sábado, 21 de noviembre de 2009

Para crisis, las epilépticas

Menuda se ha organizado en el Reino Unido por el patrocinio público de un ataque epiléptico, en su doble acepción de realizarse con pasta del erario y ser mostrado de forma no privada. El Arts Council británico pagará 15.500 euros por ello.

Por lo visto una tal Rita Marcalo, una bailarina portuguesa de 37 años, se abstendrá de dormir durante 24 horas, dejará de comer, tomará estimulantes tipo fumeque y priva y no tomará la medicación. Ella es epiléptica desde los 17 años, un poquito antes de que las mujeres mujeres se vistan de largo como ustedes saben. Y todo eso que hace, es lo opuesto a lo que los médicos le recomiendan a cualquier epiléptico que haga. Para asegurarse del ataque utilizará un agudo sonido y luces estroboscópicas –esas de discoteca que parecen flashes- tal y como se utiliza en la clínica para analizar los llamados galicistamente potenciales evocados durante un electroencefalograma.


Los listos del Arts Council lo explican como “conceptual and physical interfaces between dance, movement and epilepsy” y para que no se líen con la traducción de El País, viene a ser como los puntos de contacto conceptuales y físicos entre danza, movimiento y epilepsia. Se entiende mejor en inglés, ¿verdad? Pues es lo que hay.

La señora Marcalo quiere aumentar la visibilidad de su enfermedad haciendo como artista profesional lo opuesto a lo que hace como persona. O sea lo que hace todo el mundo pero sin espasmos. Ya lo hizo el andrógino Antony and The Johnsons en su último trabajo con Epilepsy is dancing cuyo clip promocional lo han hecho los hermanos Wachowski, directores de Matrix, muy al estilo de El sueño de una noche de verano. Así que tampoco es nada nuevo eso de buscar la interacción entre baile, movimiento y epilepsia.



El espectáculo del Arts Council se anuncia como una mezcla de club nocturno, fiesta de pijamas y el placer del mirón. Vamos, la gracia de que un tren cargado de alcohol descarrile en tu dormitorio a las tres de la mañana. No hay nada como dar con el mensaje adecuado.

Uno piensa que si esta tía bailara de puta madre no haría estas bobadas, pero claro, uno es medio cavernícola y no entiende lo que de sí puede dar una buena convulsión.

Pero a la vez pienso que tampoco es ninguna novedad, salvo que en el Reino Unido lo hagan pagando. Me refiero a esto, no creo que sea con todo. ¡Qué escándalo! En España podemos asistir a ataques epilépticos en directo cada dos por tres y además de forma mucho más sofisticada. Nada de perder el control de esfínteres, ni babear, con lo que huele y mancha; de hecho, un ataque epiléptico a la española implica no morderse la lengua jamás y decir todo lo que pase por esa corteza cerebral de ese olmo seco hendido por el rayo que todos llevamos dentro, en nuestra mitad podrido.

Los ataques epilépticos pueden ser individuales como los de Rajoy -aunque este sí babea un poco-, cuando se pone delante de un micrófono y empieza a reprobar a ministros sin control alguno, mientras sus consejeros dicen al respetable, lo importante es que no se golpee, que para eso ya estamos nosotros, a la vez que sacan un pañuelo para las salivillas.

Pueden ser en pareja de baile, como Floriano y Rubalcaba, que lo ejecutan simultáneamente con mirada fija, coronándolo con un portée casi catatónico. Suele venir acompañado de cierta aura, como si vieran y oyeran cosas.

O incluso puede ser una crisis comicial coral como la de las esposas, amigas, cuñadas o directoras espirituales de los marineros vascos del Alakrana que se resisten a que los españoles, que han pagado un millón de euros diario con la operación Atalanta, vean cómo llegan sus hombres a la base militar de Torrejón de Ardoz, o que alguno de los miembros del Gobierno, representante legítimos de los españoles, aparezca por allí. Es otro tipo de secuestro y chantaje. Aprenden rápido.

Y luego tenemos la epilepsia total, la completa, el ataque absoluto y es cuando después de casi treinta y cinco años se aplauden cánticos prohibidos para celebrar la vida y obra de un dictador, se celebran misas en su memoria, se permite la exaltación de su persona, desafiando a las leyes y a la historia. Esta suerte de ataque cursa con rigidez de miembros superiores –singularmente el derecho-, ingurgitación de yugulares, mientras se profieren cánticos por una parte de la población, pequeña afortunadamente, mientras la otra sufre de una amnesia lacunar que alcanza varias décadas, pero que afecta a la mayor parte de la ciudadanía súbdita.

Así que o la lusa se quita la blusa para darle cierto interés, o no sé quién coño puede pagar por ver lo que las televisiones muestran cada día gratis; y dentro de nada sin publicidad.

Si es que no hay mejor sitio para vivir que España. Sobre todo por el espectáculo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Idiosincrasia vendrá de idiota?

Ya lo habrán leído ustedes. -Toñi, hay gente en tu casa. Cuando Antonia y Josep regresan de sus vacaciones interrumpidas e intentan entrar, alguien les ha cambiado las cerraduras. Primero hubo una reclamación penal por allanamiento. Dicen que no prosperó por contradicción entre los testigos por si la pareja vivía o no en el piso.

Luego seguimos, pero permítanme un alto en el vía crucis.

Si estás empadronado en una casa que figura a tu nombre con gas, luz, teléfono, a tu nombre, que para más inri –por lo de vía crucis- lo gestiona el patronato Municipal de la Vivienda de la Generalidad catalana que te cobra mensualmente 148 euros por ese piso social, ¿qué coño de vecinos tienen que declarar sobre tus hábitos, si duermes, vegetas o hablas castellano en la intimidad?


La okupa en cuestión quitó a esta pareja de la titularidad del Ayuntamiento y se empadronó ella.

