sábado, 27 de marzo de 2010

Rin Tin Tin

El otro día hablábamos de las técnicas de marketing que el arzobispo de Madrid utiliza para vender plazas de aparcamiento. Quizá el paso de consejeros de la Comunidad de Madrid al Instituto de Empresa les haya dado alas para hacerse con un master con el que defender los garbanzos en estos tiempos de ira con libertad en los que vivimos.

Lo último es el aggiornamento de una campaña contra el aborto. Si la original era "¡Es mi vida!... Está en tus manos" el monaguillo del master se ha currado la versión adolescente con un conmovedor "Es un tú en ti" espero que lo entiendan a la primera sin necesidad de repetirles es-un-tuenti. Claro que así es como lo decodifico yo, que soy un tipo raro, tirando a extrañísimo, a lo mejor lo que yo entiendo como hallazgo, es una simple coincidencia siguiendo el se non e vero, e ben trovato que dicen en el Vaticano y alrededores.

Hacer chascarrillos con cosas tan serias es, digamos, complicado, así que otorguémosles el beneficio de la duda y asumamos que no han pretendido hacer nada gracioso.

Vayamos pues al sentido literal, a la explicitación de la igualdad de producto que el cuerpo alberga. Ya he escrito mucho sobre ello, que básicamente se resume en que poner una fecha de aparición del concepto humano es tan estúpido como considerar que con la Comunión se nos incorpora el seso moral. Para mi, la vida es un continuo desde la concepción hasta la muerte y no es menos un cigoto de 100 horas, que un bebé con las fontanelas abiertas, que un notario después de aprobar la oposición. Si se ponen plazos es más por el riesgo de la madre que por una fecha que conceda humanidad al agrupamiento de células. Dicho esto, la trascendencia de tener un hijo, no de incubar un huevo, es de tal calibre que los embarazos indeseados merecen una consideración especial.

Si la campaña primera recurre al potencial grito del feto que reclama ayuda exterior, la segunda implora, y demanda, la responsabilidad dirigiéndose directamente a la mujer embarazada recordándole que es como ella misma. Es verdad que esa mujer puede recuperar el primer mensaje y reclamar con todo derecho, es mi vida, está en mis manos lo que implica un tú no te metas a tanto meapilas, igualmente desgarrador pero infinitamente más comprometido y mucho menos entrometido.

Porque a pesar de que la Iglesia dice que esta campaña es a favor del derecho a la vida de los que van a nacer y de apoyo a las mujeres embarazadas que pasan por dificultades, la verdad es que las mujeres embarazadas lo que han recibido normalmente de la Iglesia es crítica, moralina y desconsideración; sorprende que se preocupen tanto de embriones y tan poco de mozalbetes púberes en manos de sus colegas pederastas.

Roberto Mirabile, el presidente de una asociación italiana de víctimas de pederastia, dice: "Ni los obispos en sus diócesis, ni la propia Curia, ni siquiera el tribunal de la Congregación para la Doctrina de la Fe han enviado jamás a un cura a la cárcel por un crimen pederasta, se han limitado a trasladar a los culpables de diócesis en diócesis, permitiendo que los criminales continuaran abusando impunemente y convirtiéndose así en encubridores y cómplices con el terrible agravante de su autoridad moral". Contundente.

Y es la misma Iglesia la que condenó a los llamados niños medicamento, o la investigación con embriones o prohíbe los preservativos o los anovulatorios, es la Iglesia que en el colegio de Ana Botella y sus secuaces grapaba las hojas dedicadas a la reproducción de los libros de biología, esas madres irlandesas que quizá conocieron a sus camaradas masculinos, allá en la verde Erin, que tanto dinero les han costado al Gobierno irlandés en indemnizaciones por paidofilia. Todos dignos herederos de la cadena de asadores, no de sino para, Servet, Bruno o Galileo, tratados más como viandas que como comensales.

Pero dejemos la historia inquisidora y volviendo a marzo de 2010, casi abril, the cruellest month de Eliot, la Iglesia se olvida del sufrimiento de millares de niños, ¿serán millones? y tanto se hace el longuis, que sólo sale a la palestra para explicarnos el evidente e innoble intento del New York Times de hacer daño a Benedicto XVI. ¿Daño? ¿Estará sangrando Benedicto inter crura? ¿Le dolerán los labios de tanto escupir la semilla sacerdotal? ¿Se le caerá la piel a tiras por frotarse con fruición tratando de destruir el lúbrico sudor talar? ¿Se recuperará de la humillación de verse palpado y hollado? ¿Podrá olvidar esos ojos libidinosos, esos besos pestilentes? ¿Podrá volver a mirar a sus amigos, a mirarse a si mismo? ¿Podrá también el Papa Benedicto dejar de pensar en el suicidio por ese innoble intento de hacerle daño del New York Times? ¿Puede haber mayor desfachatez?

Porque el gran pecado del diario americano es haber editorializado sobre la enorme responsabilidad del cardenal Ratzinger al hacer oídos sordos a las denuncias de un arzobispo contra Lawrence Murphy, un sacerdote americano que abusó de 200 niños sordos. El portavoz del Vaticano en un alarde de compasión dice que Murphy "violó la ley, y cosa aún más importante, la sagrada fe que las víctimas pusieron en él". ¿Se puede ser más inmisericorde, por decirlo en católico, que lo que se violó fue la ley o la fe, en lugar de decir que lo que ese cabronazo hizo fue violar a unos niños? ¿Dónde coño estaba Dios?

¿Tendrá Rouco el morro de ponerle música y lema a esta vergüenza, tendrá la Iglesia la chulería de resumir su latrocinio con la voz queda y viscosa de: tranquilo niño, soy yo en ti?

sábado, 20 de marzo de 2010

El escroto de Louis Vuitton

Hubo una vez hace cientos de años, una mujer que por azares de la vida se vio obligada a pedir limosna. Pero ser mujer no la ayudaba, así que se vistió con ropas de monje logrando mejorar considerablemente su porcentaje de éxito. Juana, que así se llamaba la joven, dedujo que vestirse por la cabeza era irrelevante, que lo importante era que coincidiera con cierta masculinidad, así, esta mujer de gran religiosidad, se dedicó a predicar con el santo fin de obtener trigo. Otras versiones de esta historia, la hacen hija de un monje, que para poder seguir estudiando, se tuvo que meter en la carrera eclesiástica, haciéndose copista y actuando como varón. Es igual; el caso es que Juana disimuló su femineidad hasta el punto de actuar siempre como hombre, y por su gran erudición logró ser un famoso orador sacro que llegó a hacerse obispo. Y de ahí, siguiendo el escalafón, consiguió el papado y se la conoce como la Papisa Juana.

Pero no tuvo suerte. ¡Ay el amor y la debilidad de la carne! El día del Corpus, nada que ver con el admirable Barga, mientras nuestro Papa camuflado era llevado en andas en procesión desde S. Pedro a Letrán, sintió dolores de parto y dio a luz en una callejuela cerca del Coliseo. Si lo de Moisés separando las aguas fue un milagro, no me digan que lo es menos que llegue mil años después un Papa y las rompa, pero si Moisés quedó como profeta, lo de Juana no gustó tanto y la lapidaron.

Todo esto viene a que desde entonces se hizo sentar a los Papas en una silla perforada, la que ustedes, despiertos lectores, conocen como silla gestatoria, con el fin de comprobar la virilidad de los pontífices. Lo que quizá hayan olvidado es que después de sopesar los atributos debían exclamar: Duos habet et bene pendentes, que como habrán sabido traducir significa Tiene dos y cuelgan bien. Quizá ahí empezó la arraigada escuela vaticana de palpar testículos ajenos, lo que sin duda debe suponer una eximente para tanto encausado por indebida exploración infantil.

Y no crean que esto es simplemente algo real, es también metafórico, lo que es sin duda más importante en este mundo de percepciones y expectativas. A ver si no es una virtual tocada, que el Ayuntamiento de Madrid ceda dos parcelas a la Iglesia para hacer templos y el arzobispado considere que es mejor el aparcamiento de coches que la estabulación de almas. Toda la vida pretendiendo el cielo y ahora se quieren acercar a los infiernos mediante rampas. Predican los mandamientos por los siglos de los siglos y terminan conteniéndonos con barreras. Teniendo que hacer iglesias se curraron octavillas vendiendo plazas de aparcamiento al modo romaní: Venga señorito que solo me quedan dos ramos. Quizá vender plazas de aparcamiento es la forma de evitar blasfemias por no encontrar sitio.

