sábado, 8 de agosto de 2009

La niebla postcoital de Cospedal

Cómo me gustan los chicos del PP. Y fíjense que digo del PP, no de derechas. No me gusta la gente de derechas, ni la de izquierdas que no sabe que es de derechas, pero los del PP me molan. Les importa un carajo esos feos asuntos de la ideología y de los valores. Dirán ¡pero si no paran! Alto ahí señores. Una cosa es que metan las palabras en su discurso y otra que les preocupe. En eso se parecen bastante a los señoritos del PSOE fracción-qué-coño-hago-yo-aquí. Pero déjenme que hoy les traiga las gracias del PP. Estando Moragas y Rajoy en la playa y los chicos de las juventudes de vacaciones con los padres, uno creería que el mes de agosto iba a ser inteligentemente aburrido. Esperancita –lo digo en diminutivo para quitarle la Z de Letizia y para mostrar que lo último que puedo perder también es pequeño- se come la boca con Blanco y con Rubalcaba y Gallardón insiste en que se larga ya sea cabizbajo u olímpicamente. Otro ring vacío. Y ahora que Camps ha dejado de lamerse las heridas porque se le infectan, llega el momento majórica con tantas perlas por descubrir en la patria de los yates. Y salen todos en tropel con las escuchas y los espionajes.

Debe ser que la Cospedal está nerviosa por la boda con Ignacio López del Hierro –han puesto un micro en su hocico de tenca cervical y dicen que es su semenarista in vitro- y claro se pone paranoica. ¿Pero qué le pasa al resto? Hasta el aburrido catedrático Montoro ha dicho que tiene que ser el Gobierno el que demuestre que son falsas las denuncias. Confunde la carga de la prueba de su época en Hacienda. Va a ser que tienen que ser ellos los que demuestren lo que dicen. Viene en los libros de abogado-del-estado. Que se lo diga Lady SSS que también los leyó.

Y luego la Botella repite lo mismo, mientras cree que el anillamiento de aves es ponerse un pajarito sobre la sortija que un día Josemari ungió como buen elfo de la Tierra Media.

Consideren que creería si se hubiera desposado con el Príncipe Alberto, otro gran señor de los anillos.

Pero como las penas no vienen solas, llegan los sociatas catalanes y sus colegas barrados –no confundir a con o- de gobierno y aprueban que los farmacéuticos catalanes puedan objetar la dispensación de la píldora postcoital. Lo dice muy clarito en catalán el documento que emite la Generalitat con el Colegio de Farmacéuticos: En el cas que el farmacèutic o la farmacèutica, basant-se en raons de convicció moral, no vulgui dispensar l’AE …

¡Convicción moral! Un tendero de drogas y cepillos de dientes va a interrogar a la chica –no digo el indubitado chica o chico por no ser aplicable, aunque ganas me están dando-, a preguntarle un montón de cosas que no forman parte de su especialización -el despachaje-, para tomar una decisión que puede ser moral. ¿Disponen las farmacias de un lugar adecuado para realizar esas preguntas o se le harán over the counter mientras los demás clientes compran potitos o tiritas? ¿Estamos de verdad convencidos que todos los farmacéuticos son capaces de valorar un Crohn o una porfiria? Pero de lo que sí estoy convencido es de su incapacidad profesional para determinar la capacidad o madurez de la jovencita. ¿Dónde lograron esa habilidad? ¿Quizá lo trata la botánica o la parasitología? Debe ser que como venden de todo, saben de todo.

Y ya con el diagnóstico médico por incomparecencia de enfermedades hepáticas y la evaluación psicológica de madurez y responsabilidad, llega el momentazo teológico que dice: mira nena, si follas, apechuga. Quizá en la Biblia no lo digan con estas palabras, pero en el catecismo del padre Abstete y Sacrificate, mucho más llano, viene a ser más o menos de esa manera.

Por cierto, el documento de 18 páginas viene con bibliografía. Unas citas en inglés y otras autorreferencias en catalán. En castellano no se ha dicho nada sobre el particular. Y eso que los farmacéuticos saben de todo. Qué gran ocasión para otra gran opinión filológica.

Pero ya que no han podido conseguir la pastilla -esto va a parecer Matrix-, no se queden con mal sabor de boca y miren en el Plus una buena peli de miedo, y en este caso también de terror: La niebla, hecha en 2007 y basada en una novela de Stephen King. Aunque no ha tenido enormes críticas, creo que cumple dos papeles relevantes: te asusta bastante y después del respingo te hace pensar. Son menos de dos horas, así que no esperen que les den unos créditos para el doctorado, pero mírenla atendiendo a la psicología de grupos, al contagio social, valórenla en relación a la crisis, a la influencia de la ortodoxia religiosa, al liderazgo y, por último, a la fe y la esperanza. En los hombres, no crean.

O si son gente seria y cabal, prepárense un vino con gaseosa y un quintal de palomitas hechas con aceite de oliva en la sartén y mírenla como una película de miedo. A oscuras. Hasta que les coma el tigre y así se dejan de hostias.

lunes, 3 de agosto de 2009

La injuria humana

Hace pocas lunas hablaba de Dalton Trumbo y de forma indirecta aparece hoy Lillian Hellman, compañera amorosa de Dashiell Hammett, y como Trumbo, implicada en la caza de brujas, negándose a declarar en el infausto comité. Hellman, fallecida en 1984, estrenó hace unos pocos años La calumnia (The children’s hour) en Madrid, de la mano de Méndez-Leite como director de teatro debutante e interpretada por Fiorella Faltoyano y Cristina Higueras. En este caso hablaba de la interpretación de una amistad en clave moral. Poco importa si eran intensas amantes o tenían una simple amistad, una forma desexualizada del sexo, lo crucial era que se pudiera proponer una condena, falsa o no, sobre la decencia ante un hecho íntimo y absolutamente personal. Hellman escribió guiones como La loba y La jauría humana, película que acabo de repasar.

Estoy seguro que todos conocen y recuerdan esa película. Un gamberro casi profesional (Robert Redford) se escapa, en su última tontería, del penal donde estaba recluido y vuelve, huyendo, a su casa tejana. El pueblo es propiedad de un terrateniente y oligarca al que casi todos rinden pleitesía, cuyo hijo se ha liado con la mujer (Jane Fonda) del fugitivo . El casi anterior, se refiere al sheriff (Marlon Brando) que defiende su integridad al principio de la película, rechazando que su mujer (Angie Dickinson) lleve un traje regalado por el magnate para su fiesta de cumpleaños a la que acuden todos los constructores de la zona.

Siendo agudo como soy, me faltaron segundos para pensar en Francisco Camps cuando Marlon, permítanme las confianzas, dice: mi mujer llevará los trajes que yo pueda pagarle. Era el año 1966 y ellas no pleiteaban por pagarse sus propios trajes, era cosa del marido, años bárbaros de incorrección política y menor beligerancia, porque las mujeres han trabajado siempre y seguramente la propia Angie se pagaba muy bien sus vestidos. Camps ha actuado como una solícita esposa de otros tiempos y ha aceptado regalos. Lo llaman cohecho impropio. Existe el cohecho sin apellidos que es cuando se hace además algo por la parte regalante. Es cuestión de pruebas y de fe en la virgen. En cualquier caso es algo irregular como el mismo participio, que de no serlo sería cohacido, pero en la gramática va la penitencia. En estos días, hoy quizá, se verá si se le juzga por llevar trajes sin desembolso. Dicen que los jueces son sus amigos. Veremos cuán grande es el fondo de armario de Camps.

