un explotador per se es un tic decimonónico, considerar los derechos laborales como gastos superfluos es absolutamente estúpido. El empresario es tremendamente necesario, la aportación de capital y el riesgo inherente, la iniciativa y la visión, el esfuerzo y el conocimiento o la responsabilidad contraída son meritorios, pero basta con considerar un modelo cooperativista para ver que no es imprescindible, pero el trabajador sí lo es, ya sea cuando se confunde con el empresario en la misma persona configurando al autónomo, ya sea cuando forma parte de una plantilla de miles de empleados en los que aporta alguna porción en los resultados finales que es la resta de todo lo que hemos sabido hacer o producir, menos todo lo que nos ha costado hacer o producir eso. Es una ecuación sencilla por mucho que en la práctica se complique. Seguramente el empresario ganaría más si se ahorrara los cascos y los arneses en la obra, pero esos costes están ya incluidos en el escandallo de rentabilidad junto a los impuestos o los seguros como no puede ser de otra forma. Igualmente, si un empresario alienta un negocio es porque espera obtener algo que le compensa de lo arriesgado. Esos beneficios también están en ese escandallo y no deben escandalizarse por ello los trabajadores. Pero si para competir mejor, mantener empresas y plantillas es necesario la contención salarial -durante lustros como dice nuestro ministro de Trabajo-, será menester también que se contengan los rendimientos empresariales esperados. Parece de justicia hacerlo así.


El quid de la cuestión está en que durante años esos cálculos se han hecho con un horizonte temporal cortoplacista. Los rendimientos tenían que ser enormes y acaecer de forma inmediata. Es verdad que también se dispararon algunos salarios a costa de la precarización de varios miles, mientras nadie se preocupaba de los demás gastos corrientes. Sabemos qué sucedió con esos “altos” salarios de los trabajadores: se lo gastaron e incluso pidieron más para seguir comprando, es lo que tiene la clase trabajadora. Por ahí deben andar, en los balances de las miles de empresas de consumo, las que te venden coches, segundas residencias o pantallas de plasma. Quizá los coches adquiridos deberían debieran haber sido de una gama inferior, quizá ese apartamento en la playa no se tendría que haber comprado, pero esa fiebre de años contribuyó al crecimiento de esas empresas y a una enorme generación de beneficios. ¿Dónde están esos euros? Sobre esto ya existen más dudas, la crisis trajo la disminución de los mismos, pero en modo alguno la desaparición de lo obtenido. Hablo de las grandes empresas no de los autónomos que no dejan de pagarse un sueldo más o menos decente. ¿Dónde están esos rendimientos fabulosos obtenidos durante más o menos una década igualmente prodigiosa? Esos excedentes enormes sobre unos beneficios razonables ¿han ido todos a formación de la plantilla? ¿quizá a investigación y desarrollo o a innovación? ¿se constituyó un fondo de contingencia por si acaso?

No sé si las multinacionales los repatriaron, si se los repartieron en el consejo, si forman parte de esa enorme bolsa de dinero negro o qué diablos pasó, ni siquiera sé si sueno a resentido antifranquista o a anticlerical destructor de la familia, pero estoy absolutamente convencido de que hay que buscar un nuevo modelo de convivencia, porque en esta familia en la que los padres se comen los langostinos y dejan a los hijos lamer las cabezas chupadas no creo que se pueda volver a confiar.

sábado, 2 de abril de 2011

Cambio de sillín

El otro día Esperanza Aguirre nos enseñaba su documentación montada en bicicleta. Iba con falda. Y no es la primera vez que sucede, tiende a ello con facilidad, en cuanto nos descuidamos ella se descuida y se sube a una bicicleta a mostrar muslamen. Ya lo decían nuestras madres para referirse a algunas chicas: esa es muy liberal, cualidad únicamente aplicable a ellas, a nosotros se nos suponía, si no liberales por supuesto salidos. En este caso, el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, coincide con la propia imagen que Esperanza quiere que tengamos de ella, y por eso dice de sí misma soy liberal.


Pero no vean crítica en ello. A mí me gusta. Yo prefiero tener una presidenta que me explica sus pormenores más íntimos a un presidente como Camps que tiene cosas muy bonitas con amiguitos del alma, que no sé si queda muy homófobo pero es cursi de la muerte y que me perdonen las personal shoppers por la expresión. Tampoco crean que meto a estas últimas por la extendida creencia de que son unas pijas, no, las saco a colación porque una personal shopper como dios manda nunca hubiera recomendado al presidente de la Comunidad Valenciana que dejara de pagar las cosas que compra o que aceptara regalos por la patilla y mucho menos que se hiciera un chalequito blanco. Estén atentos a sus recomendaciones.



De todas formas nuestra presidenta Aguirre nos muestra el recto camino por sinuoso que lo intuyéramos mientras la Audiencia reabre –no sé si debería utilizar este sicalíptico verbo- el asunto del espionaje a sus compañeros de partido. Yo creo que quiere compensar. Ante unos subordinados con gabardina cerrada yo me abro la falda y en paz. Al fin y al Cobo, perdón, al fin y al cabo para qué están hechas las gabardinas si no es para abrirse inopinadamente cuando conviene.
Parece ser que “de lo actuado aparecen indicios suficientes de la comisión del delito de malversación de caudales públicos por el que se sigue la causa”. Veremos en qué acaba, porque encima nos cuesta la pasta que se espíen entre ellos.

Aunque esto de subvencionarse no es exclusiva del PP por más que Bárcenas se haya puesto chulo en la versión madrileña de Gürtel y pide que se investigue a otros luises o Fabra haya sido incapaz de justificar más del 90% de sus ingresos. En Manilva se ha contratado a toda la lista municipal de Izquierda Unida y a sus familiares directos. Es lo que se llama autoempleo. Como propinilla la alcaldesa le ha pagado al marido unos 70.000 euros con unas facturas. Mientras se siguen sumando empleados fantasmas a los eres andaluces que tanto bien le harán al granero de votos socialistas con lo repleto que está.

Eso sí que necesita una misa de desagravio y no que unas gamberras enseñen las tetas en las capillas de la Complutense. Porque el esperpento es de aúpa: unos tipos a todas luces sin mucho que hacer se van a montar el número a la capilla de la facultad de Políticas reclamando menos rosarios y más bolas chinas y ante lo que el arzobispado llama profanación, los beatos se ponen de rodillas y los ultras de manos Limpias denuncian a diestro y siniestro. Mientras tanto, cuando el dinosaurio despertó Libia, Fukushima, aún continuaban ahí.



Y es que no se puede dejar de ser lo que se es. Al menos eso piensa la Iglesia española que impide que los apóstatas se borren y el Constitucional le ha dado la razón ante la reclamación de la Agencia de Protección de Datos que pedía que se cancelara el apunte de los ciudadanos que ya no desean aparecer como miembros de la religión católica. Haberlo pensado antes parece ser la consigna de tan alto tribunal. Como el Supremo con Sortu, que piensa que quien tuvo retuvo y que interpretan tan diferentemente la misma ley en su propio seno e impiden que se presenten con el voto favorable de nueve miembros y el voto contrario de siete de ellos que entienden que debería legalizarse. Si la unanimidad siempre es sospechosa, tal discrepancia debería hacernos pensar. Eso de la suspicacia como doctrina tiene su aquel.

