Aprovechando que en Madrid se celebraba, de forma incomprensible, una festividad religiosa, me largué un par de días. Y con la suerte que me caracteriza el vórtice me llevó directamente a Venecia. Quizá era evidente y sabido, ya que Almudena, la patrona de Madrid por parte de madre, significa ciudad pequeña y puestos a hacer puente, dónde mejor que en Venecia. T4, Marco Polo, bus acuático y ¡zas! unos spaghetti vongole se rinden ante mí.
La lluvia y el frío hicieron que abandonase por unos instantes el digestivo paseo por esas calles intrincadas y dejara de perderme en un urbanismo demente y me acomodara en mi hotel a ver qué sucedía en el mundo. Cambiar la humedad gélida del siglo XV por el mullido confort del XXI me sedujo de inmediato. Huyendo a golpe de mando remoto de las emisoras italianas, caigo en TVE, que me ofrece de sopetón el regreso a las mazmorras de los dux, que me devuelve sin preámbulos a las lóbregas calles de bandidos embozados y buscavidas de ala ancha. Allí están los representantes de las dos instituciones quizá más perniciosas para la humanidad y sin quizá, las más usurpadoras de la libertad y el destino escogido: Juan Carlos y Benedicto: la monarquía y la Iglesia, de la mano. Uno disfrazado de ciudadano y el otro de madridista travestido; juntos los dos, chick to chick, diciéndose cosas que ya sabemos porque ya nos las han contado, asistiendo al profesional crujido de rótulas de Sofía, eco mayor del que horas antes hizo Letizia con la misma genuflexión ensayada en tierras gallegas.
Y aún aterido por el frío y mojado por la lluvia, asisto al detalle de la visita que desgrana la televisión, diciendo que España necesita una reevangelización. No lo entiendo. Será el cansancio. Miro en google a ver qué es eso de reevangelizar y dice que es inyectar botox a la historia sagrada; más o menos…, no me hagan caso que cito de memoria. Televisión Española sigue en directo subrayando los mensajes. ¿Pero no habían quitado la publicidad? Cuentan que el Papa dice que viene como peregrino. ¿Peregrino? En un Airbus 320, con mogollón de tropa a su lado, sin carné para sellar. No puede ser. Miro de nuevo en Internet. Ver la tele va a acabar con mi saldo. El DRAE dice que peregrino significa: Dicho de un ave: Que pasa de un lugar a otro. De un ave… ¿Y de un pájaro? …quizá sea lo mismo.
La periodista tan muerta de frío como yo, pero mucho más despeinada, recuerda que el pastor alemán, ha dicho que “en España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta". Creerán ustedes que antes le habían quemado el papamóvil o le habían roto la foto de su sexy secretario, pero no. Le habían tratado a cuerpo de rey, no le habían recordado el apoyo absoluto, mayestático, a Franco en esas épocas que él cita, no le habían sacado los millares de casos de pederastia que directa o indirectamente ha encubierto, no le han dicho, como por supuesto hubieran hecho con el cubano Raúl Castro, que el Vaticano es una dictadura desde la noche de los tiempos, que no respeta los derechos de los hombres y de las mujeres ni hablamos, y que como bien dice Savater es una Arabia Saudí decorada por Miguel Ángel. Nada de eso le dijeron. No le recordaron la connivencia con el nazismo durante esos años que ahora recuerda oprobiosos, sus delitos financieros perennes, su fiscalidad regalada, las hogueras seculares contra el progreso, nada comentaron de la indecencia de la prohibición de los preservativos, del boato en el que vive la curia, de sus intrigas y manejos. Se le acogió con el dinero de todos los españoles, creyentes o no, para que nos dijera que ha creado un dicasterio para salvarnos. ¿No lo echaban en falta? Pues para nosotros solos, españoles y europeos en otra cruzada de redención.
No sé si pasaron unos minutos o unos segundos, desconozco la duración del tránsito, pero como la dormición de la virgen, me abandoné un instante para pensar que todo aquello no era posible, que debía volver a las callejuelas de Venecia lloviese o tronase.
Y me encontré en esas vías anegadas, oscuras y frías de las ciudades que solemos llamar cloacas. Lugares lúgubres poblados de ratas, leyendas y misterios infundados, por donde discurre eso que no queremos para nosotros, aquello que nos sobra o nos repugna, y de lo que apenas podemos distanciarnos un par de metros bajo nuestros pies, colectivizándolo para hacerlo aceptable por unanimidad.
A veces esas cloacas emergen, se abren a la ciudad y al mundo, se hacen navegables y reclamo de turistas y, perdiendo su condición de sentina, se convierten en canales admirables donde arrullarse los unos y los otros sobre inestables góndolas.
Dicen que en los días de verano, aquellos en los que la luz es más poderosa y cegadora, se pierde el ensalmo y el olor los iguala y los acerca, advirtiéndonos de su común origen.
En otras ocasiones el mar devastador borra las veredas acuáticas en sus crecidas adueñándose de empedrados, calles y plazas, haciendo imposible el discernimiento entre mar y tierra, entre pecado y virtud.
Y así es Venecia, una metáfora cabal en esta semana de ciclogénesis explosiva, en la que coinciden las vergüenzas con los resabios, las mentiras con los recuerdos, oriente con occidente, la vileza y la hipocresía.
Quizá fueron los cuernos que Casanova procuró a diestro y siniestro, los que horadaron esas alcantarillas hasta Florencia, ciudad que nos abrasa el alma y donde se confunde el bien con el mal, el Estado con la Iglesia, el fin con los medios, y quizá fueron aquellas mismas deslealtades incestuosas que adornaron antaño la villa, esos contubernios maquiavélicos los que hicieron avanzar los albañales hasta Roma, por aquello de que todos los caminos llevan a Roma pero todas las cloacas convergen en el Vaticano.
Me desperté de nuevo o volví al sueño. Ya era incapaz de distinguir si era yo o Segismundo el que leía las declaraciones de Felipe González. No sabía si era el vaporetto o los efluvios de una tisana los que me nublaban la vista. Pude decir sí pero dije que no. Otra vez de nuevo el ying y el yang, el orto y el ocaso.
Y el atroz viento que hacía me trajo recuerdos de lo que decía entonces la iglesia vasca y toda aquella otra basca talar española y lo que decían tus amigos sobre aquel particular. ¿Recuerdan que la principal queja es que eran unos chapuceros? ¿No les suena que el problema era haberse dejado pillar, haber secuestrado por error? Hace 20 años cuando todos estábamos hartos, alguien pudo decidir saltarse las reglas y volar aquella panda por los aires. Pío, pío, que yo no he sido. ¿Y si las reglas fueran otras? Y si lo correcto, lo moral, lo ético, lo oportuno, fuera arrancar a aquellos tipos de una vez por todas de nuestras vidas, arrancarles de cuajo aquellas muertes que ya sabemos perpetraron.
Pregunto ¿estuvo bien cargarse a Carrero? Si se hubiera podido ¿hubiera estado bien matar de un tiro en la frente a Franco? ¿Ponemos Hitler, Stalin, Bin Laden, Amin Dada? Hoy estoy que lo tiro, señale usted su propio hijo de puta, que es gratis. No contesten que se les va a cortar el desayuno. O piensen muy rápido con el cerebro pequeño ¿o lo pequeño era la boca? Y digan eso de que el estado de derecho, bla, bla, bla, que si se combate la pena de muerte es para bla, bla, bla, que no se puede actuar como ellos, bla, bla, bla.
Pero no contesten, ni se expliquen. Siéntanse reinas por un día, pónganse la diadema de la ética, de la justicia, del recto proceder. Hagan como Benedicto y finjan ingenuidad. Lean lo que dice el PP, con un poco de primperán mejor, o lo que dice Cayo Lara, que desconoce hasta la historia de su propio partido fundador. Lean a Pedro José Ramírez y a todos los hijos de este santón menor. Siéntanse mejor con ustedes mismos. Pero sobre todo recuerden lo que pensaban, ni siquiera lo que decían, lo que pensaban ustedes en aquellos años bárbaros si tienen la edad suficiente para haberlo hecho. Si son más jóvenes, dejen el periódico y léanse a Vargas Llosa. Que el Congo está suficientemente lejos como para no tener que darle tantas vueltas a lo íntimamente cercano. O salgan a la calle a empaparse los coturnos con el acqua alta de la responsabilidad, con las mareas de la atroz transición, y no miren abajo, crean que flotan por el Gran Canal, aunque deberían tener la convicción plena de que están buceando en la mismísima mierda de nuestra historia.
sábado, 13 de noviembre de 2010
sábado, 6 de noviembre de 2010
Navajita plateá de Ockham
A estas alturas del siglo y de la historia, la enseñanza se siente seducida por las tecnologías. Ahora se han puesto a adorar al proyecto Escuela 2.0. No se engañen no quiere decir que la Escuela vaya dos goles por delante, es la inercia de las nomenclaturas que terminan queriéndose parecer para decir todas lo mismo y dejar de significar alguna cosa.
Como ejemplo de vanguardia un reciente artículo de El País, nos introduce en un mundo de ciencia ficción: un alumno acaba un trabajo de sociales en casa y lo envía directamente al correo electrónico del profesor. Un programa corrige automáticamente los cuestionarios de verdadero o falso. El docente entra en clase y, en lugar de pedir que se abra el libro por la cuarta lectura, solicita a los niños que enciendan los ordenadores portátiles. No sé si serán capaces de entender la complejidad del asunto, quizá sea demasiado moderno para nosotros los cincuentones desconectados, incluso para aquellos que leyeron a Asimov o vieron la serie de Carl Sagan, este derroche de tecnología puede apabullarlos. ¡Negroponte nos salve!
Este proyecto ofrece a los infantes de primaria y ESO, miniportátiles, pizarras digitales e Internet. Se teme que aún quede mucho para que los profesores estén realmente preparados para sacarle todo el provecho a las nuevas herramientas. ¿Nuevas? Correo electrónico, plantillas de corrección, ordenadores ¿es realmente moderno? El correo electrónico era nuevo en 1995 cuando conseguí mi primera dirección electrónica aunque era difícilmente compartible, eran tiempos en los que hablábamos en baudios, el modem hacía ruidos y el comercio electrónico se verificaba mediante Ibertext; hace unos 30 años Osborne ya ofrecía un portátil con pinta de máquina de coser y los ancianísimos Spectrum no eran mayores que un netbook aunque necesitaban monitor externo. De las tarjetas perforadas mejor ni hablamos. Dicen que hay docentes que temen los problemas de averías por el uso de los equipos o el tiempo que supone preparar el aula. Vamos, como quedarse sin tiza o que haya desaparecido el borrador pero en moderno.
Creo que se me están perdiendo ¿o era me se? Bueno da igual, los correctores ortográficos, que los carga el diablo, me sacarán del atolladero ¡automáticamente!
Un director de instituto nos lo aclara. Pidió a sus alumnos de 1º de ESO que trajeran una canción para debatir. Jaimito llevó la serie completa en DVD de Canción triste de Hill Street, pero no valía. Se aceptó Jueves de La oreja de Van Gogh. Tras el debate se vio que los niños entendían aquello como una historia de amor, desconociendo que se basaba en el ataque terrorista del 11M de 2004. El profesor mandó a los niños buscar en internet información sobre el atentado, videos, artículos de prensa, blogs. El periodista o el director concluyen que los chavales aprendieron por sí mismos lo que sucedió cuando eran aún más pequeños.
Pero ¿Quién verificó las fuentes en las que bebieron esos pequeños indocumentados? ¿Se vieron los videos de Intereconomía? ¿se aprendieron las declaraciones de Acebes, de Aznar, de Zaplana, del gobierno entero? Papá, por qué mintieron ¿Leyeron El Mundo o La Razón? Papá, qué es periodismo de investigación ¿Valoraron las implicaciones sociales y políticas de aquello? Papá, que es un gobierno por accidente ¿O fueron más allá y se hicieron con los millares de folios de la instrucción y la posterior sentencia terminando confundidos por las tertulias de doctos intervinientes comentándola? Papá, cómo se construye la historia.
Hace otros treinta años para algunas amigas de un servidor, me refiero a mí mismo, no a la madre de todos los ordenadores, aquella canción titulada La quiero a morir de Francis Cabrel hablaba de la Virgen. Como recordarán ustedes, en realidad trataba de la droga, pero para aquellas pequeñas beatas cuadraba más con la inmaculada concepción que con el caballo. Había diferentes tipos de heroínas en aquellos tiempos.
No me quiero poner triste, ya les dije que a Jaimito le invalidaron la serie de Furillo, pero ¿qué diferencia hay entre pedir que te traigan una canción –bajada ilegalmente of course- o te copien con lápiz una poesía como hacíamos hace cuarenta años? ¿qué entiende un niño cuando lee al octavo mes ríes con cinco azahares, con cinco diminutas ferocidades, con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes? ¿Optamos por La Oreja o Miguel Hernández? ¿En qué se diferencian? Quizá en que ahora tenemos Google y antes teníamos un profesor. Y el arbolé con sus cuatro hojitas baila también. Quizá dios Google les cuente que Jueves, esa canción, se basó en la matanza de Atocha, la segunda, pero quizá un profesor sepa explicarles que es una historia de amor, porque a los nueve años esa canción es simplemente eso y quizá ahí deba quedar al igual que los Cranberries y su famoso Zombie hablando del IRA y del Alzamiento de Pascua de hace un siglo, no se leyó principalmente en clave independentista.
Pero estábamos con la Escuela 2.0. Algunos lo consideran como un objetivo utópico. No sé si este adjetivo está fuera de lugar. Afirman que por sí solos no solucionan nada. En Valencia y en Madrid no está implantado porque dicen que la pantalla de los ordenadores es muy pequeña. ¡Este jodío Zapatero recortando también las pantallas! Mientras los niños quedan a merced del grafito ahora que estamos en la era del grafeno, que antigualla, tener que pensar cuando los algoritmos te lo dan hecho, hasta el punto que la máquina piensa por ti, te corrige y te recomienda ¿Quiso usted decir…? Seguramente sí, yo qué sé lo que quise decir, para eso estás tú máquina estúpida.
Alberto Corazón, el grafista, ya dijo hace un montón de años, que el ordenador era una herramienta para visualizar, nunca para conceptualizar. Estos profesores con tanto frenesí por las nuevas tecnologías tendrán los mismos niños liándola parda en las aulas, porque cuando uno no quiere, igual da un encerado verde, que una pizarra interactiva y cuando el maestro no es capaz de suministrar ideas, da igual que se escriban en letra inglesa con tiza, que con un puntero o el dedo mismo.
La enseñanza de idiomas asistida por ordenador lleva varios lustros desarrollada, pero choca con el esfuerzo que hay que hacer, no es un problema tecnológico. Qué duda cabe que es más fácil entender la circulación pulmonar con infografía dinámica que pintando con tizas de colores, que la ayuda para explicar como pasamos de la pangea a los actuales continentes puede ser fenomenal, pero en absoluto ayuda a calcular cuando se cruzarán los trenes A y B de los problemas de física, proyectar en 3D la imagen del AVE Madrid Valencia que en diciembre nos va a acercar un poco más.
Y luego está el asunto de la formación de los profesores en tecnología que por lo visto es manifiestamente mejorable. Me pregunto cuantos discriminan wireless de bluetooth, o de wifi, si distinguen TFT, de HDMI, FAT32, PDF u OSX, cuantos son capaces de manejar una hoja de cálculo o diseñar una base de datos, o más difícil todavía, cuantos son capaces de realizar una presentación en Powerpoint, sin mil colores, cien tipos de letra diferentes y multitud de transiciones estrambóticas, dejando, sencillamente, solo unas cuantas ideas brillantes.