Y la pprensa –no es un error mecanográfico- resalta que es casi un delito piadoso, que se subsana con 2500 euros, un problemilla que debiera salir del Código Penal pidió la alcaldesa Rita con su bolso de Louis Butrón –tampoco es un error- al brazo. Y quizá se quede en nada. Pero a mi me gustaría proponer que para los cargos que se benefician de ser juzgados por el Supremo y requerir suplicatorios y otras mandangas, una vez que se han concedido y son juzgados y, eventualmente condenados, debieran cumplir las penas en un grado superior. Te protejo de la inquina en consideración a tu cargo, pero si eres culpable la has cagado traduzco libremente de un viejo adagio en latín. Porque no es lo mismo que un ratero se encarame a tu ventana con riesgo de su vida para robarte, que te haya pedido prestada la cuerda y la ganzúa para entrar. Si se busca inmunidad se les debe recompensar con agravamiento. Es lo justo ¿no?

Y es verdad que aceptar unos trajes es pelín cutre habiendo yates y pelucos de oro, dice Rajoy que nadie se pringa por unos trajes, y todos sabemos que nadie regala miles de euros si no es a cambio de algo. Pero por algo se empieza, algo así como evitar tocar la nalga de la secretaria y conformarse con reposar la mano sobre la rodilla en actitud de disimulo ¡pero si es una rodilla! dicen ¡Cómo si los pervertidos no supiésemos el poder de la parábola!

Pero en La jauría humana, la cosa no termina en presentes o dádivas. Es una cuestión de tolerancia. Los sábados en el pueblo parecen organizados por Orange Market con el Bigotes a la cabeza oficiando la ceremonia. Los corifeos deciden lo que es adecuado y lo que no, asumen un papel parapolicial, de acoso racial o de persecución del fugitivo, en un pueblo en el que asisten a fiestas con pistolas y revólveres al cinto y se emborrachan sin control. ¿Les suena el sheriff de Coslada, saben de los tejemanejes de Granados en la Comunidad de Madrid? Así, cuando el cacique lo requiere los serviles segundones absorben el uso de la violencia, se convierten en Estado, interrogan, torturan y deciden qué hacer. Mientras los ciudadanos ven, receptivos e impasibles, como el sheriff es vapuleado por intentar defender la ley, no se enfrentan a esos matones de nuevo cuño, aceptando con su silencio el nuevo statu quo. Es más, participan en la razia con bengalas, bailes y traca final. Y esto no queda lejos, por más que se situara en la Texas de hace cuarenta años. Esa pasividad ciudadana contrasta con la lectura plebiscitaria de unas elecciones, un resultado real que respalda las tropelías, que mira hacia la nada y que sólo en Madrid alberga discrepancias porque se espía también a los propios. ¿Cómo pudieron? me pregunto, ¿cómo les votaron, les dieron una nueva mayoría, confiaron en ellos por un nuevo periodo? Y grito ¿tan malos son los otros, tan corruptos, tan incapaces, que ante lo que todos sabemos, esos ciudadanos consienten? ¿Es posible que viendo los canales autonómicos tan bochornosos nadie sienta la necesidad de hacer algo, con las privatizaciones salvajes de la sanidad, del agua, con las regalías en educación para amigos, para sectas, la aprobación de antinormas para el tabaco o la educación para la ciudadanía, o el filibusterismo para el nombramiento de senadores?

¿Qué pasa? ¿Lo podemos llamar adulterio social? ¿Desdén moral? ¿Hastío escrotal?

En La jauría humana el sheriff salva del tiroteo al ladronzuelo y le lleva a la cárcel, pero es acribillado por uno de los segundones protegidos en la misma puerta de la comisaría. Los demás miran. Al final el sheriff, la ley, abandona la ciudad.

¿Dónde iremos nosotros?

domingo, 2 de agosto de 2009

Estío digital

¡Uff, qué desastres se han juntado! Nada grande, no crean. Un disco duro roto, una información perdida, una reparación en garantía, una restauración de la información, ¿estará toda?, un volver a colocar las contraseñas, a recomponer favoritos, ya saben, esas cosas que hay que hacer para que la vida nos sea más fácil y no quedarnos completely unplugged. Un descalabro y toneladas de tiempo perdido.

Si a esta pequeña hecatombe le añadimos estos días de calderilla de trabajo en la que nadie aparece dispuesto a casi nada, la indisposición mecánica de las herramientas que te ayudan a la locomoción –agg! ya hablo como el pelma- y este calor plúmbeo, pues no ha habido forma de sentarme a escribir nada. Dirán que para eso está la escritura manuscrita , pero miren, una vez que aborrecí el bolígrafo, sólo escribo con pluma estilográfica, a ser posible sin cartuchos, que los carga el diablo, o portaminas de 0,5, máximo 0,7, con dureza 2B y en modo alguno me rebajaré a hacerlo con esas piezas de tinta de gel, los rollers, que se deslizan más que la Pajín haciendo declaraciones. Sé que podría hacerlo, dada mi cualidad rupestre, con los mismísimos dedos, pero amigos y amigas, no sé si se merecen ustedes que desgrane mi cuidada caligrafía pa’ na’ como diría Paquirrín.

Y no es que no hayan pasado cosas, empezando por esos grandísimos hijos de peta que siguen creyendo que menos tricornios les harán libres, o la situación económica tan soliviantada y con pocos luceros a lo lejos o las componendas del PP esperando que todo siga igual, para que todo cambie, estrategia basada en las lecturas apresuradas de Lampedusa hechas por Rajoy mientras veía el Tour, esperando, como Armstrong de Contador, que descalifiquen a Zapatero en un control-encuesta.

Pero, miren, tengo los dedos entumecidos de tanto ocio digital, que lo único que he hecho es darle al play de todos los aparatos que tienen esa flecha señalando a la derecha, como si fuera premonitorio de lo que va a ocurrir.

Así que les contaré que me he visto Náufragos de los Andes de Arijón que cuenta la historia de aquellos que cayeron en los Andes con su avión y sobrevivieron más de dos meses gracias al apoyo pasivo de sus congéneres muertos. Sé que lo recuerdan perfectamente. No es la peliculera Viven de hace ya unos años; es el relato cinematográfico de los supervivientes, amigos del director, tras 35 años de su ocurrencia. Si se la recomiendo no es tanto por su valor documental, que lo tiene, sino para que valoren las explicaciones que dan aquellos que las pasaron tan putas como posiblemente sea difícil de experimentar. Explicaciones de sus intenciones, de sus sentimientos, detalles ultraelaborados por la memoria, por la maldita disonancia cognitiva, por las expectativas de los otros, las propias, por la religión y la fe que surge para explicar qué mierda de dios les desproveyó de hermanos, madres, esposas, que les metió a los pocos días un alud en la covacha del fuselaje para matar a más personas, demostrando la fuerza de la naturaleza inexplicable. El director los reúne para recrear la epopeya, mientras se la explican a sus hijos, apoyándose en imágenes de ficción. Esos hombres jamás podrán volver a ser otra cosa que supervivientes por la maldición de Heisenberg y han reconstruido sus vidas futuras en función de un pasado atroz que les dejó sin argumentos sociales, sin soporte individual para sus actos, pasados y futuros, eternos.