Por el contrario no ya la sospecha, sino la absoluta certeza de que algunos empresarios mantienen empleos sumergidos, no obsta para que se les dé la oportunidad de regularización voluntaria, con exención de multa y aplazamiento de la deuda. Si yo fuera un empresario en lugar de un desgraciado y hubiera cumplido con mis deberes en situación tan penosa como la vivida actualmente, pediría un crédito por la suma de mis aportaciones a tipo cero y una recompensa por haber pagado en su momento del mismo importe de la multa que ahora quieren dejar sin ejecución. Más que nada para que no ganen siempre los malos.

Quisiera la opinión de Rajoy sobre esto. Bueno sobre esto o sobre alguna cosa de cierta enjundia, porque eso de ganar las elecciones con un programa que parece el protocolo de etiqueta de la procesión del silencio ya resulta bastante chocante. Aunque estoy de acuerdo con él que hay que hacer lo que hay que hacer. Y desde luego también con lo contrario. Por algo es también registrador de la impropiedad. Le habrán visto encaramado a una banqueta de bar, tipo canario flauta, pidiendo que se sustituya la asignatura de Educación para la Ciudadanía por una que fomente la actividad emprendedora. Qué coño tendrá que ver el enseñar civismo, derechos y obligaciones, la Constitución o la heterodoxia de todo tipo que nos rodea, con estimular las vocaciones empresariales y que no todo horizonte posible sea el apesebramiento de la función pública. Por cierto, él mismo, su Secretaria General y su Portavoz parlamentaria no tienen precisamente esa actitud que reclama y buscaron la seguridad de una oposición para ganarse el sustento. Paradojas.

Sería fantástico que el Estado se afanara en apoyar que surjan empresarios de debajo de las piedras, facilitando los trámites, ayudando en los inicios, flexibilizando lo que fuera menester, incluso que hubiera una asignatura como propone, a pesar de ya existe y se da en 4º de ESO, que explique la maravilla de ser empresario independiente, del papel que ostenta ante la sociedad, de la responsabilidad corporativa, medioambiental, ética que tiene la empresa, de lo que significa crear empleo, innovar y desarrollar nuevos productos y servicios para cubrir nuevas necesidades. Mariano, bonito, si lo tienes sencillo, cárgate la hora de religión y tráete a la patronal entera a dar clases. Aunque bien pensado la Iglesia sabe tanto o más de negocios que la CEOE. Este punto lo dejo en suspenso hasta que lo discuta con el presidente del Partido Popular.

Me largo. Dicen que hoy mismo Zapatero va a anunciar algo grande. Y me parece que lo único grande puede ser el anuncio, porque si se va, conllevará problemas y si se queda también. Parece que se adelanta la semana santa, un poco de muerte y un poco de resurrección. Mientras tanto voy a echar otro vistazo al sillín de Esperanza. Ya saben, es lo último que nos pierde.

sábado, 26 de marzo de 2011

Piropos pirados

Cuentan que el piropo se está muriendo. Lo que Ramón llamara madrigal de urgencia en brillante greguería, la periodista lo transforma en una lisonja fugaz que pierde adeptos por mor de la dichosa igualdad, que vale para un roto y un descosido.
Dice que lo de ¡guapa! se escucha cada vez menos. Puede ser que los españoles nos hayamos hecho menos expansivos, puede ser que el objeto de deseo esté en franca diversificación curricular y merezca menos que antaño, o seguramente una mezcla de ambos.

Como no podía ser de otra forma existe un fórum feminista y una presidenta que se llama Nina Infante que considera al piropo una expresión sexista. No sé que hay de sexista decirle a una mujer guapa. Si a uno le va el otro sexo y dice guapo me parece bastante igualitario y justo. Al menos si los dos, ella y él, son guapos. De todas formas recomienda que hay que erradicar ese pensamiento discriminatorio. Erradicar ¡nada menos! dice.



Por lo visto existe una web que aconseja a los viajantes foráneos y comenta las costumbres españolas, diciendo que a los hombres jóvenes les gusta decir piropos cuando una mujer guapa pasa por la calle. Dejando a un lado que la web está un poquito desfasada, que no necesariamente hay que ser joven y que naturalmente la ironía de decir guapa a una fea no está todavía en el magín español, bien podría la web señalar que cuando pasa por la calle una mujer fea los hombres españoles se callan educadamente y no hacen escarnio. Creo que es bastante más preciso que el momento obra de cimentación que señalan.

Pero no hay que ser feminista para santiguarse ante un piropo, de hecho basta con ser catedrática de lengua española en una universidad catalana que nos aclara que el piropo es pura pirotecnia que explota hacia fuera en las sociedades extravertidas. Y en las introvertidas, o si eres tímido de solemnidad, se llaman pensamientos impuros, ¡anda que no nos lo han repetido! La catedrática se queda tan pancha con tan recto juicio. No menos el director de un corto que cuenta la historia de un piropeador que termina propasándose, que cree que la línea entre el ataque y el halago es muy fina. El director de cine, Rivadeneyra, discurre que lo de uno no se toca, porque mi señora es mía; pero yo sí puedo tocar lo de los demás, porque no es mío. No sé si convendría que entre picado y contrapicado en la escuela de cinematografía explicaran un poco los silogismos o recordarán los mandamientos del señor: no concluirás pijadas en vano.



Relacionar ese ¡guapa! desde el mirador encofrado de una obra con la llamada violencia de género, es de una futilidad absoluta. Sabemos que la mayor parte de los ataques que sufre la mujer es de novios y maridos o amantes despechados, y el piropeador espontáneo no suele tener relación alguna con la receptora salvo la circunstancial coincidencia del paso de una, ante la lúbrica mirada del otro. El piropo además requiere esa distancia y es efímero, nada tiene que ver con la posesión y existe cierta regla que a las mujeres acompañadas no se las piropea. Concluir que hay una percepción que esas señoras pertenecen a alguien y eso autoriza a no sé qué cosas es feudal y sorprendente. ¡Qué se esconderá detrás de estos estupendos sin fronteras tan enrollados!

Y en esta categoría está el grupo Prometeo de Hombres por la Igualdad. Uno de sus miembros, dicho sea en el sentido asociativo, se empeña en que el que piropea considera a la mujer como un objeto al que puede acceder libremente. Y recurre al inconsciente, que no es otro de sus colegas, ni otro director de cine, se refiere a ese deus ex machina freudiano que vale para explicar casi todo y hacerlo complejo, oculto, interesante. Así el piropo es el derecho de acceso a la mujer. La catedrática Forgas acepta el envite y afirma la necesidad de lucimiento personal. Qué maravilla eso del inconsciente, dices guapa y el adorno te revierte. Y toda esta grey acepta el valor de la masa masculina para reforzar tan nefando comportamiento. Es más, aparece una psicoanalista que afirma que es eso justamente lo que se espera de un hombre que está en grupo. Pero... ¿será una proyección? ¿Cambiamos por un momento de rol y te tumbas tú? ¿Esperas eso de los hombres, mi queridapsicoanalista? ¿cuántas veces hija mía? Por dios, ¿qué les pasa?



Un tipo con media ESO pendiente, encaramado a un andamio con las manos encaladas u otro con camiseta de la selección en el asiento de un taxi con respaldo de bolas le dice a una mujer ¡guapa! y estos se montan una película adleriana que para sí quisiera Hitchcock.

Tanto es así que quieren analizar en esto del piropo caso por caso. A ver, en fila de uno los que han dicho guapa, allí los de vaya culo, los de te comería entera que se tomen la pastilla ¡ya!

Y es que bien mirado con el análisis viene la calma y los expertos parecen entrar en razón. Nos aclaran que los piropos suelen dirigirse al aspecto físico. ¡Coño y nosotros in albis! Pues no he oído yo veces eso de dónde vas tú tan solita con ese “peazo” cociente intelectual, o el clásico vete por la sombra que las insolaciones a las opositoras no les sientan bien.