Aunque si fuera por mí no habría de faltar diariamente ocasión para la evacuación blasfema. Por ejemplo, el Partido Popular ha fichado como asesor al padre de Mari Luz a los pocos días de dejar la militancia socialista. Como asesor para temas de Justicia. Será para la justicia ciega. De José Juan Cortés se sabe que hace venta ambulante y que es predicador evangelista. No se le conoce currículo en asuntos legales. Y obiter dictum, a ver si Cortés recomienda, si no el cumplimiento íntegro de las penas, que Trillo cumpla con alguna punición, aunque sea moral por la gestión del Yak 42.

Neira, la hermana de Miguel Ángel Blanco, Irene Villa, María San Gil, todos fueron aupados por el Partido Popular desde el podio de la desgracia; presidencia del Observatorio de la violencia de género, primeros puestos en las listas de Álava, contertulia en la COPE, presidenta del PP vasco; ahora es el turno de Cortés.

¿Más motivos para la deyección? Díaz Ferrán culpa al Gobierno del cierre de su aseguradora Mercurio. De lo de Comet ya tuvimos noticias. Ahí sigue, entre paréntesis y paréntesis del capitalismo, presidiendo la patronal.

Venga, una más. En Madrid podremos elegir al médico por su currículo. Debe de ser para que no te quejes si no ha ido bien. Manoli, Manoli, escógete a éste que ha escrito un estudio llamado Alfa-fetoproteína lectina reactiva en pacientes con tirosinemia tipo I y carcinoma hepatocelular. ¿Cómo va a ser malo? Es evidente ¿no? ¿Cómo hemos podido sobrevivir sin el resumen profesional del que nos da la baja?

Y si estas boñigas noticiosas y sus versiones de cada día caen en los colectores ideológicos de nuestras televisiones y nuestros diarios sería necesario que todos dispusiéramos de esa sedia forata, esa silla estercolaria, para deshacernos del mal cuerpo que se nos pone cada día. Aunque visto lo visto, quizá la trona gestatoria debería recuperar el original papel y servir de test de liderazgo, ahora que vale más la testiculina que la inteligencia y el análisis.


Quizá ahora con la amenaza de rebelión, más hormonal que reflexiva, contra la subida del IVA propuesta por el Gobierno y aprobada por el Parlamento, sea el momento de valorar esos piquetes institucionales que la señora Aguirre lanza contra el Gobierno central con los impuestos de todos, dejando claro que si acaso alguien tiene que subirse a la silla, es el capón de don Mariano, que ella lleva años marcando paquete y muestra a quien quiera su monogramático escroto de Louis Vuitton y el que lo dude es un hijoputa.

Y como el año que viene se celebran elecciones será bueno saber si queremos el estilo este del insulto y el enseñar la cutícula a distancia u otro más reposado, inteligente y dialogante que representaba Pepín Vidal Beneyto, fallecido esta semana y que ya nos ha dejado de iluminar. Porque para crisis, la que tiene este país de intelectuales de todo signo, la izquierda pierde a Vidal Beneyto y la derecha recoloca a Güemes, más de Vidal Sasoon, esposo de Andrea Fabra, hija de Carlos Fabra, hermano de José Alberto Fabra, todos cobrando del erario: de la diputación, de las cámaras parlamentarias, de la administración local, de la autonómica, la única familia que no la dejan ser feliz a su manera.


Y sí, Güemes se va, FAES ha desmentido que sea por cuidar más su melena que la propia Esperanza. Por lo visto necesita dinero. La propia Aguirre ha justificado que el salario de más de 97000€ de su consejero y los cerca de 80000 de su esposa se quedan cortos cuando se tienen tres hijos y una hipoteca y tiene que buscarse la vida, que treinta kilos no es nada. Ahora entiendo el apodo de porque yo lo valgo. Se va a ayudar a los emprendedores desde el Instituto de Empresa. ¿Por qué no nos ayuda a todos, se lleva a sus familiares, aminorando los gastos públicos y monta una empresa familiar? Eso sí, esta vez privada. Y si puede ser en el extranjero.

sábado, 13 de marzo de 2010

Violencia de generación

Rajoy pide en el Congreso a Zapatero que actúe contra el gobierno castrista y Venezuela y Aguirre anuncia una "campaña de rebelión" a la subida del IVA. Sí, sí, lo han oído ustedes bien, don Mariano expulsará del partido a todos los implicados en el caso Gürtel porque si están en el auto de un juez alguna razón habrá y doña Esperanza renunciará a los impuestos recaudados por parte del Estado central y pedirá a Gallardón que devuelva la tasa de basuras porque no hay derecho a subir las tributaciones.

¿Cómo? ¿Qué antes no dije eso? Era para ver si estaban ustedes atentos. Un examen sorpresa. Seguro que los adoraban. Pero había que despertarles de algún modo. Ya saben sábado por la mañana, demasiado temprano para casi todo. Casi todo… ¡Ay el casi!, esa pequeña tentación que merodea, ocultándose tras el deber y el recto proceder, para atormentarnos recordándonos que aún somos humanos y perecederos.

Pero España es un país de casis, no confundir con la planta similar a la grosella que mezclada en su versión alcohólica con champán da un combinado con el que celebraremos que la Bruni quede soltera, me refiero a ese adverbio con aspiraciones de quiero y no puedo, ese por poco, ese ¡huy…! impotente.

Ejemplos de casis en nuestra vida hay miles, somos un país de aprobado raspón en septiembre. Nos las damos de foxterrier pero somos perros callejeros. Claro que sí, desde luego que hay algunas matrículas de honor, y si quieren varios sobresalientes, pero lo que de verdad nos gusta, lo que nos curramos es el cuatro y medio, lo justo para dar pena, para excitar la conmiseración del juez y que nos dé permiso para pasar quejosamente hacia la nada. Nos compadecemos con olímpicas excusas de al menos lo hemos intentado, o nos aproximamos a Horacio con el más postmoderno: yo estoy por la calidad de vida, que deja fuera del ámbito español al trabajo bien hecho y al esfuerzo personal.

Y somos tan del casi, que la única manifestación que se monta con la que está cayendo es cuando nos quieren aumentar la edad de jubilación. Un nuevo casi. Que casi lo entienden, pero no del todo. Por el contrario los sindicatos se ocupan del paro de los jóvenes y dejan desprotegidos a los más atribulados, a los “super casi” de esta historia: a los cincuentones. Los casi viejos y a la vez casi jóvenes, los púberes de la tercera edad. Y digo púberes porque me recuerdan a mis catorce años, cuando si mirabas el culo de una zagala con cierta persistencia inspectora, te recriminaban con un si sólo eres un niño, pero como se te ocurriera apuntar a un árbol con intenciones mingitorias, esa misma persona te decía que cómo hacías eso, que ya eras un hombrón. Así empezó mi exitosa carrera de casi. Los cincuentones quedan al albur de opiniones y absolutas bobadas acerca de su competencia, personalidad o merecimientos. Y como siempre con mentiras y exageraciones. Se dice del dilecto y probo cincuentón que atesora una enorme experiencia y está en su mejor momento o se apunta del embrutecido y rígido añoso que es incapaz de subirse al carro de las nuevas tecnologías. Pamplinas de cretinos, intelectualmente adolescentes, que viven del estereotipo y del lugar común.

De la experiencia del chusquero, de la seniority del carcamal, poco nos debe importar su contribución, por el contrario, ese carro de las nuevas tecnologías lo comandan espléndidos cincuentones como Jobs o Gates (1955) o nos lo cuentan en Wired casi septuagenarios como Negroponte (1943), así que, dejen por favor, de asumir que un treintañero jugando con la Playstation en casa de sus padres es un epítome de las nuevas tecnologías.

Pero esto es lo que hay. Si has pasado de los 40 la cosa se empieza a poner chunga y si dices cincu… no te dejan ni acabar. Los más constitucionalistas hablan de discriminación, hay quien dice que tienen una empleabilidad reducida. Encima coñas. Pero que sean unos caraduras, no aminora la constatación de que las multinacionales se los fumigan y bajo ningún concepto los contratan. La acción se oculta bajo la actualización de cualificaciones profesionales y se explicita con el abaratamiento de la masa salarial.