Si no quieren castigarse el magín pueden verse una película razonablemente fascista en sus modos: Shooter: el tirador basada en un premio Pulitzer y que por el fragor de sus escenas impedirá que se queden dormidos durante la siesta. La historia es absolutamente alocada, al más puro estilo americano de las películas americanas para descerebrados americanos, pero que destila todo el sentir paranoico contra los gobiernos y el Estado y la exaltación de la patria y de la indulgencia al individuo cuando opera contra organizaciones secretas. Y ahí ya empieza a parecerse más a los españoles amaestrados. Pero sí hay momentos para la historia de la ciencia, de la que los consejeros de Sanidad y los colegios de enfermería deberían aprender, como el prepararse un suero salino con una botellita de agua y sal común con una gomita en un supermercado o el valor de la vocación para realizar intervenciones quirúrgicas en el dormitorio sin necesidad de camillas afeando los pasillos. Si el esperpento del caso Gürtel no les ha parecido suficiente dense una vuelta por esta película. Hasta una lectura nacionalista tiene. De obligada visión para Güemes-porque-yo-lo-valgo y Lamela proparoxítono.

Tras acabar Anatomía de un instante de Cercas me adentré en El club de los pirómanos de Brock Clarke. La primera, lo saben bien, trata del 23F, así que poco puedo decir que no sepan. Quizá algo reiterativa, posiblemente de forma deliberada, aunque se hubiera agradecido un poco más de contención didáctica. Para los no estudiosos seguro que hay cosas nuevas y detalles memorables y para todos un trozo de historia novelado, imprescindible por lo cercano.

Y la segunda es la historia de un tipo que inadvertidamente quema la casa museo de Emily Dickinson, con la mala suerte de pillar allí a un matrimonio de profesores fornicando en la cama de la escritora. Tras diez años en la cárcel, rehace su vida en una bonita urbanización, hasta que otras casas museo de escritores empiezan a arder. Está bien escrita, es entretenida y no abruma con la extensión. ¿Alguien da más para este verano?

sábado, 25 de julio de 2009

Técnicas de interrupción asistida del aborto

Ya lo sabrán ustedes, la comisión de Estudios e Informes del CGPJ, formada por dos del PP, por dos del PSOE y una del PNV, rechazó, a primeros de julio, el informe que hizo Fernández-Carnicero de los Populares, sobre el anteproyecto de la ley del aborto que éste consideraba inconstitucional. Por ello le encargaron otro informe a Margarita Uría del PNV.

Este último informe, el de Uría, se aprobó el 15 de julio en comisión, pero faltaba la aprobación del pleno del día 23. El pleno está compuesto por nueve del PSOE, nueve del PP, uno del PNV y otro de CiU.

Es también sabido que el informe no es vinculante, por lo que dirán ustedes que a qué demonios viene tardar tanto para hacer algo que no obliga. Yo también lo digo. Es como preguntar ¿tu que pedirías si te quedaras a comer? Pero no te sientes, que ya te vas. ¿Curioso, verdad? El antiguo CGPJ incluso hacía informes no solicitados. Eran tiempos de Aznar cuando se les nombró.

Así las cosas les recuerdo que el presidente del CGPJ y del Supremo, Carlos Dívar, es un meapilas importante, importante por cargo y por meapilas, así que se va a pegar a banda de los conservadores dejando en el alero la cuestión en manos del vocal de CiU, Ramón Camp.

Se volverán a preguntar por qué Zapatero, después de tantos años con un Consejo tan ultramontano como el de Hernando alias el Sevillanas, nombra a un confeso conservador, presidente de un órgano que en algún momento tendrá opinión sobre asuntos legales o determinará algunas decisiones de mucho alcance. Yo también me lo pregunto.

Si Zapatero no nos hubiera fallado y hubiera nombrado a alguno de los vocales progresistas presidente del CGPJ, la aritmética hubiera funcionado y esto que les cuento no hubiera existido, matando ustedes dos pájaros de un tiro, ahorrarse el rollo que les estoy contando y disponer de una ley que elimine la chapuza despenalizadora de la anterior.

Pues no. Zapatero nombró a Dívar, lo recordarán, aquel que al día siguiente de su nombramiento se hincó de hinojos ante Rouco el día que fue a dar gracias a Dios, por haber hecho tan simple al presidente del Gobierno.

En buena ley y siguiendo el refranero de es de buen nacido ser agradecido, Dívar debería de haber votado a favor de la ley, pero Dívar no es tan mentecato como su mentor y votó en conciencia, esto es, en contra de la ley de plazos del aborto. Ya estaba anunciado.

No sé cómo no se han dado cuenta que nos sobra el Constitucional. Si los miembros del CGPJ ya dicen y publican lo que es constitucional y lo que no, nos podríamos ahorrar a esos pesados que van a emitir sentencia sobre el Estatut cuando Cataluña sea ya independiente y Gibraltar español.

Porque lo de menos es el detalle. Lo importante es el alineamiento, la dicotomía bipartidista con la que juegan PP y PSOE sin importarles un pimiento la esencia de las cosas, como santificar de por vida lo que un Tribunal Constitucional dijo sobre el nasciturus. Porque digo yo que las cosas podrán cambiar ¿verdad? Otros tiempos, otras personas, otros hábitos. ¿O alguien cree que los a punto de nacer franceses o los alemanes o los ingleses, son menos de verdad que los nuestros, ? En su momento se aprobó una ley que defendía unos derechos civiles sin atacar a algunas ideas pero incordiando otras, además de ir contra la más elemental lógica y las prácticas de los países del entorno y se prefabricó un bodrio de opinión constitucional de derechos del nasciturus para contentar a algunos y no soliviantar a todos. Pero al cabo del tiempo llega el momento de hacer las cosas bien, de disponer de una ley de plazos y que la interrupción deje de ser delito y no esa chapucilla de la despenalización de algunos supuestos y es entonces cuando chocamos con esos padres que ignoran casi todo de sus hijos, que pasan de su absentismo escolar, del consumo de drogas y alcohol, de sus amistades y quieren que no les molesten dejándoles la play, internet o la televisión encendidos, hasta que de pronto exigen tener conocimiento acerca del aborto de sus vástagos.

Pero claro, eso es mentira. Los que protestan creen que con Ciudadanía en inglés y llevándoles a misa de la mano los domingos sí conocen a sus hijos. Protestan los que quieren eliminar ese derecho de otros. Porque esos que reclaman que la edad penal baje aún más, quieren que los mismos individuos sean imputables por su conocimiento y discernimiento en caso de violación, pero imbéciles, inconscientes, casi nulos, en caso de embarazo, quieren saber lo que pasa ahí fuera en su particular Expediente X para los demás. Y todos son los mismos chicos, pónganles los epítetos que quieran, pero son los mismos adolescentes de trece, catorce o quince años. Los que violan, los que se embarazan, los que triunfarán. La vida misma.

Por supuesto que quisiera saber lo que pasa en la cabeza de mi hija, en su vida, en sus proyectos, sus amigos; como a ustedes, si la vida les ha castigado con la bendición de los hijos o premiado con su maldición, que de todo hay. Claro que sí. Pero una cosa es nuestro deseo como padres y otra el deseo de ellos como individuos y el equilibrio de las leyes. Quiero que mi hija lleve una web cam en la frente, un GPS en el bolso, quiero que sus amigos no beban, que sean trabajadores y estudiosos, por supuesto responsables, quiero que avise si va a llegar tarde y que apruebe las oposiciones a Registrador de la Propiedad a la primera. Vamos que sea como Pancho el perro de la Primitiva y además pronuncie bien los participios. Pero como dicen ellos, va a ser que no. Hará lo que le dé la gana, más o menos como hice yo, y se equivocará como hice yo, que es una buena forma de aprender.