Y el no va más, cuantos leen diariamente un periódico, cuantos son capaces de comunicarse en inglés, o se meten entre cuerpo y espalda más de diez libros al año o cuarenta películas de cine. Tecnologías que tienen a cuestas, como poco, más de un siglo. Sencillas, accesibles y baratas. Y es que cuando me explicaron el principio de parsimonia no existían los ordenadores.
Como ejemplo de vanguardia un reciente artículo de El País, nos introduce en un mundo de ciencia ficción: un alumno acaba un trabajo de sociales en casa y lo envía directamente al correo electrónico del profesor. Un programa corrige automáticamente los cuestionarios de verdadero o falso. El docente entra en clase y, en lugar de pedir que se abra el libro por la cuarta lectura, solicita a los niños que enciendan los ordenadores portátiles. No sé si serán capaces de entender la complejidad del asunto, quizá sea demasiado moderno para nosotros los cincuentones desconectados, incluso para aquellos que leyeron a Asimov o vieron la serie de Carl Sagan, este derroche de tecnología puede apabullarlos. ¡Negroponte nos salve!
Este proyecto ofrece a los infantes de primaria y ESO, miniportátiles, pizarras digitales e Internet. Se teme que aún quede mucho para que los profesores estén realmente preparados para sacarle todo el provecho a las nuevas herramientas. ¿Nuevas? Correo electrónico, plantillas de corrección, ordenadores ¿es realmente moderno? El correo electrónico era nuevo en 1995 cuando conseguí mi primera dirección electrónica aunque era difícilmente compartible, eran tiempos en los que hablábamos en baudios, el modem hacía ruidos y el comercio electrónico se verificaba mediante Ibertext; hace unos 30 años Osborne ya ofrecía un portátil con pinta de máquina de coser y los ancianísimos Spectrum no eran mayores que un netbook aunque necesitaban monitor externo. De las tarjetas perforadas mejor ni hablamos. Dicen que hay docentes que temen los problemas de averías por el uso de los equipos o el tiempo que supone preparar el aula. Vamos, como quedarse sin tiza o que haya desaparecido el borrador pero en moderno.
Creo que se me están perdiendo ¿o era me se? Bueno da igual, los correctores ortográficos, que los carga el diablo, me sacarán del atolladero ¡automáticamente!
Un director de instituto nos lo aclara. Pidió a sus alumnos de 1º de ESO que trajeran una canción para debatir. Jaimito llevó la serie completa en DVD de Canción triste de Hill Street, pero no valía. Se aceptó Jueves de La oreja de Van Gogh. Tras el debate se vio que los niños entendían aquello como una historia de amor, desconociendo que se basaba en el ataque terrorista del 11M de 2004. El profesor mandó a los niños buscar en internet información sobre el atentado, videos, artículos de prensa, blogs. El periodista o el director concluyen que los chavales aprendieron por sí mismos lo que sucedió cuando eran aún más pequeños.
Pero ¿Quién verificó las fuentes en las que bebieron esos pequeños indocumentados? ¿Se vieron los videos de Intereconomía? ¿se aprendieron las declaraciones de Acebes, de Aznar, de Zaplana, del gobierno entero? Papá, por qué mintieron ¿Leyeron El Mundo o La Razón? Papá, qué es periodismo de investigación ¿Valoraron las implicaciones sociales y políticas de aquello? Papá, que es un gobierno por accidente ¿O fueron más allá y se hicieron con los millares de folios de la instrucción y la posterior sentencia terminando confundidos por las tertulias de doctos intervinientes comentándola? Papá, cómo se construye la historia.
Hace otros treinta años para algunas amigas de un servidor, me refiero a mí mismo, no a la madre de todos los ordenadores, aquella canción titulada La quiero a morir de Francis Cabrel hablaba de la Virgen. Como recordarán ustedes, en realidad trataba de la droga, pero para aquellas pequeñas beatas cuadraba más con la inmaculada concepción que con el caballo. Había diferentes tipos de heroínas en aquellos tiempos.
No me quiero poner triste, ya les dije que a Jaimito le invalidaron la serie de Furillo, pero ¿qué diferencia hay entre pedir que te traigan una canción –bajada ilegalmente of course- o te copien con lápiz una poesía como hacíamos hace cuarenta años? ¿qué entiende un niño cuando lee al octavo mes ríes con cinco azahares, con cinco diminutas ferocidades, con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes? ¿Optamos por La Oreja o Miguel Hernández? ¿En qué se diferencian? Quizá en que ahora tenemos Google y antes teníamos un profesor. Y el arbolé con sus cuatro hojitas baila también. Quizá dios Google les cuente que Jueves, esa canción, se basó en la matanza de Atocha, la segunda, pero quizá un profesor sepa explicarles que es una historia de amor, porque a los nueve años esa canción es simplemente eso y quizá ahí deba quedar al igual que los Cranberries y su famoso Zombie hablando del IRA y del Alzamiento de Pascua de hace un siglo, no se leyó principalmente en clave independentista.
Pero estábamos con la Escuela 2.0. Algunos lo consideran como un objetivo utópico. No sé si este adjetivo está fuera de lugar. Afirman que por sí solos no solucionan nada. En Valencia y en Madrid no está implantado porque dicen que la pantalla de los ordenadores es muy pequeña. ¡Este jodío Zapatero recortando también las pantallas! Mientras los niños quedan a merced del grafito ahora que estamos en la era del grafeno, que antigualla, tener que pensar cuando los algoritmos te lo dan hecho, hasta el punto que la máquina piensa por ti, te corrige y te recomienda ¿Quiso usted decir…? Seguramente sí, yo qué sé lo que quise decir, para eso estás tú máquina estúpida.
Alberto Corazón, el grafista, ya dijo hace un montón de años, que el ordenador era una herramienta para visualizar, nunca para conceptualizar. Estos profesores con tanto frenesí por las nuevas tecnologías tendrán los mismos niños liándola parda en las aulas, porque cuando uno no quiere, igual da un encerado verde, que una pizarra interactiva y cuando el maestro no es capaz de suministrar ideas, da igual que se escriban en letra inglesa con tiza, que con un puntero o el dedo mismo.
La enseñanza de idiomas asistida por ordenador lleva varios lustros desarrollada, pero choca con el esfuerzo que hay que hacer, no es un problema tecnológico. Qué duda cabe que es más fácil entender la circulación pulmonar con infografía dinámica que pintando con tizas de colores, que la ayuda para explicar como pasamos de la pangea a los actuales continentes puede ser fenomenal, pero en absoluto ayuda a calcular cuando se cruzarán los trenes A y B de los problemas de física, proyectar en 3D la imagen del AVE Madrid Valencia que en diciembre nos va a acercar un poco más.
Y luego está el asunto de la formación de los profesores en tecnología que por lo visto es manifiestamente mejorable. Me pregunto cuantos discriminan wireless de bluetooth, o de wifi, si distinguen TFT, de HDMI, FAT32, PDF u OSX, cuantos son capaces de manejar una hoja de cálculo o diseñar una base de datos, o más difícil todavía, cuantos son capaces de realizar una presentación en Powerpoint, sin mil colores, cien tipos de letra diferentes y multitud de transiciones estrambóticas, dejando, sencillamente, solo unas cuantas ideas brillantes.
Y el no va más, cuantos leen diariamente un periódico, cuantos son capaces de comunicarse en inglés, o se meten entre cuerpo y espalda más de diez libros al año o cuarenta películas de cine. Tecnologías que tienen a cuestas, como poco, más de un siglo. Sencillas, accesibles y baratas. Y es que cuando me explicaron el principio de parsimonia no existían los ordenadores.
sábado, 30 de octubre de 2010
El botarate que susurraba a las niñas
Las putas te dicen que eres lo más grande. Te aseguran que eres el mejor amante que han tenido. Te hacen sentir bien. Mienten, claro, pero te hacen sentir bien. Me gusta más mi mujer que las putas, pero con ellas, me gusto yo mismo.
Pueden quedarse con el ¡oh! infantil de ha dicho puta o darle alguna vuelta. Ya sé que es demasiado temprano para meditar sobre algo que no sea suizo o croissant, pero piensen en el papel balsámico de la mentira, incluso de la mentira evidente, pillada, aceptada, deseada. Recapaciten sobre el elogio y la adulación, sobre el refuerzo y la recompensa.
La referencia inicial en cuestión, viene de la serie Hung, aquí creo que traducida como Superdotado. Una serie breve, intensa, de esas de las que nadie comenta, porque hablan de sexo para raros. Y no me refiero a la gente del PP que apuntó Rubalcaba por esa genética concupiscente con la que se explayan y que tanto ha molestado a algunos. Hablo de sexo para raros, esos que hablan después de o leen después de, incluso escriben durante, porque el sexo es más que Dios, porque no sólo es el principio y fin de todas las cosas, es la esencia imaginada, el intermedio esperanzado, es el desatino y el acierto, el narcótico y el placebo. Pero eso ya lo saben ustedes. Eso, y mucho más. Además es sábado, no lo olviden esta noche.
Luego están los graciosos, esos que se las dan de polvos tántricos de muchas horas y muchos orgasmos, aunque luego en Japón los llamen trenes bala; cuentan que se lo hacen con niñas y luego dicen que no tanto, que eran correturnos con más trienios que un subteniente. Dragó es ese tipo que se pone como ejemplo del quinto o sexto decimal a la hora de hacer cálculos con millones, los auditores lo llaman insustancial, pero yo prefiero llamarlo despreciable; forma parte de esa hornada de botarates cultos, taquipsíquicos y verborreicos que despuntaron hace veinte o treinta años, los mismos que llevamos aguantándolos en tertulias y presentaciones varias. De unos años para acá se han ornado las ideas con la aceptación a modo de coartada, de que dan lo mismo los unos que los otros, y como nuestra derecha autóctona está bastante huera de materia gris, compra en saldos y da cobijo a estos ancianos terribles para que epaten al proleta que el burgués bastante tiene con lo suyo. Así nos los encontramos en emisoras amigas opinando atravesadamente, en las televisiones autonómicas en diferentes papeles, en centros artísticos de todo tipo, en observatorios ciudadanos de objetos inciertos y actividades nulas, escribiendo columnas en pasquines afines o presentándose unos a otros en una endogamia Cinexin, el morro sin fin. La tesis es siempre la misma, a este Gobierno no hay por dónde cogerlo, y con ella se orlan de intelectualidad independiente a la vez que hacen el caldo gordo a los Telemadrid o Canal Nou de turno, porque la crítica al Gobierno es siempre al central y nunca al regional que les paga.
La historia la conocen, nuestro samurái literario dice que mientras una de las niñas de trece años iba al váter la otra se lo trajinaba, y, o la nena estaba estreñida, o el señor Sánchez se dragaba con una rapidez más propia de otros cometidos. Así nuestro sogún vicioso se convertía en simple tamagochi. Quizá eran ellas, que ya por aquel entonces le repetían, ¡acaba de una vez por Dios! Y es que Dragó siempre ha sido un pesado.
Ahora cuenta que donde dijo Alatriste dice Alicaída, que fuese y no hubo nada. No hay razones para creer sus procacidades y no creer sus arrepentimientos. Simplemente se confirma que mintió. Antes o ahora. De forma vanidosa para presumir de ser el primer turista sexual o ahora para escurrir el bulto, esperando que entiendan esto como frase hecha y no como enjugar el paquete. Quizá mintió las dos veces, entonces exagerando el encuentro y ahora mostrando arrepentimiento, pero también ha podido proclamar en ambas ocasiones la verdad, lo hizo entonces y lo justifica ahora, en otro caso ¿a qué viene lo de sacar a relucir el Código Civil y tantas excusas si no hay caso?
Se apoya en Nabokov y Lolita y en Umbral y sus nínfulas para exculparse, como si decir bala fuera lo mismo que matar o pronunciar pan quitara el hambre. Dragó quiso que entendiéramos una cosa y ahora quiere que dejemos de entenderla. Historias de cazadores. Con Reverte, eso sí que es ser un mierda.
Pero nada hubiera sido si no llega la defensa de Aguirre, ya saben la Harold Bloom hispana, con su inagotable conocimiento de la literatura universal para recordarnos que Gabo es reprobable y que Henry Miller se paso varios trópicos escribiendo guarradas. "La historia de la literatura está plagada de actos absolutamente reprobables, por citar sólo algunos, Gabriel García Márquez, Henry Miller, Jaime Gil de Biedma. ¿Y qué pasa, que hay que quemar esos libros como si fuéramos torquemadas? O mejor, ¿quemamos a los autores? Si hubiera hecho propaganda o apología de un delito alguien en la televisión pública evidentemente que no, pero la literatura es eso, literatura" Quizá doña Esperanza crea que en realidad fue el propio Shakespeare quien desfloró a Julieta, o el mismísimo Cervantes quien cabalgó a Rocinante. Y quizá sea así, la magia de Sara Mago, la genial autora, puede obrar milagros.
A un especialista en Japón como él se cree, se le debería recomendar el harakiri cuando cuenta con tan poca gracia algo tan poco gracioso como tirarse a una adolescente. Dice que lo relató durante muchos años en su círculo. Que sus amigos se lo demanden. Dice que fueron ellas y es lo que tiene ser tan irresistible. Les pidió el teléfono, llamó y era falso, nos cuenta ahora. Encima pagafantas.
La única salida honrosa es el seppuku, el destripamiento con una espada. Ya lo hizo el vigoréxico Mishima antes de que se le corrompiera definitivamente el ángel y sobre todo Emilio Salgari que culminó, con una larga tradición familiar, y tras un intento fallido, su suicidio a navajazos después de encerrar a su mujer, pretendidamente ninfómana y a la que contagió la sífilis, en un manicomio. Eso sí que eran aventuras y no las de este cantamañanas asaltacunas.
Pueden quedarse con el ¡oh! infantil de ha dicho puta o darle alguna vuelta. Ya sé que es demasiado temprano para meditar sobre algo que no sea suizo o croissant, pero piensen en el papel balsámico de la mentira, incluso de la mentira evidente, pillada, aceptada, deseada. Recapaciten sobre el elogio y la adulación, sobre el refuerzo y la recompensa.
La referencia inicial en cuestión, viene de la serie Hung, aquí creo que traducida como Superdotado. Una serie breve, intensa, de esas de las que nadie comenta, porque hablan de sexo para raros. Y no me refiero a la gente del PP que apuntó Rubalcaba por esa genética concupiscente con la que se explayan y que tanto ha molestado a algunos. Hablo de sexo para raros, esos que hablan después de o leen después de, incluso escriben durante, porque el sexo es más que Dios, porque no sólo es el principio y fin de todas las cosas, es la esencia imaginada, el intermedio esperanzado, es el desatino y el acierto, el narcótico y el placebo. Pero eso ya lo saben ustedes. Eso, y mucho más. Además es sábado, no lo olviden esta noche.