Otro parón en el camino al calvario. Hará un año o poco más, yo aparecía empadronado en un 1º cuando vivo en un segundo de mi propiedad mientras el banco no me ponga problemas. Cuando fui al ayuntamiento a que lo corrigieran, me pidieron hasta la partida de bautismo. -Señorita, si es muy sencillo, es un error, en lugar de segundo han puesto primero, ni siquiera es importante. -¿Y si usted quiere empadronarse en un sitio que no le corresponde? replicó. En ese momento entendí el espíritu que le animaba en su pesquisa y lo que me hacía sospechoso. La dichosa ascensión social. -Señorita, los impuestos, las comunicaciones me las mandan bien, ¿quién quiere engañar al ayuntamiento pasando del primero derecha, al segundo derecha del mismo número de la misma calle, de la misma ciudad? -Ah, eso lo sabrá usted que es el que quiere cambiar. En ese punto ya me estaba convirtiendo en donante de A negativo –qué otro Rh si no- por los ojos. -¿Qué tengo que traer? -O la escritura a su nombre o un par de recibos principales de agua o teléfono que acrediten que vive en esa dirección. Y nos tiene que traer el original. El listo, en este caso lista, que siempre vive al lado de las recepcionistas titulares –¿se podrá parasitar a un parásito?- añade: -También puede mandar por correo fotocopias, añade con sonrisa de yo estoy en la pomada. La lista de receptores universales y los propios de mi grupo sanguíneo ya hacían cola tras de mi ante la insospechada donación altruista. -¿Quiere decir que si yo vengo tengo que traer el original, pero si se lo trae un cartero vale fotocopia? -Exactamente. Y no se plantó en los medios y giró con la montera en la mano entre vítores del personal fijo y contratado de milagro . Me costó nueve meses que cambiaran el 1 por el 2. Lo contrario, en lugar de una faena, hubiera sido una oferta de supermercado.

Vuelvo a Barcelona. Nuestra pareja, queridos y aburridos lectores, se lo hace por lo civil y demuestra que era su residencia habitual. Cuenta con otros vecinos y con el propio Patronato arrendador. Pero ese mismo Juzgado no incoa procedimiento contra los falsos testigos ni contra el Juez de lo Penal que no fue diligente en sus averiguaciones, que como ustedes comprenderán no podían ser muy complicadas. Una de las vecinas mentirosas fue la que permitió el acceso a la vivienda por su propia casa a través de una ventana y que ha sido desahuciada por falta de pago hace unas semanas. Una joyita.

Cuando Antonia y Josep piden la ejecución de la sentencia a su favor, para poder volver a vivir a su casa ¡pleitos tengas y los ganes! el juez Tortras suspende la orden de desalojo por precariedad económica de la okupa. ¡Sólo faltaba que se te metiera en casa un banquero indemnizado recientemente! Al final tuvieron suerte, siempre podían haberlos obligado a compartir vivienda cocinar para la squatter y arroparla bien por las noches. Pero el juez Tortras –no, no hace un pan parecido- no llega a ese punto de indulgencia, ni siquiera se ha ofrecido a llevarse a la okupa a su propia casa y darle una copia de las llaves. -Si ya se ha hecho a este barrio…

Como se pueden imaginar los departamentos municipales implicados se llaman andana con los consabidos, todo eso que me cuenta es de otro departamento. Si quiere haga un escrito.

La okupa ha tirado los enseres que no le venían bien de esa familia a la calle, una televisión salvada por la propia Antonia que tiene una tienda enfrente, las fotos, la ropa, todo eso que uno acumula durante la vida, viene otro, se lo prueba y lo tira si no le conviene. Llevan así 16 meses.

Resulta terrible, pero siempre habrá quien piense que esto de los pisos vacíos no es tolerable y tanta gente en la calle. Son los mismos del argumentarlo de que los piratas del Índico hacen eso porque se mueren de hambre. Que el pequeño traficante no es el culpable, que se busque a los grandes nombres en las alturas. Si la selección nacional va a jugar al País Vasco es una provocación. Que antes del aborto hay que prevenir con otros medios. Soluciones inteligentes para problemas sencillos. Mientras, nuestra pareja sin piso, los marineros secuestrados, los adolescentes comprando pastillas o sin la llegada de la regla prevista o unos cuantos decidiendo lo que es o no territorio español. -Me he cortado. -¿Cómo no tuviste cuidado? Ya lo dijo Ppons, si vamos a pagar hagámoslo antes. Preclaro. Si te vas a morir algún día, muérete ya tío. Más gracia tuvo el abertzale, -¿Le gustaría que jugara la selección española aquí? -Sí, mucho. De equipo visitante. Por lo menos hay cosas dentro de la boina.

Ustedes, como yo, lo conocen todo esto por que ha sido noticia, es decir, porque causa extrañeza, porque es evidente. También se enteraron hace nada del chisme ese electrónico, para hacer no se qué con las piedras de una universidad gallega que costaba un millón de euros y al paisano que lo controlaba se le acababa el contrato. Por lo visto no es cierto, ayer se quejaba el vicerrector Luis Caparrós en las cartas al director de El País. Hay más gente que sabe manejar la máquina, el paisano tenía un contrato por ese tiempo previsto de antemano y por el que otros investigadores esperan también, el espectrómetro se empezó a comprar mucho antes que el paisano en cuestión apareciera por allí. O sea que la monstruosidad de gestión no es tal, pero mola contarla para hacer gracia.

No causa tanta extrañeza que le den un premio al naturalista David Attenborough. Que se lo den de Ciencias Sociales ya es más de coña. Debe ser que ahora ya no hay ciencias y letras. Claro que la autora del niño Harry Potter se llevó el de la Concordia justo como Hawking que no debió merecer el de Investigación Científica. Pero sí mereció el Pueblo de Puerto Rico el de Letras.

Debería causarla, pero tampoco lo hace, que el tío que dirigió el asunto del Prestige con tan indudable éxito se permita hablar de cómo se organiza un comité de crisis, que hable de legalidad de un aparato que compró él por una pastizara o que se fíe de otro colega que nos maravilló a todos con el Yakolev 42. Ese sí que sabía de repatriaciones. Con Ppons en el partido no sé cómo no corrigieron lo inevitable.


Así que es muy probable que sea cierto este desastre de funcionarios de diverso pelaje, pero también podría ser que la pareja reclamante sean unos asesinos en serie que sólo quieren tocar las narices, pero de momento lo que sabemos es que les han tachado de los buzones, habrán leído sus cartas, sus extractos bancarios y se han puesto ellos, los nombres forasteros, con rotulador.

En este país, seguramente con tinta indeleble.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El viaje estático

Ayer estuve repasando una película de hace ya 21 años, El turista accidental, que seguramente hayan visto, aunque quizá no recuerden bien después de tanto tiempo. Sin destripar nada, es un matrimonio que pierde a su hijo y se va a pique. Él es un aburrido escritor de guías de viaje útiles para hombres de negocios que se ven obligados a viajar. Decir esto y nada es todo uno. Pero el merecimiento es mío. No quiero hacerlo, oblíguense a verla. O a recordarla.

Es la historia de la excentricidad, un cuento sobre los incapaces, una oda a la falta de nervio y brillantez, la elegía de las aspiraciones, de los propósitos, de la acción que todo el mundo reclama. Es una película que canta a la imperfección, a la falta de atributos épicos a los que tan acostumbrados estamos. Es una historia sin liderazgo, sin posible redención. Un relato de niños enfermizos, de adultos descolocados, que muestra las inseguridades, los prejuicios, las miradas cortas y los pensamientos sencillos. Pero a la vez es una película de amor por las cosas posibles, por la ternura frágil y deshilachada que la vida nos rompe a jirones.