Pero volvamos a nuestros supercicutas de los jueces. Por primera vez el CGPJ no ha podido emitir opinión. Y Dívar ha comentado a sus próximos que se ha sumado a los conservadores por razones religiosas y convicciones personales. Si hubiera intereses por unas fincas, por tomar partido por un familiar, sería un escándalo. Pero las creencias religiosas determinan su posición ante la ley y no pasa casi nada. Y no deja de ser un apriorismo, una postura preventiva. Planteémonos que fuera Testigo de Jehova y que por razones de su credo impulsara impedimentos contra las transfusiones sanguíneas por ejemplo o que profesara alguna otra religión y estuviera a favor de la poligamia y quizás de su despenalización. Cuando votamos al PP o al PSOE o a cualesquiera otros partidos, en parte lo hicimos para que esas fuerzas lograran la implantación de un programa, para cambiar los presupuestos de defensa, para aumentar el gasto en educación o para bajarse las pelis gratis como en las últimas Europeas pedía el Partido Pirata. A mi nadie me explicó que una ley que impulsara el Gobierno y que contara con respaldo parlamentario, y por ende mi respaldo alícuota, un grupo que yo no he escogido crearía un estado de opinión, traicionaría su nombramiento o pondría su fe por delante de la voluntad de las personas que indirectamente le han llevado ahí. Ni me lo han dicho ni es de justicia que exista y actúe. Es una organización gremial, partidista, corporativa, enormemente ideologizada, que muestra cuando quiere el gran poder que tiene, pero que no me representan. Actúan cuasijurisdiccionalmente pero no suponen en realidad el auténtico poder judicial, el poder sancionador e interpretativo de las normas que nos hemos dado para nuestra convivencia en sociedad.

¡Cuantas cosas hay que cambiar en España! Descansen estas vacaciones de verano que ya empiezan a despuntar. Tienen una enorme tarea a su regreso.

martes, 21 de julio de 2009

Estado embarazoso

Casi todo está escrito, y digo casi todo, porque acabo de empezar el folio en blanco y no es cuestión de deprimirme desde el principio. Mohíno o no, la verdad es que todo está ya escrito ¡lo que pasa es que no leemos! ¿A que parece el vozarrón admonitorio del pelma? Debe ser mi conciencia interior, que las conciencias titulares también tenemos de eso.

El caso es que, aprovechando los días de asueto, he tenido a bien leer algunas cosillas sobre teoría política. Sé que suena pedantón, pero si he cambiado un bonito moreno por este bronceado blanco nuclear, no me toquen encima las narices.

En los 70 se mantenía que el Estado estaba sobrecargado por el aumento de las demandas sociales que se dirigían contra él y la dificultad de darles satisfacción. Ello provocaba crisis de gobernabilidad. El problema básico para no aburrirles es que los múltiples intereses obstaculizan la decisión colectiva única. Dice el manual: esa agregación de intereses sólo sería posible por imposición dictatorial.

¡Ay, las palabras! Imposición, dictatorial. La bicha.

Como no sólo de manuales vive el hombre, por la noche con un gin tonic en la mano, me veo El ala oeste de la Casa Blanca en DVD que me/se ha regalado el pelma. En uno de los capítulos los sindicatos de transportes y la patronal tienen un problema de mil demonios y las conversaciones se están alargando eternamente a pesar de que se celebran en la misma Casa Blanca y están aupadas por los intermediarios del Gobierno. En una de estas, entra el presidente de los EE. UU. y les dice más o menos: estoy harto de ustedes, no tienen ni puñetera idea de lo que están diciendo. Voy a hacer uso de mi poder ejecutivo y nacionalizar el sector de los transportes. Si, ya sé que protestarán, pero me arriesgaré a lo que digan los jueces. Y con respecto a los sindicatos pediré al Congreso que me permita dirigirme a los camioneros para explicarles unas cuantas cosas. Tienen media hora para llegar a un acuerdo.

Si no usas el poder ¿para qué lo quieres? Ceder ante la patronal, ante los sindicatos, ante las asociaciones, ante los ayuntamientos, ante las autonomías, ante la prensa es una forma de debilitar el Estado, que, no olviden, es la última razón de los neoliberales.

Y a los liberales el Estado les sobra, como les sobró la regulación de los productos financieros, como nos juraron que el mercado nos haría libres o ¿era liebres? ¡pies para qué os quiero! Al final queda un Estado borroso siguiendo esta lógica difusa, complejo a más no poder, de forma que, exceptuando al Fraga guineano, lo más que nos cabe en la cabeza es una pedanía bilingüe, de ahí el triunfo de los nacionalismos y de las políticas globalizadoras; hagamos que el Estado se pierda en internacionalismos, en asuntos planetarios y dejemos que los gobiernos locales se hagan cargo con políticas electoralistas pequeñoburguesas.

Nada que ver con esta jibarización del Estado, tiene el asunto del error del Gregorio Marañón con las sondas, salvo la falta de criterio que existe en este país para tratar cualquier cosa. No hay más que ver las bobadas arropadas de trascendencia notarial que dijo el presidente de los enfermeros y las acusaciones que lanzó contra el gerente del Hospital o las manifestaciones de sus compañeros. Pero sandeces dijeron también los sindicatos, las cartas del director firmadas por superexpertos –hoy mismo dicen que lo que ha pasado es por ser mujer y enfermera-, los comentarios de tertulianos, como si el elemento error hubiera desaparecido de cualquier análisis, como si la equivocación anulara la pericia.

Creen que con los colores de los conectores, con la separación de entradas el error no será posible nunca más, e ignoran los dramas asintóticos que seguirán ocurriendo. Creen que es un problema de especialización, de control de la supervisora, de movilidad ¿hay algo que evite que el mejor profesional duerma mal esa noche, tome alguna medicación que debilite el seso, que haya recibido una citación judicial de su cónyuge, o que, simplemente, crea que tiene la buena vía, que jure que la tiene en su mano, que es la correcta, la del buen color, la que sale por el agujero adecuado y todas esas percepciones sean incorrectas, una decisión simple entre el centenar diario que toma, los millares mensuales? ¿cuántas al año de los muchos de profesión, sin equivocar el color, ni la entrada, ni la dosis, hasta que un día, zas, y cuesta una vida? Y ese profesional sigue siendo el mismo, ahora hundido, pero solamente los enfermeros cometen esos errores, solamente el piloto Hamilton tocó el mal botón que le costó un Mundial ¿le faltaba especialización? ¿fue culpa de su supervisor? ¿Qué le pasó hace dos días a la madre que creyó haber dejado a su hija en la guardería como cada mañana, mientras la niña quedaba al sol en el asiento trasero del vehiculo, muriendo atrozmente? ¿qué formación hubiera necesitado el padre que metió inadvertidamente a su recién nacido con la canastilla en el maletero olvidándole con igual dramático resultado?

¿Puede haber alguien, no necesariamente un comandante, que mande a parar? ¿Qué mierda de país tenemos que hay que aguantar una manifestación de apoyo a la enfermera y en contra del gerente por comunicarlo? Nadie pide que se la empale, todos podemos entender el error, pero lo cometió ella y poco tuvieron que ver las condiciones circunstanciales salvo la maldita mala suerte. Solo queda la punición elemental -esto no puede ser jauja- y esperar que rehaga su vida y su profesión en otro sitio. No es una vándala, no es una desaprensiva, simplemente se equivocó en una profesión que los errores, en ocasiones, matan personas. Pero no hagamos de ella un símbolo como de la secretaria del juzgado que, haciéndolo rematadamente mal, pedía prácticamente una indemnización o un galardón por su conducta incorrecta, porque si el error es una consecuencia indeseada de la actuación, el acertar no puede recibir similar consideración por muy igualitario que se sea. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Ya que nos hemos convertido en unos ciudadanos sin Estado, cuando se nos dice que lo normal es que te regalen bienes de miles de euros mientras alaban la democracia, cuando amenazan con tribunales con gesto simple, cuando el problema está en que algo real se sepa indebidamente en lugar de condenar esas conductas peridelictivas, cuando nuestros conciudadanos piden simultáneamente clemencia para los errores con resultado de muerte y agravantes para los menores violadores, cuando los poderosos siempre terminan con sus delitos prescritos, ¿podemos mantener cierta dignidad y criterio y ser capaces de merecer algún respeto intelectual? ¿Podemos decir basta? Por el qué dirán más que nada.