A pesar de los esfuerzos la catedrática, que dice que al alabar a las mujeres los piropeadores las cosifican, que animalizan a las mujeres, y discrepa con la psicoanalista que se sube a un andamio más alto que el pobrecillo del casco y nos descubre que el sentido del piropo no lo decide el hombre sino la receptora. Las obras completas de Freud para terminar consultando el refranero. Y es que no interpreta quien quiere sino quien puede.

Pero para ellos decirle a una mujer qué culo tienes es un insulto, algo que no se le hace a una desconocida en la calle. Yo entiendo que eso te lo diga el ginecólogo es fuerte o el jefe o el maestro, pero que un ojeador silvestre profiera ese comentario no será de Pulitzer, pero considerarlo un insulto me parece excesivo. Casi tanto como la redondez del culo.

Pero cuando ya me doy cuenta que irremisiblemente me vuelvo viejo es cuando se alude a una red social multinacional que se ocupa del acoso a las mujeres y que reivindica que las mujeres se sientan seguras, confiadas y sí, incluso atractivas, sin convertirse en la fantasía de algún pervertido. El egotismo, el solipsismo es tal que se atreven a la taxonomía: el piropo puede hacerte sentir bien. El comentario de un acosador asusta. Si lo sientes como tal, es acoso.

Quieren controlar mi pensamiento. No puedo mirarlas, ni admirarlas. No me dejan ni fantasear con ellas. Lo importante no es lo que digo ni siquiera cómo lo digo o dónde. Lo único, lo crucial es que ellas lo perciban así. Y entonces estás jodido.

Tirar las bragas al ruedo, o los sostenes a los escenarios no sé si debe interpretarse desde la óptica expansiva de la cultura mediterránea, no sé si el me invitas a una copa guapo es un insulto o una agresión, ignoro si los anuncios de mujeres babeantes ante hombres limpiacristales suponen la cosificación de ellos o simplemente de su cosa, o se consideran piropos u ofensas los comentarios de desgañitadas adolescentes y salivantes maduritas a la entrada de los futbolistas al hotel de concentración.

Desconozco casi todo y noto que se va mi tiempo, que quizá llego ya tarde.

-¿Señorita, tiene hora?
-Mira viejo pervertido este reloj sólo me vale para detectar a los babosos acosadores como tú que no entienden que el mundo ha cambiado y que estamos hartas de las dobles intenciones.

Con esa respuesta no sé cómo voy a llegar a tiempo.

sábado, 19 de marzo de 2011

La segunda opinión

Josefina Rodríguez ha muerto. La mayor parte de las noticias hablan de Josefina Aldecoa, pero para mí es imposible pensar en ella, recordarla y honrarla por su nombre artístico. Porque era Josefina Rodríguez la que firmaba mis notas cada mes. Notas que yo debía llevar a mis padres para que estamparan sus rúbricas y devolverlas posteriormente al nicho común de humillaciones hasta el siguiente mes en que el ciclo se reiniciaba. Muchas veces las notas se perdían porque ninguno de nosotros pasaba por ser Domingo Malagón. Hubo muchos hijos de comunistas en aquel colegio, pero ninguno era vástago de Malagón, lo que hubiera resuelto más de un problema ante la falsificación forzada de la firma paterna. Así que se tenían que perder y ello conllevaba pasar al Despacho, con mayúscula, y explicar el desaguisado. La ordalía era inevitable, pero aquel avanzado colegio no archivaba copias de respaldo por lo que se zanjaba la cuestión con un enorme aviso de este niño es tonto y pierde las cosas.

El Despacho es tal como lo describe Victoria Prego en un sentimental artículo en El Mundo. Lo que pasa es que ella era madre. Para nosotros por el contrario el Despacho era la solución final, no crean que ponía en el pórtico "Arbeit macht frei", no, simplemente es que era el último recurso, como la electricidad hoy en día, de profesores y cuidadores. Antes estaba la bronca, algún insulto –no pasa nada, nos prepararon para el mundo real-, el pasillo y lo siguiente ya era: vete al despacho de Josefina; para que los de la ESO se enteren –ya, ya, se medio enteren- pueden imaginarse la metáfora de Pere Navarro cuando desplegó los coches camuflados que como pavos reales se adornaban con un Alto, la Guardia Civil y uno debía pensar la he cagado, ¿se acuerdan? Pues en aquellos años sesenta y primeros setenta ese era el momento: al Despacho.


Es cierto también lo que cuenta la Prego de mantener a chavales que no podían pagar. Porque el Estilo era un colegio privado sui generis. En primer lugar entraba en esa categoría casi amoral de colegio no reconocido. Debía darlo la época en la que casi todo era clandestino. Así que los exámenes se realizaban en el Ramiro de Maeztu o en el Beatriz Galindo según la posteriormente llamada perspectiva de género que en aquel momento era simplemente pelo corto o pelo largo y no otra cosa.

Y en aquel colegio donde algunos no podían pagar, las cocineras, como en Cheers, conocían los nombres de los niños y nosotros los de las cocineras y Nunci era la mejor. Es enternecedor que el hijo de Victoria Prego creyera que Josefina lo invitara a comer todos los días, pero Prego quizá ignora que también hubo un tiempo en que algunos niños se llevaban la comida en cestas de mimbre para ser recalentada y servida junto al resto de sus compañeros, que comíamos en un semisótano por debajo del nivel del patio de recreo, con vasos de Duralex y jarras metálicas de agua. Era una forma de aminorar la factura de familias numerosas.

Dice Ruth Toledano en El País que nos educaron en contacto con la naturaleza. Vamos a ver, el colegio Estilo estaba en un chalé del Viso, jugábamos al fútbol entre árboles, a balón prisionero o a vacas y ganaderos en un patio de tierra muy pequeño. Lo que pasa es que nosotros éramos también muy pequeños, pero no éramos veganos como parece querer indicar su artículo entre égloga y elegía. Era un colegio que molaba y mola, pero en Serrano 182, la naturaleza, digamos que está tamizada.