Luego están los graciosos, esos que se las dan de polvos tántricos de muchas horas y muchos orgasmos, aunque luego en Japón los llamen trenes bala; cuentan que se lo hacen con niñas y luego dicen que no tanto, que eran correturnos con más trienios que un subteniente. Dragó es ese tipo que se pone como ejemplo del quinto o sexto decimal a la hora de hacer cálculos con millones, los auditores lo llaman insustancial, pero yo prefiero llamarlo despreciable; forma parte de esa hornada de botarates cultos, taquipsíquicos y verborreicos que despuntaron hace veinte o treinta años, los mismos que llevamos aguantándolos en tertulias y presentaciones varias. De unos años para acá se han ornado las ideas con la aceptación a modo de coartada, de que dan lo mismo los unos que los otros, y como nuestra derecha autóctona está bastante huera de materia gris, compra en saldos y da cobijo a estos ancianos terribles para que epaten al proleta que el burgués bastante tiene con lo suyo. Así nos los encontramos en emisoras amigas opinando atravesadamente, en las televisiones autonómicas en diferentes papeles, en centros artísticos de todo tipo, en observatorios ciudadanos de objetos inciertos y actividades nulas, escribiendo columnas en pasquines afines o presentándose unos a otros en una endogamia Cinexin, el morro sin fin. La tesis es siempre la misma, a este Gobierno no hay por dónde cogerlo, y con ella se orlan de intelectualidad independiente a la vez que hacen el caldo gordo a los Telemadrid o Canal Nou de turno, porque la crítica al Gobierno es siempre al central y nunca al regional que les paga.
La historia la conocen, nuestro samurái literario dice que mientras una de las niñas de trece años iba al váter la otra se lo trajinaba, y, o la nena estaba estreñida, o el señor Sánchez se dragaba con una rapidez más propia de otros cometidos. Así nuestro sogún vicioso se convertía en simple tamagochi. Quizá eran ellas, que ya por aquel entonces le repetían, ¡acaba de una vez por Dios! Y es que Dragó siempre ha sido un pesado.
Ahora cuenta que donde dijo Alatriste dice Alicaída, que fuese y no hubo nada. No hay razones para creer sus procacidades y no creer sus arrepentimientos. Simplemente se confirma que mintió. Antes o ahora. De forma vanidosa para presumir de ser el primer turista sexual o ahora para escurrir el bulto, esperando que entiendan esto como frase hecha y no como enjugar el paquete. Quizá mintió las dos veces, entonces exagerando el encuentro y ahora mostrando arrepentimiento, pero también ha podido proclamar en ambas ocasiones la verdad, lo hizo entonces y lo justifica ahora, en otro caso ¿a qué viene lo de sacar a relucir el Código Civil y tantas excusas si no hay caso?
Se apoya en Nabokov y Lolita y en Umbral y sus nínfulas para exculparse, como si decir bala fuera lo mismo que matar o pronunciar pan quitara el hambre. Dragó quiso que entendiéramos una cosa y ahora quiere que dejemos de entenderla. Historias de cazadores. Con Reverte, eso sí que es ser un mierda.
Pero nada hubiera sido si no llega la defensa de Aguirre, ya saben la Harold Bloom hispana, con su inagotable conocimiento de la literatura universal para recordarnos que Gabo es reprobable y que Henry Miller se paso varios trópicos escribiendo guarradas. "La historia de la literatura está plagada de actos absolutamente reprobables, por citar sólo algunos, Gabriel García Márquez, Henry Miller, Jaime Gil de Biedma. ¿Y qué pasa, que hay que quemar esos libros como si fuéramos torquemadas? O mejor, ¿quemamos a los autores? Si hubiera hecho propaganda o apología de un delito alguien en la televisión pública evidentemente que no, pero la literatura es eso, literatura" Quizá doña Esperanza crea que en realidad fue el propio Shakespeare quien desfloró a Julieta, o el mismísimo Cervantes quien cabalgó a Rocinante. Y quizá sea así, la magia de Sara Mago, la genial autora, puede obrar milagros.
A un especialista en Japón como él se cree, se le debería recomendar el harakiri cuando cuenta con tan poca gracia algo tan poco gracioso como tirarse a una adolescente. Dice que lo relató durante muchos años en su círculo. Que sus amigos se lo demanden. Dice que fueron ellas y es lo que tiene ser tan irresistible. Les pidió el teléfono, llamó y era falso, nos cuenta ahora. Encima pagafantas.
La única salida honrosa es el seppuku, el destripamiento con una espada. Ya lo hizo el vigoréxico Mishima antes de que se le corrompiera definitivamente el ángel y sobre todo Emilio Salgari que culminó, con una larga tradición familiar, y tras un intento fallido, su suicidio a navajazos después de encerrar a su mujer, pretendidamente ninfómana y a la que contagió la sífilis, en un manicomio. Eso sí que eran aventuras y no las de este cantamañanas asaltacunas.
sábado, 23 de octubre de 2010
Nunca pasa nada
Lógicamente esta semana es obligado hablar del tiempo. ¡Qué frío, verdad! Porque no ha pasado nada reseñable salvo el triunfo del Madrid al Milan, el rechazo de medio millón de euros de un tal Fran a una cadena televisiva para hablar de su ex esposa preLOGSE y poco más. Porque el movidón de la gasofa en Francia nos viene bien, que crucen La Junquera o Irún a abastecerse y sanseacabó, tipo servicios sanitarios de Portugal pero esta vez cobrando. Y lo de Obama pues tampoco nada, llama a su esposa Zumosol y se arregla todo con un té y unas pastas, aunque quizá el problema es ese. Pero qué frío hace, ¿no es cierto? Y mucho menos relevante el casi medio millón de puestos públicos que Cameron que se lleva la corriente se va a fumigar en el Reino Unido. Porque vamos a ver, no me dirán que el asunto de los presupuestos les interesa algo. El estatuto de Guerni…caso, eso a quién le importa que dice Alaska, y esos fueros que caen como una lapa histórica sobre el resto de españoles, sembrando de envidia a catalanes históricos e historicistas y aspirantes kosovistas varios. Eso de los presupuestos y las preceptivas concesiones a los nacionalistas son bobadas que sólo valen para que Rajoy cheslón proteste una vez más y se tenga la sensación de oposición pertinaz. Qué biruji, como sigamos así va a nevar. Pero qué quieren, la política nacional no da para más. Así la empresa de refrescos de la fórmula secreta –como si supiéramos cuál es la de la tónica Schweppes o la del Trinarajus, ha organizado un congreso de la felicidad. Qué superhappy. Al mundo entero quiero dar… se me ocurre una guarrada, quizá pueda aspirar a alcalde vallisoletano. Cada día soy más soez y eso que no pronuncio la P.
Y bueno quizá haya sido algo de mención estos remiendos que ha hecho Zapatero que tan mal le parecen a Rajoy que como se dice en castizo no le cabe en el culo ni el bigote de una gamba. Si hombre, lo del cambio de Gobierno.
Bueno pues parece ser Zapatitos, Bambi, el tonto solemne, ha revolucionado la semana siendo más Rossi que nunca, quizá el color, quizá el motorista, chi lo sa?. Se fumiga un ya peso muerto como Teresa Fernández de la Vega y a Moratinos que pasaba por allí. Y degrada a dos ministras sin peso. No está mal el descalabro. Premia a Lady Trini, que por fin va a hacer de lo suyo, patadita en el culo a Leire despejándola del partido para que saque los córneres de la falta de atribuciones ministeriales, unge a Rosa Aguilar para santificar su socialdemocracia con una comunista cristiana ma non troppo y se trae al manifestante Valeriano Gómez a defender la ley contra la que se manifestaba. Un exacto ejemplo de oxímoron mucho mejor que silencio ensordecedor. Pero el plato fuerte es el de Rubalcaba y Jáuregui. Mucho más mediático el primero, pero interesantísimo el segundo y una enorme oportunidad de ver jugar a Messi y a Ronaldo en el mismo equipo.
Por supuesto que lo bonito son las entretelas de todo ello. Explicarle a Moratinos que busque destino, o hacer lo mismo con Elena Espinosa, debe producir cierto resquemor. Decirle a Corredor y a Aído que ganarán algo más pero que su jefa a partir de ahora será Leire Pajín no debió ser fácil, si lo del homo homini lupus es cierto, si el hombre es un lobo para el hombre, imagínense entre féminas. Esto lo digo por aprovecharme de la falta de paridad en el Gobierno. ¿No lo huelen ya? Vuelve el hombre. Aunque cuando uno es inteligente los testículos pasan desapercibidos. El paquete se debe marcar en la cabeza. Y es lo menos que debe hacer la ideología heredera de la ilustración. Sapere aude.
Porque al otro lado del río, en la margen derecha las cosas no siempre son así. A ver si no. Dice León de la Riva, el Alcalde de Valladolid y médico personal, léase ginecólogo, de Ana Botella, la esposísima, que la recién nombrada Leire Pajín "Va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y va a ser la alegría de la huerta", añadiendo: "Cada vez que la veo esa carita y esos morritos pienso lo mismo pero no lo voy a decir" Y Mick Jagger sin saber que los sueños húmedos, por lo del Pisuerga, del señor León simpatizan con el diablo de sus belfos. Ahora nos explicamos esos Sticky Fingers, esos dedos pegajosos con los que te da la mano este munícipe exiliado en el Paseo de Zorrilla que su mente calenturienta seguro confunde con una proveedora personal en lugar del dramaturgo paisano. Pero luego se disculpó. Y eso está bien. Vayan por delante las mías. Menudo cerdo eres señor León.
Dice PPons que cuando él estaba en la facultad, Rubalcaba ya estaba en el Gobierno y ahora, que está su hijo, Rubalcaba sigue en el gobierno representando la renovación cuando significa lo retro. Dejando a un lado la envidia cochina de la sonrisa de España –por Dios que se me va otra vez el ministerio-, habrá que recordarle que bastante antes, Manuel Fraga estaba en los gobiernos del dictador Franco, esos en los que se firmaban penas de muerte, y ahora ese mismo Manuel Fraga es presidente de honor del Partido Popular. Fíjense qué gran honor.
El caso es que después de tanta economía, después de seguir las reglas neoliberales que preconizan que la política no existe, que sólo los mercados importan, después de que los que nos arruinaron, nos hayan pedido dinero para mantener su estatus y sus bonus, y no se cansen de repetirnos cómo debemos hacer para salir del pozo en el que nos metieron, después de tanta atolondrada agencia de calificación jugando con las letras, vuelve por fin la política y esta vez, encima, arropada con inteligencia, con brillantez, con explicación y argumento, con texto y no solo pretexto. Esa bendita política tiene que suponer igualdad, justicia, conciencia moral y solidaria, construcción de un Estado participativo y responsable. La política, además de la brillantez y la diplomacia –sus herramientas esenciales-, debe reconquistar la honestidad y el bien social, hacer digna la vida y encomiable el progreso –sus objetivos obligados-.
Uno escucha a Zapatero y a Rubalcaba y no digamos a Felipe y advierte que con esas manos movidas horizontalmente, con esos encogimientos de hombros, con esa lentitud expositiva, pretendidamente didáctica, no se va a ningún sitio salvo para revolcar una y otra vez a Sarita Rajoy Montiel que fumando espera. Uno recuerda al mesmerizante González o escucha más frecuentemente al brillante Rubalcaba y Zapatero se aleja en ese universo en continua expansión, pero de pronto este monolingüe presidente se mira internamente con esos ojos azules, y de esa zarca introspección se advierte necesitado y tiene el coraje suficiente como para decirle a ese orgullo propio de mandamás hay que hacer algo, quizá era ese el cueste lo que cueste que pronunció hace pocas lunas, y acepta perder protagonismo para dárselo a otro. Justamente lo que le faltó a Aznar cuando escogió a Rajoy, temeroso de la brillantez de Rato que a buen seguro lo eclipsaría, todo antes de que supieran que mentirían tanto y tantas veces y perdieran las elecciones y se oscurecerían todos juntos y a la vez. Zapatero ha demostrado que es más que capaz de pasar del rock&roll al vals, de tentarte el culo en una lambada a rozarte tenuemente los dedos en un rigodón sin pestañear.
Sólo había que mirar las caras de Pío García Escudero, del camarada Arenas y miss Cospedal hablando entre dientes del nuevo gobierno. Ahora temen una entrega de las armas de ETA en la plaza del pueblo, hacen cávalas por el retraso del despertar económico, porque ahora están a punto de bailar el electoral y aciago tango ese de Volver, que dice que quince puntos no es nada, que febril la mirada, con un dulce recuerdo que lloro otra vez.
Y bueno quizá haya sido algo de mención estos remiendos que ha hecho Zapatero que tan mal le parecen a Rajoy que como se dice en castizo no le cabe en el culo ni el bigote de una gamba. Si hombre, lo del cambio de Gobierno.
Bueno pues parece ser Zapatitos, Bambi, el tonto solemne, ha revolucionado la semana siendo más Rossi que nunca, quizá el color, quizá el motorista, chi lo sa?. Se fumiga un ya peso muerto como Teresa Fernández de la Vega y a Moratinos que pasaba por allí. Y degrada a dos ministras sin peso. No está mal el descalabro. Premia a Lady Trini, que por fin va a hacer de lo suyo, patadita en el culo a Leire despejándola del partido para que saque los córneres de la falta de atribuciones ministeriales, unge a Rosa Aguilar para santificar su socialdemocracia con una comunista cristiana ma non troppo y se trae al manifestante Valeriano Gómez a defender la ley contra la que se manifestaba. Un exacto ejemplo de oxímoron mucho mejor que silencio ensordecedor. Pero el plato fuerte es el de Rubalcaba y Jáuregui. Mucho más mediático el primero, pero interesantísimo el segundo y una enorme oportunidad de ver jugar a Messi y a Ronaldo en el mismo equipo.
Por supuesto que lo bonito son las entretelas de todo ello. Explicarle a Moratinos que busque destino, o hacer lo mismo con Elena Espinosa, debe producir cierto resquemor. Decirle a Corredor y a Aído que ganarán algo más pero que su jefa a partir de ahora será Leire Pajín no debió ser fácil, si lo del homo homini lupus es cierto, si el hombre es un lobo para el hombre, imagínense entre féminas. Esto lo digo por aprovecharme de la falta de paridad en el Gobierno. ¿No lo huelen ya? Vuelve el hombre. Aunque cuando uno es inteligente los testículos pasan desapercibidos. El paquete se debe marcar en la cabeza. Y es lo menos que debe hacer la ideología heredera de la ilustración. Sapere aude.
Porque al otro lado del río, en la margen derecha las cosas no siempre son así. A ver si no. Dice León de la Riva, el Alcalde de Valladolid y médico personal, léase ginecólogo, de Ana Botella, la esposísima, que la recién nombrada Leire Pajín "Va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y va a ser la alegría de la huerta", añadiendo: "Cada vez que la veo esa carita y esos morritos pienso lo mismo pero no lo voy a decir" Y Mick Jagger sin saber que los sueños húmedos, por lo del Pisuerga, del señor León simpatizan con el diablo de sus belfos. Ahora nos explicamos esos Sticky Fingers, esos dedos pegajosos con los que te da la mano este munícipe exiliado en el Paseo de Zorrilla que su mente calenturienta seguro confunde con una proveedora personal en lugar del dramaturgo paisano. Pero luego se disculpó. Y eso está bien. Vayan por delante las mías. Menudo cerdo eres señor León.
Dice PPons que cuando él estaba en la facultad, Rubalcaba ya estaba en el Gobierno y ahora, que está su hijo, Rubalcaba sigue en el gobierno representando la renovación cuando significa lo retro. Dejando a un lado la envidia cochina de la sonrisa de España –por Dios que se me va otra vez el ministerio-, habrá que recordarle que bastante antes, Manuel Fraga estaba en los gobiernos del dictador Franco, esos en los que se firmaban penas de muerte, y ahora ese mismo Manuel Fraga es presidente de honor del Partido Popular. Fíjense qué gran honor.