sábado, 18 de julio de 2009

Contribuciones seminales

Si suelen ir a la peluquería, estarán al tanto que uno de los misterios de Fátima, la paternidad del niño Borja Thyssen, se descubrió hace algún tiempo, más que nada se confirmó porque ya se sabía. He de decir que a pesar de los plis que me hago ignoro quién es el tal Manolo Segura. Genes muy buenos no soltó en la coyunda visto el aspecto del niño Borja, pero eso es harina de otro costal (lo de Ricardal vendrá después)

El caso es que la madre Tita, o la tía Mamá, lo confirmó y nosotros, a pesar del currículo promiscuo de Chita Cervera, lo damos por bueno. Lo normal. Pero cuando el niño Borja llega a la edad reproductiva y se lo monta con una tal Blanca Cuesta, mollar donde las haya, y el bichito prende, la madre se pone en plan CSI y no para de pedir pruebas de ADN. Como ustedes son pobres de solemnidad, ignoran que cuando hay alguna cosilla que dejar, es importante saber que existen lazos de sangre y la señora Cervera quería confirmarlo. Digamos que hasta ahí, medio normal. Pero mamá Cervera se quiere hacer con un poquito más de descendencia para que a Blanca la cuesta sea de enero, y se encarga unas gemelitas en los States. Las niñas nacieron mediante una gestación subrogada, algo así como un embarazo subprime que permiten los americanos para expandirse por el mundo. Pero el asunto surge cuando parece ser que el esperma utilizado con las hermanastras estuvo donado por el mismo niño Borja. Cada vez menos normal.

Como mi pelo es de buena calidad y voy frecuentemente, no me pude quedar en la pelu a averiguar si los óvulos eran también de Tita, lo que significaría que esta familia, a pesar de ignorar quién es Sófocles, plagian la tragedia griega a lo bestia y en carne viva.

Pero viendo la cara del niño Borja ¿quién en su sano juicio le pide que sea donante? Suena a versión española de El Cazador y la ruleta rusa. Semen de niño Borja, de Paquirrín, un poco de Moragas y a girar el tambor de la probeta cargada por el diablo. Espeluznante.

En este punto mi peluquero, muy amablemente, me invita a irme y a soltar las revistas de una vez; solo me queda suponer los cruces de intereses, legítimas y proindivisos que hacen que una madre pida prestado semen del hijo.

Claro que pensándolo bien a lo mejor es que Tita Cervera tiene una regla sobrevenida y eso lo explica todo. Un psiquiatra convocado por el PP para un asunto de drogas ha explicado que “… cuando la mujer tiene el periodo, se produce una desregulación anómala en la que la mujer se pone serotoninérgica y en esos momentos se producen trastornos gravísimos de la terquedad y de la inoportunidad.” Menudo follón se ha organizado por explicar esto vinculado a que “la violencia del macho es terrible porque es violencia de agresividad y es física, pero la violencia de la mujer es relacional, es de relación con el otro.” Este PP suele tener unos asesores científicos de opereta. Recordarán al experto que curaba la homosexualidad o al primo climático de Rajoy. ¿Para cuando el profesor Bacterio?

Pero para no seguir con el PP, permítanme que les cuente un detallito del PNV. Víctor Bravo fue 13 años director de Hacienda de la Diputación de Guipuzcoa y luego senador del PNV y concedió a una empresa catalana un estatus fiscal que no correspondía, perjudicando a la Hacienda estatal. Curiosamente se había hecho accionista unos meses antes junto con otro alto cargo de la Diputación guipuchi. Glass Costa Este Salou, SL, la empresa con evidente nombre vasco, se radicó fiscalmente en la vivienda de Bravo y su mujer, que a la sazón era presidenta del Tribunal Económico Administrativo, el órgano que aclara los líos entre ciudadanos y la Hacienda foral. Imagínensela con regla. Bueno, pues el tal Bravo tiene un hermano responsable de la delegación de Hacienda en Irún, que durante años dejó de ingresar las deudas fiscales de los contribuyentes por un monto de 8 millones de euros. ¡Bravo por la familia!

Por lo visto todo el mundo sabía de los conductos para resolver los problemas tributarios, pero callaban o miraban a otro sitio. Todo ello tiene detrás, dejando a un lado el inmenso morro de los hermanos Bravo, la llamada doctrina del patriotismo fiscal, que los eternos mandatos del PNV han asentado desde los ’80, dando lugar a figuras tributarias especiales que permitían paraísos fiscales en el interior, bajo la excusa de que el terrorismo desincentivaba la inversión extranjera.

Puede parecer que uno empieza a fer país por extraños vericuetos, a costa de los demás españoles, digámoslo claro, y termina construyendo su propio nido o el de sus amigos. Esa parece que es la trampa coartada que sostiene Bárcenas, que en un momento permitió trampas para financiar al partido, para hacer la vista gorda en la boda de Anita Aznar y los gastos suntuarios que conllevó, y con la excusa falsa de hacer un país mejor, se compró un chalé en Baqueira, otro en Marbella y decidió vivir en el barrio de Salamanca de Madrid y escalar por medio mundo. Ahora amenaza con nueve cajas de documentos y Rajoy calla. Calla por Bárcenas y calla por Camps y Costa, mientras Pedro José Ramírez se permite dar por cierto el favor de Chaves a su hija y lo compara al encausado Camps. Uno en el banquillo y el otro con querella retirada del PP son la misma cosa para el director de El Mundo. Y no se detiene aquí, para disfraces Ramírez son asuntos que deben quedar limitados a la esfera personal. Y no es sólo cuestión de mencionar el tutú en casa del ahorcado, es que no puede ser igual que a la becaria la pillen bebiendo en el porrón de Clinton, que a un presidente autonómico le listen trajes y zapatos que no paga. A todos, incluso a Hillary le debió resultar irrelevante si las felaciones fueron tres o trescientas, si hubo coito o lucha grecorromana, porque la clave era el adulterio y, por esas cosas de los americanos, la mentira posterior sobre una conducta no delictiva, todo quedó ahí, en me comí al águila imperial para mi solaz pudo decir la Lewinsky y otra becaria al coleto pudo decir Clinton; fin de la transacción.

Pero lo de Camps no es igual, que la lista se haya cerrado en no sé cuantos trajes y zapatos no significa que no hubiera habido más de otras tiendas, de otros amigos, de otros sinvergüenzas; ya lo dice Rajoy nadie se pringa por cuatro o cinco mil euros, así que, o lo normal es que los amigos te regalen trajes y zapatos como amantes agradecidos -¡amigo, gracias, que buen trabajo me has hecho!- o es que esos trajes eran la especie con la que se pagaban determinados favores, y para ello basta con revisar la facturación de la empresa de El Bigotes, su evolución y sus clientes, basta con ver los presupuestos aprobados sin superar la línea de decencia de los 12.000 euros, esa línea con más obligaciones formales pero igualmente franqueable, como cualquier comensal de mesa de adjudicación sabe.