Coincido con Jorge Berlanga, mi compañero de clase de aquellos años, en que con la muerte de Josefina se muere una parte de nosotros, en la medida en que Josefina simboliza nuestra infancia, troquelando con su persona aquellos años que la memoria y sus secuaces han contribuido a mitificar sobremanera. Es imposible no recordar las enajenadas carreras de Josefina con grandes zancadas, abriendo puertas correderas de diferentes aulas de par en par hasta llegar a la nuestra en la que algo no estábamos haciendo bien, para obligarnos con ese kleiniano pecho perseguidor y con su emblemático muy graciosos, muy simpáticos … y muy estúpidos, último adjetivo este que pronunciaba arrastrando las sílabas, enfatizando los acentos y arremolinando el aire en su azufre. Era un big bang al que asistíamos de vez en cuando. Fue ella la que nos enseñó, de esta forma, a sobrevivir a los holocaustos personales y quizá también, con Jorge, a crearlos por falta de empatía con el otro mundo. Pero sería excesivo, todas las hagiografías los son, conceder el único mérito a Josefina Rodríguez a los resultados del Colegio Estilo. Personalmente no creo que hubiera ese plan de recoger la antorcha de la Institución Libre de Enseñanza, esa misma que algún otro colegio de fonética similar se arroga. Las consideraciones ex post facto sofistican los propósitos más allá de los intentos iniciales. Pero en cualquier caso, aquello fue producto de la concurrencia de otros factores no menos importantes que la propia impronta de Josefina. Por un lado están los profesores. Nada he leído estos días sobre ellos, pero su contribución fue nuclear al desarrollo del colegio. A nosotros Josefina nos dio clase de una cosa que se llamaba Formación del Espíritu Nacional, una especie de Educación para la Ciudadanía pero con más banderas flamígeras y más procuradores, y no recuerdo que su maestría docente calara especialmente en nosotros. Ella era la jefa y eso tenía una dimensión diferente al profesor. No era Antoñita, ni Isabel, Tere, Juana, Noemí o Celia, que sí preformaron nuestro carácter y nuestro coco, llenándolo de cosas que casi nadie sabe, pero que son nuestro principal fondo de armario. Hubo muchos otros profesores, como Pilar Bravo, a la sazón miembro de la Ejecutiva del Partido Comunista que fumaba Bisonte en clase –O tempora, o mores!- y se echaba la ceniza en la mano o Carmen Sarabia, una de las voces solistas de Aguaviva que aún sigue asistiendo a nuestras reuniones. Todos ellos contribuyeron a ser lo que somos, como Gaba, Nati o Blanca. Pero todos esos homenajes escritos se olvidan, con Heisenberg, que nosotros, los alumnos, también pusimos lo nuestro, en la medida que traíamos con nosotros una experiencia familiar infrecuente. Y era infrecuente que en una misma clase de dieciséis sujetos concurran en el tiempo y en el espacio tres hijos de directores de cine, cuando apenas eran LOS tres directores de cine en aquella España. O que la madre de algún compañero tuviera dos carreras universitarias cuando no se estilaba ni siquiera una en las mujeres. O que el padre de alguna compañera acumulara más años de cárcel en sus huesos que cumpleaños tenía la niña en cuestión. Y hablo de mi clase, si miro en derredor el Estilo parecía la versión infantil del Café Gijón de los padres. Actores, camarógrafos, escritores, ceramistas, pintores, industriales, profesionales liberales llevaron allí a sus hijos. La revista Diez Minutos nos sacó bajo el título El colegio de los hijos de los famosos. La clase media también existía y asistía divertida a sus compañeros de campanillas que no siempre eran tan brillantes como sus progenitores, incluso aún hoy el apellido les precede y les anuncia más que el propio genio.

No creo que exista un modo de hacer de los chicos del Estilo como Berlanga afirma, y juzgo que afortunadamente, si algo no era Josefina era fabricadora de sectas. Josefina y el colegio Estilo ayudaron a construirnos. No más, y nada menos. De hecho las diferentes generaciones fueron muy diferentes entre sí, algo fácilmente analizable con la inestimable colaboración de los hermanos en tiempos de proles enjundiosas. Afortunadamente en aquellos años los padres no delegaban su responsabilidad de educadores en los maestros de sus hijos, por eso Josefina represento siempre una segunda opinión. Y es el busilis de la cuestión. El colegio Estilo nos permitió el sustrato para dar rienda suelta a todo lo que nos iba llegando, que no era poco. No olvidemos que todo ello sucedió, al menos en mi caso, antes de que Franco muriera y ese bienio fue lujurioso en acontecimientos. Josefina permitió dentro de una disciplina férrea en lo personal, un estilo dominatrix, que nuestras raíces fueran aéreas, porque su gran acierto fue el consentir que fuéramos como éramos dentro del respeto a los demás y a las normas elementales, eso que parece imposible hoy en día. No creo que se pueda hablar de un revolucionario proyecto pedagógico, no creo que hubiera una predeterminación o unas metas establecidas, ni un experimento de la doctora Josefina Moreau. Aquello salió muy a la española, con la obligada improvisación por la carencia de medios, y con las derivas que aquellos tiempos procuraron a todos, y se logró una enorme disparidad porque las camadas eran terriblemente diversas y Josefina supo dejarlas crecer y, en lugar de ofrecer un estándar de educación y comportamiento, cultivó la lateralidad de la producción artística, por más que aquel muchacho hiciera Caminos y Puertos, la divergencia en las consideraciones y la duda en los análisis. Eso nos dio criterio, nos permitió no creer casi nada porque sí y ser muy críticos, excesivamente, con todos y con uno mismo, y quizá ahí se le fue la mano. Pero seguro que se trató a sí misma de la misma manera. Y para quien comparte lo que tiene, y lo que es, no hay demanda posible.

sábado, 12 de marzo de 2011

Responsabilidades

En este país que habitamos parece que no hay forma de que a los electores nos acepten las decisiones tomadas. Después de tantos años bajo la Chiruca franquista, después de más de treinta años de democracia seguimos pensando que los presidentes surgen del error, quizá del azar, quizá de la necesidad. Si en su momento Zapatero fue el llamado presidente por accidente, que fue la forma de explicar aquella conjura delirante que aún colea, ahora se entiende que Rajoy es el heredero de la crisis como una forma de desvalorizar a Rajoy y dejar indemnes a los socialistas.

Si recuerdan, durante los meses subsiguientes a la elección de Zapatero, fueron subiendo sus méritos en las encuestas, aumentaba su prestigio político por el recambio que ZP representaba ante el desbarajuste sociata de secretarios generales por un día y suponía además el cambio a la cruzada medieval en la que nos había sumido Aznar. Quizá aquella ilusión informe no hubiera sido suficiente para romper la terrible mayoría absoluta que ostentaban, quizá el atroz 11M actuó como catalizador, quizá; sobre todo por el uso que el gobierno de Aznar quiso hacer de él y que esta misma semana se recuerda su séptimo aniversario. También Felipe González dijo que con una semana más de campaña no hubiera perdido en 1996. El caso es que el PSOE de Zapatero ganó en 2004 y volvió a ganar en 2008 sin catástrofes mediantes igual que Aznar ganó por poco en 1996 y por mayoría absoluta en 2000.

Sin duda es cierto que Rajoy no levanta el ánimo ni a sus seguidores. Si vence, que vencerá, se deberá sin duda, a pesar del hastío de mosca cojonera que causa, a que habrá más gente que le otorgue su voto que al desconocido hasta ahora candidato del PSOE. Y esa regla es sagrada en democracia: el gobierno de la mayoría.

Si hay un culpable de que el PP actual tenga el partido ganado sin jugarlo es el PSOE, como principal responsable, pero la realidad, la única verdad del asunto es que ganará porque los votantes progresistas se quedarán en casa o votarán las listas conservadoras en un acto de autopunición, más allá de cualquier otra posibilidad de elección de fantasía, que, al menos en mi ciudad que es Madrid, resulta cada vez más extravagante.

Porque la democracia no es algo que les sucede a otros un domingo cada cuatro años. Podemos hacer una lista, larga, de las bobadas de los socialistas en estos últimos tiempos. La última es la de Sebastián subvencionando ruedas que no existen. No quedaría atrás la lista de despropósitos de los Populares en el mismo lapso. Impagables las alharacas de la bancada popular en la Comunidad de Madrid cuando el consejero de Transportes dijo que no existía el Metrobús o la peluquería de Ana Botella con dos coches oficiales. Indudablemente es más fácil cagarla mandando que mirando al balcón a verlas venir. Pero tendremos que convenir que este gobierno ha ido perdiendo fuelle ideológico, ardor intelectual, seriedad y objetivos. Y seguramente a las ocho de la tarde de ese domingo de dentro de un año en nuestro fuero interno nos digamos balanceando la cabeza ¡qué desastre de legislatura y de gobierno! que nos justifique la ausencia del colegio electoral o el voto disciplinario con el que encumbraremos a Rajoy. Pero a partir de ese momento desaparecerán los chivos expiatorios con los que nos hemos ido excusando, conformando, aceptando estos últimos años. Ya no valdrá recurrir a la Aído, ni a Maleni, no valdrá rememorar las ocurrencias de nuestro ex presidente optimista, se acabaron los Vogues, las Pepiñadas y tantas muletillas mojadas en el café con leche de la mañana en el bar junto con el arranque de Cristiano y el sombrerazo de Messi que nos aleje de nuestra responsabilidad de tener como presidente a Rajoy, lo cual es frustrante, pero aún peor tener al Partido Popular gobernándonos durante los siguientes cuatro años, lo que sin duda puede resultar cuando menos amenazador.