El caso es que después de tanta economía, después de seguir las reglas neoliberales que preconizan que la política no existe, que sólo los mercados importan, después de que los que nos arruinaron, nos hayan pedido dinero para mantener su estatus y sus bonus, y no se cansen de repetirnos cómo debemos hacer para salir del pozo en el que nos metieron, después de tanta atolondrada agencia de calificación jugando con las letras, vuelve por fin la política y esta vez, encima, arropada con inteligencia, con brillantez, con explicación y argumento, con texto y no solo pretexto. Esa bendita política tiene que suponer igualdad, justicia, conciencia moral y solidaria, construcción de un Estado participativo y responsable. La política, además de la brillantez y la diplomacia –sus herramientas esenciales-, debe reconquistar la honestidad y el bien social, hacer digna la vida y encomiable el progreso –sus objetivos obligados-.
Uno escucha a Zapatero y a Rubalcaba y no digamos a Felipe y advierte que con esas manos movidas horizontalmente, con esos encogimientos de hombros, con esa lentitud expositiva, pretendidamente didáctica, no se va a ningún sitio salvo para revolcar una y otra vez a Sarita Rajoy Montiel que fumando espera. Uno recuerda al mesmerizante González o escucha más frecuentemente al brillante Rubalcaba y Zapatero se aleja en ese universo en continua expansión, pero de pronto este monolingüe presidente se mira internamente con esos ojos azules, y de esa zarca introspección se advierte necesitado y tiene el coraje suficiente como para decirle a ese orgullo propio de mandamás hay que hacer algo, quizá era ese el cueste lo que cueste que pronunció hace pocas lunas, y acepta perder protagonismo para dárselo a otro. Justamente lo que le faltó a Aznar cuando escogió a Rajoy, temeroso de la brillantez de Rato que a buen seguro lo eclipsaría, todo antes de que supieran que mentirían tanto y tantas veces y perdieran las elecciones y se oscurecerían todos juntos y a la vez. Zapatero ha demostrado que es más que capaz de pasar del rock&roll al vals, de tentarte el culo en una lambada a rozarte tenuemente los dedos en un rigodón sin pestañear.
Sólo había que mirar las caras de Pío García Escudero, del camarada Arenas y miss Cospedal hablando entre dientes del nuevo gobierno. Ahora temen una entrega de las armas de ETA en la plaza del pueblo, hacen cávalas por el retraso del despertar económico, porque ahora están a punto de bailar el electoral y aciago tango ese de Volver, que dice que quince puntos no es nada, que febril la mirada, con un dulce recuerdo que lloro otra vez.
sábado, 16 de octubre de 2010
Agnus Dei qui TALIS peccata mundi…
La portavoz de Defensa del PP en el Congreso dice que no se puede gobernar un país sin haber ido a los toros. Esta diputada hace el comentario tras la bronca a Zapatero durante la Fiesta Nacional del pasado día 12. ¿Advierten la relación? Si tuviera Blackberry escribiría jeje, pero no. Va a ser que no, por decirlo en neoespañol. Pero eso de la gobernanza de albero me intranquiliza, voy por el quinto tratado de teoría política y que no lo encuentro, mire usted. Empiezo ahora por el Cossío a ver si hay más suerte. Beatriz Rodríguez-Salmones, que así se llama nuestra prócer taurina afirma, o eructa, no sé muy bien, que El español grita mucho más que los europeos. No es salvajismo, es una forma de expresión. Como comer con los dedos y limpiarse con la manga, pura expresividad carpetovetónica. ¡Más bebida, mesonera!
Alguna vez deberemos reconocer que somos un país de maleducados. Quitaron los carteles de prohibido escupir, pero hemos logrado que sobreviva el gargajo. Las micciones en la vía pública estuvieron a punto de sucumbir, pero un grupo de fornidos muchachos resistentes lograron su regreso. Cuando llamamos indiscriminadamente asesino a Aznar, cuando quemamos fotos del Rey o nos acordamos de la madre de Zapatero no estamos dando lo mejor de un país que presume de su nivel de educación y que cree que tiene entre terciopelos una generación de presuntos genios dispuestos a dar la campanada en cuanto este gobierno deje de arruinarnos la vida, porque qué duda cabe de que la culpa es de Zapatero y esa panda de mediocres que ha puesto para sobresalir entre ellos. Espero que les suene el argumento, por lo que no voy a insistir. Pero utilizar las últimas tecnologías telemáticas y sociales para reunirse a llamar hijo de puta a un presidente de Gobierno, no nos debería dejar indiferentes, por mucho que se le odie. Paseen por foros de forma indiscriminada y lean los mensajes que se intercambian. No hablo ya de construcciones sintácticas, el uso de yuxtapuestas, subordinadas y florituras varias. No digo yo el usar más de 500 palabras para expresarse, ni siquiera ordenar las ideas para que el otro pueda entender. Los acentos no existen, el verbo haber se conjuga casi siempre con V y sin H, los participios regulares pierden la D y la locución o sea la escriben sistemáticamente en una sola palabra. Hablamos con soltura de las últimas aplicaciones para el móvil, de los más complejos procedimientos para rastrear nuestros pasos, para encontrar lo perdido, para cuantificar lo inexistente, lo contamos en Facebook, en Tweeter, en Faceter o en Tweebook, en ese escaparate fantástico de embobados anónimos y sin duda fronterizos, pero somos incapaces de comportarnos, de entender, de argumentar y razonar, de expresarnos y pensar.
Y sobre esto de la enseñanza quiero abundar unos minutos.
Después de tanto tiempo diciéndolo, ahora los gobernantes se han dado cuenta de que la clave reside en la educación. Después del desastre patrio del informe PISA, y teniendo que reconocer que nuestra producción genética era de zoquetes de tomo y lomo, para salvar el honor, han tenido a bien valorar las condiciones de aprendizaje y la influencia de los profesores. Un diez con matrícula de honor al tipo que junto ambas ideas. El nuevo informe ya sabrán que se llama TALIS. En él han participado 23 países. El resto hace causa común con ese 10% de dentistas que recomienda los chicles con azúcar.
En todo caso Alemania no está, ni Francia, ni Reino Unido ni Japón ni Estados Unidos, así que nos compararemos con Portugal o Italia.
Para no aburrirles con los detalles técnicos sepan que se entrevistaron a 90000 profesores de unos 200 centros escolares de cada país. Un porrón en el sistema imperial.
TALIS no mide los resultados del aprendizaje de los estudiantes, sino que busca qué características conforman el aprendizaje eficaz, básicamente, el grado de confianza que tienen los profesores en sí mismos de cara a los retos educativos y el clima disciplinario dentro del aula. Ahora se constata que uno de cada cuatro profesores pierde un tercio de su tiempo lectivo por la conducta perturbadora de los estudiantes o por el papeleo.
Han sido necesarios treinta años al menos para que se nos advierta que cuando los profesores perciben que su trabajo obtiene respuesta, mayor es su confianza en su capacidad para enfrentarse a los retos de la enseñanza. Y digo treinta años porque son los pasados desde la publicación de Indefensión de Seligman, en donde expone con modelos biológicos el papel de las expectativas, el aprendizaje de que nuestras respuestas son inefectivas en un intento de construir un modelo de adquisición de la depresión. Pero todos sospechábamos, ya antes de Seligman, que cuando se nos hace caso, se nos escucha, las cosas suelen ir mejor.
Curiosamente, o no tanto, la “ideología” contamina las apreciaciones. Si el profesor cree que los alumnos son participantes activos en el proceso de adquisición de conocimientos, informan sobre un ambiente más positivo en clase. Si por el contrario son de los de transmisión directa del conocimiento informan de un ambiente negativo. Tanto los constructivistas, con clara mayoría femenina, como los de transmisión directa mantienen su convicción sobre sus sistemas y en su propia eficacia. Erre que erre, que dice el refrán.
El 33% de los profesores trabaja en un centro en el que el director considera que sus docentes no están cualificados. Tres cuartas partes de los profesores informan que los más eficaces no reciben reconocimientos importantes y que el director no toma medidas para reducir los ingresos de profesores con un rendimiento inferior a lo normal o no despide a profesores a causa de un bajo rendimiento permanente.
Otra de los aspectos más reseñables del estudio TALIS es el análisis que hace de los estilos de dirección. Aunque analiza cinco aspectos de la conducta de los directores, se explicitan dos estilos bien diferenciados aunque no excluyentes. Existe una dirección educativa que pretende apoyar o mejorar la formación de los profesores y fijar los objetivos curriculares del centro y una dirección administrativa que se apoya más en el control de las cuentas y en el manejo de los procedimientos administrativos. Como resulta evidente ambos estilos son necesarios para el buen funcionamiento de los centros. Pues bien en España tenemos de las puntuaciones más bajas en ambos. Como el chiste, aquel de qué es peor para la empresa, le preguntan a su consejero delegado, si la indolencia o la ignorancia. Ni lo sé, ni me importa, respondió. Quizá era Díaz Ferrán. Pues en la enseñanza en España las cosas van por ahí.
El estudio pone de relieve también el desequilibrio de sexos en los docentes. No quiero decir que existan asimetrías morfológicas que requieran corrección quirúrgica, señalo que la mayoría de los profesores son mujeres con una media del 70%, advirtiéndose la cojera de modelos de rol, según dice el estudio para aquellos adolescentes despistados.
Del mismo modo se ve el envejecimiento de los profesores. El porcentaje de mayores de 50 años duplica al de menores de 30. Siendo una profesión estable, un gran porcentaje tiene una o dos décadas de servicio, pero a la vez concurren los contratos de un año o menos en los recién contratados. En breve, en breves en neoespañol, el sistema tendrá que afrontar jubilaciones masivas como en el caso de los médicos.
Recientemente interrogaba a un catedrático de universidad amigo sobre la productividad de los profesores. Antes de que terminara me dijo que se medía en sexenios. Tienes que publicar determinado número de artículos en revistas de cierto renombre que controlen el impacto de los mismos por decirlo en corto. En realidad es la forma administrativa de control de la remuneración. Pero lo que yo le quería preguntar era si había estudios que compararan la productividad entre los profesores de las universidades presenciales y las no presenciales. En estas últimas, la UNED como paradigma, los profesores tienen una carga docente prácticamente inexistente, mientras que para las otras es al menos del 30% de su tiempo laboral. Ello debería suponer que la cantidad, sino la calidad, investigadora de las no presenciales debería ser un 30% mayor. Seguro que el sexenio vale lo mismo. Nadie lo sabe y a nadie le importa.
El caso es que los docentes no quieren ni oír hablar de control. En Portugal montaron un pollo para 100.000 profesores y no fue menor en otros lugares. El asunto de la evaluación de los profesores colea desde antiguo. Incluso los sindicatos parecen estar medio de acuerdo y digo medio porque dicen que NO se debe vincular a los resultados de los alumnos y NO deben tener efecto sobre las condiciones de trabajo. Esto es, verifiquemos la puntualidad de los trenes de RENFE pero no miremos el reloj y en el caso inverosímil de que concluyamos que llegan con retraso culpemos a Zapatero, últimamente buen sustituto del maestro armero, pero en modo alguno toquemos a nadie de RENFE. Igual de cierto que en ocasiones, los imponderables pueden retrasar un tren, no lo es menos que hay circunstancias ajenas al profesor que explican los resultados en los alumnos, clase social, educación parental, sexo, edad, pero si la influencia del profesor fuera nula, habría que plantearse su presencia. Los diseños experimentales permiten aislar variables, de forma que algo se pueda decir de lo que está sucediendo, máxime cuando es una tarea que se alarga durante años, en diferentes grupos, etc., al menos se puede intentar.
La realidad es que somos el segundo país en impuntualidad y el cuarto en absentismo. Nuestros centros son escasamente evaluados y de serlo poco importa ya sea en lo positivo como en lo negativo. Los sindicatos, otra vez, deberían decir si están por el desarrollo del país en su conjunto o en la defensa gremial de sus cotizantes.
Finalizo, en el informe español se pone a pie de página la siguiente advertencia:
Alguna vez deberemos reconocer que somos un país de maleducados. Quitaron los carteles de prohibido escupir, pero hemos logrado que sobreviva el gargajo. Las micciones en la vía pública estuvieron a punto de sucumbir, pero un grupo de fornidos muchachos resistentes lograron su regreso. Cuando llamamos indiscriminadamente asesino a Aznar, cuando quemamos fotos del Rey o nos acordamos de la madre de Zapatero no estamos dando lo mejor de un país que presume de su nivel de educación y que cree que tiene entre terciopelos una generación de presuntos genios dispuestos a dar la campanada en cuanto este gobierno deje de arruinarnos la vida, porque qué duda cabe de que la culpa es de Zapatero y esa panda de mediocres que ha puesto para sobresalir entre ellos. Espero que les suene el argumento, por lo que no voy a insistir. Pero utilizar las últimas tecnologías telemáticas y sociales para reunirse a llamar hijo de puta a un presidente de Gobierno, no nos debería dejar indiferentes, por mucho que se le odie. Paseen por foros de forma indiscriminada y lean los mensajes que se intercambian. No hablo ya de construcciones sintácticas, el uso de yuxtapuestas, subordinadas y florituras varias. No digo yo el usar más de 500 palabras para expresarse, ni siquiera ordenar las ideas para que el otro pueda entender. Los acentos no existen, el verbo haber se conjuga casi siempre con V y sin H, los participios regulares pierden la D y la locución o sea la escriben sistemáticamente en una sola palabra. Hablamos con soltura de las últimas aplicaciones para el móvil, de los más complejos procedimientos para rastrear nuestros pasos, para encontrar lo perdido, para cuantificar lo inexistente, lo contamos en Facebook, en Tweeter, en Faceter o en Tweebook, en ese escaparate fantástico de embobados anónimos y sin duda fronterizos, pero somos incapaces de comportarnos, de entender, de argumentar y razonar, de expresarnos y pensar.
Y sobre esto de la enseñanza quiero abundar unos minutos.
Después de tanto tiempo diciéndolo, ahora los gobernantes se han dado cuenta de que la clave reside en la educación. Después del desastre patrio del informe PISA, y teniendo que reconocer que nuestra producción genética era de zoquetes de tomo y lomo, para salvar el honor, han tenido a bien valorar las condiciones de aprendizaje y la influencia de los profesores. Un diez con matrícula de honor al tipo que junto ambas ideas. El nuevo informe ya sabrán que se llama TALIS. En él han participado 23 países. El resto hace causa común con ese 10% de dentistas que recomienda los chicles con azúcar.
En todo caso Alemania no está, ni Francia, ni Reino Unido ni Japón ni Estados Unidos, así que nos compararemos con Portugal o Italia.
Para no aburrirles con los detalles técnicos sepan que se entrevistaron a 90000 profesores de unos 200 centros escolares de cada país. Un porrón en el sistema imperial.
TALIS no mide los resultados del aprendizaje de los estudiantes, sino que busca qué características conforman el aprendizaje eficaz, básicamente, el grado de confianza que tienen los profesores en sí mismos de cara a los retos educativos y el clima disciplinario dentro del aula. Ahora se constata que uno de cada cuatro profesores pierde un tercio de su tiempo lectivo por la conducta perturbadora de los estudiantes o por el papeleo.