Tendemos a las certidumbres y a la búsqueda de la gloria, para nuestra patria, nuestro trabajo, nuestros hijos y nosotros mismos. Vamos colocando hitos de grandeza en nuestro devenir, entornando los ojos ante los pequeños desastres, ante la imposibilidad de ajustar nuestros deseos con las realizaciones finales; nos mentimos y nos explicamos una realidad adaptada que nos valga para aceptarnos y cuente de nosotros una historia que nos sea útil para que los demás nos quieran.

Pero los otros están ocupados haciendo lo mismo, desvirtuando el correr de sus vidas, y no tienen tiempo para ocuparse de nuestras cuitas. Ellos no están cuando les necesitas, porque tú no estuviste cuando ellos te requirieron. Nada explícito, nada evidente, no hablo de cartas no contestadas, ni de llamadas telefónicas sin atender, hablo de estar apenas cerca del otro, cuando está simplemente callado, absorto en su perplejidad, incrédulo ante la comparación de lo que podía haber sido su vida y lo que es, hechizado ante las conquistas de los demás. En esos momentos siempre estamos más ocupados en nuestra propia vacuidad o en la demostración tenaz de que las cosas son de la forma que nos conviene.

Muchas veces no te atreviste a estar, quizá por miedo a mostrarte, quizá para que no te pidieran nada, esa vergüenza de la propia conciencia te atenazó para evitar una cita, para soslayar un previsible fracaso, para anular la posibilidad de un amor complicado. Te diste explicaciones y las aceptaste. Valió durante un tiempo, el suficiente para mantener en equilibrio la bicicleta sin la ayuda de los pedales. Y, paradójicamente, cada vez cuesta más pedalear a pesar de ir hacia abajo.

La película termina bien, si entendemos por bien, aceptar lo que te viene o de creer en la previsibilidad de las sorpresas. Pero es una película. ¿Llegarán nuestras vidas a los títulos de crédito?

martes, 17 de noviembre de 2009

La realidad aumentada

El otro día estaba revisando mis películas raras y di con una de Bellocchio, El diablo en el cuerpo, escandalosamente famosa por ofrecernos una felación real fuera del circuito pornográfico. Como entenderán lo escandaloso es salirse del circuito pornográfico y obsceno en el que nos meten. Pero vayamos a lo nuestro, ya que en la película podemos ver un juicio contra las Brigadas Rojas y como los brigadistas leen Corriere della Sera desplegando los brazos para proteger de las miradas a dos de sus miembros que se están poniendo cariñosos entre las rejas de la cárcel portátil que han montado en la sala del tribunal. El ardor guerrero de los brigadistas sube y los carabineros paradójicamente presos de temblor vaticano intentan impedirlo. Se conoce en psicología legal como arrepentimiento sexual a la fuerza o marcha atrás culpable. Pero los brigadistas erre que erre o efe que efe si lo dijéramos en inglés. La protagonista felatriz de la historia grita desesperada: dejadles que terminen, dejadles que terminen.

Esa compasión teleológica de la protagonista, me recordó el espíritu del Rajoy protomártir, previo al puñetazo en la mesa, -sí, ese que no hemos visto- que amparaba a su atesorador Bárcenas, a su Camps, a su Costa –en realidad a la de todos-, a los chicos de Esperanza, y a todos aquellos que estaban acabando con las partidas presupuestarias en provecho propio y, ya nos dirán, si del propio partido. Veía a Rajoy, a Cospedal gritando a la policía y los jueces: dejadles que terminen, por Dios, dejadles que terminen. Pero llegó Garzón y mandó a parar, interrumpiendo el desfalco continuado del Gürtel.

Y así parece por lo que se cuenta, que la historia de Correa coleaba desde hace años, allá en la prehistoria en la que Aznar presumía de su España, la que iba bien, a sabiendas de los tesoreros del Partido Popular, de la presidenta de la Comunidad de Madrid y de tantos otros. Un Aznar que parece conminaba a millonarios empresarios a mediar elecciones en país extranjero por yerno interpuesto. Te pones una orquídea en el ojal y te bailas un joropo, pero ese tipo no puede ganar. Doctrina Kissinger.

Como saben la muchachada popular está negra con el dichoso sistema SITEL. Lo compran por 10 millones de euros en 2001, piden que se instale en cada comisaría y pierden las elecciones a los pocos años. Los jueces y fiscales lo utilizan, pillan a sus ovejas negras haciendo de las suyas, y a un montón de manzanas dejándose pudrir por ellas y en ese momento dicen que el sistema es de lo peor que hay, que dónde vamos a parar, que en qué quedan nuestros derechos civiles y esa cantinela garantista y a favor del Estado de Derecho con la que Fraga, presidente fundador, nos ha estado martilleando los últimos cuarenta años, pero que por lo visto en los consejos de ministros franquistas se tomaba un descanso. Por la voz delicada, ya saben.

Pero tendremos que convenir después de este fin de semana, que el dichoso SITEL es terrible. Después de que apareciera esa nueva herramienta que cuenta los manifestantes, esa arma de observación masiva, que convierte a unos millones en meros miles, trocando el plebiscito en simple opinión, ahora aparece el SITEL. Por si era poco esperpento el devenir diario de nuestra vida política, el SITEL nos lleva al callejón del gato, como un caleidoscopio valleinclanesco que deforma e interpreta la realidad.

A ver si no es terrible que vayas en tu Seat Ibiza a llevar a los niños al colegio tan tranquilo, te apliquen el SITEL y aparezcas conduciendo un Ferrari California con una tratante de bolsos al lado, tipo suegra, y tus niños convertidos en pilotos de Fórmula 1 en los asientos de atrás. Después de confundir la opinión pública con el milagro de los paños y los trajes, después de que te cantaran el himno del 92 amiguitos del alma para siempre, después de verte a ti mismo muerto en una cuneta boca abajo, mientras esos socialistas de mierda te piden las cuentas boca arriba, vas tú como un rey de los de antes, recién afeitado y al salir de casa te administran el SITEL para hundirte.