Así que debemos hacer confluir el hartazgo de este PSOE de tuna de FP, con la provocación liberal de un gobierno del PP. Como poco habrá que saber por qué se va a echar a Zapatero. Si echamos un vistazo por Europa, veremos que es irrelevante el color del Gobierno. Todos los que han estado al mando durante esta crisis lo van a pasar mal en su reelección. Sarkozy por los suelos, el partido de Merkel vapuleado en la última confrontación electoral, a Brown ya le dieron lo suyo, por no hablar del delicado equilibrio de Obama con un Congreso ultramontano atándole corto. ¿Nos consuela? Poco, la verdad.

Ya hemos tratado en alguna ocasión como la crisis ha servido para justificar la caída de empresas que aplicaron durante años el criterio contra el cliente de esto es lo que hay, con precios abusivos, con servicios deficientes, con atropellos constantes, amparados por esa libertad de mercado de lo tomas o lo dejas. Esas empresas se creyeron excelentes y cuando las cosas se complicaron reclamaron a Zapatero, una suerte de maestro armero culpable de todo. La crisis también ha tirado de la manta de nuestra incapacidad de contención del préstamo, nos endeudamos como locos, coches, pisos, apartamentos vora al mar y cuando esos bancos nos piden lo que no tenemos, miramos de nuevo a Zapatero, que ni firmó la hipoteca ni presumió con los amigos de todoterreno nuevo. Miramos a Zapatero cuando las cifras nos sitúan como poco productivos, cuando las eléctricas reclaman la mora concedida por Aznar, cuando Ruiz Mateos oficia en su capilla familiar, cuando los filatélicos blanquean dinero o cuando las monjas guardan sus ahorros en billetes de 500 o intermedian la venta de niños a familias de orden. Al final Zapatero será la última excusa, la de los alcaldes, la de los presidentes de Comunidad para explicar los malos resultados. Como lo ha sido de los presidentes de las Cajas de Ahorros, de las empresas turísticas o de las patronales de cada sector. Ninguno ha reconocido una gestión mejorable, en innovación, en formación del personal, en servicio al cliente, todos han sido maravillosos y si las cosas no han salido ha sido porque Zapatero había roto España y luego destrozado el mundo. De acuerdo, ya no nos vale, pero dediquemos unos minutos del largo año que nos queda a considerar cual es la alternativa. Ya lo saben pedimos sustito o muerte. No nos queda otra.

sábado, 5 de marzo de 2011

Que nos lo cuenten

Decían hace casi cincuenta años Juan Antonio Bardem y Alfonso Sastre que nunca pasa nada. Y así es, gana el Barcelona, pierde el Valencia y Mourinho no para de hablar con una boca demasiado grande. Porque una forma de que no pase nada es que pase siempre lo mismo.


Ahora Rajoy está jugando a la febril diferenciación; por un lado se hace pro control de la inmigración allí donde no tiene nada que perder y por otro lado dice que el suyo es el partido de los trabajadores y se declara como inventor del Estado de bienestar. Si fuera una pregunta del trivial podríamos estar de acuerdo con él en que el estado de bienestar fue acometido por los conservadores, metiendo en ese saco nominal a democratacristianos, liberales y tibios varios. Pero es sabido que los quesitos del trivial se consiguen sin explicación, bastante tiene uno con acertar. Decía Saul Bellow que la vida sin explicación no vale la pena ser vivida y la vida con explicación es insoportable, pero es menester que Rajoy no deje las cosas así para el siglo. Que Bismark empezara con algo parecido al Estado social o Estado providencia, como ustedes quieran llamarlo, no significa que su preocupación fuera el extender las oportunidades de unos pocos al resto de los mortales, sino más bien la evitación de los movimientos al alza de socialistas y comunistas.


Desde luego hoy no toca teórica, así que no entraremos en distingos, definiciones y consideraciones varias, pero detrás de cada oferta conservadora que beneficie a las clases obreras han estado los movimientos de izquierda, ya sean asociativos, partidos políticos o sindicatos. El estado de bienestar es la construcción capitalista inteligente de un orden de producción que sea lo aparentemente poco injusto como para que los trabajadores no cuelguen a los explotadores del palo mayor, pero, siempre, siempre es el resultado del empuje de la orilla de enfrente: una conquista, no una dádiva.

Zapatero ha jugado el papel de la derecha conservadora para mantener el estado capitalista que al fin y al cabo es el terreno de juego de la socialdemocracia. Tiempos estos en los que se entiende ser socialdemócrata como orgullo progresista cuando anteayer era baldón reaccionario. Pero de ahí a que Rajoy se erija en paladín de los descamisados, de los desastrados, justo cuando acaba de ungir a los trajeados de balde, es un exceso que con este frío no me da la gana consentir.

Contaba Chaves Nogales en una de las historias de A sangre y fuego, poniendo las palabras en boca de un marqués, que el pueblo siempre es cobarde y cruel. Se le da el pie y se toma la mano. Pero se le pega fuerte y se le humilla. Desde que el mundo es mundo los pueblos se han gobernado así con el palo. De esto es de lo que no se han querido enterar esos idiotas de la República.


Y ahora viene la auténtica pregunta del Trivial: ¿Rajoy está con el pueblo o con el marqués?

Porque está muy bien lo de criticar a Zapatero, llamarle tonto sin ni siquiera darle pan, poner a parir a sus ministras y hasta reírse de sus hijas y esposa. No lo creo, pero debe de ser un complemento del cargo. Pero dado que el presidente está ya amortizado, dado que ni la Chacón ni Rubalcaba parecen merecer la confianza suficiente de los votantes, sería conveniente que Rajoy y los suyos nos explicaran qué van a hacer con las pensiones, qué modelo de sanidad tienen y qué demonios proponen para arreglar esta educación maltrecha. Hay muchas más cosas que tienen que explicar como la seguridad o las infraestructuras, pero al menos contarnos cómo va a ser el trípode del bienestar, a ver si en lugar de inventar el Estado de Bienestar lo que han inventado es lo nunca visto: el trípode que cojea.

Luego quiero saber qué va a pasar con los impuestos, porque eso de menos tributos en genérico no es nada y si se bajan a todos, qué partidas de gasto se van a reducir, salvo que la declarada devoción cristiana del Partido Popular pueda remedar los panes y los peces y con menos haya para más. Quiero saber qué van a hacer con el asunto del aborto, porque de 1996 a 2004 no hicieron nada y ahora no paran de piarla, quiero saber qué va a pasar con el matrimonio homosexual, si se limitarán a acuñar un nuevo término para ellos o descasarán ante dios lo que sólo se casó ante los hombres. Más que nada porque todos estos asuntos están recurridos en el Constitucional y uno debería ir haciéndose una composición de lugar.