Detrás de ello hay más mierda aún para nuestro mediocre país, ya que las multinacionales extranjeras encuentran más razonable poner a un muchacho treintañero por cuatro perras a aceptar órdenes desde los cuarteles centrales, que a un veterano de colmillo retorcido más caro que ponga en cuestión algunas decisiones. El alemán puede frisar los sesenta, como el inglés o el americano, no digamos el japonés que venera la cana, pero no quieren jefes españoles, demasiado caros y respondones. Los jefes de verdad los ponen ellos. Porque la edad no da superioridad intelectual y mucho menos física, pero ofrece la incuestionable ventaja de haber tropezado más veces con esa misma piedra y saber que por ahí no se vuelve a cruzar. La bisoñez se arropa con ilusión y quizá solo muestre lo fácil que es sentirse emocionado en la creencia de que uno va a descubrir mediterráneos, pero esos excitados muchachos, en su adanismo, ignoran que cuando despierten de su sueño los dinosaurios de Monterroso ya habrán pasado por allí. El tópico les hace también ignorar lo que es un viejo ilusionado descorchando proyectos.

Con la defenestración de tanto maduro, permítanme que me ponga nacionalista, se pierde un talento autóctono irrecuperable, se pierde un compromiso y una forma de hacer que no voy a decir que sea mejor, pero si es distinta, única y en esa medida debe ser combinada con otras en aras de una heterosis que mejore la mezcla. Debe pensarse que a un trabajador de cincuenta años le restan más de quince de desempeño laboral, un tercio de su vida activa. ¿Podemos permitirnos perder ese caudal de información reposada? ¿Se bastan los tipos de treinta para mantener a sus hijos y también a sus hermanos mayores?

En los últimos años hemos asistido a la discriminación positiva de la mujer. En unos sitios se obliga a mantener cuotas de presencia por sexo, en otros se recomienda por mor de la modernidad y el buen rollito, y al igual que en la diplomacia se establecía la separación entre diplomáticos políticos y de carrera, ahora se están generando grupos de mujeres directivas de antes y después de la cuota. Aristocracia obliga.

Y si se obliga a la presencia de las mujeres, si lo suyo es que exista una forma femenina de entender el mundo, si ellas deben imponer su impronta, si en los claustros deben estar representados los alumnos, los no docentes y los profesores, por qué no estratificar las empresas, los consejos de administración, los transportes públicos o las cárceles para que haya un poquito de todo. Diferentes elecciones sexuales, más razas, todas las comunidades históricas, otras religiones. Un melting pot multivariado que resuma España. Todos buscando aumentar su presencia y su visibilidad. Todos defendiendo sus atributos diferenciadores. Entonces por qué no permitir que los cincuentones (ellos y ellas) ofrezcan los suyos. No en vano nos hemos estado preparando para ello más de cuarenta años.

sábado, 6 de marzo de 2010

Vatican Consulting

Este fin de semana se entregan los Oscar y aprovecho para recomendarles una película El desafío: Frost contra Nixon, una película política, ma non troppo; una recreación de la realidad, ma non fanaticamente. Quiero decir que sin ser una familiar de Disney para después de comer, se puede ver sin estar terminando el doctorado en Ciencias Políticas. Con unas interpretaciones bárbaras podrán ser testigos de las dudas de una estrella británica de la televisión, el entrevistador de programas ligeros Frost y las certidumbres de un político pesetero que se sentía superior, y posiblemente lo era, que al final sucumbe en un ataque de sincero engreimiento o culpable palinodia.


La enseñanza histórica es que un personaje como Nixon, dejando a un lado las enormes discrepancias, fue un tipo con un enorme liderazgo, con un propósito claro. Su famoso discurso de la mayoría silenciosa ante la guerra de Vietnam, reformuló los códigos de colaboración, algo que se echa de menos en nuestra Europa en estos momentos de sálvese quien pueda.

El único presidente que ha dimitido del cargo dijo en las famosas entrevistas de Frost: si un presidente lo hace, no puede ser ilegal que resume toda una concepción del poder y sus atributos, la seguridad en el destino y la responsabilidad sobre los acontecimientos. La confianza en ser el elegido para cambiar la historia como los chilenos, entre otros, podrían atestiguar. Un liderazgo para mal y para bien.

Nixon acepta su participación en los encubrimientos y cómo ha defraudado a los estadounidenses y lo hace de forma pública y explícita –no olviden que ha sido hasta la fecha el programa de entrevistas más visto, llegando a los 45 millones de espectadores-.

Y si tantas cosas de Nixon fueron execrables, esa admisión de responsabilidad más allá de jurados y jueces, le hace más grande. Más o menos como aquí, donde José María Iñigo le pidió a Aznar hacer el remake hispano de esas entrevistas y Josemari le enseñó el dedo.

Y es que en España nadie tiene culpa de nada, todo se hace bien y la autocrítica es la sección de motor de los periódicos. Basta con leer las obras completas de Economía y Hacienda o de la Patronal para ver que siempre hablan con ejemplos, creyendo que el tiro parabólico de aproximación tiene que ver algo con la parábola narrativa.

La verdad es que somos unos exagerados. Pillan a un barbado diputado imberbe, cocido como un piojo y se monta un número espectacular solidarizándose con el pobre dueño del viejo Opel golpeado, como si hubiera sido menos que el sodomizado fuera un potentado estrenando Mercedes, mientras el beodo padre de la patria, en lugar de callarse y dejar que pase la resaca, la social y la propia, saca pecho y dice que se puede seguir apostando por él. Apostemos pues: dos a uno a que reincide.

Ahora los taurinos catalanes hacen el paseíllo por los medios, me refiero a los de comunicación, y concluyen como Zenón 'Si no hay toros, no hay fiestas; y si no hay fiestas, no hay pueblo', quizá el Gobierno debería continuar con la aporía y decir sin pueblo no hay ayuntamiento, ni autonomías y sin corporaciones no hay administración local ni autonómica y, así, nos hemos ahorrado una pasta. Lástima que los mercados no entiendan de silogismos ni paradojas y acechen la deuda contraída. En su línea de populismo, nuestra Esperanza Aguirre, ha declarado a la fiesta de los toros bien de interés cultural, brindándoles ayudas públicas a partir de ahora. Se privatizan la sanidad y la educación y se estatalizan la garrocha y la montera. Como debe ser.


Pero además de exagerados somos más cortos que un celtas. A Willy Toledo le están masacrando por decir que el muerto en Cuba no era un preso político, sino un preso común. Esos mismos le hacían la hola a los cuerpos cetónicos de la huelga de hambre de De Juana Chaos. A Otegui le han metido dos años de cárcel por enaltecimiento del terrorismo, por decir que los presos de ETA eran políticos. Tengo las mínimas simpatías por este tipo, pero dos años por un delito de opinión, cuando a los primos de la gabardina les prescribe el arroz con sentencia firme de más de tres años por estafa, es bastante fuerte. De todas formas, con lo que sabemos en España de presos políticos y que aún no distingamos entre uno y otro es para hacérselo mirar. Pero es que cuesta, qué narices.

Fíjense lo que le está costando al Partido Popular decir estoy de acuerdo con esto, me gustaría esto otro pero al menos en esta parte podemos trabajar. No hay forma de que coincidan en algo con el Gobierno. Y es que cuando se hace metaoposición salirse de la vía y adentrarse en los contenidos es realmente complicado.

Aprovechando que nadie me pregunta quería lanzar una idea para gastar menos y recaudar más.
Es sencilla y debiera haberse hecho hace ya tiempo. Hay que dejar de contribuir al sostenimiento de la Iglesia católica –y por supuesto de todas las demás- y empezar a cobrar todos los impuestos exentos por el concordato.

Cada año se le entrega vía IRPF 150 millones de euros y dejamos de ingresar 750 millones por exención de impuestos; antes se les daba aún más. Se calcula que la Administración invirtió más de 5000 millones en las actividades de la Iglesia en 2008.

Sin duda gran parte de ese dinero se utiliza en colegios, hospitales, etc., pero todos los demás gastos y ahorros que sobrepasan el millar de millones de euros deberían pagarlo los fieles y no todos los españoles. Si son muchos mejor para ellos, si no son tantos que ahorren, pero ser católico practicante en este país y poner la crucecita significa contribuir con un 0,7% menos que el resto de contribuyentes a la construcción de España. Empresas del IBEX pondrán parte del dinero para la visita del Papa, allá sus accionistas, pero no creo que estén las cosas como para que el Estado ponga un solo euro en sostener una actividad tan íntima y privada como es el credo religioso.