Así que no puede tolerarse que salga Cospedal, tan terca y tan inoportuna como si la metrorragia manchega fuera eterna, sonriendo con que la pena de Camps como mucho sería de un par de miles de euros -que ya me parece bastante cuando cazar con la licencia caducada les parecía de paredón- es que debería espolearse a la policía judicial, a los fiscales, a implicar a interventores que toleraron el despiece presupuestario, a investigar a secretarias, a jefes de departamento, a todo quisque funcionarial a que expliquen los procedimientos de adjudicación, la urgencia del no concurso, la bondad sublime de las ofertas más caras, porque esto de Camps no es un simple asunto de un curita que se queda con los recortes de las hostias en la sacristía, es una práctica habitual entre los altos cargos que van por la vida, durante los años de mandato, por la patilla. No es que aparquen en la puerta, que tengan palco, que el gratis total sea la norma, es que encima crean que lo merecen y después de años de esa extraña asunción, creen que se lo debemos. En algún momento hay que decirles que no estamos en deuda con ellos.

Es el auténtico suplicatorio de los ciudadanos a los jueces. Por favor, ¡háganselo saber!

jueves, 9 de julio de 2009

El Priligy de todas las salsas

El pelma me ha tenido subyugado algunas semanas. Mis seguidores habrán advertido que lejos de este estilo fresco y liviano que me adorna, las últimas entradas han sido militantemente coñazos. Tu estudia, era la excusa para ponerse al teclado de mi portátil y hablar en mi nombre. Pero los exámenes acabaron y hasta septiembre no hay nada que hacer, así que retomo mi blog aprovechando unos días de asueto.

Dicen las sufridas mujeres, que si el hombre fuera el que tuviera que parir ya se habría inventado algo para que no doliera. Las más concienciadas dicen que se habría acabado la humanidad. La eyaculación precoz se considera un problema masculino y, a mis ojos, es claramente femenino. Sé que suena egoísta pero qué quieren, que cada palo –con perdón- que aguante su vela. Durante mucho tiempo la definición de eyaculación precoz aludía a la incapacidad de aguantar el tipo hasta la satisfacción de la mujer. Si te ibas sin que tu pareja llegara al orgasmo eras un precoz, de forma que todos los amantes de frígidas contumaces lo eran. Era esa forma de definir la capacitación en términos de eficacia. Los termómetros eran pésimos medidores de presión y los barómetros eran incapaces para estimar la velocidad del tocino. Pues los malhadados con una compañera lenta eran precoces. Es verdad que hay veces que la cosa va demasiado rápida y te vas mientras aparcas el coche, pero no deja de ser un homenaje a la mujer. Al menos es lo que yo digo. Es un tributo cariño o cari si no ha pasado de la ESO, suelo afirmar rotundo. Pero también es verdad que a veces son ellas las que te dicen a ver si acabas de una vez con esa voz de receptáculo que ponen algunas, esas que ya no te quieren. Así que no hay forma de saber a qué atenerse.

Dicen los psicólogos, al menos los psicólogos que tenían un seiscientos en tiempos bárbaros, que la eyaculación precoz es producto de prácticas perversas en las que el sexo tenía que ser rápido. Nuestro perro, Calaf, ha mejorado el lema del barón de Coubertin, más rápido, más alto, más fuerte, más cota. Pero proclamas veterinarias aparte, en ese lema olímpico ya se pretende cierta superación de marcas. Así que no de todo tiene la culpa el hombre. Aunque el otro día Soraya, la cantante rubia incapaz de quedar la última en Eurovisión, pidió perdón por no ser homosexual -lo hizo en Chueca a causa del buen rollismo que nos invade- y la Pajín volvió por sus fueros, a exhortar a las masas con la reiterativa duplicación de géneros llegando al incongruente nosotros y nosotras -¿qué hará cuando no se pueda ocultar tras el plural? ¿dirá yo macho y yo hembra como si se refiriese a un lince episcopaliano?- culpar al hombre está de moda. Es tendencia. Al tiempo. Así las cosas las definiciones exculpan y culpan ideológicamente en lugar de definir límites, poner cotas aunque sean circunstanciales o dinámicas. Las definiciones no pretenden explicar mejor lo definido, sino explicar algo del definidor. Que le den al objeto habiendo sujeto, dicho en estilo poligonero, que aprovecha éste para ofrecer lo mejor de sí mismo. Así la definición de vida, de muerte, de principios inmutables, o de moralidad se atiene a las necesidades del hablante para explicar su ideología haciendo del concepto definido un bonito lecho de Procrusto. La vida empieza a los tres meses, la muerte digna llega cuando el cura ya no puede aguantar más y los principios ya no son unos porque son trinos.

Dice el chiste que uno que se autoacusaba de eyaculador precoz; sí, confirmaba, a los 8 años ya echaba unos polvos de la hostia. Pero no parece que los tiros vayan por ahí. Dicen que una buena definición es la incapacidad para conseguir un control voluntario de la eyaculación tras alcanzar un alto nivel de excitación sexual en presencia de ansiedad notoria. A mi me parece una birria. Si se te aparece Megan Fox en el cuarto no creo que mi control voluntario dé mucho de sí. Quedaría como un cochero excitado y notoriamente ansioso. Pero imagínense que voy a hacer pis en medio de la noche y me aparece esa pitón de Alicante, la Nessy de Benidorm que emerge por los retretes, y narcisísticamente uno cree que es la propia sombra proyectada en el inodoro, el reflejo del deseo, de la envidia de pene que los freudianos atribuyeron a la mujer y que todos sabemos que es nuestro oculto afán. Tenerla enorme, inagotable y más dura que la cara de Camps, a ese que solo le faltan dos escaloncitos. Ignoramos si son los de la escalera de Jacobs o son los del cadalso.

Ahora llega el Priligy (dapoxetina) para solucionarnos la vida. Hay que tomarlo una hora antes por lo visto. Más o menos como la Viagra. Así que quedas con una chica a cenar y hace nada, unos veinte años, te bastaba una ducha, golpe de roll-on en las oquedades braquiales, cachetazos de aftershave y a triunfar. Ahora te tomas el omeprazol porque el vino te da ardor, las estatinas para el colesterol rebelde, como ves mal, algún ibuprofeno para el último golpe que te has dado y preparas la pastilla azul y esta nueva en el pastillero tipo camafeo que utilizaba tu madre y que te da ese estilo de metrosexual tardío que tanto gusta. Así que salir se pone por un pico. Los hoteles dominicanos de All inclusive ya advierten: All inclusive menos farmacopea. Y es que Punta Cana se llena de pensionistas por tan atractivo nombre. Pensaron en tiempos lo de llamarla Lanza Experta pero quedaba superporno y desistieron.


Pero ustedes no lo hagan y tómense conmigo un poquito de Priligy, o póngale ídem a San Pancracio que esto de la retención en la faena también es una lotería y disfruten de la noche. Y si no hay suerte amatoria piensen en conquistar la isla de Priligy, monumento a la impotencia exuberante que nuestro prócer nunca dimisionario glosó a mayor gloria de Josemari, tomando como rehenes una cabra y un ramillete de jara. Y duérmanse rendidos con la proeza onírica o el esfuerzo del vaivén. El va y ven al Constitucional quiero decir.

Lo que de verdad sería meritorio, si saben algo de música, sería inventar la dacapoxetina, esa que dice empecemos de nuevo, pero como supondrán eso ya es para nota. Yo, como he suspendido, estoy de vacaciones estudiando. ¿Les parece poco orgasmo?

sábado, 4 de julio de 2009

Solidarios

Hoy no me lo puedo levantar es el nuevo himno que Ana Torroja cantará en el patio de una cárcel si prosperara la imputación por delito fiscal que se le atribuye. Su defensor, Abogados Feliú, está también imputado por el montaje corrupto que se traía. Por lo visto el sistema era hacer, a los ahora imputados, residentes en el Reino Unido para que no tuvieran que declarar en España. El asunto no es por fracasar en los escenarios desde que se rompió Mecano. El fraude es por una empresa de servicios de restauración, Carlito’s Way. En dos ejercicios suman más de 650.000 euros.
Cuando murió Michael Jackson la marabunta de Internet ya sabía que tenía escrita una canción al Demerol, como si Concha Piquer tuviera una copla dedicada a los optalidones. Bueno el caso es que todo está escrito en y por las estrellas. Ana Torroja ya lo dejó claro en otra canción:

Con el morro por bandera
Listos para abordar
No hay mujer sin tentación
A los piratas del amor

¿Es necesario más? Con el morro por bandera. Es una auténtica declaración de principios.