Han sido necesarios treinta años al menos para que se nos advierta que cuando los profesores perciben que su trabajo obtiene respuesta, mayor es su confianza en su capacidad para enfrentarse a los retos de la enseñanza. Y digo treinta años porque son los pasados desde la publicación de Indefensión de Seligman, en donde expone con modelos biológicos el papel de las expectativas, el aprendizaje de que nuestras respuestas son inefectivas en un intento de construir un modelo de adquisición de la depresión. Pero todos sospechábamos, ya antes de Seligman, que cuando se nos hace caso, se nos escucha, las cosas suelen ir mejor.
Curiosamente, o no tanto, la “ideología” contamina las apreciaciones. Si el profesor cree que los alumnos son participantes activos en el proceso de adquisición de conocimientos, informan sobre un ambiente más positivo en clase. Si por el contrario son de los de transmisión directa del conocimiento informan de un ambiente negativo. Tanto los constructivistas, con clara mayoría femenina, como los de transmisión directa mantienen su convicción sobre sus sistemas y en su propia eficacia. Erre que erre, que dice el refrán.
El 33% de los profesores trabaja en un centro en el que el director considera que sus docentes no están cualificados. Tres cuartas partes de los profesores informan que los más eficaces no reciben reconocimientos importantes y que el director no toma medidas para reducir los ingresos de profesores con un rendimiento inferior a lo normal o no despide a profesores a causa de un bajo rendimiento permanente.
Otra de los aspectos más reseñables del estudio TALIS es el análisis que hace de los estilos de dirección. Aunque analiza cinco aspectos de la conducta de los directores, se explicitan dos estilos bien diferenciados aunque no excluyentes. Existe una dirección educativa que pretende apoyar o mejorar la formación de los profesores y fijar los objetivos curriculares del centro y una dirección administrativa que se apoya más en el control de las cuentas y en el manejo de los procedimientos administrativos. Como resulta evidente ambos estilos son necesarios para el buen funcionamiento de los centros. Pues bien en España tenemos de las puntuaciones más bajas en ambos. Como el chiste, aquel de qué es peor para la empresa, le preguntan a su consejero delegado, si la indolencia o la ignorancia. Ni lo sé, ni me importa, respondió. Quizá era Díaz Ferrán. Pues en la enseñanza en España las cosas van por ahí.
El estudio pone de relieve también el desequilibrio de sexos en los docentes. No quiero decir que existan asimetrías morfológicas que requieran corrección quirúrgica, señalo que la mayoría de los profesores son mujeres con una media del 70%, advirtiéndose la cojera de modelos de rol, según dice el estudio para aquellos adolescentes despistados.
Del mismo modo se ve el envejecimiento de los profesores. El porcentaje de mayores de 50 años duplica al de menores de 30. Siendo una profesión estable, un gran porcentaje tiene una o dos décadas de servicio, pero a la vez concurren los contratos de un año o menos en los recién contratados. En breve, en breves en neoespañol, el sistema tendrá que afrontar jubilaciones masivas como en el caso de los médicos.
Recientemente interrogaba a un catedrático de universidad amigo sobre la productividad de los profesores. Antes de que terminara me dijo que se medía en sexenios. Tienes que publicar determinado número de artículos en revistas de cierto renombre que controlen el impacto de los mismos por decirlo en corto. En realidad es la forma administrativa de control de la remuneración. Pero lo que yo le quería preguntar era si había estudios que compararan la productividad entre los profesores de las universidades presenciales y las no presenciales. En estas últimas, la UNED como paradigma, los profesores tienen una carga docente prácticamente inexistente, mientras que para las otras es al menos del 30% de su tiempo laboral. Ello debería suponer que la cantidad, sino la calidad, investigadora de las no presenciales debería ser un 30% mayor. Seguro que el sexenio vale lo mismo. Nadie lo sabe y a nadie le importa.
El caso es que los docentes no quieren ni oír hablar de control. En Portugal montaron un pollo para 100.000 profesores y no fue menor en otros lugares. El asunto de la evaluación de los profesores colea desde antiguo. Incluso los sindicatos parecen estar medio de acuerdo y digo medio porque dicen que NO se debe vincular a los resultados de los alumnos y NO deben tener efecto sobre las condiciones de trabajo. Esto es, verifiquemos la puntualidad de los trenes de RENFE pero no miremos el reloj y en el caso inverosímil de que concluyamos que llegan con retraso culpemos a Zapatero, últimamente buen sustituto del maestro armero, pero en modo alguno toquemos a nadie de RENFE. Igual de cierto que en ocasiones, los imponderables pueden retrasar un tren, no lo es menos que hay circunstancias ajenas al profesor que explican los resultados en los alumnos, clase social, educación parental, sexo, edad, pero si la influencia del profesor fuera nula, habría que plantearse su presencia. Los diseños experimentales permiten aislar variables, de forma que algo se pueda decir de lo que está sucediendo, máxime cuando es una tarea que se alarga durante años, en diferentes grupos, etc., al menos se puede intentar.
La realidad es que somos el segundo país en impuntualidad y el cuarto en absentismo. Nuestros centros son escasamente evaluados y de serlo poco importa ya sea en lo positivo como en lo negativo. Los sindicatos, otra vez, deberían decir si están por el desarrollo del país en su conjunto o en la defensa gremial de sus cotizantes.
Finalizo, en el informe español se pone a pie de página la siguiente advertencia:
Nota: En este informe cuando se habla de “profesores”, “directores”…debe entenderse en sentido genérico como “profesoras y profesores”, “directoras y directores”…, salvo en aquellos casos en los que por el contexto se deduzca una referencia exclusivamente al sexo masculino.Sin duda la explicación/el esclarecimiento era necesaria/necesario para que ustedes hombres y mujeres no muy listos/listas entendieran el sentido/la idea exacto/exacta de estas/estos palabras/mensajes sucintas/sucintos que hoy les traigo. Uff, y sin una arroba. Pero, eso sí, con cierto arrobo.
sábado, 2 de octubre de 2010
Intransigiendo
El Real Madrid es pitado por el público por jugar en largo desde la portería; cambia e intenta salir en corto y al pie con escaso éxito ante la presión del Español. Futbol asambleario. Camps y Alarte se encaman y apoyan a varios alcaldes de la Comunidad Valenciana que se vienen a Madrid a montar una manifestación frente al Ministerio de Industria por el almacén de desechos radioactivos de Zarra. Populismo de barraca. El transfuguismo en Benidorm se acepta como una nueva vía de legitimación. Maquiavelismo para los que no leyeron El Príncipe ni vieron la película. Se convoca un paro total para que salga regular, ni muy bien, ni muy mal. Una huelga general que se quede en teniente coronel.
Comportamientos irreflexivos, brindis al sol, intrigas y motines recorren España más que algunos fantasmas trasnochados solían en Europa. La tentación de agradar es muy superior a la de pensar en lo correcto, la falta de ideas y de reflexión se ocultan tras la motricidad expansiva y artificiosa, la justificación del si ellos aceptan trajes por qué no puedo yo quedarme con una Rebequita, marca estilo y se implanta como sistema de gobierno, se adueña de nuestros usos arrinconando aquellas que considerábamos buenas prácticas y que han perecido como los fluviales cangrejos autóctonos bajo la presión del crustáceo gringo invasor de la aceptación pasiva, de la renuncia voluntaria.
El otro día respondía en otro sitio sobre la intransigencia. ¡Qué mala prensa tiene esa palabra! Quizá consecuencia de esa historia cercana, mamada durante años de falta de libertad, de catecismos de todo tipo, de moralinas y decálogos para hacernos gente de bien. Y lejos de pretender hacer un elogio de la misma, ya que un elemento clave de la intransigencia es la falta de seso, sí quiero transitar por su envés: la transigencia. Porque en esa bifaz, en este mundo dicotómico, digital y monocromático, de unos y ceros y blancos y negros, no queda otro espacio para lo difuso, lo entreverado por decirlo en términos para mi prohibidos y absolutamente ibéricos, no queda resquicio a las alternativas, a lo tangencial, únicamente queda el frente y el perfil de la ficha policial que no tolera el más artístico escorzo, porque donde esté el orden que se quite la ambigüedad.
Puede suponerse que la transigencia recibe invertidos cada uno de los valores inmorales y negativos de su imagen especular, ennobleciéndose al asumir esos atributos en perfecto orden de revista, asumiendo la parte positiva de cada continuo categórico. Así, si se construye la intransigencia con fanatismo, beligerancia, obcecación, burla burlando se edifica la transigencia con apertura de miras, comprensión y flexibilidad. ¡Esta palabra sí que mola!
Porque ser transigente es lo más. Es progresista, es juvenil, es moderno, es tolerante, inteligente, sostenible, diversificado, proactivo, incluso psicoprofiláctico y afroasiático. Un tampax de actitud que vale para todo, que enorgullece al que así se le adjetiva y que envilece a quienes merecen su odiosa versión Mr. Hyde.
Pero la transigencia también es indolencia, palabra que no está desacreditada, simplemente desconocida o confundida, así la transigencia viste muchas veces los ropajes de la cobardía, de la falta de integridad, del mirar hacia otro lado. Desatender las obligaciones de uno, ya como individuo, ya como miembro de una colectividad, es una felonía hacia unos valores más arraigados que los toros o los achicharrados correbous, una traición a unos ideales más antiguos que Ceuta y Melilla. Cada vez más se impone eso de que el que venga detrás que arree. Esa falta de solidaridad se acuna cada noche en la aceptación ¿transigencia? de los sistemas bárbaros impuestos. Transigimos con la renovación anual de libros de texto, ¡hasta de los diccionarios! asombrosamente incapaces de enseñar de un año para otro, transigimos con la destrucción de la escuela pública y de la estrictamente privada, para beneficiar el modelo concertado, básicamente religioso… y como ya saben, tan transigente. Transigimos con retrasos de nueve meses en ecografías, con pasos de cebra bloqueados por coches, con aceras pobladas de bicicletas que te apremian con el timbre, transigimos con restaurantes y bares que no cumplen las leyes antitabaco, transigimos con una justicia de moviola estropeada, con los enormes gastos de las televisiones autonómicas, con la corrupción que se da por buena. Transigimos en su momento a la barbarie terrorista porque a veces el fin lo merece, eso nos parecía aunque aquel fin fue sólo el principio. Y transigimos con las construcciones a pie de playa, con las tarifas eléctricas, con las irregulares instalaciones solares, con los contratos laborales ilegales renovados durante años, con los endeudamientos municipales aberrantes.
Transigencia hubo en la concesión de hipotecas basura, en el apalancamiento empresarial de embaucadores, hubo transigencia por parte de las autoridades reguladoras, de las cúpulas bancarias, de la sociedad misma. Transigencia hubo con los curas pederastas ¿hay alguno que no haya metido mano a un niño? Y la hubo por parte del Papa, de los obispos, la absoluta incuria de la Curia pontificia. Transigencia hubo en los pactos de no intervención de Francia e Inglaterra en los inicios de nuestra Guerra Civil. Transigencia hubo con la entrega de los Sudestes poco antes de la II GM. Universal transigencia existe hacia el hambre en el mundo, ante las chulerías de los grandes, ante los presupuestos de defensa, a veces más bien de ataque.
Nos hemos pasado la vida transigiendo y dice más bien poco de nosotros mismos, nos confundimos en calificarnos de enrollados porque “aceptamos” esas cosas de los demás. Por ejemplo hablar mal de la huelga del pasado miércoles es de fachas. Ser crítico con la oportunidad, efecto, modelo o lo que sea que esta huelga permita, cause o anteceda es impresentable para un progresista. Por eso hay que transigir con que unos cuantos caigan en la trampa de Aguirre y sus mínimos imposibles y bloqueen el derecho de los demás supeditándolo al suyo propio. Por eso hay que evitar el sonrojo al oír eso de piquetes de la libertad que parecen destinados a cruzar las amplias alamedas pero se quedan secuestrando autobuses en sus cocheras. Y hay que transigir con el papel de los sindicatos en estas tres últimas décadas. Porque lo que tenemos ahora no es una ocurrencia de Zapatero, ni sus planes urgentes de contención para que nos sigan fiando, ni es culpa estricta de Zapatero la tasa de paro. Ni siquiera quiero señalar a UGT o a Comisiones, hablo del sindicalismo europeo, que ha estado en otro sitio mientras se iba carcomiendo el Estado del bienestar. Qué hicieron los sindicatos mientras cedíamos al derroche, al lujo, al crecimiento sin fin, dónde estaban mientras nos cargábamos ley a ley, curso a curso la educación española, que hacían cuando en la construcción corría a manos llenas el dinero negro, también para los obreros, hacia dónde miran mientras se privatiza la sanidad en Madrid. Qué soluciones aportaron los sindicatos para evitar que nuestra cifra de desempleo de los mejores años, los de superávit, doblara la europea. Qué alternativas plantearon al inicio de aquella crisis no reconocida y que ha terminado por llevarse a España, a Europa y al mundo por delante. Qué han dicho los sindicatos sobre productividad y absentismo.
Transigir es quedarse con las soflamas de los mítines y la imagen de unos casquillos de bala teatralmente expuestos ante las cámaras y no armarse de paciencia y buscar la solución para una vejez mucho más amplia y mucho más cara de sostener incompatible con el sistema actual de pensiones. Transigir es aceptar las torpes explicaciones sobre los liberados y no sentarse para ver cómo se puede resultar más competitivo, cómo se puede uno formar mejor para este mundo irreconocible. Transigir es ignorar qué se puede hacer con los jóvenes que no encuentran un primer empleo o los viejos de 50 que serán incapaces de encontrar el último.
Los sindicatos se han comportado corporativamente, han defendido su corralito gremial a costa de los excluidos por el sistema, han apantallado los viejos empleos de forma acrítica dejando que se carguen los rehenes del empleo joven y del anciano de cincuenta años o de los parados, permitiendo que las clases medias retomen el concepto de gorronería del Estado de bienestar para aplicárselo a todo aquel que esté fuera del patio de recreo del empleo fijo.
Los sindicatos que se comportan como adalides de los trabajadores, como guías en el sendero arduo de la vida, han permitido que se adore a los múltiples vellocinos, que las televisiones ultrafascistas sosieguen con sus adormideras las conciencias y los valores. Escuchen: Esta disposición a admirar y casi idolatrar, a los ricos y los poderosos, y a despreciar o, como mínimo, ignorar a las personas pobres y de condición humilde es la principal y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales. Ya habrán adivinado que no lo firma Sarkozy, ni pueden atribuirlo a nuestro Rajoy pertinaz en su decúbito trono, estas palabras pertenecen a Adam Smith que vivió en el siglo XVIII y sentó las bases de la economía clásica y del capitalismo. Qué pocas cosas han cambiado.
Los sindicatos deben replantearse su papel en la dinámica social. Poco sentido tiene hablar de piquetes informativos cuando te retransmiten la huelga en directo, cuando conoces antes que el Ministerio del Interior el seguimiento en Cádiz o en Bilbao. El concepto de vanguardia cambia cuando tus guiados saben leer y escribir o tienen una titulación universitaria, cambia cuando la complejidad del entramado sociolaboral es absolutamente diferente al del siglo XIX, cambia cuando la dichosa mariposa aletea en América y repercute en Europa.
Les dejo. Lean La tierra va mal de Judt, uno de los más brillantes pensadores y que acaba de morir. Señala, Hay una razón para que la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la criminalidad, la población carcelaria, los trastornos mentales, el desempleo, la obesidad, la malnutrición, el embarazo de adolescentes, el uso de drogas ilegales, la inseguridad económica, las deudas personales, la angustia, estén más marcados en los Estados Unidos y Gran Bretaña que en la Europa continental. […] La desigualdad es corrosiva. Corrompe a la sociedad desde dentro.