Y si como dicen que la Iglesia ahorra mucho dinero a los españoles, que se presenten a los concursos de licitación del Estado como todo el mundo, a los hospitales, a los colegios, a las universidades, si su oferta es tan buena poco habrá que temer, pero no podemos perder la oportunidad de aplicar las reglas de libre mercado ni dejar de adorar el dogma ultraliberal propugnado justamente por los touroperadores del Papa. No parece justo que en estos tiempos de prevalencia de la necesidad patronal se expulse de nuevo a los mercaderes de los templos. Ni siquiera con la mano invisible de Dios. Y no me refiero a Billy Wilder.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Inmorales

El PP quiere eliminar los altos cargos de la administración central (115 personas) y lograr con ello, un ahorro de 125 M de euros. No vamos a discutir las cifras, porque como ven, hay hasta personal eventual. Incluso podemos estar de acuerdo que existe un exceso de directores de expresos europeos en la función pública.


Pero me gustaría que el PP planteara esos recortes en los asuntos que él controla, como la radicación de la sede de medioambiente de Madrid que Ana Botella ha colocado en Juan Bravo y no en Usera, barrio algo más barato, o eliminar los conductores que diariamente llevan y traen a secretarios técnicos y coordinadores en cada concejalía, impidiéndoles disfrutar del transporte público. Bastaría simplemente con no mentir. Los funcionarios han pasado de 2.932 en el 1T de 2007 a 3.066 en el 4T del 2009, pero ese cambio ha sido en Comunidades Autónomas y el la Administración Local, a las que corresponden más de tres cuartas partes de los asalariados del sector público, porque tanto la Administración Central como las Empresas Públicas han bajado. ¿A qué viene este guirigay para reducir los costes de la administración menos gastona?

Por supuesto que podemos considerar que esos empleos no hacen falta, o que se pueden hacer con menos personas o que incluso se pueden realizar de forma más eficaz, ya sabemos que todos somos mucho más excelentes en nuestros trabajos que el compañero de al lado y que no es necesario leer a Sartre para saber que los redundantes son los demás. Pero lejos de convertir este espacio en un foro de Monipodio, en el que los John Cobra de la intelectualidad se escupen, demos algún dato que les haga pensar.

Allá por el siglo pasado, en 1997, Josep Piqué vendió Inespal a la estadounidense Alcoa por 383 millones de euros. Según nos cuenta Gonzalo Gartéiz, en 2008 Alcoa le cobró a la SEPI 37 millones por consumo de luz extraordinario, según una cláusula que les permite recibir ese dinero del Estado si se encarece la energía. Hasta el año 2013 SEPI tendrá que abonar esa factura extraordinaria, una vez que se suprimió la tarifa especial para grandes consumidores, que pagaban la mitad de su coste, teniendo como límite la cantidad abonada. En 1995 Teneo, un gajo de INI constituido por grandes y rentables empresas que dejaba de depender de los presupuestos generales del Estado, impidió la venta justamente por no poder llegar a un acuerdo sobre el coste energético futuro. Parece ser que la nueva tarifa incrementa considerablemente la factura, por lo que como resultado hayamos regalado Inespal a los americanos. Pero Aznar quería hacer caja en aquellos momentos y ahora su partido exige recortes y dice que ZP está hipotecando nuestro futuro. Quizá el verbo sería rehipotecando.

No quiero que estas líneas supongan una defensa del Gobierno, sobre todo porque tiene muchas cosas que cambiar, pero tampoco es tolerable que, responsabilizándole a él, nos sacudamos la culpa, propia y ajena, sobre el estado en el que estamos.

Oirán a muchos que ponen por delante su progresía, que Zapatero es el peor presidente de la democracia. Lo dicen como una muletilla, como marchamos de sapiencia política. Zapatero-es-el-peor-presidente-de-la-democracia. Y se quedan tan panchos. Olvidaron al Suarez sano e insultado de hace 30 años. Olvidaron al Felipe que miraba a otro lado en tiempos de tropelías. Y son incapaces de recordar al Aznar faltón, chulesco y fatuo que nos metió a sabiendas en una guerra. Quizá todos tuvieran excusas para hacer lo que hicieron, quizá la enorme hazaña de cambiar un sistema pueda exculpar a Suarez, quizá el goteo diario de muertos contribuyera a que González no quisiera olfatear la guerra sucia, quizá el afán de colocar a España, y a al propio Aznar, en el mundo le hiciera salir a éste, de copas con el hermano mayor y pendenciero y negociar medallas para su pecho. Es posible que queramos olvidar la gestión del Prestige de Rajoy, la del Yakolev de Trillo, la misma del 11M de Acebes, con esta memoria de pez que tenemos cuando queremos. Y quizá nuestra educación judeocristiana nos acerque al perdón. Pero de eso a ridiculizar a nuestro presidente de Gobierno va un trecho.

Quizá se debiera repetir que la España que iba bien de Aznar no alcanzó el superávit que sí obtuvo Zapatero, que en los primeros meses de 2005 doblábamos la tasa de paro de EE. UU. o del Reino Unido cuando el torpe ZP no había tenido tiempo de fastidiarla y que sí logró bajar del 8% en julio de 2007, sin duda por error. Si recuerdan, Rajoy no ha parado de decir que el bobo solemne lo hacía todo fatal, a pesar de que disfrutábamos de las mejores cifras de España en muchos años. Eran tiempos en los que el gran fabricante de puestos de trabajo era nuestro país. Éramos los que mejor habíamos aprovechado los fondos de cohesión y estábamos a punto de dejar de recibirlos por ser demasiado ricos. Tiempos de adelantar a Italia y de amenazar a Francia. Pero ZP seguía siendo lo peor.

La gran culpa de Zapatero fue no denunciar entonces el falso crecimiento, o mejor, el inadecuado enriquecimiento que estábamos teniendo. La liberalización del suelo, las capacidades normativas de las comunidades autónomas, la especulación y el descontrol de ayuntamientos que almohadillaron el lecho de esta crisis. Zapatero se permitió los lujos de los 400 euros o el de las prejubilaciones abusivas, mientras entornaba los ojos del talante y buen rollito y permitió que el PSOE, del que, no lo olviden, es Secretario General, hiciera una pésima oposición en Madrid, en Valencia, y tantos otros sitios que creían que el control del gobierno era sacar los trapos sucios de faldas o insultar al contrincante. Porque se acude a las tribunas a soltar un rollo lindo o a criticar comportamientos personales, la más de las veces guiados por el medio de comunicación de turno, en lugar de poner a los mejores a trabajar doce horas diarias en rastrear los presupuestos, en controlar las adjudicaciones, en verificar lo ejecutado. Pero hay que poner a los mejores, pueden ser amigos, pero tienen que ser los mejores. Y no siempre fue así. Ya saben cómo se perdió Madrid. La guerra de familias, el afán de lucro y alguna diputada que nunca debió estar. Y así se han perdido muchas plazas en diferentes puntos de España. Se perdió Galicia por no estar a lo que importaba. Se perderá Andalucía. Y aunque son diferentes ámbitos, la falta de cultura democrática de este país, hace que el Gobierno contamine las demás elecciones. El voto europeo, el autonómico o el local devienen en votos ideológicos, casi plebiscitarios, porque Zapatero es el-peor-presidente-de-la-democracia.

En su momento se dijo de él que era Bambi, poco después se pensó que no era tal y que era más bien la madrastra de Blancanieves. Fuegos fatuos. Dejó caer a Sevilla, a Aguilar, a Caldera, aceptó la dimisión del ministro de Justicia Bermejo por no haber pasado la ITV, pero no se enceló con otro ministro de Justicia, el Trillo del Yak 42 que sigue manejando la estrategia jurídica del PP. Jugó en la cama a tríos con Mediapro y con Prisa, pero permitió que miles de ondas hertzianas se aliaran por muchos años con la derecha más ultramontana. Se encontró con un reparto incómodo en el poder judicial y lo desequilibró aún más y en la peor dirección. No hay peor cuña que la de la propia madera.