Y es que no me lo ponen fácil, porque en el PP hay demasiados digos, y no digamos Diegos, según la región, según el tema o según se levante el responsable de turno.


Veo una foto en la que Camps se humilla con la chaqueta abotonada para besar la mano del arzobispo de Valencia, que le pregunta ¡Ni una arruga, Paco! ¿Quién es tu sastre? Y Camps le responde ¿Tú también con eso hijo mío? Pero la noticia no es sartorial en sí misma, es más bien sobre la moral sexual de la Iglesia y la libertad de impartición en los colegios. Creíamos que eso de la educación sexual estaba superado, pues no. En lugar de recurrir a los propios programas de la Generalidad valenciana la Iglesia prefiere los suyos en los que se habla de vicios, noviazgo casto y continencia, pura vanguardia como ven. Y ello supone una oferta gratuita de consideración extracurricular, que es cómo siempre se han hecho estas cosas de los bajos inflamados, a oscuras y en los sillones de atrás.

Espero que les proyecten la última versión de El Exorcista, un aggiornamento estilo Juan XXIII de la película de Linda Blair, en la que, una madre contrata al demonio para que saquen a un cura de su hijo.


Qué cosas, siempre con lo mismo, ya sé, pero es que la Generalidad y yo tenemos una versión muy reduccionista del ser humano. Palabrita de Arzobispo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Incertidumbres

Esta semana es de conmemoración por lo que nos pudo haber pasado hace treinta años. Pero no les voy a macerar el cerebro con lo que han podido leer, oír y ver con profusión en todos los medios de comunicación, incluidos aquellos que de mil amores hubieran sostenido y arropado el golpe. Porque a la hora de la verdad únicamente El País entre los periódicos nacionales, avanzó su posición cuando las cosas no estaban claras. Por supuesto hoy, todos se adjudican su inquebrantable defensa de los valores democráticos, pero hace treinta años no se apresuraron, esperaron un ratito corto, como en los partos, a ver por dónde iban los tiros -y nunca mejor dicho- y optar por la Constitución, por el Rey o por seguir en el machito.


Aquello terminó como terminó, nos dejaron con esas mil dudas sobre el papel del monarca, de la trama civil inexplorada y de los servicios de espionaje españoles y americanos. Y alguna paradoja como la de una potencial participación, como poco epistemológica, del posteriormente Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, quizá agresor durante algún tiempo y del que sus otrora camaradas comunistas algo debieran recordar para nuestro solaz.

Si algo relevante tiene el conmemorar aquello, es que nuestros hijos hilvanen un poco la historia y no hagan un ovillo con la transición, la guerra civil, la dictadura de Primo de Rivera favorecida por otro Borbón, la guerra de Cuba y Viriato, pastor lusitano, que la LOGSE la carga el diablo.

Y si no lean lo que cuentan sobre el relevo generacional para animar a Jorge Alarte, secretario general del PSPV, después de que en el entorno de La Moncloa se dijera que no ha sido capaz de marcar ni un gol teniendo todo el campo para él. A los socialistas valencianos, perdón, al aparato de los socialistas valencianos esto no les ha gustado y se quejan del desdén de Ferraz con ellos. Algo que es irrelevante, pues lo que importa es ganar las elecciones a Camps, recién confirmado por Rajoy, y no tanto lo que se diga o se murmure. Lo que pasa es que perderán y eso dificulta la explicación; la hace imposible. Recurrir a la necesidad de caras nuevas, al recambio generacional es bastante triste. Además es bastante tonto el planteamiento, porque el propio Alarte de 37 años fue alcalde de Alaquàs a los 25. Quizá después de 12 años deban también renovarle. Y se trajeron a Felipe González a la presentación de un candidato. ¿Es Felipe renovable?


Pero los sociatas están nerviosos. Normal. La Chacón se postula con cierto criterio y llega Guillermo Fernández Vara y hace lo propio, en versión cenutrio, diciendo que el país está preparado para tener un presidente extremeño, como si los pacenses o cacereños fueran gitanos, negros o mujeres. Brillante.


Claro que esos comentarios son flor de un día. Porque es casi imposible que las cosas reposen en este mundo actual. Nos estábamos enterando de lo de Túnez, cuando en Egipto se invierten las pirámides del poder y antes de que anulemos el crucero por el Nilo, en Libia arrinconan a Gaddafi en Trípoli. De momento una oferta de pague dos y llévese tres dictadores, sólo hasta el 28 de febrero. Pero Gaddafi no es un dictador, es autónomo, autónomo con cuadrilla. Uno de sus hijos dice que su padre colaborará con cualquier opción política que salga y que su hermano Seif al Islam está trabajando en una nueva constitución. Mola eh! No os preocupéis, ahora mismo te mando al chico y os monta una carta magna en un pispás. ¡Menudo es mi chico!


Y no como otros, por ejemplo Tony Blair, al que no le haremos nunca el suficiente deshonor del desastre de mezclar socialismo y liberalismo tras una sonrisa laborista perfecta, pues este chico de la tercera vía dijo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001: El caleidoscopio ha sido sacudido. Las piezas están en proceso de cambio. En breve se asentarán. Antes de que lo hagan, permítannos reorganizar el mundo que nos rodea. Desde entonces llevamos dos guerras de aúpa y nada hace presagiar que estemos reorganizando algo. Más bien al contrario, Bahréin, Yemen, Argelia, Marruecos son algunos de los cristalitos que no paran de moverse reflejando una realidad que se nos escapa, mientras Israel y el lobby judío se alhaja de carne de cementerio al ver pasar las fragatas iraníes por el Canal de Suez. Porque al fin y al cabo, sabemos o creemos saber que los dictadores han sido derrocados, pero ni puñetera idea tenemos de qué va a pasar ahora, no en vano aún no se han cumplido diez años del final de la guerra civil argelina y las heridas siguen abiertas. Ni por un momento crean ustedes que muerto el perro se acabó la rabia.



Las consecuencias pueden ser devastadoras para esta Europa nuestra tan alicorta de miras y acciones, una Europa de ensimismamiento umbilical y carente de liderazgo y visión de conjunto. Una posible falta de suministro de petróleo, de gas, traerá una subida de intereses, movimientos complejos de la bolsa y una inflación desbocada. A diferencia de lo que pasó hace menos de cuarenta años con la guerra árabe israelí, ahora Europa y el mundo están desperezándose de la pesadilla de una crisis terrible y la América actual no es ni de lejos la de aquellos tiempos. Ni en aquellos tiempos tampoco existían los sistemas de comunicación, las redes sociales y la televisión en directo con los que hoy contamos. Para algunos expertos, estamos en un año que aparecerá en los libros como el punto de cambio de una era. Se nos cae el imperio y nosotros con estos pelos.

Estos movimientos árabes sobrevienen a un mundo convaleciente que no tiene muy claro si va hacia la crisis o hacia la lisis, hacia la resolución creativa o hacia la destrucción final. Quizá el concepto revolución sea ya una categoría zombie, o quizá democracia o seguridad o porvenir signifiquen ya otras cosas. Ya no podemos pensar con lo que sabemos, porque los conceptos aprendidos no nos valen para explicar la realidad que pisotea nuestras entendederas. Tiempos complicados estos en los que la coyuntura se hace estructura.