Es hora de que los sindicatos dejen la silicona que bloquea y apliquen la materia gris a los asuntos que nos vienen. Tras la fiesta de final de curso para las familias hay que empezar a trabajar. Ya no hay engranajes para introducir los zuecos y parar la maquinaria. El único sabotaje posible hoy en día es no pensar.
Comportamientos irreflexivos, brindis al sol, intrigas y motines recorren España más que algunos fantasmas trasnochados solían en Europa. La tentación de agradar es muy superior a la de pensar en lo correcto, la falta de ideas y de reflexión se ocultan tras la motricidad expansiva y artificiosa, la justificación del si ellos aceptan trajes por qué no puedo yo quedarme con una Rebequita, marca estilo y se implanta como sistema de gobierno, se adueña de nuestros usos arrinconando aquellas que considerábamos buenas prácticas y que han perecido como los fluviales cangrejos autóctonos bajo la presión del crustáceo gringo invasor de la aceptación pasiva, de la renuncia voluntaria.
El otro día respondía en otro sitio sobre la intransigencia. ¡Qué mala prensa tiene esa palabra! Quizá consecuencia de esa historia cercana, mamada durante años de falta de libertad, de catecismos de todo tipo, de moralinas y decálogos para hacernos gente de bien. Y lejos de pretender hacer un elogio de la misma, ya que un elemento clave de la intransigencia es la falta de seso, sí quiero transitar por su envés: la transigencia. Porque en esa bifaz, en este mundo dicotómico, digital y monocromático, de unos y ceros y blancos y negros, no queda otro espacio para lo difuso, lo entreverado por decirlo en términos para mi prohibidos y absolutamente ibéricos, no queda resquicio a las alternativas, a lo tangencial, únicamente queda el frente y el perfil de la ficha policial que no tolera el más artístico escorzo, porque donde esté el orden que se quite la ambigüedad.
Puede suponerse que la transigencia recibe invertidos cada uno de los valores inmorales y negativos de su imagen especular, ennobleciéndose al asumir esos atributos en perfecto orden de revista, asumiendo la parte positiva de cada continuo categórico. Así, si se construye la intransigencia con fanatismo, beligerancia, obcecación, burla burlando se edifica la transigencia con apertura de miras, comprensión y flexibilidad. ¡Esta palabra sí que mola!
Porque ser transigente es lo más. Es progresista, es juvenil, es moderno, es tolerante, inteligente, sostenible, diversificado, proactivo, incluso psicoprofiláctico y afroasiático. Un tampax de actitud que vale para todo, que enorgullece al que así se le adjetiva y que envilece a quienes merecen su odiosa versión Mr. Hyde.
Pero la transigencia también es indolencia, palabra que no está desacreditada, simplemente desconocida o confundida, así la transigencia viste muchas veces los ropajes de la cobardía, de la falta de integridad, del mirar hacia otro lado. Desatender las obligaciones de uno, ya como individuo, ya como miembro de una colectividad, es una felonía hacia unos valores más arraigados que los toros o los achicharrados correbous, una traición a unos ideales más antiguos que Ceuta y Melilla. Cada vez más se impone eso de que el que venga detrás que arree. Esa falta de solidaridad se acuna cada noche en la aceptación ¿transigencia? de los sistemas bárbaros impuestos. Transigimos con la renovación anual de libros de texto, ¡hasta de los diccionarios! asombrosamente incapaces de enseñar de un año para otro, transigimos con la destrucción de la escuela pública y de la estrictamente privada, para beneficiar el modelo concertado, básicamente religioso… y como ya saben, tan transigente. Transigimos con retrasos de nueve meses en ecografías, con pasos de cebra bloqueados por coches, con aceras pobladas de bicicletas que te apremian con el timbre, transigimos con restaurantes y bares que no cumplen las leyes antitabaco, transigimos con una justicia de moviola estropeada, con los enormes gastos de las televisiones autonómicas, con la corrupción que se da por buena. Transigimos en su momento a la barbarie terrorista porque a veces el fin lo merece, eso nos parecía aunque aquel fin fue sólo el principio. Y transigimos con las construcciones a pie de playa, con las tarifas eléctricas, con las irregulares instalaciones solares, con los contratos laborales ilegales renovados durante años, con los endeudamientos municipales aberrantes.
Transigencia hubo en la concesión de hipotecas basura, en el apalancamiento empresarial de embaucadores, hubo transigencia por parte de las autoridades reguladoras, de las cúpulas bancarias, de la sociedad misma. Transigencia hubo con los curas pederastas ¿hay alguno que no haya metido mano a un niño? Y la hubo por parte del Papa, de los obispos, la absoluta incuria de la Curia pontificia. Transigencia hubo en los pactos de no intervención de Francia e Inglaterra en los inicios de nuestra Guerra Civil. Transigencia hubo con la entrega de los Sudestes poco antes de la II GM. Universal transigencia existe hacia el hambre en el mundo, ante las chulerías de los grandes, ante los presupuestos de defensa, a veces más bien de ataque.
Nos hemos pasado la vida transigiendo y dice más bien poco de nosotros mismos, nos confundimos en calificarnos de enrollados porque “aceptamos” esas cosas de los demás. Por ejemplo hablar mal de la huelga del pasado miércoles es de fachas. Ser crítico con la oportunidad, efecto, modelo o lo que sea que esta huelga permita, cause o anteceda es impresentable para un progresista. Por eso hay que transigir con que unos cuantos caigan en la trampa de Aguirre y sus mínimos imposibles y bloqueen el derecho de los demás supeditándolo al suyo propio. Por eso hay que evitar el sonrojo al oír eso de piquetes de la libertad que parecen destinados a cruzar las amplias alamedas pero se quedan secuestrando autobuses en sus cocheras. Y hay que transigir con el papel de los sindicatos en estas tres últimas décadas. Porque lo que tenemos ahora no es una ocurrencia de Zapatero, ni sus planes urgentes de contención para que nos sigan fiando, ni es culpa estricta de Zapatero la tasa de paro. Ni siquiera quiero señalar a UGT o a Comisiones, hablo del sindicalismo europeo, que ha estado en otro sitio mientras se iba carcomiendo el Estado del bienestar. Qué hicieron los sindicatos mientras cedíamos al derroche, al lujo, al crecimiento sin fin, dónde estaban mientras nos cargábamos ley a ley, curso a curso la educación española, que hacían cuando en la construcción corría a manos llenas el dinero negro, también para los obreros, hacia dónde miran mientras se privatiza la sanidad en Madrid. Qué soluciones aportaron los sindicatos para evitar que nuestra cifra de desempleo de los mejores años, los de superávit, doblara la europea. Qué alternativas plantearon al inicio de aquella crisis no reconocida y que ha terminado por llevarse a España, a Europa y al mundo por delante. Qué han dicho los sindicatos sobre productividad y absentismo.
Transigir es quedarse con las soflamas de los mítines y la imagen de unos casquillos de bala teatralmente expuestos ante las cámaras y no armarse de paciencia y buscar la solución para una vejez mucho más amplia y mucho más cara de sostener incompatible con el sistema actual de pensiones. Transigir es aceptar las torpes explicaciones sobre los liberados y no sentarse para ver cómo se puede resultar más competitivo, cómo se puede uno formar mejor para este mundo irreconocible. Transigir es ignorar qué se puede hacer con los jóvenes que no encuentran un primer empleo o los viejos de 50 que serán incapaces de encontrar el último.
Los sindicatos se han comportado corporativamente, han defendido su corralito gremial a costa de los excluidos por el sistema, han apantallado los viejos empleos de forma acrítica dejando que se carguen los rehenes del empleo joven y del anciano de cincuenta años o de los parados, permitiendo que las clases medias retomen el concepto de gorronería del Estado de bienestar para aplicárselo a todo aquel que esté fuera del patio de recreo del empleo fijo.
Los sindicatos que se comportan como adalides de los trabajadores, como guías en el sendero arduo de la vida, han permitido que se adore a los múltiples vellocinos, que las televisiones ultrafascistas sosieguen con sus adormideras las conciencias y los valores. Escuchen: Esta disposición a admirar y casi idolatrar, a los ricos y los poderosos, y a despreciar o, como mínimo, ignorar a las personas pobres y de condición humilde es la principal y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales. Ya habrán adivinado que no lo firma Sarkozy, ni pueden atribuirlo a nuestro Rajoy pertinaz en su decúbito trono, estas palabras pertenecen a Adam Smith que vivió en el siglo XVIII y sentó las bases de la economía clásica y del capitalismo. Qué pocas cosas han cambiado.
Los sindicatos deben replantearse su papel en la dinámica social. Poco sentido tiene hablar de piquetes informativos cuando te retransmiten la huelga en directo, cuando conoces antes que el Ministerio del Interior el seguimiento en Cádiz o en Bilbao. El concepto de vanguardia cambia cuando tus guiados saben leer y escribir o tienen una titulación universitaria, cambia cuando la complejidad del entramado sociolaboral es absolutamente diferente al del siglo XIX, cambia cuando la dichosa mariposa aletea en América y repercute en Europa.
Les dejo. Lean La tierra va mal de Judt, uno de los más brillantes pensadores y que acaba de morir. Señala, Hay una razón para que la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la criminalidad, la población carcelaria, los trastornos mentales, el desempleo, la obesidad, la malnutrición, el embarazo de adolescentes, el uso de drogas ilegales, la inseguridad económica, las deudas personales, la angustia, estén más marcados en los Estados Unidos y Gran Bretaña que en la Europa continental. […] La desigualdad es corrosiva. Corrompe a la sociedad desde dentro.
Es hora de que los sindicatos dejen la silicona que bloquea y apliquen la materia gris a los asuntos que nos vienen. Tras la fiesta de final de curso para las familias hay que empezar a trabajar. Ya no hay engranajes para introducir los zuecos y parar la maquinaria. El único sabotaje posible hoy en día es no pensar.
sábado, 18 de septiembre de 2010
De anomias y alienaciones
Antes de vacaciones, en la respuesta a un amigo de blog, mencionaba esa primera vez, lo que un libro de cierto éxito de hace treinta y tantos años tituló El día que perdí aquello y que siempre se asocia a la pérdida de la inocencia, como si el himen nos arropara de ingenuidad y ésta nos protegiera de los peligros de la sociedad.
Y así sería si el sexo fuera una amenaza en lugar del mejor cómplice, pero la pureza se vincula a esa virginidad, a ese desconocimiento carnal, dejando detrás las auténticas herramientas de mortificación que sí hacen la vida ingrata o invisible.
Y aunque tus padres se hayan esforzado en darte una formación no pecaminosa del sexo, detrás está la educación por ellos recibida de peligro de electrocución inminente si se toca casi cualquier cosa que se mueva o gima, por lo que el sexo es el furtivo de las liebres, el cepo del ratón o el cohecho del funcionario. Tras el sexo siempre está ese fantasma del embarazo que recorre las mentes, o los contagios, mortales excusas para evitar pensar en tu hija manoseada, en tolerar a tus cachorros excitados, en aceptarlos adultos e independientes y te das cuenta que tus miedos son resúmenes de la educación recibida por generaciones y que prescindes de ella intelectualmente pero en modo alguno deja de afectarte.
Pero esa misma educación no te ha advertido sobre peligros mayores o realmente auténticos, esa educación de abuelas estrictas, de madres amantísimas, de padres severos, de profesores próximos, ninguno de ellos te advirtió sobre la suciedad de la vida, ninguno te dijo que lo que te contaban era mentira, que cuando te decían que el esfuerzo era necesario y que era la antesala del éxito te estaban metiendo una patraña, te engañaban cuando te decían que hacer bien el trabajo era lo único importante, te tomaban el pelo dándote reglas de urbanidad: qué se dice, levántate si la otra persona está en pie, el tenedor con la otra mano, cede el asiento, facilita el paso, sostén la puerta, y tantas otras cosas que te repetían una y otra vez. Quizás las creían también, creo que incluso las practicaban, se arreglaban para recibir a otras personas, se aseaban, se mostraban educados y puntuales con esa mezcla de respeto hacia el otro y hacia uno mismo, pensaban y te contaban un mundo mejor, te hablaban de un futuro de esfuerzo solidario en el que ninguno racanearía energías, en donde lo importante era construir un espacio para vivir, para pensar, para compartir historias. Te hablaban de libertad, de ausencia de miedo, de respeto a las ideas y los credos, negaban la imposición y la coacción pero te engañaban, se engañaban.
Y el embuste era de tal entidad, la trampa era de tal categoría, que nos ha costado años darnos cuenta; siempre era una excepción, una casualidad, el garbanzo negro; y uno, en ausencia de ellos, seguía repitiéndose las consignas de mostrar voluntad y brío, a pesar de que las pruebas demostraban lo contrario, porque las pruebas eran los demás, aquellos que con menos merecimientos alcanzaban posiciones en atalayas más placenteras, eran esos que les bastaba una sonrisa para comprar lo que a ti te costaba un par de horas de trabajo, a veces no tenían ni que sonreír, ni siquiera estar, porque lo relevante no era su contribución, sino su nombre. Y uno pensaba que eso era lo inteligente en contra de lo que oyó de pequeño, que los enchufes, las sinecuras, los momios eran para mediocres y que la persona íntegra únicamente debería esperar realizar bien su trabajo y que el esfuerzo siempre era recompensado. Pero si uno no era tonto, advertía que llevarse los méritos y eludir los fracasos era maravilloso, al menos de vez en cuando, y que debería existir alguna clave que hiciera comprender mejor esa situación. Algo debe haber que no nos contaron, para que tipos a todas luces mediocres prosperen ininterrumpidamente mientras otros, no sólo tú, se queden en el camino. Alguna razón debería concurrir en el análisis para que eso que dijiste tú hace un año, lo repita peor un petimetre tiempo después y le hagan la ola; algo debe pasar para que se apropien de tus argumentos, de tus iniciativas, de tus informes, esos mismos que antes no merecieron reconocimiento y ahora son la base de la solución porque se presentan por ese sujeto de la sonrisa refulgente y apellidos dobles.
Y no crean que es resentimiento, engreimiento o soberbia y que el torpe es uno mismo, y lo es tanto, lo es en tan enorme grado, que no se reconoce en su propia ineficacia, qué va, es que eso les sucede a muchos, normalmente amigos, como si fuera una variable que une a los damnificados por esos individuos de sonrisa que a su vez hacen tan buenas migas entre ellos. Uno ha visto como la cátedra no se la llevaba ese profesor titular tan apto y esforzado, sino ese que tenía más amigos en el tribunal, y lo ha visto tantas veces que no le cabe la menor duda. Y profesionales liberales que no logran escalar como otros mucho menos dotados profesionalmente, pero infinitamente más capaces para establecer relaciones, para urdir conexiones y alianzas. Ha visto uno tantos jefes mediocres, tantos directivos sin energía, sin capacidad, sin resolución que ya tiene la seguridad de que aquellos valores en los que uno fue inculcado son mera fantasía y artificio. Y aunque eso pasa en la empresa privada, en la empresa pública esos personajes suponen la mayoría, han creado sagas de hijos, sobrinos, amigos y esos a su vez han establecido redes espesas del do ut des tan de moda en estos tiempos y que bien podría traducirse por el clásico infantil, te cuelo si me cuelas.
Y ve a jefes impresentables, a proveedores de éxito efímero, deambular entre pasillos con papeles de figuración y ademán apresurado, con mirada de no creerse contingentes, con postura de ser absolutamente necesarios, mientras ensayan la siguiente excusa y escurren el próximo bulto.