He intentado documentarme sobre tan prodigiosa arma, pero no la tienen ni en el Corte Inglés; a pesar de mi pie maltrecho, intenté comprarla en la trastienda de un todo a 100, que no son chinos sino coreanos del norte, pero nada. Al fin di con ella por Internet. No es SITEL propiamente dicho, es una versión más de andar por casa, la hacen en Ibi, en la misma Comunidad Valenciana, y se llama LETI’S, un anagrama para disimular y hacerle la pelota a la princesa. Me la mandan por ocho euros más gastos en un discreto envoltorio que parezca Viagra y pase, por tanto, desapercibido. Di mi tarjeta y me acaba de llegar.

Después de unas simples pruebas, estoy en condiciones de decir que Camps, frente a cualquier evidencia, no pilotaba ese coche. Es todo cuestión de la realidad aumentada, un invento diabólico de los progresistas para hundirles y que los dos escalones de esta cuestión absurda que decía Camps que faltaban, se conviertan en la interminable escalera de Odessa hacia el desastre que le están haciendo padecer.

Y no tengo otro remedio que darle la razón a la Cospedal, a Rajoy y al estratega Trillo. Estás máquinas son producto del infierno. Te hacen ver lo que no es. Miren las imágenes que salen cuando dirijo mi recién llegada maquinita LETI’S a una foto normal de Camps en su coche.


¿A que ni siquiera le reconocen? Bueno pues yo les aseguro que es el mismísimo Molt Honorable President Camps al volante de un Ibiza de segunda mano comprado con lo que le sisa a su esposa en la farmacia. Lo demás son infundios.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Con lo bien que lo podíamos estar pasando

Al descorchar El País de hoy, me encuentro con un artículo titulado Comunistas II. Una tribuna de Esther López, listera de las europeas por IU. Es la respuesta a otro de Elvira Lindo, llamado Comunistas. Cómo yo ya hice el mío, en tiempo y forma, no insistiré mucho sobre el asunto, pero ya que es sábado y, al menos en Madrid, el día está más pachucho que mi tobillo, dediquen unos minutos a leerlos; para pensarlos bastan unos segundos.

Lindo es una profesional del articulerismo, escribe guiones y novelas y muchas veces resulta graciosa. Su paso por Manhattan no le quitó oficio, pero se me hizo más pesada y dejé de leerla. Debe ser machismo literario, porque lo mismo me ha pasado con la Montero que me aburre absolutamente, con la Grandes, que una vez rasurada Lulú dejó de interesarme y además soy irregular visitador de la Torres.

El artículo citado es menor y se puede tirar al mar del mismo nombre, pero bueno, uno escribe todos los días y no siempre la pluma se porta de igual forma. Pero la señorita López Barceló debería habérselo tomado más en serio, porque si siempre escribe así sería mejor dejarlo, máxime cuando aparecen como co-firmantes Cayo Lara, José Luis Centella y Willy Meyer. El gusto asambleario no se pierde ni para las tribunas, ocultando ese tic arcaico de la autorización en la sombra.

López Barceló dice que es arqueóloga –hay profesiones que deberían omitirse cuando promueven el chiste fácil- y dedica parte de la tribuna a defenderse. Si El País, periódico anticomunista donde los haya, te da un espacio, utilízalo para tu causa y lame tus heridas a solas. Dice que tiene 26, pero aparenta 15. Sí, se lo diría a un hombre si hubiera escrito lo mismo, por si las feministas aguerridas ven sospechas de menosprecio de género. Lindo muestra una opinión y López desgrana una defensa innecesaria salvo que sea íntimamente culpable. El pues anda que tú no está a la altura de lo que se espera.

Por otro lado, le deseo lo mejor, la ingenuidad se cura, pero hay que alimentar la rebeldía, y no es a base de estar en paro sino cultivando el análisis y el conocimiento, es decir, más por la empatía que por el egotismo, menos por uno y más por los demás.

Lo curioso es que el trío calavera de la izquierda no socialista, aparezca de guardia pretoriana en un artículo escrito en primera persona, por mucho que en el nuevo comunismo sean todos uno y trino. Willy Meyer, con sus idiomas, encontró desde hace tiempo destino de exiliado voluntario, de Centella poco se puede decir y ya lo dije y de Cayo Lara pues pesimismo. No se puede presumir de trabajador del campo para justificar ignorancia sobre Sabino Fernández Idem. Ya no es la picardía de mentir o silenciarse –bastaba un acento en la O y poco más para lograrlo-, es el asombro de que no ha leído los periódicos en los últimos 30 años.

Ya hemos comentado que el saber no sólo ocupa lugar, es que últimamente lo abarrota y lo anega, destrozando con brotes de información y juicio lo que antes era un bello y yermo páramo; la cultura es un bien molesto y hay más mérito en llevar trabajando desde los catorce años que en sacar Registros al año de acabar la carrera, como hizo la ministra Corredor. La clave está en que estudiar no es trabajar. Aprobar Romano, Anatomía o Estadística, no es nada comparado con darle a una pared con una maceta o llevar paquetes en ciclomotor. Y esa estúpida consideración, sólo lleva a que las clases desfavorecidas no aprieten las tuercas a sus retoños, dejando que sólo las familias con posibles, empujen a los suyos al estudio, por no necesitar que otro sueldo entre en casa.

Lara así lo cuenta, pero miren, creo que todos queremos que nuestro abogado, nuestro médico, haya estudiado en los mejores colegios, se haya licenciado en las universidades más punteras y haya hecho todos los masters del mundo en esos sitios en los que sólo los ricos pueden, para joder a la otra parte si es abogado y para salvar las nuestras si es urólogo. En absoluto me interesa que haya terminado la carrera tarde y con poco aprovechamiento porque tenía que cuidar a su familia desgraciada, que no tenía dinero para aprender inglés y que no está al tanto de lo último publicado hasta que lo traduzcan. Las penas para las radionovelas.

En todo caso el mérito superior es hacerlo a la vez. Trabajar y estudiar. Y luchar porque un tipo con aptitudes pueda estudiar y contribuir a la sociedad aunque su familia no tenga pasta. Alegar ignorancia es constatar que uno no debería estar ahí. Hoy en día, un líder sindical que discuta con la patronal, no puede ser un mero obrero que explique que con cuatro cuartos no se puede vivir. La fallida operación de Magna con Opel no puede hacerse sin, al menos, las cuatro tardes de economía que Jordi Sevilla regalaba a Zapatero. Tiene que saber por lo menos lo mismo que el negociador de enfrente. ¿Recuerdan el sistema de SuperLópez que revolucionó la industria automovilística? Básicamente era conocer los márgenes y sistemas productivos de sus proveedores para optimizar los propios hasta el punto de recomendar cambios para aumentarlos o para bajar los precios y ser más competitivo. En otras palabras, saber tanto de miel como el mielero que te la vende, aunque para ello haya que ser abeja obrera. Pero últimamente están ganando los zánganos.