Pero no hace falta que se esfuercen analizando barómetros geoestratégicos o leyendo sesudos tratados sociopolíticos que les alumbren. Esperen al próximo concurso de Eurovisión. Allí estaremos nosotros y nuestros colegas europeos de toda la vida, allí estarán los exsatélites soviéticos, allí estará Israel, país europeo dónde los haya. En cuanto aparezcan los representantes de Egipto, de Libia o de Túnez significará que ya tienen el marchamo de democracia occidental. La diplomacia de la balada versus la estrategia de la balacera. Aznar y Blair lo único que quisieron fue que el Irak de Hussein no se quedara sin participar. Y tuvieron que arrastrarle.

sábado, 19 de febrero de 2011

Collage

Esta ha sido una semana rara, no lo digo porque Raúl les haya vuelto a hundir la vida desde la tumba a los valencianistas o el Arsenal haya hecho lo que tiene que hacer, sino porque ha sido una semana de muchas cosas, pero si exceptuamos el desestabilizado norte de África, ninguna fundamental, tampoco sosa… digamos una semana de collage.



Si son lectores de El País habrán seguido la bobada del académico Francisco Rico propagando que nunca había fumado cuando es fumador de forma empedernida. Por lo visto era una broma. Desde luego poco graciosa para los que ignorando su vicio, en lugar de una ironía lo tomábamos como una mentira, que tampoco va más allá, pero que tampoco venía a cuento más que en un exceso de culto a la personalidad en corrillo de intelectuales. Entonces sale Cercas, el escritor, y le defiende y nos cuenta la verdad que les he relatado proponiendo el humor como aceptación hiperbólica de unos argumentos. Vale, aceptamos pulpo. Pero en El Mundo, Arcadi Espada propala la especie de que han pillado a Cercas en una redada en un prostíbulo bajo la argucia de defenderle; ahora cuenta que cómo le creyeron capaz de tal indignidad, que era una simple forma de argumentación paradigmática llamada en retórica donde las dan las toman. Y sale Bassets, jefazo de El País y critica y luego Trueba y expone y vuelve Espada y sofoca… porque qué calor dan estos tíos con sus cuitas públicas, sus problemas antiguos y sus egos carcomidos para gastarlo con sus lectores. La corrala global.


Que uno sea un pervertido y disfrute con ellas no las hace más necesarias ni merecedoras de encomio, a cada cual con sus líos, que hay mucho que informar y explicar y las riñas entre plumillas no dan para mucho más.

Porque que a un primer ministro italiano le quieran meter en el trullo por putero tiene su aquel. Sobre todo porque con lo que ha hecho don Silvio que le busquen las vueltas por unas faldas es parecido a lo de Al Capone y el fisco.



Y hablando del fisco, nos lleva a Rumasa, la nueva, que es la misma que la antigua, pero con los hijos por delante y las hijas dentro por el calor. Ahora nos explicamos la fecundidad. De momento deben a los bancos 76 millones de euros. Dicen que es un asunto que se resolverá en poco tiempo. Vamos como en los churros. Te los pago mañana que no llevo suelto. De momento han suspendido pagos sus principales empresas. Dice el patriarca que la culpa es de los medios de comunicación, los mismos que le publican una carta demencial que viene de demencia, los mismos que informan de los embargos por no pagar a la Seguridad Social. Ruiz Mateos nos la vuelve a jugar.



Esperemos que los ahora atribulados inversores no vengan a pedir que les paguemos entre todos el pufo, como pidieron con Afinsa y el Foro Filatélico.

Porque creer a Ruiz Mateos e invertir los ahorros en sus empresas tiene narices, casi tantas como las de Camps cuando dijo de sí mismo: “Soy el candidato más respaldado de todos los candidatos de la historia de las democracias occidentales en todo el mundo” así en mangas de camisa –hay que tener cuidado con la custodia de las pruebas- sin cortarse un pelo. PPons dice poner las dos manos en el fuego por él y la Cospedal y Barberá se desgañitan proclamando que la prensa es muy mala y la justicia de lo peor. Y tienen razón porque si no fueran así de mantas, Cotino debería estar en otro sitio por decir que el Gobierno financió a ETA en 2006. Pero nunca pasa nada.

Y tanto es así, el tiempo se detiene tanto, que el arzobispo de Burgos celebró una misa de acción de gracias por el nacimiento de una congregación muy especial: la integran un grupo de jóvenes universitarias todas treintañeras. Casi doscientas nuevas hermanas, vestidas con hábitos hechos en tela vaquera como símbolo de su juventud. En la Conferencia Episcopal no escondían estos días la alegría por esta nueva realidad eclesial. Palabrita del niño Jesús que así lo pone ABC. Luego quieren que les tomemos en serio.



Y así debería de ser si pensamos en San Agustín, que era un filósofo teólogo tirando a plomo y además de origen maniqueo, así que estaba todo el día que si los buenos que si los malos: decía que los malos pelean entre ellos y también contra los buenos, pero que los buenos no pelean entre sí. Y eso es lo que parece que Tomás Gómez ha hecho en estos días, ser bueno a los ojos de San Agustín, porque el partido y los electores le importamos un poquito menos.

Aunque ese ninguneo es bastante generalizado. Quizá la plana mayor del PSOE debiera explicar algo mejor el asunto Mercasevilla, si es algo serio por razones evidentes y si es una exageración del PP y sus tedetés para saber a qué atenernos. Lo que no vale es hacer comunicación de mercadillo, de estirar y revolver. A nosotros no, hombre.




Y en Madrid lo dejamos, no volveré con Raúl y la humillación valenciana ni con el Arsenal querido, es para mencionar la bronca que hay con las pruebas para ser bomberas en la capital. Quieren que sean distintas para ellas, lo que significa más accesibles. Utilizan el bonito argumento de que hay mujeres más fuertes que hombres. Lo que es meridianamente claro, se refieren a esos hombres que no somos bomberos, por más calendarios que hagamos. Molaría considerarme aizkolari. Suena viril. Podría ponerlo en mi perfil de Facebook o de Twitter. Leandro Maria aizkolari y filólogo clásico. Bastaría con ponerme un palitroque y una sierra eléctrica e inventar la categoría alfeñique sólo para mí. Tarea cumplida.




Los feministos que en el mundo han sido se estremecen con ello. Y trasmiten su temblor al terreno de la lógica de los conceptos: han logrado que unas pruebas iguales sean consideradas discriminatorias.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los Garrido

La familia Garrido dejó su Asturias natal allá por los años sesenta y se fue a Bélgica. A pesar de la similitud del clima y la superioridad de la cerveza, no fueron capaces de aclimatarse y recogieron los bártulos y se fueron para Madrid. Llegaron después de la crisis del petróleo. España era un país en vías de desarrollo y comparado con los grandes países de Europa, enormemente atrasado.


Ahora los Garrido, acaban de cumplir sesenta años. Les han dado estudios a sus hijos y viven en una casa no muy grande, pero tienen dos coches, veranean el mes de agosto completo y piensan en jubilarse en Alicante comprando un apartamento que ya tienen visto.
La historia de los Garrido es prototípica, una de tantas repetidas en toda España.
Han pasado de vivir malamente en Avilés, con una industria antigua y cara, sin expectativa profesional alguna, a arreglar su vida en Madrid después de emigrar durante algunos años a un país europeo.

Ahora España es uno de los diez países más ricos y que más rápidamente ha visto incrementar su renta per cápita. Los Garrido recuerdan las carreteras por las que iban a Oviedo de vez en cuando o por las que se desplazaban a Luanco o a Gijón a la playa; recuerdan como debían apurar los márgenes para evitar los camiones en sentido contrario y como escoltaban durante kilómetros a lentos carros de paja tirados por bueyes. Ahora se desplazan a Oviedo desde Madrid en cuatro horas escasas por autopista o cogen el avión si quieren regresar en el día. Dentro de nada el AVE les llevará a ver a la familia.