Pero el sistema protege a estos individuos en justa reciprocidad, porque estos sujetos protegen al sistema. Un sistema cada vez más cerrado que para persistir debe ser intolerante con los outsiders y protector con los afines. Y las cosas están en el punto que a los outsiders ya no les importa y los afines son incapaces de entender que exista otra forma de estar el mundo.
Sarkozy y Berlusconi se aplauden y respaldan en la cruzada contra los gitanos, mientras la mayoría calla, porque como todo el mundo sabe, primero fueron por los gitanos pero yo callé porque yo no soy gitano. Luego fueron por los representantes sindicales, pero yo callé porque no soy sindicalista. Para más datos y comparaciones consultar los diarios de los años treinta en la Alemania post depresión de 1929 o lean las declaraciones de nuestro socialista presidente. O tempora! O mores!
Quizá hubiera que reescribir el día que perdí aquello, aquel momento en que dejamos de pensar y de querer entender lo que nos sucede, para entregarnos a las consignas clientelistas o a la simple imitación de los mediocres. Ya no hay inocencia que resguardar. Y hoy ya nacemos sin conciencia. Aprovechémonos. Como hacen ellos.
Y así sería si el sexo fuera una amenaza en lugar del mejor cómplice, pero la pureza se vincula a esa virginidad, a ese desconocimiento carnal, dejando detrás las auténticas herramientas de mortificación que sí hacen la vida ingrata o invisible.
Y aunque tus padres se hayan esforzado en darte una formación no pecaminosa del sexo, detrás está la educación por ellos recibida de peligro de electrocución inminente si se toca casi cualquier cosa que se mueva o gima, por lo que el sexo es el furtivo de las liebres, el cepo del ratón o el cohecho del funcionario. Tras el sexo siempre está ese fantasma del embarazo que recorre las mentes, o los contagios, mortales excusas para evitar pensar en tu hija manoseada, en tolerar a tus cachorros excitados, en aceptarlos adultos e independientes y te das cuenta que tus miedos son resúmenes de la educación recibida por generaciones y que prescindes de ella intelectualmente pero en modo alguno deja de afectarte.
Pero esa misma educación no te ha advertido sobre peligros mayores o realmente auténticos, esa educación de abuelas estrictas, de madres amantísimas, de padres severos, de profesores próximos, ninguno de ellos te advirtió sobre la suciedad de la vida, ninguno te dijo que lo que te contaban era mentira, que cuando te decían que el esfuerzo era necesario y que era la antesala del éxito te estaban metiendo una patraña, te engañaban cuando te decían que hacer bien el trabajo era lo único importante, te tomaban el pelo dándote reglas de urbanidad: qué se dice, levántate si la otra persona está en pie, el tenedor con la otra mano, cede el asiento, facilita el paso, sostén la puerta, y tantas otras cosas que te repetían una y otra vez. Quizás las creían también, creo que incluso las practicaban, se arreglaban para recibir a otras personas, se aseaban, se mostraban educados y puntuales con esa mezcla de respeto hacia el otro y hacia uno mismo, pensaban y te contaban un mundo mejor, te hablaban de un futuro de esfuerzo solidario en el que ninguno racanearía energías, en donde lo importante era construir un espacio para vivir, para pensar, para compartir historias. Te hablaban de libertad, de ausencia de miedo, de respeto a las ideas y los credos, negaban la imposición y la coacción pero te engañaban, se engañaban.
Y el embuste era de tal entidad, la trampa era de tal categoría, que nos ha costado años darnos cuenta; siempre era una excepción, una casualidad, el garbanzo negro; y uno, en ausencia de ellos, seguía repitiéndose las consignas de mostrar voluntad y brío, a pesar de que las pruebas demostraban lo contrario, porque las pruebas eran los demás, aquellos que con menos merecimientos alcanzaban posiciones en atalayas más placenteras, eran esos que les bastaba una sonrisa para comprar lo que a ti te costaba un par de horas de trabajo, a veces no tenían ni que sonreír, ni siquiera estar, porque lo relevante no era su contribución, sino su nombre. Y uno pensaba que eso era lo inteligente en contra de lo que oyó de pequeño, que los enchufes, las sinecuras, los momios eran para mediocres y que la persona íntegra únicamente debería esperar realizar bien su trabajo y que el esfuerzo siempre era recompensado. Pero si uno no era tonto, advertía que llevarse los méritos y eludir los fracasos era maravilloso, al menos de vez en cuando, y que debería existir alguna clave que hiciera comprender mejor esa situación. Algo debe haber que no nos contaron, para que tipos a todas luces mediocres prosperen ininterrumpidamente mientras otros, no sólo tú, se queden en el camino. Alguna razón debería concurrir en el análisis para que eso que dijiste tú hace un año, lo repita peor un petimetre tiempo después y le hagan la ola; algo debe pasar para que se apropien de tus argumentos, de tus iniciativas, de tus informes, esos mismos que antes no merecieron reconocimiento y ahora son la base de la solución porque se presentan por ese sujeto de la sonrisa refulgente y apellidos dobles.
Y no crean que es resentimiento, engreimiento o soberbia y que el torpe es uno mismo, y lo es tanto, lo es en tan enorme grado, que no se reconoce en su propia ineficacia, qué va, es que eso les sucede a muchos, normalmente amigos, como si fuera una variable que une a los damnificados por esos individuos de sonrisa que a su vez hacen tan buenas migas entre ellos. Uno ha visto como la cátedra no se la llevaba ese profesor titular tan apto y esforzado, sino ese que tenía más amigos en el tribunal, y lo ha visto tantas veces que no le cabe la menor duda. Y profesionales liberales que no logran escalar como otros mucho menos dotados profesionalmente, pero infinitamente más capaces para establecer relaciones, para urdir conexiones y alianzas. Ha visto uno tantos jefes mediocres, tantos directivos sin energía, sin capacidad, sin resolución que ya tiene la seguridad de que aquellos valores en los que uno fue inculcado son mera fantasía y artificio. Y aunque eso pasa en la empresa privada, en la empresa pública esos personajes suponen la mayoría, han creado sagas de hijos, sobrinos, amigos y esos a su vez han establecido redes espesas del do ut des tan de moda en estos tiempos y que bien podría traducirse por el clásico infantil, te cuelo si me cuelas.
Y ve a jefes impresentables, a proveedores de éxito efímero, deambular entre pasillos con papeles de figuración y ademán apresurado, con mirada de no creerse contingentes, con postura de ser absolutamente necesarios, mientras ensayan la siguiente excusa y escurren el próximo bulto.
Pero el sistema protege a estos individuos en justa reciprocidad, porque estos sujetos protegen al sistema. Un sistema cada vez más cerrado que para persistir debe ser intolerante con los outsiders y protector con los afines. Y las cosas están en el punto que a los outsiders ya no les importa y los afines son incapaces de entender que exista otra forma de estar el mundo.
Sarkozy y Berlusconi se aplauden y respaldan en la cruzada contra los gitanos, mientras la mayoría calla, porque como todo el mundo sabe, primero fueron por los gitanos pero yo callé porque yo no soy gitano. Luego fueron por los representantes sindicales, pero yo callé porque no soy sindicalista. Para más datos y comparaciones consultar los diarios de los años treinta en la Alemania post depresión de 1929 o lean las declaraciones de nuestro socialista presidente. O tempora! O mores!
Quizá hubiera que reescribir el día que perdí aquello, aquel momento en que dejamos de pensar y de querer entender lo que nos sucede, para entregarnos a las consignas clientelistas o a la simple imitación de los mediocres. Ya no hay inocencia que resguardar. Y hoy ya nacemos sin conciencia. Aprovechémonos. Como hacen ellos.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Ya estamos de vuelta
Aquí estamos de nuevo. Entre broncas, eso sí, que si no escribes desde hace mucho, que tienes esto abandonado. ¿Qué se creen? ¿Coroneles? ¿No tienen nadie más que les escriba?
Es lo que tiene la culpabilidad, que la puedes expulsar con un vómito hacia los demás. Pero si haces dieta te la guardas, que no están los tiempos para derrochar nada. Así que mi culpa la sublimo escribiendo esto.
El caso es que he estado todo este tiempo disfrazado de Rajoy. La misma barba, las mismas mujeres solícitas en derredor, la misma actitud entregada con España y su causa. Pura holganza. Vamos todo igual menos el puro. Qué envidia tiene que tenerle Tomás Gómez, llegar ahí sin primarias ni nada, simplemente por el designio, no sé si inteligente, del dedo sin perdón de Aznar I, el sionista.
Todo un ejemplo este D. Mariano. Quizá leyeran el otro día una entrevista a Jacques Attalí, asesor de Miterrand y Sarkozy y primer presidente del Banco Europeo y oenegero convencido. Citó al periodista a desayunar a las 7:30 en un café. Tiene usted media hora. Cómo cunde el día cuando uno se organiza y empieza pronto a rendir. Por ahí se empieza a conciliar, aunque no sea precisamente el sueño. Pero existe el otro lado. El del ocio agitado. Estos nuevos clubes son más festivos, más verbeneros. La música importa menos. La noche se ha expandido a los miércoles y los domingos. La gente tiene ganas de divertirse. Será por la crisis, no sé. Pero lo que importa es pasarlo bien, dijo un relaciones públicas ayer. En cuatro horas entro a currar, pero voy a ir directo. Aquí se viene a bailar, a pasarlo bien y a ligar con pibones. Ya se dormirá otro día, sentenciaba un asistente. Uno puede abominar de los powerpoint con gráficos sobre productividad y beneficios, pero incluso en el mejor y paradisíaco escenario posible, alguien debe recolectar los frutos.
Y hablando de frutos, Rajoy es como la tarta de arándanos de My blueberry nights. Seguro que les suena la película, a Jude Law, que regenta un café, le pregunta Norah Jones, una visitante, por qué no se vende esa tarta que siempre sobra. -¿Está mala? -No, qué va, pero la gente pide otras cosas. Y Rajoy es como esas cosas. Para decirlo de forma absolutamente meridional, que no meridiana, el último orejón del tarro. Pobre Rajoy, cada día en su hamaca, balanceando sus dudas, meciendo sus ambiciones, ¿por qué no me quieren? Y fíjense ustedes que tampoco hay tanto en el PP donde escoger, a fuer de ser sincero ni tampoco en el PSOE, claro que en el extrarradio del bipartidismo ya es de risa. Hombre Roca no está mal, Uxue Barcos tiene su aquel, y ese otro, si hombre cómo se llama. Convénzanse, de risa.
Pero que se me abran las cicatrices con las carcajadas no suprime la sensación espeluznante de ver a Moragas de ministro de Asuntos Exteriores, o a PPons en el Ministerio de la Sonrisa. Y esos son los que enseñan en el escaparate, fíjense los que están dentro por el calor. Los pelos como escarpias con taco de hormigón. Y como esta gente está por la familia, seguro que recuperan al cachorro de Aznar, el de la mirada torva, me refiero a ambos, a Aznar y al cachorro, de brazos cruzados y gesto serio viendo a papa con cazadora remangada y peinado mamá Bates de Psicosis comprando transistores en visita privada al moro con ese liderazgo de chilaba que destila. Si no han visto la imagen traten de recuperarla, te deja el cuerpo mejor que una salmonelosis.
El vigoréxico Gómez, Tomás, no ha llegado a tanto. Tiene también sus corifeos, en la derecha y en la izquierda, no crean. ¿Qué esa izquierda es de derechas? Quizá. En España la derecha de centro es derecha que te cagas, por decirlo sin restricciones. La derecha a mucha honra, es ultra y montaraz y la ultraderecha está en el capítulo de los delitos penales. Mucha izquierda es centro de buen rollito, a la que le faltan unos pocos años para acabar de pagar la hipoteca o un par de ascensos para convertirse en dextrógira. Dicen que es ley de vida y te cuentan esa bobada fascista de la cabeza y el corazón del comunista joven y cincuentón. ¡Cómo si en treinta años se hubieran acabado las injusticias, la explotación del hombre por el hombre, o la arrogancia de los poderosos! Y claro que hay izquierda. En versión purista que no entiende que sea necesario actuar, mandar, restringir, prohibir, encauzar, pactar y obedecer, como si el análisis marxista de la realidad lo regalarán con el ABC del domingo. Es una izquierda de uñas largas y sarro y escasas lecturas, pero…tan de izquierdas. Y luego otros muchos. Millones seguramente, pero están un pelín callados. Desde luego votar si eres militante o simplemente preferir a Trinidad Jiménez no será revolucionario, pero tampoco es para avergonzarse. Todavía es tolerable coincidir con Zapatero. Afortunadamente yo ya manifesté mis disgustos con el señor Gómez cuando parecía inevitable, así que la disputa primaria me resulta secundariamente beneficiosa. Menos me alegra la de Antoni Asunción, aunque Alarte diste mucho de ser mi candidato preferido. Con la que tiene el PP en la Comunidad Valenciana, los socialistas deberían ir preparando el plumier oficial y tener el uniforme planchado, todo en orden de revista, pero, desgraciadamente, no parece que vayan por ahí los tiros. Y eso alguien debe hacérselo mirar.
Sarkozy odia a los gitanos. Siendo republicano parece normal esa mala relación con los Gypsy Kings. Pero no, parece que es con patricios y plebeyos, a pelo y a pluma. Un pueblo nómada que se asiente no está bien. Y menos que sea aquí al lado. En España, tan cariñosos con ellos como somos, nos hemos mesado los cabellos. Parece que las críticas a Sarkozy por su gitanofobia es por el miedo a que se vengan para aquí. ¡Qué acogedores nos mostramos!
Y la selección española de futbol va, y el día del premio Príncipe de Asturias de Deporte, pierde. 4-1 con los mataos de los argentinos. A eso se le llama recuperar las esencias. Lo único que ganaron fue el premio. Un premio unánime y entiendo que incontrovertible que a mi me lo parece menos. Sin duda desde el punto de vista sociológico el premio es merecidísimo, pero desde el deportivo creo que es bastante más discutible. Sobre todo cuando está en liza Edurne Pasabán. Catorce ochomiles, todos los que hay, se ha subido la señorita. La primera, la única. Pocas hazañas estarán más cerca de la totalidad absoluta, porque al fin y al cabo campeones del mundo hay unos cuantos y en breve habrá otro. ¿Meritorio? Claro, hay que ganar a 15 o a 20 equipos que quieren lo mismo que tú. Pero nada del otro mundo. Eso sucede en baloncesto, en tenis y en cada deporte en el que las selecciones nacionales compiten y necesariamente uno tiene que ganar. Pero en el montañismo esa regla no está escrita. Quizá ni siquiera la coreana trilera pueda hacerlo, de momento parece que no lo ha hecho. Quizá esos astros, para ellas más cercanos, se confabulen y no sea posible durante años que alguien la imite y como mucho la iguale. En futbol hay alguno más, algunos más, que han triplicado la marca de nuestra selección española de futbol. Pero ni siquiera es concebible doblar el record de Pasabán.
Así se ha ido desgranando este verano dehiscente, pleno y maduro con pagos y rescates que complican la vida a los teóricos de la ética y no digamos a los diplomáticos. Esta foto me la hice con mi secuestrador, aquí salgo con mi carcelero. Manoli ¿era ésta la que nos pegaba? No, no, esta fue la del balazo. Así se acaban las vacaciones, martirizando a tus vecinos y compañeros de trabajo con tus álbumes de recuerdos.