Nota: Lean el artículo de Savater un poco más adelante, en donde habla, entre otras cosas, del maestro de Camus, el que convenció a la madre de que su hijo estudiara. Al recibir el Nobel le escribió una carta diciéndole que después de su madre, el primer pensamiento fue para ese maestro que le rescató del analfabetismo de una madre viuda en un pueblucho argelino. Un comunista, anarquista que dedicó su discurso de aceptación del Nobel a su primer profesor. Por eso es, entre otros millardos de cosas, mucho mejor leer a Albert Camus que a Elvira Lindo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Costumbres veladas

Cuando no me disfrazo suelo llevar traje y corbata. Dicen que adelgaza. Pero cuando vas al Corte Inglés no dejan de pedirte cosas. En septiembre, a punto estuve de ser el empleado del mes, pero en la última venta descubrieron mi impostura. Yo sólo quería ayudar.

Es lo que tienen los uniformes, te identifican frente al resto. Y facilita la vida. Así, sigues un paraguas en lo alto que te lleva a la Piazza Navona o te saca del Petit Palais porque reconoces a tu guía turística, o abres la puerta de tu casa por la noche a un tipo vestido de rojo con casco y un enorme contenedor, porque asumes que lleva la cuatro quesos de tus amores.

Hace años, si por la mirilla aparecía un tipo con traje gris y gorra de plato con un montón de papeles en el regazo, no le abrías porque sabías que era una multa, pero estabas seguro de que era el cartero. Ahora aparece un tipo barrigudo con chándal y carrito de ama de casa y piensas que es él el que debería de ser multado.

La vestimenta dice mucho de nosotros, ya lo decía H. G. Wells de los zapatos. Así en un hospital el elemento distintivo es el fonendoscopio llevado a modo de pashmina corta, de chalina, que separa a auxiliares y celadores de enfermeros y médicos, porque el pijama verde se impone, como ahora se dice, transversalmente y no hay otra forma de distinguirlos.

Zoubida Barik Edidi, es la abogada musulmana que fue obligada a dejar los estrados de la Audiencia Nacional, por ir con un pañuelo que le tapaba el pelo. Ahora ha denunciado a Bermúdez al CGPJ. Uno puede pensar que es envidia del juez por no poder cubrirse él la inmensa calva, pero parece que la cosa es algo más complicada.

La decana del Colegio de Abogados ceutí se pregunta si una persona lleva pañuelo en su vida cotidiana ¿por qué va a tener que quitárselo para asistir a un juicio? Ahora que se ha abierto la veda de las prostitutas, puede ser un bonito espectáculo que aparezcan en la sala con sus miniuniformes o que un obrero de la construcción reclamante de una indemnización vista casco amarillo o un mariachi despedido aparezca con sombrero mejicano. ¿Para cuando las togas boatiné que valgan en casa y en los estrados?

Ahora está de moda la monja doctora y su video. A mi me parece muy bien encontrármela en una catedral con su ropaje talar mirando retablos de conspiración gripal, la peste de nuestros días, pero que no se le ocurra auscultarme en un hospital con ese traje y mucho menos con esa actitud. Me imagino que a los católicos tampoco les gustaría ver a través de la celosía a un tipo con piercings, rimmel y pantalones de espuma de leopardo confesándolos, aunque no pongan reparo a que les atienda para poner un giro en la estafeta de la esquina.

Así, que en la vida privada, que uno se vista de lagarterana puede ser una opción, pero cuando se concitan otros intereses y uno ostenta cierta representación y privilegio, el atuendo no es elegible ad libitum y menos cuando se quiere hacer ostentación: soy musulmana, casi na!

Francia tiene las cosas muy claras, en actos de representación neutralidad absoluta y prohibición, por tanto, de cualesquiera muestras de creencias religiosas.

Por cierto, ¿qué hacía ZP vistiendo la kipá judía? El gorrito no deja de significar que Dios está por encima de los hombres y es de uso obligatorio en lugares de culto, consumas o no consumas, entiendas o no entiedas. Una cosa es ser respetuoso y otra dejar que te impongan las creencias de los demás. A título personal, como si se quiere circuncidar en público, pero como representante de los españoles debiera tentarse más los hábitos. ¿Les diríamos a los ultraortodoxos que se quitaran esas patillas rizosas y trocaran esos abrigos negros por guayaberas floreadas? ¿Les obligamos a comer nuestra comida y que se dejen de tonterías kósher? En modo alguno ¿verdad? Ellos visten como en Jerusalén y les preparamos de mil amores un menú apto para celíacos del alma. Si nosotros cedemos como anfitriones, debemos exigir que no nos hagan disfrazarnos cuando estemos allí.

En compensación no pediremos tremenda fabada y nos hincharemos a vino y comeremos, como buenos invitados, lo que nos den.

Como debe ser.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En defensa del comunismo

Recordarán amigos, febriles lectores de las historias de Asterix y Obelix, cuando estos dos héroes visitan Bretaña y se encuentran allí con un pariente. Obelix toca la chaquetilla del bretón, interesándose por el tejido del que estaba hecho. Es tweed, dice el primo de Asterix. ¿Es caro? pregunta Obelix. Mi sastre es rico, replica el inglés.

Como pueden ver en la foto, la historia se repite, ya no sabemos si como tragedia o como farsa. Pero ya supondrán que no se puede citar a Marx. Menos mal que mi caída de la moto puede servir como coartada. Hacerlo es como jugar a la güija para hablar con el mismísimo diablo. De hecho, una de las intelectuales de nuestros días, Carmen Lomana, casi lo prohíbe. El otro día en la televisión pública -dónde si no- le hacían un reportaje y le preguntaban por la acumulación de riqueza. Con desparpajo alegó que eso era hablar en términos marxistas y que eso no lo permitía. Defínanme soberbia.

No me extraña, la verdad, cuando nos hemos pasado toda la semana diciendo que el derrumbamiento del muro fue el triunfo de la libertad contra el comunismo, en un alarde de desconocimiento histórico, político y filosófico de primer nivel.

Bien es verdad que defender el comunismo es similar a defender la pedofilia o pegar a los padres, o incluso peor porque en los niños y en los progenitores siempre hay un merecimiento o una incitación. Los mismos comunistas españoles no se lo han sabido currar. Habrán oído a José Luis Centella, el flamante secretario general del PCE, con voz atiplada, apellido de galán de cómic y desconocido en la política, diciendo tres tópicos de redacción de COU.