Y es cuando la gente enrollada dice: no hay derecho, los cogen como chivos expiatorios. Cagoenlamar. Yo no podría ser de ninguna manera chivo de esos por lo que podemos denominar déficit de ingresos. A Belén Esteban la están investigando. Cobra 24.000 euros al mes por el programa de Ana Rosa Steel o Danielle Quintana; una de las dos.

A Lola Flores le metieron 28 millones de pesetas. Fue la primera y hace ya muchos años. Nada que ver con la multa a Valentino por 33 millones de euros. ¿Será esto el diseño inteligente?

Y luego están los que representan a España en el mundo, a los que vitorean en los circuitos patrios pero que no están dispuestos a compartir su suerte con nosotros y prefieren favorecer a suizos, andorranos o liechistenitas a la hora de la salud, las carreteras o los pantanos. De los más notorios actualmente está ese chico tan simpático, Fernando Alonso, que se lo hace en Suiza. También es el caso de la cóncava Judith Mascó o de la convexa Montserrat Caballé o la cuadrada Sánchez Vicario que van de andorranas. Igualmente Jorge Lorenzo que sigue los pasos de Rossi y Crivillé en su búsqueda de huecos legales en las pistas de Hacienda. El tenista Moyá, el futbolista Luis Enrique, el piloto Martínez de la Rosa o el golfista Ballesteros. Cómprense el As o el Marca para la lista completa. Es de señalar que Rafael Nadal sigue residiendo en Manacor y pagando sus impuestos en España.

Pero veamos que el himno del morro por bandera, no queda en famosos cantantes o deportistas. Los principios tan compartidos en España no acaban aquí. Ya saben ustedes que Bloomberg es algo así como una agencia de noticias económicas en formato de televisión. Fíjense lo que dicen:
“Terra Mítica, el parque temático en Benidorm, tiene entre sus atracciones a gladiadores romanos y una réplica de una pirámide egipcia. Desafortunadamente para el gobierno regional y las dos cajas de ahorro dueños de esa tierra mitológica los beneficios no han sido mucho más reales. Este parque es el monumento a como las cajas ayudan a financiar las ambiciones de los políticos. Terra Mítica fue un capricho político que costó un montón de dinero. Es parte de una larga historia donde las cajas se usaron para financiar la especulación masiva en el sector inmobiliario y de la construcción. Las cajas han pasado de 36 000 millones de euros desde el 2000 hasta los 243 000 millones de euros de finales de 2008 según el Banco de España. Con la peor recesión en 60 años, la morosidad es de 5,05 en las cajas frente al 3,81 en los bancos. Y la razón es que los políticos tienden inevitablemente a pedir a las cajas que apoyen los proyectos que creen les harán ganar votos. Muchos españoles admiran el modelo de las cajas porque sus beneficios van a obra social como salud y cultura en lugar de dar dividendos a los accionistas. El gobierno regional y la Caja del Mediterráneo tiene un 22% cada una y Terra Mítica ha perdido 270 millones de euros desde que se abrió.” Para su portavoz no solo se puede valorar al parque por su beneficio. Por supuesto, sin duda queda el maleficio.


Debido a que las cajas no tienen accionistas están más centradas en la cuota de mercado y en los ingresos que en la rentabilidad y en el control del riesgo. Esta es la clave principal que está detrás del riesgo acometido por las cajas al meterse en negocios inmobiliarios y hubiera sucedido con políticos o sin políticos. Lo dice un analista. Quizá quiera prosperar el día de mañana.

Y quien seguro quiere prosperar y, aunque ya lo tiene casi todo en la tierra, quiere hacerse un lugar en el cielo es nuestra vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega. Si, la que se lleva tan bién con el Vaticano. Bueno pues ahora, en la Ley General Audiovisual en la que las televisiones dejan su óbolo para el cine español, ha excluido al cine porno: “No podrá computarse la inversión o la compra de derechos de películas que sean susceptibles de recibir la calificación X”, dice en su artículo 4.

Traducido: vamos a ver bonitos, gastaos la pasta, del 5 al 6% de vuestros ingresos, en películas para la familia, nada de esas guarrerías para pervertidos.

Ay Teresa, Teresa, ¿empezamos a perseguir el porno, seguimos por recomendar las películas que forman el espíritu, y calificamos a las otras con reparos, 4R está bien?

Lo recordarán: primero vinieron por los comunistas. Y yo no me manifesté porque no era comunista. Luego vinieron por los judíos. Y yo no me manifesté porque no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas. Y yo no me manifesté porque no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos. Y yo no me manifesté porque era protestante. Después vinieron a por mí. Y para entonces ya no quedaba nadie para hablar.

lunes, 29 de junio de 2009

A celebrar, a celebrar, hasta enterrarlos en el mar

Rajoy está celebrando el aniversario del Congreso de Valencia. ¿Han celebrado ustedes su operación de fimosis, su primer DIU? ¿han conmemorado ustedes el primer año tras acabar FP de torneros, teología satánica o Corte y Confección 2? ¿Tienen anotada la primera vomitona alcohólica, la primera salmonelosis en un chiringuito? ¿Sacan la tarta y las velas cada aniversario de cuando dejaron de fumar, cuando empezaron a mentir, cuando cesaron de soñar?

Pues hete aquí que nuestro Mariano Rajoy convoca a sus chicos con un adestes fideles extemporáneo volviendo al lugar del crimen y como una novia, lleva algo nuevo -la primera vez que gana algo-, algo azul -recordando a Aznar en un escenario zarco-, algo usado -los dichosos principios de los que ostenta una y otra vez- y algo prestado, al menos de momento, hasta que le salpique el caso Gürtel del que no dijo ni mu. ¡Celebremos lo que perpetramos hace un año! Gaudeamus Igitur!

Y como estaban en Valencia le cantaron todos el japiberdeituyu dirigidos por Camps, que es de esperar que tuviera a mano las facturas de sus ropajes, que no vamos a ganar para suplicatorios, y que Bárcenas estuviera de viaje para no romperles el rollo, porque están tan encantados de haberse conocido que aprovecharon los fastos del otro Orgullo y hasta le gritaron a Rita Barberá ¡machota!. Si está Cañizares seguro que le llaman ¡Montse!

Así están las cosas, el país en llamas y ellos tan contentos. No sean malos y le busquen cinco pies al gato, no crean que ya empiezan a oler a pelambrera y la acarician entre las manos, no. Ni por un momento supongan que las previsiones de la CEOE que alargan la recuperación pueden ser motivo de alegría, quiten de la cabeza que han sacado los calendarios de la cartera para contar con los dedos los meses que le queda a ZP para tratar de levantar esto y frotándoselas miran al cielo sonriendo…no le va a dar tiempo. Descarten cualquier maldad en los Populares. Lo que pasa es que Rajoy está animado por el jingle de La Casera, ese anuncio donde el trueno le precede, el rayo le acompaña, la luz le envuelve, la tierra tiembla, los montes se desgajan… y el relámpago se fumiga al padre en la mesa de camping, y en el que la esposa, sin temor al delito de género, se reconforta en su viudedad y acusa con un ¡Mariano, sin Casera no hay verano! Así es, Mariano, el presidente, asociado a la cultura de siempre, por fin lo Popular es popular de verdad.