Y pienso en el tiempo perdido en no haber iniciado el cambio hacia un modelo mejor, desagriculturizar un poco el país, y también industrializarlo un poco más, destrozar el afán constructor y aumentar los servicios sanitarios y sociales, favorecer la educación para que no haya tantos abandonos en ESO, para que los jóvenes aprendan un oficio, para que todos subamos nuestro nivel medio, huir de los trabajos intensivos de escaso nivel y auxiliar a quien promueva empleo estable de alta calidad. Eso que se quiere hacer ahora entre rescoldos. Pero nos quedamos mirando cómo se llenaban las arcas del Estado a base de impuestos de transmisión inmobiliaria y como culpablemente devolvíamos unos dineros que se utilizaban para el primer plazo de la televisión de plasma. Y así lo dice el catecismo liberal, deje al individuo que decida en qué se gasta su dinero, lo otro es propio de economías estatalizadas y decadentes. Podíamos haberlo invertido en aprender inglés o en comprar unos cuantos libros y leerlos, pero eso no se hace. ¿O sí? Y en eso Zapatero tiene toda la culpa.

sábado, 27 de febrero de 2010

Sirviente civil

Una asociación de franceses no fumadores han utilizado una especial campaña contra el tabaco, en la que se ve a un joven, hay versión chico chica, simulando una felación a un señor trajeado. El eslogan dice Fumar es ser esclavo del tabaco. Uno piensa y qué tendrá esto que ver con la felación. Pues Gérard Audurueau, su responsable, nos lo explica: “Pretendíamos demostrar que el tabaco es una sumisión ¿qué mejor ejemplo de sumisión en el imaginario colectivo que una felación obligada?”


Imaginario colectivo ¿Qué adolescencia ha tenido este chico? ¿Fue a un colegio de curas? ¿Eran irlandeses? ¿Qué dice su pareja al respecto? ¿Viste rodilleras?

Y para gustos, los colores, posiblemente Mafalda lo prefiriera a una buena ración de sopa, o Ana de Mecano a ser vista antes de maquillarse o quizá Escarlata O’Hara, siempre mejor que pasar hambre, incluso Aznar lo preferiría a que le dijeran cómo tiene que conducir. Así que una felación sea asociada a sumisión por un francés –perdón por este anfibológico hipérbaton- por considerarla obligada, es una forma de renegar de la patria, ahora que Sarkozy pone en el candelero el orgullo de ser francés.

Pero si este galo tiene una idea peculiar del sexo, fíjense en el jefe de personal de Canal 9. Lo habrán leído. Se llama Vicente Sanz y fue aquel pájaro que dijo que estaba en la política para forrarse. Pero no fue así, le entendimos mal. Dijo que estaba en política para frotarse. Y actuó en consecuencia. En cuanto puede te acompaña a la fotocopiadora y se abre la pretina. Por lo visto tiene un cajón lleno de bragas y gusta en ser llamado tronco central y llama ramitas a las mujeres vejadas. Ellas son adultas, alguna casada y le han remitido fotos de ellas o de su lencería o le mandan SMSs de cuádo se van a dormir. Un par de ellas se han abrazado para él, mientras se masturbaba. Él es un caradura y posiblemente un delincuente, ellas parecen medio idiotas. Mujeres adultas, en Valencia, en el trabajo ¿a qué jugaban? ¿Qué hizo mientras la dirección de la televisión pública si fue alertada? ¿Qué le pasa a este PP que mantiene tipos así en cargos relevantes? ¿No son ya demasiados? El director general de Telemadrid ya fue imputado por acoso sexual y tuvo que dimitir.



Y es que esto de las televisiones públicas es para hacérselo mirar. Ya habrán visto la edificante intervención de un muchacho que cree que canta en un concurso de la televisión estatal para ir a Eurovisión. Si tienen tiempo y les gusta la comunicación no verbal, vean el dominio que la conocida etóloga Igartiburu despliega para controlar al subproducto humano; había que apaciguar a la bestia. ¿Para eso nos han quitado la publicidad? El tipo en cuestión enseña en YouTube a dar botellazos y muestra técnicas de escalo y ya montó el número en otra cadena. Ahora dicen que pondrán más filtros. Su reputación provenía de un foro de coches. Mi imagino que el autorradio es el vínculo promisorio de excelencia entre ambos mundos.

Pero Oliart, el nuevo presidente de RTVE, nos explica que tiene que contratar servicios fuera porque su plantilla es poco flexible. A lo mejor prejubilaron a todos los que hacían Pilates. Los sindicatos la montan pidiendo producción propia. Alguno no dice la verdad, pero en cualquier caso, ya es hora que la gente que cobra del Estado, ya sea a través de empresas públicas, ya sea vía administraciones acomode su lomo a las necesidades operativas del servicio. En particular debería empezar el debate sobre la función pública, una especial y nueva clase social.

Si hace treinta años, el arquetipo de funcionario era el de un tipo gris, escasamente pagado, poco trabajador y de mentalidad chusquera, de nulo riesgo y menor compromiso, ahora sus salarios han ascendido a niveles de muchas empresas privadas, cuando no los han superado –un caso evidente es la escuela-, siguen disfrutando de horarios privilegiados, de nulo riesgo de cierre empresarial y no le afectan los despidos caprichosos, EREs ni otros devaneos de intranquilidad laboral. Pueden gozar de excedencias, de comisiones de servicio, eligen su seguro privado a costa del contribuyente, obtienen descuentos en la escolaridad de sus hijos. Su absentismo tiene muy diferentes consecuencias y su crédito en una institución financiera es absoluto.

En algún momento se tendrá que plantear que los servidores públicos tengan una situación similar a la del resto de trabajadores, no se pueden proteger siempre tras el vaivén político para justificar su inamovibilidad; y no piensen sólo en el chupatintas detrás de la ventanilla, háganlo también con el catedrático, el juez, el abogado del Estado, el secretario de juzgado, el inspector de Hacienda que una vez ganada la plaza empiezan a mirar hacia otro lado o a mirar al lugar que más beneficios les pueda dar. En concreto los abogados del Estado y los inspectores fiscales pueden duplicar o triplicar su sueldo en las empresas privadas sin correr ningún riesgo porque su plaza siempre la tendrán. Si se van me parece perfecto, pero no exijan volver.

Aprobar una Oposición tiene su intríngulis y debe suponer cierta protección, pero no impunidad. No es menos diestro el médico que trabaja únicamente en la privada o el abogado matrimonialista. No tiene sentido que quien vive de un trabajo pagado con los impuestos de los demás, no comparta la zozobra y la precaución de los administrados. Al menos que intenten merecerlo cada día. Porque no parece razonable que, como los diamantes, una plaza sea para siempre. Ni siquiera para Mercé Rodoreda.

sábado, 20 de febrero de 2010

El clítoris de Rajoy

Dirán ustedes que soy un facha, un machista y quizá estén en lo cierto. Etiquetas calificadoras para construir los mundos pequeños más habitables y sencillos. A fuer de correr ese riesgo en su consideración, no puedo por menos que traerles un pequeño detalle. Si el otro día el BOE nos aseguraba una Fundación para viejos venidos a menos, esta vez, esa enciclopedia del humor que es el Boletín Oficial del Estado, nos trae de manos del Ministerio de Igualdad, un listado de subvenciones concedidas.

En total se conceden unos 845.000 euros para 22 investigaciones relacionadas con estudios feministas, de las mujeres y del género. Aceptando que eso del género se refiere al femenino, me parece reiterativo eso de feminista, de la mujer y del género, pero… como ni concluyo, ni finalizo ni termino, déjenme que les cuente algo más.

Estamos en familia, déjenme, por tanto, que les lea los nombres de pila del plantel de investigadores de esos 22 necesarios estudios. Encarna, Esperanza, María del Pilar, Isabel, María Luisa… un solo varón. 21 a 1, curiosa igualdad.

Los títulos que les leeré son bastante explícitos y uno se pregunta cómo han podido esperar al año 2010 para acometer tan ineludibles tareas. Por ejemplo, Reparaciones europeas contemporáneas y memoria de la esclavitud: esclavas negro-africanas y españolas abolicionistas (siglos XVI al XIX) o Topografías domésticas en el imaginario femenino. Una visión comparativa, trasnacional y hemisférica. ¿Son o no imprescindibles?

ABC se ha hecho eco de una de las más necesarias investigaciones, sobre todo en el ámbito de un ministerio, digamos sociológico o político, como es el de Igualdad; el título del estudio dice así: Elaboración de un mapa de inervación y excitación sexual en clítoris y labios menores; aplicación en genitoplastia. 26.597 euros.

Aún me tiembla la mano. Un TomTom de la pipitilla. Lo firma Nieves Martín Alguacil de la Universidad Complutense. Del Departamento de Anatomía. Y espero no me lo tengan a mal, pero es de la Facultad de Veterinaria. Más madera.

Ya he desparramado un poco. ¿Vamos a lo importante?