Cómo es posible que se nos haga el culo Pepsicola –bonita y moderna expresión- hablando de la monarquía y su contribución a la libertad y la democracia, con la historia que tenemos en España. Desde los Reyes Católicos, su nieto alemán, su severo biznieto hasta el abuelo, alto traidor, del actual monarca; es la historia cruda y secular de barbarie, genocidio y felonía. Se estudia en bachiller, no crean. Y con la muerte de Sabino Fernández Campos parece que se ha ido el adalid de la libertad. Seguramente tuvo todo el derecho a rectificar después y seguramente también contribuyó a hacer que Juan Carlos hiciera lo que dicen que hizo, pero no está bien olvidar que fue un militar que se alzó en armas contra el legítimo Gobierno de la República. Se llama sedición.

¡Cómo los americanos pueden hablar de los asesinatos comunistas! cuando han sido responsables directos de derrocamientos de gobiernos, de desapariciones, de la total insurgencia de gran parte del mundo contra la otra media. Vietnam, Corea, Chile, Irak por no mencionar la exterminación de sus primeros pobladores indígenas.

Ya saben ustedes que el repaso sería largo, pero no se puede negar que la URSS cometió crímenes, que montó un sistema dictatorial que le costó la vida a millares de personas. Y Camboya. Y China. También lo saben ustedes de sobra.

Y aunque todo ello es terrible, la pregunta, en mi opinión, es qué hubiera pasado en el mundo sin los comunistas. Sin la ideología y sin aquellos que la defendieron, en su versión más compleja y en su cariz más inmediato: la lucha contra la explotación. Porque al final el genocidio nazi pudo asustar finalmente, pero no debió sorprender a nadie porque lo anunciaban por escrito y con letras de molde. Había un afán explícito de exterminio. Acojonamientos franceses e ingleses les ayudaron y una alta burguesía alemana nacionalista que les apoyó. Los comunistas estuvieron en contra y ya saben ustedes cómo lo pagaron. Y los Estados Unidos poco deberían decir. Lo de que el mejor indio es el indio muerto de Sheridan –mal atribuida a Custer- no les deja en buen lugar. O la doctrina Monroe –nada que ver con Marilyn- que dice América para los americanos pero en la que subyace el mundo y sus recursos para los americanos ricos, blancos y protestantes, que son los únicos que importan. Si quieren hablamos de McCarthy que despuntó persiguiendo comunistas. O de Henry Kissinger que consiguió el Nobel de la Paz por su contribución al rodaje de Missing de Costa-Gavras sobre los desaparecidos chilenos.

Mi competencia historicista es nula, así que no puedo desarrollar un discurso compacto y erudito, pero al menos sí esbozar la idea de qué sería hoy el mundo, las historias de muchos países sin los principios comunistas. Quizá haya alguno que piense que las fuerzas reaccionarias se hubieran dado cuenta de las jornadas laborales inhumanas, del trabajo infantil, de la seguridad laboral precaria, a lo mejor hay quienes creen que el voto universal fue una concesión, la sanidad universal, las vacaciones pagadas. Quizá el capitalismo, en un acto de contrición, se hubiera persignado con la mano invisible de Smith y hubiera manumitido a los esclavos, y les hubiera ofrecido todas las conquistas sociales conseguidas. Quizá, puede decir usted si es más inocente que el día de la madre, pero lo más probable es que nada de eso hubiera sucedido sin la presión organizada, sistemática de los comunistas.

Es cierto que bajo ese manto se cobijan individuos luchadores que no eran comunistas, eran anarquistas, socialistas, independientes compañeros de viaje que luchaban codo con codo defendiendo la libertad. También es verdad que los adjetivos cambian y Largo Caballero se sorprendería del PSOE actual. No es crítica, los tiempos cambian, las condiciones varían y asimismo las reivindicaciones. El arte de la política es cada vez más artesanía. Aunque lo cierto es que únicamente los comunistas actuaban de forma monolítica en las fábricas, en la universidad, en el exterior. En España, en Italia, en Chile, en Vietnam. Otros reorganizaban sus vidas de forma más templada. Pero entiendan comunistas en sentido amplio.

Así que quizá la lucha por derribar el muro sea una lucha por la libertad, pero lo más parecido a la Stasi alemana era la brigada político social española, que algunos quieren olvidar, aunque queden tantos directamente relacionados con ella en condiciones aún vitales para explicar sus desaguisados. Esos que viendo La vida de los otros se llevan las manos a la cabeza, se acicalaban mientras se torturaba en la DGS o caían detenidos esposados por las ventanas de las comisarías.

Plantear el comunismo como lo hizo Lenin para destripaterrones analfabetos, sin calzado y hambrientos en las tierras heladas rusas, no tendría hoy mucho sentido. Ni Fidel sin Batista lo hubiera tenido. Ni Mandela sin los supremacistas. Ni las sufragistas sin hombres y leyes miopes.

Muchos de los que pregonan ese delirio libertario cuando cayó el muro –y por extensión durante toda la primera transición-, estaban cómodamente disfrutando de una vida obtenida por prebendas franquistas, directamente adquiridas o hereditariamente adjudicadas. No es que tuvieran que haber padecido cárcel o ser detenidos, ni siquiera correr delante de los grises, repartir propaganda o pintar Madrid –que hubiera venido muy bien- pero que no pongan en su pedigrí perro de presa demócrata, cuando lo único que acreditaron fue actuar como gallinas ponedoras. Y además de huevos pequeños.

martes, 10 de noviembre de 2009

Cassandra Rijs

Esto de no poder andar tiene alguna ventaja y es que te permite vagabundear por lugares que de otra forma posiblemente te quedarían ocultos. La paradoja evidente es Internet. Ahora ir al baño es una tarea hercúlea, pero engancharte al portátil es relativamente sencillo y uno descubre cosas como ésta.


Cassandra Rijs es una australiana menos de treinta años que trabaja actualmente en Londres. Está implicada en movimientos feministas y ha presentado hace algún tiempo esta muestra Placeres de la Carne.

Si hace nada ver unos pechos era una complicación enorme, uno tenía que silbar los Cañones de Navarone distraídamente, cerrar el cuarto por dentro, levantar el colchón, sacar la revista y detenerse en la foto, imagínense lo de unos genitales. Alguna revista venía con ellos borrados. Hoy en día lo difícil es no verlos. Buscas Alakrana en Google y te aparece una señorita haciendo el escorpión en pelota picada. Bienvenida sea, pero hay veces, pocas, que uno no piensa en eso y claro, te distraes y vuelves a lo de siempre.

Cassandra no nos amenaza, como usted amigo culto podría pensar, la señora Rijs directamente nos lo estampa en la cara, aprovechando la doble acepción del verbo. No llega a tener ese maravilloso ímpetu pornográfico de Courbet por los encuadres y por las sugerencias en este Origen del Mundo.