En casa de los Garrido trabajan los dos cónyuges, el hijo mayor ya se ha independizado y la niña consigue para sus gastos. Viven sin estrechuras y se acaban de comprar una televisión de esas planas coincidiendo con el final del crédito del coche que compraron al finalizar la hipoteca.

Ahora ganan más de lo que gastan y eso a pesar de lo que han subido las cosas, pero en casa hay de todo.

Como los Garrido muchas otras familias demandan cada día bienes materiales sofisticados que se producen fuera de nuestro país. La oferta productiva española no ha dado abasto estos últimos años y ello ha hecho que los precios se encarezcan enormemente.
Con la entrada en la Unión Europea han subido los precios, no tanto pero también los salarios y se ha incrementado el gasto social. Las medicinas, la energía, los controles de seguridad y sanitarios han disparado el gasto público.

España es uno de los países que cuenta con una sanidad más amplia en coberturas y más capaz en eficacia.

Si España se abrió al mundo con la UE, la Unión se ha abierto al mundo a su vez y la globalización ha generado nuevos problemas, nuevos competidores y nuevos demandantes.
Con el incremento en la riqueza de España, nos hemos convertido en un imán para aquellos habitantes de países menos favorecidos. Su situación estratégica como entrada a Europa desde África, el idioma común con prácticamente toda Hispanoamérica y la benignidad del clima ha hecho que magrebíes, subsaharianos, sudamericanos y ciudadanos de la Europa del Este vengan recalando masivamente en España.

Del mismo modo que los Garrido fueron a Bélgica hace unas décadas, ahora encuentran a los inmigrantes atendiendo masivamente, casi todos en el sector terciario, en los restaurantes, los bares, los supermercados; los emigrantes han cubierto decenas de miles de puestos de trabajo.

Lo que España no ha hecho ha sido cambiar su tejido productivo y desarrollar nuevos modelos de negocio industrial. Ese enorme crecimiento se ha hecho a expensas de la industria desarrollada en los años sesenta y setenta cuanto menos. Básicamente la automovilística y textil. Industrias muy maduras y donde los esfuerzos de I+D+i son de menor trascendencia o, de serlo, se realizan fuera de nuestras fronteras. En España básicamente se sirve mientras se deja pensar a los demás.


Los otros sectores de excelencia y de mayor contribución al despertar económico español son la agricultura intensiva, el turismo y la construcción.

La agricultura ha sido enormemente demandante de agua y ello ha contribuido a no pocas tensiones cuando la climatología ha sido adversa, y la construcción se ha desarrollado muy desordenadamente, tanto desde el punto de vista de su localización como desde el punto de vista financiero.

Tanto la agricultura como el sector de turismo y la propia construcción son enormemente consumidores de mano de obra y cuando las cosas no van bien son gigantescos generadores de paro.

Los Garrido empiezan a ver problemas en el horizonte porque su hija tiene un contrato que probablemente no renovará y el chico mayor trabaja en un sector problemático. Ha firmado la hipoteca hace apenas un año, está pagando el coche y su pareja tiene un empleo no demasiado bien remunerado aunque ciertamente seguro al trabajar para la Administración.
Los Garrido caen en la cuenta de que en los últimos años han comprado muchas cosas. Han viajado bastante y en general no se han privado de nada. Hace dos años rehicieron la cocina y pusieron todos los electrodomésticos nuevos.

Sonríen al comentarlo con sus amigos, otros que pasaron tantos problemas en su juventud y que han descubierto el placer de no tener que cohibirse. ¿Quién no tiene hoy día una cámara de fotos, un aparato de música, quién no cambia de móvil cada año, quién no pone otra televisión en el dormitorio, quién no mantiene dos coches al menos o instala aire acondicionado? Si les vieran sus padres hace nada más que treinta años. Un baño raquítico con plato de ducha, una cocina minúscula, una radio antigua y poco más. Sus padres eran ferroviarios y sus madres no trabajaban fuera de casa, bastante tenía con tanto niño. Ellos sólo tuvieron dos, el chico y la chica, pero la mujer empezó a trabajar nada más casarse. ¡Qué tiempos!


Les he hablado de una historia que se podía haber contado hace apenas tres años. Ahora las cosas están un poco más complicadas. La chica no renovó, el chico sufrió un ERE y está en el paro y su pareja ha visto reducido su contrato y ahora se habla incluso de despido ¡en una empresa pública! Los Garrido están asustados más que por ellos por el porvenir de sus hijos. ¿De qué les ha valido la carrera?

España ya no saca tanto el pecho, quizá haya ya perdido el bendito décimo puesto, dicen que va a necesitar apoyo europeo, la banca está fatal y los créditos han subido, la mitad de los hijos de sus amigos están de brazos cruzados en casa y alguno de sus amigos de toda la vida ya está jubilado y ¡no ha cumplido los sesenta! Nos dijeron durante ocho largos años que España iba bien, nos dijeron que eran la solución, pusieron los pies sobre la mesa mostrándonos lo poderosas que pueden ser cuatro suelas, quizá aquellas amistades provocaron la catástrofe que les haría caer por mentirosos. Siguieron diciendo que los brillantes años siguientes se debían a la inercia que el mago Rato había generado. Los nuevos titulares creyeron que se debían a un par de tardes de macroeconomía y rieron la gracia de los desalojados durante cuatro años más. Presumieron de superávit, y no hicieron nada, se metieron en jardines, muchos de ellos necesarios, sí, que gestionaron de aquella manera, y se vieron envueltos en el alcohol de las celebraciones de los nuevos ricos, invitando a todos. Mantuvieron equipos ministeriales con becarios, se preocuparon por lo accesorio, escribieron leyes con lenguaje SMS dejándolas en rima asonante, generaron titulares y escaso cuerpo teórico, tuvieron la suerte de una oposición de pachanguita beata hasta que llegaron los asuntos de verdad. Y ahí empezó el naufragio. Los Garrido siempre han votado a la izquierda, primero a los comunistas y luego a este PSOE que apenas se puede decir socialista. Son incapaces de votar a Rajoy y saben que lo de Cayo Lara es una fina ironía de la derecha, pero están hartos de tanta tontería de Zapatero, de tanta bobada de Tomás Gómez, de esos ministros que han desaparecido de la faz de la tierra, quieren entender lo de las pensiones, como quisieron entender el retraso en reconocer que estábamos pisando mierda, su formación no les da para poner palabras al enfado que este PSOE les provoca, ni quieren recordar a ministros enseñando fotos de las amantes ajenas, o ministras con menos experiencia que su hijo en paro, o la enorme vacuidad de tantos cargos autonómicos o municipales o la falta de poso de tanto dirigente profesional sin profesión.

Descartada Esperanza Aguirre y descartado Rajoy por incompatibilidad moral, los Garrido se sienten incapaces de meter en la urna una papeleta del PSOE que lleve a José Luis Rodríguez Zapatero o Tomás Gómez en los primeros lugares. Los Garrido sienten que votar al PSOE es traicionarse a sí mismos, a su Asturias natal, a toda la clase obrera, a la libertad rescatada después de tantos años de franquismo. Queda la abstención pero los Garrido creen que la abstención es una renuncia, una sofisticación democrática de la cobardía. Los Garrido están realmente enfadados con esta España que creían haber logrado domar entre todos y que les niega el derecho al voto justo.

Los Garrido no saben qué hacer. Creo que ninguna persona honesta sabrá qué hacer. Y es terrible y tristemente preocupante.