Como saben este miércoles hubo explicación del Gobierno en las Cortes. Me recordó la película Gattaca. Un escenario en la que existen los individuos válidos y lo no-validos. Los válidos se construyen con control genético y con dinero y los otros son seres normales, sin retoques, baratos. Uno de los inválidos aspira a ser astronauta y en Gattaca, el centro espacial, solo entran los mejores, únicamente los genéticamente perfectos. Nuestro no-válido advirtió de niño que podría ganar nadando a su hermano perfecto y aunque su padre le dijo que únicamente iría a Gattaca a limpiar, él se las ingenia para sustituir a un buen ejemplar y realizar el entrenamiento junto con los mejor dotados. No les voy a contar la película, pero es un canto al esfuerzo, al entorno, al rompimiento de reglas, a la complejidad. Una crítica mayúscula a los prejuicios, al racismo y a los protocolos, que termina en una loa a la esperanza, al sueño y al compromiso en los tiempos de incertidumbre.

En España tenemos unos que se creen perfectos, son abogados del Estado, son registradores de la propiedad, se creen los elegidos para llevar las riendas de este país porque la nobleza nos sigue obligando. Y por otro lado tenemos un Gobierno de orígenes advenedizos, un Zapatero que ganó el congreso del PSOE a Bono contra casi todo pronóstico, y ZP se rodeó de algunos fieles con escasísimo pedigrí. Contra aún peor pronóstico, el chucho Zapatero ganó las elecciones al inseminado Rajoy por el semental Aznar, aquel que podría perpetuarle sin ensombrecerle, y construyó un gabinete que no llegaba ni al famoso gobierno de los PNNs de hace treinta años. Pero igual que aquellos que pusieron en marcha la reforma política, hoy tan recordada, ese gobierno abrió el panorama haciendo muchas cosas que se nos pierden en el olvido.

Y desaparecen en nuestro magín porque no se hicieron de la forma adecuada, porque se explicaron mal o porque se hicieron con miedo o todo a la vez. A los españoles nos gustó mucho que lo primero que hizo Zapatero fuera hacer regresar a las tropas de Iraq, pero alguien debiera haberle dicho que el ámbito internacional no es un mojado patio particular. Se podía haber hecho lo mismo, pero mejor. La ley antitabaco creo ampollas y ahora las volverá a crear, cuando habiendo sido más estrictos se hubiera ahorrado un segundo problema. El estatuto de Cataluña lleva emputeciendo a unos y a otros desde hace años, la renovación de la ley del aborto que nos ha retrotraído a 1985, la elección tan particular para presidente del Tribunal Supremo y tantas otras cosas que descontentan a todos. Pero Zapatero tiene una lista muy larga de iniciativas por los derechos civiles, como el matrimonio para aquel que lo quiera, la ley de igualdad aunque no se quiera, la de dependencia, la ley de la memoria histórica, las subidas de las pensiones, del salario mínimo. Quizá porque los imperfectos protegen a los imperfectos, quizá porque no lo son tanto. Una lista de la que sentirse orgulloso por más que el perfeccionismo español no nos lo permita en este país de chapuzas.

Regresando a Gattaca, los imperfectos socialistas han hecho un montón de cosas, han contrarreformado la forma de hacerlas por más que su ejecución hubiera sido deseable y manifiestamente mejorable. Y lo han hecho pasando siempre por el Parlamento y sin contar con la mayoría. No ha habido rodillo, ni legislar con la Ley de Presupuestos y sus Acompañamientos de diciembre o meternos en gestas imperiales como los pretendidamente excelsos. Pero esos logros sociales a los españoles nos importan un pimiento. Si ponen en Google Zapatero y esperan unos instantes a que el motor de búsqueda les susurre sugerencias al oído, verán que lo que más buscan nuestros congéneres es Zapatero y sus hijas, nada más y nada menos que 1.970.000 o Zapatero hijas 633.000, un consuelo para los que le juntan con dimisión 326.000 o masón 133.000. Fastidiado tiene que estar nuestro ex con dedo en ristre, que sólo logra 85.000 con Aznar abdominales. Podrán culpar a los algoritmos del dios Google, pero a nuestros conciudadanos les importan más las botas negras y las greñas de sus hijas que los veinticuatro folios de su discurso del miércoles. Quizá los imperfectos seamos nosotros.

Y parte del problema es del mensaje de este Gobierno Jekyll que se permite fruslerías como las de la genitoplastia animal y a la vez hace planteamientos serios, mal entendidos pero necesarios. Este mismo miércoles vimos a un Rajoy con la misma copla de siempre y pidiendo que le hagan el trabajo. Cuando nos habían prometido que volvía el hombre, llegó él. Qué diferencia con el Ruiz Gallardón del lunes en la adusta entrevista –quizá pactadamente desabrida- de Iñaki Gabilondo en CNN. Y aunque Zapatero estuvo más presidente que otras veces, quizá porque hablaba sobre todo más allá de nuestras fronteras, debería obviar el matonismo del yo ya te he ganado dos veces. Porque aunque tengamos a un pésimo líder de la oposición, no debe desmerecer su discurso, en el que se cuenta lo que sabemos todos y al que Zapatero debería atender. Nuestro presidente se crece en el mano a mano y se permite hasta bromear con cierta altura, pero me hubiera gustado un discurso de pantalón largo sobre el origen del problema y la enorme responsabilidad que tenemos todos, no solo el PP, en la economía desbocada de la última década. Los empresarios como colectivo, los sindicatos, la banca, los medios de comunicación y usted y yo.

Ahí creo que está la contradicción del PSOE, que no supo amarrar durante la primera legislatura la economía en subida y disfrutó de la ola como un nuevo rico más, y ahora, que ha desaparecido el agua, nos quedamos oscilantes en el aire sin la infraestructura necesaria.
Desde planteamientos liberales se quiso actuar sin Estado porque, en nuestra loca carrera de parvenu, el Estado no nos bastaba y ahora el Estado no da abasto. Recapacitemos.

sábado, 13 de febrero de 2010

Maquiavélica semana

Esta semana ha sido complicada. En los aeropuertos te miraban mal si eras español como a la señora que debe en la tienda del barrio. A ese español no le fían, se oye entre cuchicheos entre otros viajeros intercontinentales con pedigrí de buenos pagadores. ¡Deudores! Nosotros, que osamos adelantar a Italia y olfatear las pudendas partes de los franceses, hundimos el cuello en el abrigo para no ser reconocidos en este peregrinaje crítico.

Y a algunos ministros le sale la vena paranoide y piensa en una conjura contra los ideales socialistas griegos y españoles. Como se les ve el ramalazo socialdemócrata, no dicen vienen por Marx y por Rosa Luxemburgo. Se quedan en un modesto grito colaboracionista de ¡Vienen por el euro!, ¡Vienen por el euro!, repiten gritando, amparándose en un dios mayor. Al otro lado, allá donde nunca cubre y siempre se hace pie, los conservadores se desgañitan: No es España, es Zapatero quien ha vuelto a perder Cuba, proclama PPons, rematando el alarido con una sonrisa final de monja con pensamientos lúbricos reincidentes.

Así están las cosas en una semana complicada, que como los amores de verano queda en nada. La comandante Salgado fuese a Londres y mandó a parar. Traje de guerrilla con tacón alto. Jimmy Choo y Christian Louboutin donde fracasa Keynes y Rifkin. Y Financial Times paró. Vamos que si paró, que donde dije digo, ahora digo que no hay nada como el bono español, que donde esté una buena tortilla de patata que se quite la musaka y hasta el fish and chips.


El caso es que lo bueno de los especuladores, es que no tienen ideología. Quiero decir que no tienen la nuestra. A ellos les va la pasta, el dinero. A nosotros, a ustedes y a mi, también, pero no sabemos conseguirla. Y miren que es fácil. Un especulador pide prestado tropecientos millones de kilos de arroz. El arrocero dice vale, te los presto, pero me los devuelves la semana que viene y por esta semana te cobro un mínimo porcentaje. El especulador va al mercado y los vende aunque no son suyos. De hecho no distingue un grano de arroz de uno de café, pero es capaz de oler un dólar en tu refajo. A guión seguido el especulador, que supone que va a bajar el precio del arroz, hace todo lo posible para que así sea. Y todo es todo. Cuestión de fines y medios. A los pocos días el precio del arroz baja y el especulador compra, ahora sí, a un precio menor, porque los mercados han oído que el arroz está muy mal y, asustados, venden barato. El señorito especulador devuelve todo el arroz que le habían prestado y gana la diferencia de precio menos el porcentaje de préstamo. Como ven es el tipo de economía que genera un montón de puestos de trabajo.