La blancura de las carnes y su abundancia delatan al gran naturalista. Y el pelo, un vello hoy desaparecido de la realidad. Una realidad imitadora de la ficción lampiña de siglos de pinturas pelonas. Courbet participó en la Comuna de París y fundó el realismo.

Cassandra Rijs trata de mostrar más su vida personal y revelarla tal cual, a sabiendas de que hoy la provocación está en la judicatura y en las finanzas y ha abandonado las artes de forma definitiva. Que hostiguen otros.


Así titula Morning a este beso de buenos días, confirmando la mejor forma de empezar la jornada.


O esta otra que llama After donde sí nos confirma el tiempo del saludo representado, pero no explicita si estos placeres de la carne son altruistas o egoístas. Da igual, otra buena forma de empezar, de acabar o de interrumpir la dichosa jornada. Dichosa de dicha, por supuesto.

El trazo de Rijs es simple, más próximo al bosquejo y más cercano a la aproximación fotográfica de lentes macro. Colores virginales donde algunos sólo verán pecado.

Así que representarlos en tonos pastel como un Lucien Freud almibarado creando tartas de boda pop-art es un buen aperitivo si después van a ver Las lágrimas de Eros al Thyssen que yo no podré, de momento, visitar.

Que les cunda.

sábado, 7 de noviembre de 2009

¡Al abordaje!

Ayer escuchaba que las esposas, hijas y madres de los pescadores del Alakrana, exigían no sé cuantas cosas al gobierno y que le daban instrucciones de cómo hacer su trabajo.

La situación es parecida a cuando un marido, un padre, un hijo está jodidamente enfermo y los cónyuges, descendientes y ascendientes exigen a los médicos que le salven la vida. Una exigencia testimonial, que va de suyo, pero comprensible. Pero en este caso ninguna osaría a decirle al cirujano que la vía transperitoneal sería más adecuada o que una anastomosis termino lateral debería ser el procedimiento de elección. Las razones son evidentes, ni siquiera saben las posibilidades existentes, ni entienden qué carajo es esto. Pero cuando se habla de un secuestro sacan a relucir su enorme currículo como negociador en crisis similares, diplomados por West Point. Los familiares ascienden de pronto al Estado mayor con fajín azul y dan instrucciones como un Jack Bauer cualquiera en 24. El innatismo hispano en el saber.


También tenemos al Pin y Pon, la leal oposición, diciendo con ese criterio que acostumbran, que el Gobierno lo está haciendo mal desde el principio. Yo simplemente me pregunto si en estas semanas no nos podrían haber dado indicaciones de cómo hacerlo bien. Más que nada para no perder tiempo y dinero. Los líderes populares de Galicia y País Vasco son algo más consecuentes y dicen que hay que apoyar al Gobierno y que se reservan el chorreo. Los presidentes de Canarias o de Castilla La Mancha no dicen nada. Que se joda Terencio por decir eso de Homo sum, humani nihil a me alienum puto; Hombre soy; nada humano me es ajeno. ¿Son manchegos? No. Ah bueno, entonces nada.

Libertad, Igualdad, Fraternidad ¿Cómo vamos a conseguir llegar a la república con esta gente?

Pero vayamos al centro de la cuestión y sin ponernos leninistas preguntarnos ¿Qué hacer?

Tracemos un continuum entre el desentendimiento total expresado como Ah! se siente hasta el compromiso absoluto de todos somos el Alakrana.

Tesis liberal el Estado para qué. Son una empresa privada. Avisados estaban. Que se busquen la vida. ¿Qué coño hace España apresando piratas en el quinto cuerno? ¿Seguro que estaban en aguas internacionales? No podemos poner un guardia civil a cada ciudadano. La seguridad es un coste más de su negocio.

Tesis enrollada. Son seres humanos y merecen que se les ayude en cualquier lugar del mundo. Da igual el coste, los recursos son infinitos o ya los quitaremos de otros sitios. Que se aprueben leyes urgentes que permitan a los pobres negritos regresar a su país. La culpa es de Estados Unidos que les hace más rebeldes que Jeannette. La Audiencia es demasiado garantista.

Hay alguna aportación neoimperialista de interés:

Tesis me cago en vuestra puta madre. Llenamos un avión con geos y nos liamos a tiros, quizá mueran los marineros, pero tienen que aprender que con España no se juega, hay veces que es necesario un sacrificio. Navantia está en pérdidas, que se hinchen a hacer fragatas armadas hasta los dientes y se van a enterar estos chulos de mierda. ¡Sahara español!

Y alguna otra de corte más patriota:

Tesis ahora sí que os gusta España. Claro, quitan la enseña nacional para poner la ikurriña en cuanto salen a aguas internacionales, pues que los salve la Ertzaintza. No quieren ni ver al ejército, pero ahora bien que quieren que les saquen las castañas del fuego. Ahora sí que somos solidarios. ¿No os bastabais por vosotros mismos, Rh negativos de mierda? ¿Quién paga esto, los beneficiosos impuestos forales o los de todos los españoles?

Como ven está la cosa fastidiada. Basta con escuchar lugares comunes como que no se puede ceder al chantaje, el Estado de Derecho consiste en respetar las leyes, no descartamos ninguna acción, hay que dejar que la diplomacia haga su trabajo, no se puede negociar con terroristas para pasar al otro lado del espejo y aceptar que ya se ha cedido al chantaje en más ocasiones, que las Leyes son interpretables, que no sabemos qué coño hacer y por eso no descartamos nada y que en realidad hay que definir qué significa terroristas.


Es verdad que hay unas cuantas vidas en peligro, también que ha sido la Audiencia quien ha complicado las cosas trayéndose a los dos piratillas. No lo es menos que el bandido adolescente, por citar a Sender, nunca había visto tanta asistencia sanitaria como la utilizada para decidir si le encendían las velas de la tarta o no. Esos que quieren el cumplimiento íntegro de las penas y su endurecimiento hasta la perpetuidad, piden que el juez mire para otro lado en este caso y devuelva a estos pringaos.

¿Qué hacer, pues? Les damos la pasta, les damos a sus dos chicos, nos traemos a los nuestros e instauramos el eslogan: España, no lo pienses más. Si no les devolvemos a los detenidos y matan a tres marineros, tenemos a tres familias destrozadas, una opinión pública de uñas y a una tripulación menos tres ,retenida con el pensamiento de debimos hacerlo antes. Si hablamos con Francia y con algún otro país con ganas de fuego real, podemos bombardear la costa somalí y cargarnos a piratas, marineros, niños y cabras y saber que a los que queden les importará poco nuestro honor y orgullo vengado y seguirán haciendo lo mismo. Y todo a bastante más de dos millones de euros.