Pues eso, que se enteren Gallardón y Feijóo que no han ido a adorarle, a los que se ha añadido la inmarcesible Esperanza Aguirre para fundar mejor el estrambote en este partido tan poético, que van de lo suelto a lo estreñido con una enorme facilidad.


Ahí la ven tirando de pierna en una foto por la que pujaría hasta Berlusconi y de las que le gustan a El Mundo para titular ZP le mira la huchita a Esperanza Aguirre, para aclarar después, que hablaba de financiación autonómica.

Y después del fervor antimariano, la Espe, cuando minutos antes había estrechado lazos con sus enemigos más cordiales, estaba tan guapetona, metiendo tripa y sacando pecho; quizá sea que prefiera a Zapatero y Blanco que al pamplinas de Mariano, haciendo suyo eso tan español de mía o de nadie. Y es que La Moncloa tiene un no sé qué...

domingo, 28 de junio de 2009

El experimento del mundo pequeño


Vaya semanita. Ha muerto Farrah Fawcett y Michael Jackson. Ella era uno de mis sueños de niño y posiblemente yo, cuando niño, lo era de Jackson. Una preciosa boca que tapaba una actriz vulgar y un brillante músico y bailarín que tapaba un polienfermo psiquiátrico. Así que ya lo saben ustedes, soy la unión entre Farrah y Michael que confirma la teoría de los seis grados de separación, esa que sostiene que todos estamos conectados por un máximo de seis enlaces o vínculos.


Es verdad que esos grados a veces se reducen a uno y todos los caminos llevan a Bárcenas, como si el tesorero del PP fuera una especie de loba capitolina que amamanta a las redes de financiación del partido. Pero los Populares se contentan con la escisión del caso del Supremo como si fuera exculpatoria. O mejor, haciendo creer a su ingenua grey que han ganado parcialmente. Y se lían y presentan querellas para retirarlas, como si fuera una oferta de impuestos para las rentas más altas del Gobierno socialista, de esas que desaparecen en el culto a lo efímero, a lo evanescente, a los gestos que tan cerca están de la amenaza. Qué otro sentido tiene ir al Supremo, a los supercicutas máximos, a presentar una querella contra Chaves y su hija y retirarla al poco tiempo. Dicen que la van a reformular.



Y en esto de la reformulación está Izquierda Unida con Cayo Lara, entre cónsul romano y amante de doctor ruso egipcio, que cae del caballo para darse cuenta que necesita un único discurso para toda España "Tenemos que recuperar un discurso federal y republicano que se ha podido ver diluido en función de alianzas con fuerzas nacionalistas en determinados territorios de España. Necesitamos un discurso de Estado coherente, que consiste en poder defender lo mismo en todas las federaciones del Estado". Coño, pues claro. El único sitio donde no tendría sentido sería en un paraíso fiscal, poco poblado últimamente por trabajadores; pero cómo se puede decir una cosa en el País Vasco y otra en Andalucía. Recuperemos a Shakespeare y el famoso monólogo del judío Shylock contra Antonio.

… ¿No tiene ojos el judío? ¿No tiene el judío manos, órganos, miembros, sentidos, emociones, pasiones? ¿No se alimenta de la misma comida, no se lastima con las mismas armas, no se expone a las mismas enfermedades, no se cura con los mismos remedios, no se calienta con el mismo verano y se enfría con el mismo invierno que el cristiano? Si nos hacéis un corte, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no reímos? Si nos ponéis veneno, ¿no morimos? Y si nos hacéis un agravio, ¿no habremos de vengarnos? Si somos iguales a vosotros en lo demás, también en eso hemos de parecernos.


¿Hace falta darse cuenta que la contradicción marxista les ha explotado en la cara en forma de nacionalismo? ¿Hace falta ver que es el capital y son sus constructos intelectuales, los que adosan la bomba lapa en cada pacto lingüístico, en cada pretensión identitaria, en cada proclama independentista? ¿Dónde está el análisis de las condiciones objetivas, la dialéctica y la vanguardia obrera? Y encima sin tocar pelo. Porque al menos los sociatas parten el bacalao en algunos lugares. Pero Izquierda Unida cada vez se come menos roscos.

Y roscos son los se acumulan en nuestro marcador privado de competitividad, de productividad. Cada vez nuestro desparpajo latino se va mustiando y seremos los malos para el 2010, cuando todos hablen de la crisis con un te acuerdas, nosotros aún con un quizá el año que viene. Y no le veo a Zapatero implicando a los empresarios en la jugada esa del cambio de modelo productivo.

Cualquiera que no esté ya en edad de ser contratado, mayores de 45 o así, habrá oído que nuestro paro es estructural. Te lo dicen así, como si la solución estuviera implícita y te respondieran. Es más o menos cuando el fontanero se pone en jarras ante una humedad y dice con rotundidad, eso es de una fuga. Ya suponía yo que no era un comportamiento proactivo del techo. Al menos con ese señor en jarras sabes que te va a destrozar la cubierta y quizá el suelo del vecino, pero confías en la desaparición del problema, pero la conjunción económica política lo lleva diciendo décadas, hasta que se repite de nuevo,para que insistan en el diagnóstico profecía. Y si es estructural es que no es coyuntural, es decir, que no se debe a la mala suerte o alguna otra faena aislada, el paro es estructural porque no sabemos hacer las cosas y nuestra economía se basa en modelos incorrectos y un bla, bla, bla que no soluciona nada.

Ahora el vellocino se pone en la tecnología y en la falta de innovación. Por lo visto nos falta peso industrial y nos sobra fracaso escolar. Pero en la práctica muchos ingenieros están en paro o infraempleados. Unos pocos datos. En España el 28% tiene estudios superiores, en Alemania el porcentaje es de 18. Pero solo el 61% de los españoles han llegado más allá de la ESO, cifra que supera Francia con el 82%. En Alemania el peso de la industria es 9 puntos superior, dedicando un 2,53% a I+D mientras España dedica un misero 1,27. Qué pasa, que Francia registra diez veces más patentes que nosotros, 3720 frente a 363 con solo el doble de tamaño. Sin aburrirles, necesitamos 45.000 empresas innovadoras más. Duplicar nuestra actual cifra. Y ya se hablaba el otro día de la generación ni, ni: ni estudia, ni trabaja. Y como hemos visto antes ni inventa, ni innova. Solo se nos da bien aceptar trajes y viajes gratis total y bajarnos discos y películas por la patilla.

Es necesario implicar a los empresarios en el cambio de modelo productivo considerando que existe el diálogo, pero también la coerción, y más necesario aún, cambiar la mentalidad de nuestros conciudadanos para abrazar el nuevo paradigma, posiblemente con mucho esfuerzo no directamente recompensado, lo que llevaría a unos sindicatos a actuar inteligentemente, lo que significa manejar también el diálogo y la coerción y no necesariamente contra el empresario y el cambio significa asimismo variar el proceso educativo de igualdad de oportunidades sin creer que así se igualan las capacidades, y ser diligente contra la opacidad fiscal y ser duro contra el absentismo y los médicos cómplices y pagar más a los maestros para que sirvan de modelo y no de escarnio.

Y es cuando ves que la teoría de los seis grados de separación, la versión epistemológica del mundo es un pañuelo, se quiebra, porque a la hora de cambiar uno mismo, de afrontar nuestro mundo cercano, de arrimar el hombro, cuando llega ese punto de sacrificio, de cooperación, de solidaridad, en España no conocemos ni a Dios.