Por eso recomendaban que el Banco Central Europeo comprara la deuda griega y española, para que el precio subiera y el especulador se hundiera al tener que comprar más caro para devolver lo prestado. Pero estos esforzados muchachos se cubren con pólizas de crédito, seguros contra los impagos, y las venden por el doble de lo que les costaron. Todo con un teléfono, que a lo mejor ni siquiera es suyo.

Pero debe quedar claro que eso no sucede al azar, ni es una conjura de necios en Génova o en Davos. Nuestro gobierno tiende más a Guti que a Higuaín, por poner un paralelismo filosófico. El primero disfruta con el artisteo, enciende a unos y otros le quieren quemar y en muchas ocasiones parece que juega otro partido como el ajedrecista de Stefan Zweig. Por el contrario Higuaín sale un ratito, va a los suyo y cierra el partido con acta notarial. Un francés argentino que a diferencia del gran Gardel jamás encuentra secas las pilas de timbre alguno.

Y es que nuestro consejo de ministros tiene aires de tango, de burdel y arrabal, lo que ofrece maravillosos ingredientes para una novela, pero pésimos para un manual de identidad corporativa que es lo que quieren los mercados, un buen power point con gráficos y entradillas de consumo efímero y digestión fugaz en lugar de cuartillas semiarrugadas con manchas de taza de café y alguna lágrima perdida. Y si uno se dedica a mandar, o cambia el paradigma, y para eso hace falta algo más que buenismo, o manda como se manda en el resto del mundo, antes llamado libre, con sus pautas y sus protocolos, sus tempos y sus ritmos, y no al ya veremos tan español. De ahí el I+D+i, Investigación, desarrollo e improvisación, que nos adorna en cada proyecto.

Aunque no se crean, que cuando hay que echarle inventiva al asunto, pocos nos ganan. Este mismo mes de enero el Ministerio de Sanidad y Política Social ha aprobado la Fundación Marquesa de Balboa Ancianos Solitarios Venidos a Menos. Sé que parece una obra de Arniches, pero no. Créanme o miren el BOE, donde verán que los fines de la Fundación consisten en: «atender y cuidar a pobres vergonzantes y ancianos solitarios venidos a menos, que vivan solos o en condiciones precarias, con su familia o con personas a quienes también estorban, o en residencias que tienen deficientes condiciones de higiene y en donde, además les traten mal, atendiendo primero a las mujeres, y preferentemente a las que tuvieron una buena posición, con preferencia a las personas de la condición social que tuvo la extinta Excma. Sra. Marquesa de Balboa, que necesitan ayuda y no se atreven a solicitarla o no lo consiguen». ¿Alguien da más?

Yo que no soy mujer, jamás tuve buena posición y ni en sueños, a Dios gracias, alcanzo la condición social de la señora marquesa, me siento sobrecogido mirando mi futura, pero cercana ancianidad. Pero lo que me aterra es que parece una fundación hecha a la medida para el retiro de Garzón, que ahora estorba a todos, que habita en residencias de dudosa higiene, intelectual al menos, y que aspira a ser el primer reo del postfranquismo. Con todas sus sombras, el hombre que procesó a Pinochet y que ha roto los precintos del franquismo, no puede terminar en el banquillo por mucho que la técnica judicial así lo diga.

¿O acaso nos creemos la bobada de que el fin no justifica los medios?

sábado, 6 de febrero de 2010

Los sastrecillos valientes

Cuenta la leyenda que además del indiesito guaraní había un sastre al que molestaban unas moscas mientras trabajaba. Harto de ellas, en un solo golpe acabó con siete y tan satisfecho de si mismo estaba, que se bordó el cinturón con el lema Siete de un golpe para conmemorar tan enorme hazaña.


En esta España nuestra, nadie da puntada sin hilo y los sastrecillos surgen por doquier arrogándose épicas tareas y proezas sin par. Proponen, exigen, opinan sin descanso. Desde uno y otro lado, quemando pólvora del rey y utilizando la mecha del Gobierno.

Esperanza Aguirre, la malhablada presidenta de la Comunidad de Madrid, reclama a nuestro presidente del Gobierno que convoque elecciones después de leer las obras completas de Aznar el ágrafo. Habla de honestidad como el Papa habla de relaciones prematrimoniales o Rocco Sifredi de abstinencia. De oídas. Y lo hace como si el PP fuera garantía de recuperación.

Cospedal juega con las mismas cartas y reconoce su incapacidad de que prospere una moción de censura. Dice que lo de alargar la jubilación no es malo, en lugar de decir, señores esto es lo que hay, no se puede discutir sobre la medida, al menos los que somos partido de Gobierno no podemos jugar con las cosas de comer. Es sí o sí, y si no lo hace el PSOE, si ganamos nosotros, lo haremos en la primera semana de gobierno. Pero pone caritas, se ajusta el pichi y se declara defensora de los trabajadores. Otros siete de un golpe.

Hay asuntos en los que la ideología, o para dejar de utilizar una palabra tan antigua como aquella, la estrategia política, permite acudir a Irak o salir en tropel, permite rehacer la ley del aborto o mantener hipócritamente la boca cerrada, permite meter la pata en la educación o meter la pata en la educación, que en eso sí coinciden siempre. Pero hay otros que no obedecen a nada más que al análisis técnico de los datos. Si una tubería pierde agua, no hay nada ideológico en cerrar la fuga. Podrás cortar la llave central, podrás poner un tapón en el agujero, pero tendrás obligatoriamente que evitar que siga saliendo agua. Nos hemos dado cuenta demasiado tarde de que vivimos cuarenta años más que al inicio del siglo XX o lo que es lo mismo, que se espera que vivamos diez años más de lo esperado cuando nacimos. En los años cincuenta la cifra de expectativa de vida hubiera supuesto que nadie se hubiera jubilado por causas de edad, porque ni hombres ni mujeres hubieran llegado a la de 65 años. Hablo de medias lógicamente. Hoy en día, gracias a un vigor de hierro y al Servicio Nacional de Salud, deberemos pasar 15 años de nuestra vida mirando las obras en las que otros trabajan o echando migas a los pájaros en la plaza. Y esos tres lustros cuestan un dinero que sale de una hucha que no ingresa lo debido. Podemos pagar más durante nuestra vida activa actual o alargar esa vida laboral para que las cuentas se acerquen. Son cuentas de libreta de hule. También podemos prescindir de ello y recurrir al sistema privado que preconiza el Partido Popular y que supliría al sistema de pensiones público, que sin duda puede ser ejecutado con mayor agilidad y obtener más beneficios o mover sus dineros con el señor Madoff y quedarse sin nada. La libertad también es eso, pedir sustito o muerte.

Este Gobierno preclaro debería explicarlo mejor y dejarse de pamplinas. Pero lo hace mal y deja que el personal se encabrone con la medida y que el PP diga tímidamente: Pues que se pueda escoger. Como si descubriera algo. Como si la libertad fuera eso.

Pero este Gobierno, no contento con la merdé que se le viene encima, manda rosas a Sandra y dice que el documento principal de sostenibilidad económica para Europa tenía un error y que de computar los últimos 25 en lugar de 15 nada. Pero antes la gente se ha tirado de los pelos y uno advierte que si era un error malo y si era una propuesta peor. Hasta la rectificación es una bazofia.

Vamos a ver, ¿por qué no se pueden computar los 25 en lugar de los últimos 15? Si los últimos años han sido espléndidos pues te vendrá bien, si lo fueron los diez anteriores te vendrá fatal. A alguien perjudicarás con una u otra consideración. Yo planteo considerarlos todos. Sería lo justo. Todos los años de trabajo cotizado deberían servir para ofrecerte la pensión. Si te fue siempre bien, bárbaro; si te fue mal en una época y bien en otra, no te debe preocupar el periodo de consideración, pues ambos ciclos forman parte de tu vida; si siempre te ha ido mal, ya te habrás preocupado con anterioridad y esto no será consuelo. Si se expresa en pesetas constantes eliminamos el efecto de la inflación y es la forma más justa de medirlo. No hay que temer que en los últimos años te hayas quedado en paro, porque el impacto de una mala racha se minimiza al considerar un rango más amplio.

En cualquier caso otro nuevo disparo en ese pie que tiene ya achicharrado el Gobierno. Siete de golpe.

Lo que pasa es quedan dos años hasta las elecciones generales. Los más caraduras quieren un gobierno de concentración para ganar mediáticamente lo que perdieron electoralmente y algunos como Montoro, sí, ese que siempre es segundo plato para lidiar con la economía, tras Rato, Pizarro, Guindos… dice estar preparado para hacerse con las riendas, diciendo lo que debería decir el líder Rajoy. ¿Líder? En cualquier caso es lo normal. No lo es tanto que un presidente autonómico socialista como Barreda pida otro Gobierno de forma pública o que los hasta ahora corderitos sindicales, amenacen con la calle para contentar a los suyos. Siete de un golpe.