Existe la posibilidad de llegar con una maleta al Consejo General del Poder Judicial y decirles que ahí tienen 3 millones de euros, que hagan lo que les salga de los cojones con los dos prisioneros, y que lo que sobre para ellos. Llamar a los armadores y decirles que pesquen en el Nervión o en la ría de Pontevedra, que la Armada está para los desfiles y no se desplaza y aprovechar el discurso de Navidad del Rey para explicarnos que el mundo es demasiado complejo y hay mucho hijo de puta suelto y que en nuestros dominios cada vez sale menos el sol.

Creo que lo que tenemos que hacer es bajar la cabeza, pagar aunque signifique ceder al chantaje, devolver a los escuálidos negritos, aunque sea saltándonos nuestras maravillosas normas, traernos sin mucho ruido a los pescadores y esperar que tengamos más suerte la próxima vez.

-Eso es de ser un mierda.

Ya, pero es lo que hacemos todos los días ante el patrón, ante la banca, ante la corrupción, ante las extorsiones de los tipos más fuertes, más poderosos. Lo hace usted y lo hago yo ante todos los chulos que nos roban la vida cada día, en la calle, en el mercado, en el curro. Si nos hemos acostumbrado a inclinar la cerviz, ¿por qué no vamos a recomendar a nuestro Gobierno que haga lo propio?

viernes, 6 de noviembre de 2009

La motu propria

Estoy escayolado. Un coche decidió utilizar la vía Aguirre para acceder a su destino en lo universal y se salto una línea continua arrollándonos a mi moto y a mi. Las peripecias son varias, como, que la Policía Local, después de disponer de mi carné un buen rato y considerando que éste tiene un número de datos finito y no es tamaño DIN A3, se les ocurre pararme mientras me alejaba cojeando para subirme a un coche para preguntarme los nombres de pila de mis padres. Menos mal que recordaba que eran Tudor y Duracell, si no, seguro que hubiera terminado detenido.

Anteriormente ese mismo policía había arrancado la moto para subirla a la grúa, algo bastante irregular, y ayudado por el operario del transporte, terminó tirándola de nuevo al suelo. En su defensa alegó que pesaba mucho y que estaba de Dios. En este punto ya supondrán que mi moto no está homologada, tiene cinco ejes y, sin duda, es imposible su manejo. Los que sí llegaron de forma inmediata fueron los del SAMUR, me atendieron y me curaron la herida, lástima que equivocaran la calle, una muy principal de Madrid y que me culparan de no tener latido, porque su aparato estaba bien. Les di las gracias con mi mejor voz de zombie.

Ya en el hospital me preguntaron a la hora de las placas que si llevaba medallas. No es raro teniendo en cuenta que voy con zapatos de serpiente, peluco de oro y abrigo largo de piel de esos que les gustan a los PETA. Descartada la del desembarco de Normandía que está en la casa de empeños, pregunté si contaba la medalla del amor, el lazo Abelín de hoy más que ayer pero menos que mañana. La técnica de rayos me miró como con ganas de romperme más cosas.

El médico que me atendió en urgencias -me refiero al servicio del hospital, no a la serie de televisión- ni me tomó la tensión ni me movió la nuca, de hecho ni me palpó, ni me pidió que me desnudara. Sé que nadie daría un duro por verme en bolas –quizá algún pederasta del sector crítico-, pero qué menos que revisar de visu mi estado. Concluyó que bastaba con un vendaje y una receta.

A los dos días tuve que ir a mi Mutua para lo de la baja. Como era in itínere no basta la Seguridad Social. La zona de consultas tiene puertas automáticas, genial cuando vas con muletas, pero, como ya adivinarán, mi sitio era urgencias –el servicio, de nuevo- y ahí no valen ni prisas ni comodidades, allí hay una puerta de doble hoja manual, completamente inaccesible si uno no va con la cuadrilla –por lo de las muletas- para ayudarle. Sí, se queja todo el mundo, alegan. La colectivización del desastre siempre aminora las soluciones.

Sé que les estoy aburriendo, pero miren estoy con un yeso y sé que la solidaridad siempre empieza por los demás, así que no sean pesados y déjenme continuar. A que les suena la escena de dos personas atendiendo, pero una de ellas no sabe cómo se hace su trabajo y es la otra la que le ayuda –dejando de atender a su fila- llamando a una tercera que opina algo diferente. Bueno, pues todo eso sucedió. El caso es que después de pelearme con una recepcionista que era incapaz de leer dos informes en la que venían todos los datos que me preguntaba y más incapaz de respetar los turnos de atención, una mujer me llama.

Después de varias puertas –el centro debió ser antes un lugar de entrenamiento de ciegos para el combate- una médico eslava me pide los papeles que ya entregué y a continuación se pone a hablar por teléfono en una llamada personal; creo que personal, salvo que mi chiquirrrritín –con voz de el pagtido no pegdona Boguiss- fuera su jefe de servicio.

Esta médica, con premolar ausente, iba con la tripa al aire. Dirán ustedes que la ciencia no está en la vestimenta. Y es cierto, de hecho el médico anterior iba con perfecta corbata y ya ven. Pero parece razonable que cuando vas al médico, el que enseñe el vientre sea el paciente y no el galeno. Como ven, cada día más viejo.

Después de la exploración, decidió que tenía que radiarme un poquito más la pierna y me dejó en un pasillo en calzoncillos –fíjense que ni siquiera eran boxer- y una sabanilla. Me faltaba la pastilla de jabón si hubiera estado en otro sitio y en otro tiempo. Si no lo entienden, pregunten al presidente de Cantabria. Y si lo entienden finjan que no.

En mi espera de niño castigado en el corredor de la suerte –estaba yo sólo-, centenares, miles de enfermeras, auxiliares, celadores celebraban el adviento con alborozo, pero nadie me llevaba a sitio alguno. Una de ellas informó a los demás que iba al baño, esa necesidad de hacer cuaderno de bitácora de los ritmos renales o intestinales que tienen algunos. Y como no quedó claro si era la vejiga o el recto el causante del viaje , alguien preguntó a mis espaldas ¿vas a hacer caca o pis? Como me gusta el suspense no les contaré la respuesta, ni referiré las carcajadas de los sanitarios, ante esta escatología también in itínere, pero uno se siente bien al saber que el hospitalismo de Spitz está erradicado y que uno se encuentra entre colegas, aunque sea en medio de un pasillo, en una silla de ruedas, castigado de cara a la pared esperando que venga la bruja de Blair.