De lo que parece no haber duda alguna es que Zapatero tiene que hacer algo; como poco salir en la televisión pública a explicar lo que está haciendo y lo que va a hacer, y contarnos del mismo modo, lo que está dejando de hacer y por qué. Y debe hacerlo sin esa sonrisa de Heidi y sin la gravedad fúnebre con la que le paga Aznar. Hubo un tiempo de callar para proteger el sistema, hubo un tiempo de animar para airear los circuitos, hubo un tiempo de soñar y de sufrir, pero ahora que estamos a punto del colorín colorado, debe dirigirse a la nación y, al menos, para los once millones de votantes explicar cómo están las cosas. Los riesgos, las consecuencias, la convalecencia. Luego, asumiendo su papel, cambiará o no el gobierno, pactará una y mil cosas en el Parlamento y hará lo que tenga que hacer. Pero tiene que hacer algo. Y parte de su tarea es mostrar los hilos secretos de tantos sastrecillos cobardes.

De todas formas siempre nos quedará Botín para gobernar en estas épocas de desgobierno y de tanta gobernanza. A un Botín que, visto lo visto, jamás le pintan bastos. Pero Zapatero no es el mejor banquero español, tiene un compromiso, tenía un proyecto con varios millones de refrendo, tiene una tarea que cumplir y pocos ases en la manga. Pero tiene que demostrar que no vale todo y que la ética está también a las duras. A las durísimas. Eso nos debe diferenciar. Dentro y fuera del poder. Porque sin duda, la superioridad moral existe. Y hay que reivindicarla.

sábado, 30 de enero de 2010

Pégate a mí, anda

Dicen que casi todo se pega, incluso quizá la hermosura. El doctor Christakis, un profesor de Harvard, sostiene que si, en un grupo, alguien engorda rápidamente, existen más posibilidades de que otro miembro haga lo mismo. Entiéndanlo bien. Si alguien de ese grupo deja de fumar existen más posibilidades para que el tío de la fila de atrás deje también de hacerlo. E incluso que un amigo de este último lo deje también en un corto espacio de tiempo.

¿Parece una bobada, verdad? Este profesor lleva años estudiando el poder de las redes sociales y su influencia en nuestra conducta. Es un hombre serio, de pelo gris y uno de los 100 tipos más influyentes del mundo para la revista Time. Así que la bobada no lo es tanto, lo que pasa es que vamos de libres, ya que no podemos ser libertinos y el contagio social nos está pudiendo.


Usted, querido lector, puede pensar que si uno tiene un amigo que no deja pasar una pastelería sin zamparse una bamba de crema, es más que posible que cuando va con él, opte por pedírsela de nata a su vez. Pero hay algo más allá, qué sentido tendría contarles esto si no, el hecho es que ese individuo aumenta sus probabilidades de convertirse en obeso por el mero hecho de conocer a alguien que conoce a un obeso. Se acordarán de aquella canción de objetivo Birmania, ahora profética, “Los amigos de mis amigas son mis amigos”



Pues algo así pero sin las birmettes.

Todo esto lo podrán leer cuando se publique el próximo mes Connected, escrito por Christakis y Fowler, un libro sobre el comportamiento gregario, el impulso de la manada. La gente influye en la gente en cosas que nos parecen disparatadas y estos autores creen que el asunto está controlado por nuestra herencia genética.

Más ejemplos. Un estudioso de las redes sociales ha establecido el impacto de ellas en el éxito de los musicales de Broadway. Hay gente pa’ to, decía Guerrita. El estudio viene a decir que si los puestos importantes –el director, el del sonido, el de vestuario, etc.- los ocupan siempre los mismos, el show será un fracaso. Si formas el grupo con gente que nunca ha trabajado junta, otro fracaso. Lo único que prevé el éxito es que unos se conozcan y otros no. Más o menos como los Ortiz con los Borbones.

Esas redes buscan el establecimiento de relaciones benéficas, ya que si uno aporta violencia o gérmenes a la relación, se rompe el vínculo, mientras que si trae consigo buen rollito, permitirá el sostenimiento de esa red social y su difusión.

Sus trabajos toman sus raíces en el saber de la Antigüedad, pero especialmente en los estudios del sociólogo alemán Georg Simmel, el apostol del secreto y el precursor de la interculturalidad, ahí es nada, que arrumbó la pareja para estudiar los tríos, pero antes de que empiecen a soñar, Simmel se hizo famoso por estudiar las relaciones de monjes en los monasterios y de los karatekas en los clubes deportivos. Si siguen soñando háganselo mirar. Déjenme que les traiga una frase de este señor: Todos somos fragmentos no sólo del hombre en general, sino de nosotros mismos. Brillante.

Pero claro, Simmel vivió en el siglo XIX y murió al acabar la Gran Guerra, con el despegue de los sistemas de información y los tratamientos estadísticos los modelos iniciales dieron un gran salto.

Christakis publicó un estudio que analizaba un millón de matrimonios en relación con el llamado efecto viuda, la muerte prematura del cónyuge superviviente, mostrando la enorme complejidad que pueden lograr esas redes inicialmente básicas. Les imagino familiarizados con la teoría de los seis grados de separación, aquella que dice que todos estamos en contacto con un máximo de seis individuos, la web humana de Milgram. En otras palabras, usted conoce a alguien que conoce a alguien que a su vez conoce a alguien que en un par de pasos más conoce a Obama por ejemplo, por poner a alguien con destino en lo universal.

Bueno pues Christakis nos muestra algo sorpendente: los tres grados de influencia en las redes sociales. Para ello tomó el bien conocido y reputado estudio sanitario de Framingham, que lleva analizando el corazón de 5000 personas desde 1948. Y buscó en su interior los datos de relación entre sus pacientes a lo largo de tres generaciones, sus cónyuges, hijos, amigos, los detalles del trabajo y reconstruir todo el historial de las redes sociales. Y en 2004 se empezó a informatizar todos esos datos. Por ejemplo, pensamos que la felicidad es un fenómeno individual. ¿Por qué entonces mostramos nuestras emociones? Quizá haya una ventaja en ocultar el miedo o la tristeza, desde el punto de vista evolutivo. Pero la mostramos en nuestras caras, así como la sorpresa y el gozo. Y usted no sólo la ve, también la copia. Existe el contagio emocional. La felicidad pasa de ser un asunto individual a tener una existencia colectiva, y los datos muestran que la felicidad se conecta con la de los demás con tres grados de relación. Que seamos o no felices depende de los amigos de los amigos de nuestros amigos.

Empezamos hablando de gordos y es que en otro estudio de 2007 se indicaba que si uno se hacía obeso, sus amigos tenían un 57% más de probabilidades de convertirse en obesos y para los amigos de los amigos un 20% más aunque el eslabón intermedio no engordara. Si un amigo empieza a fumar es un 36% más probable que lo haga usted.

Seguro que usted no cree una palabra de lo que digo, usted sigue creyendo en el libre albedrío y que usted es soberano de sus actos. Quizá esto explique la desaparición de los cinturones rojos de Valencia y de Madrid. Esto le pasa al PSOE por leer más a Lakoff que a Christakis.

Es evidente que existen más razones para que las cosas sucedan, casi nada se debe a una única cuestión. Lo relevante es que las redes sociales tengan una influencia muy superior a la esperada. De hecho se cree que, al menos, el 30% de nuestros vínculos sociales están determinados genéticamente. Y parece que lo están en tres aspectos, en la sociabilidad, la circunstancia de tener muchos amigos, la transitividad o capacidad de presentar tus amigos a otras personas y la centralidad, lo que se llama estar en la pomada.

Como saben la ciencia no se queda anonadada ante los hallazgos, estos deben repetirse una y otra vez, afinarse o contradecirse, pero de mantenerse estas predicciones, las influencias sobre las políticas de salud o las conductas antisociales serían enormes, los cambios en las consideraciones de redes sociales en la escuela, en el ejército o el comportamiento político variarían el paradigma actual con un giro revolucionario. Lo de las malas compañías que decían nuestros padres puede devenir un cataclismo universal. O la dulce arcadia.

Por cierto, ya que hablamos de contagio ¿alguno de ustedes me puede presentar a Nacho Vidal?