Pero espero que este verano se hayan enamorado. De un hombre, de una mujer, de la misma persona o de otra, de la misma forma que hace 20 años o están estrenado un flamante chichisbeo, pero, aun mintiéndome, asegúrense de que se han enamorado. Si es de la persona con la que solían, enhorabuena. De vuelta a casa oliendo a azahar y a atardeceres interminables, bendito deja vú. Si fue una novedad que no podrá tener continuación, si inauguraron su futuro de forma tan efímera, lo siento. Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir. Cómo le dices adiós a la botella de oxígeno, al marcapasos, a la máquina de diálisis, a ese hombre, a esa mujer, que te conmueve, que te enlaza y aprisiona.
¿Se atreverán a llamar? ¿a escribir? ¿a mirar el correo? ¿Aceptarán el reto de reiniciarse como un Windows torpón o seguirán buscando en el cielo su falta de osadía?
Dicen que la floración se ha adelantado en Europa siete días y la desfloración seguramente unos cuatro años. Cosas de los tiempos. Acepten que este tiempo no es el suyo, pero salgan a la calle a apoderarse de ese otro, que les es hosco y ajeno, y poséanlo hasta el estertor.
Es lo que tiene la culpabilidad, que la puedes expulsar con un vómito hacia los demás. Pero si haces dieta te la guardas, que no están los tiempos para derrochar nada. Así que mi culpa la sublimo escribiendo esto.
El caso es que he estado todo este tiempo disfrazado de Rajoy. La misma barba, las mismas mujeres solícitas en derredor, la misma actitud entregada con España y su causa. Pura holganza. Vamos todo igual menos el puro. Qué envidia tiene que tenerle Tomás Gómez, llegar ahí sin primarias ni nada, simplemente por el designio, no sé si inteligente, del dedo sin perdón de Aznar I, el sionista.
Todo un ejemplo este D. Mariano. Quizá leyeran el otro día una entrevista a Jacques Attalí, asesor de Miterrand y Sarkozy y primer presidente del Banco Europeo y oenegero convencido. Citó al periodista a desayunar a las 7:30 en un café. Tiene usted media hora. Cómo cunde el día cuando uno se organiza y empieza pronto a rendir. Por ahí se empieza a conciliar, aunque no sea precisamente el sueño. Pero existe el otro lado. El del ocio agitado. Estos nuevos clubes son más festivos, más verbeneros. La música importa menos. La noche se ha expandido a los miércoles y los domingos. La gente tiene ganas de divertirse. Será por la crisis, no sé. Pero lo que importa es pasarlo bien, dijo un relaciones públicas ayer. En cuatro horas entro a currar, pero voy a ir directo. Aquí se viene a bailar, a pasarlo bien y a ligar con pibones. Ya se dormirá otro día, sentenciaba un asistente. Uno puede abominar de los powerpoint con gráficos sobre productividad y beneficios, pero incluso en el mejor y paradisíaco escenario posible, alguien debe recolectar los frutos.
Y hablando de frutos, Rajoy es como la tarta de arándanos de My blueberry nights. Seguro que les suena la película, a Jude Law, que regenta un café, le pregunta Norah Jones, una visitante, por qué no se vende esa tarta que siempre sobra. -¿Está mala? -No, qué va, pero la gente pide otras cosas. Y Rajoy es como esas cosas. Para decirlo de forma absolutamente meridional, que no meridiana, el último orejón del tarro. Pobre Rajoy, cada día en su hamaca, balanceando sus dudas, meciendo sus ambiciones, ¿por qué no me quieren? Y fíjense ustedes que tampoco hay tanto en el PP donde escoger, a fuer de ser sincero ni tampoco en el PSOE, claro que en el extrarradio del bipartidismo ya es de risa. Hombre Roca no está mal, Uxue Barcos tiene su aquel, y ese otro, si hombre cómo se llama. Convénzanse, de risa.
Pero que se me abran las cicatrices con las carcajadas no suprime la sensación espeluznante de ver a Moragas de ministro de Asuntos Exteriores, o a PPons en el Ministerio de la Sonrisa. Y esos son los que enseñan en el escaparate, fíjense los que están dentro por el calor. Los pelos como escarpias con taco de hormigón. Y como esta gente está por la familia, seguro que recuperan al cachorro de Aznar, el de la mirada torva, me refiero a ambos, a Aznar y al cachorro, de brazos cruzados y gesto serio viendo a papa con cazadora remangada y peinado mamá Bates de Psicosis comprando transistores en visita privada al moro con ese liderazgo de chilaba que destila. Si no han visto la imagen traten de recuperarla, te deja el cuerpo mejor que una salmonelosis.
El vigoréxico Gómez, Tomás, no ha llegado a tanto. Tiene también sus corifeos, en la derecha y en la izquierda, no crean. ¿Qué esa izquierda es de derechas? Quizá. En España la derecha de centro es derecha que te cagas, por decirlo sin restricciones. La derecha a mucha honra, es ultra y montaraz y la ultraderecha está en el capítulo de los delitos penales. Mucha izquierda es centro de buen rollito, a la que le faltan unos pocos años para acabar de pagar la hipoteca o un par de ascensos para convertirse en dextrógira. Dicen que es ley de vida y te cuentan esa bobada fascista de la cabeza y el corazón del comunista joven y cincuentón. ¡Cómo si en treinta años se hubieran acabado las injusticias, la explotación del hombre por el hombre, o la arrogancia de los poderosos! Y claro que hay izquierda. En versión purista que no entiende que sea necesario actuar, mandar, restringir, prohibir, encauzar, pactar y obedecer, como si el análisis marxista de la realidad lo regalarán con el ABC del domingo. Es una izquierda de uñas largas y sarro y escasas lecturas, pero…tan de izquierdas. Y luego otros muchos. Millones seguramente, pero están un pelín callados. Desde luego votar si eres militante o simplemente preferir a Trinidad Jiménez no será revolucionario, pero tampoco es para avergonzarse. Todavía es tolerable coincidir con Zapatero. Afortunadamente yo ya manifesté mis disgustos con el señor Gómez cuando parecía inevitable, así que la disputa primaria me resulta secundariamente beneficiosa. Menos me alegra la de Antoni Asunción, aunque Alarte diste mucho de ser mi candidato preferido. Con la que tiene el PP en la Comunidad Valenciana, los socialistas deberían ir preparando el plumier oficial y tener el uniforme planchado, todo en orden de revista, pero, desgraciadamente, no parece que vayan por ahí los tiros. Y eso alguien debe hacérselo mirar.
Sarkozy odia a los gitanos. Siendo republicano parece normal esa mala relación con los Gypsy Kings. Pero no, parece que es con patricios y plebeyos, a pelo y a pluma. Un pueblo nómada que se asiente no está bien. Y menos que sea aquí al lado. En España, tan cariñosos con ellos como somos, nos hemos mesado los cabellos. Parece que las críticas a Sarkozy por su gitanofobia es por el miedo a que se vengan para aquí. ¡Qué acogedores nos mostramos!
Y la selección española de futbol va, y el día del premio Príncipe de Asturias de Deporte, pierde. 4-1 con los mataos de los argentinos. A eso se le llama recuperar las esencias. Lo único que ganaron fue el premio. Un premio unánime y entiendo que incontrovertible que a mi me lo parece menos. Sin duda desde el punto de vista sociológico el premio es merecidísimo, pero desde el deportivo creo que es bastante más discutible. Sobre todo cuando está en liza Edurne Pasabán. Catorce ochomiles, todos los que hay, se ha subido la señorita. La primera, la única. Pocas hazañas estarán más cerca de la totalidad absoluta, porque al fin y al cabo campeones del mundo hay unos cuantos y en breve habrá otro. ¿Meritorio? Claro, hay que ganar a 15 o a 20 equipos que quieren lo mismo que tú. Pero nada del otro mundo. Eso sucede en baloncesto, en tenis y en cada deporte en el que las selecciones nacionales compiten y necesariamente uno tiene que ganar. Pero en el montañismo esa regla no está escrita. Quizá ni siquiera la coreana trilera pueda hacerlo, de momento parece que no lo ha hecho. Quizá esos astros, para ellas más cercanos, se confabulen y no sea posible durante años que alguien la imite y como mucho la iguale. En futbol hay alguno más, algunos más, que han triplicado la marca de nuestra selección española de futbol. Pero ni siquiera es concebible doblar el record de Pasabán.
Así se ha ido desgranando este verano dehiscente, pleno y maduro con pagos y rescates que complican la vida a los teóricos de la ética y no digamos a los diplomáticos. Esta foto me la hice con mi secuestrador, aquí salgo con mi carcelero. Manoli ¿era ésta la que nos pegaba? No, no, esta fue la del balazo. Así se acaban las vacaciones, martirizando a tus vecinos y compañeros de trabajo con tus álbumes de recuerdos.
Pero espero que este verano se hayan enamorado. De un hombre, de una mujer, de la misma persona o de otra, de la misma forma que hace 20 años o están estrenado un flamante chichisbeo, pero, aun mintiéndome, asegúrense de que se han enamorado. Si es de la persona con la que solían, enhorabuena. De vuelta a casa oliendo a azahar y a atardeceres interminables, bendito deja vú. Si fue una novedad que no podrá tener continuación, si inauguraron su futuro de forma tan efímera, lo siento. Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir. Cómo le dices adiós a la botella de oxígeno, al marcapasos, a la máquina de diálisis, a ese hombre, a esa mujer, que te conmueve, que te enlaza y aprisiona.
¿Se atreverán a llamar? ¿a escribir? ¿a mirar el correo? ¿Aceptarán el reto de reiniciarse como un Windows torpón o seguirán buscando en el cielo su falta de osadía?
Dicen que la floración se ha adelantado en Europa siete días y la desfloración seguramente unos cuatro años. Cosas de los tiempos. Acepten que este tiempo no es el suyo, pero salgan a la calle a apoderarse de ese otro, que les es hosco y ajeno, y poséanlo hasta el estertor.
sábado, 17 de julio de 2010
Rebajas de estío
[Esta entrada se publica con retraso, pero se escribió puntualmente. Por una vez, transcribiré la versión hablada para la radio del sábado 10 de julio.]
Habrán leído esta semana que a Javier Rodrigo de Santos, el Supremo le ha rebajado la condena de 13 a 5 años. Cuando todo sube a este ex-munícipe del PP le hacen la rebaja.
Aunque deberían tener su nombre y su foto en el fondo de sus letrinas, en ausencia de él mismo, quizá no recuerden que el tal Rodrigo de Santos es un activista ultracatólico casado con una catequista del Camino Neocatecumenal –qué pruebas nos manda Dios- y padre de cinco hijos que incluso acogía a una familia emigrante con varios niños. Dicho así parece que los 13 años iniciales se los puso la DGT por llevarlos al colegio en coche sin el cinturón. Pero no es exacto. La razón de su condena no es que no les abrochara el cinturón, es que se lo desabrochaba y luego se los tiraba. Tres de esos niños que vivían con ellos fueron sus víctimas. Al menos uno fue violado analmente en su propia casa.
La rebaja de verano de la sentencia inicial es porque no está claro que el chaval de catorce años consintiera. El ponente del Tribunal Supremo, Adolfo Prego, conocido por sus posiciones ultraconservadoras –aceptó la querella contra Garzón por la investigación sobre los crímenes de Franco- le parece que con catorce años no se trataba de una persona privada de sentido. Así se manifestó en la vista anal, perdón, en la vista oral, quise decir.
Ese mismo Supremo está dirimiendo si a los 16 o 17 años, una mujer puede determinar por sí sola si llevar o no a término su embarazo según la renovada ley del aborto. Vamos, que a los 16 o 17 años si eres chica eres medio idiota para decidir y necesitas padres, madres, médicos y psicoterapeutas, pero si tienes 14 años, y eres varón, ya eres suficientemente hombrecito para que un tipo, que te triplica la edad, te dé por la retambufa.
El meapilas del PP ofrecía drogas a estos chavales y la consumía con ellos mientras les brindaba una prostituta para que perdieran la virginidad. Con estos ritos iniciáticos se fundió 52000 euros del erario en clubes gays con la VISA del ayuntamiento de Palma. De 13 a 5 años… En cuanto dé con el teléfono de su abogado se lo paso a todos ustedes.
Pero no todo es malo en la judicatura. Habrán tenido noticia de que los del Consejo del Poder Judicial se fumigaron 64000 euracos para entregar los despachos de la nueva promoción de jueces. Bueno pues el escándalo no estal, porque lo suyo es que se hubieran gastado más. En el sarao del año pasado se gastaron 83000. Sí que agradecidos, en lugar de escocidos, debemos estar por esta otra rebaja que nos han hecho. Y lo de escocidos no tiene nada que ver con el comentario anterior.
Aunque para escozor, o prurito, que queda más fino, lo del PP de Alicante. ¿qué es o que pasa en la Comunidad Valenciana? Caso Fabra, caso Gurtel, caso Brugal… van a necesitar otra provincia a este ritmo.
¡Qué esperpento! Te detengo, el Tribunal Superior de Justicia saca una nota, el juez otra, Rajoy saca el ventilador de PPons y de las hermanas Sisters y Aguirre se apunta a lo que llama escándalo sin aludir a la mierda que ocultan. Más tarde Pío García Escudero lo califica de secuestro policial. Nadie rectifica, ni siquiera cuando se salda con imputación por cinco delitos del presidente dela Diputación de Alicante Ripoll. Y el PP sin ppalabras.
Tienen por delante unos días hasta que el domingo la selección hipnótica nos haga un poco más felices a todos. Ya que vamos camino de no tener pan ¡dennos circo al menos! Así, ya lo inauguró Sofía, la reina roja y gualda que saludó enérgicamente a un Pujol en toalla, mientras éste se mantuvo en jarras alegrándose de verla.
Menos me alegró la postura de Murcia y de Navarra, amenazando soezmente de no respetar una ley vigente, ni me alboroza Elena Valenciano del PSOE, más versada –espero- en política internacional, cuando dice que la nueva ley de Interrupción voluntaria del embarazo, es más segura para el nasciturus. Bromas las justas.
Eso ya lo hacía Zenón, que tenía como rutina el desarrollar argumentos para defender una tesis y la contraria. Pero claro, era Zenón de Atenas, y ya advirtió Sócrates, que las mentiras, el que toma por verdadero un juicio falso, se debe a la pereza mental del oyente. Estén atentos por tanto. Pero Sócrates también murió a causa de una falsa acusación y acató la sentencia sin tratar de eludirla, pues ello implicaría cometer una injusticia: desobedecer las leyes.
Valcárcel y la UPN debieron repasar sus apuntes de filosofía de COU y empiezan a recular. No siguieron el ejemplo de Camps y la EpC en inglés o de Aguirre con el fumeque o todo el PP con el IVA. En algo vamos mejorando, si meter fotos de fetos en la documentación se puede considerar así.
Demos un nuevo uso al concepto de destrucción creativa tan en boga en estos tiempos. Aprovechemos la gran huelga de otoño para juntarnos todos y respirar ese aire eterno de la cremación de tanta hierba, hagamos voltear ese ingente pebetero ¡qué oscile ese botafumeiro opiáceo y nos envuelva y nos acoja.
Como en el cuento de Boris Vian, ser capaces, si no de arrancarnos los ojos en busca de la felicidad, sí de sumergirnos durante unas horas en esa atmósfera de adormidera y ensoñación. Lograr que por unos minutos la tengamos más larga, que no se nos noten las raíces del tinte, que los niños estén de acampada, que no necesitemos gafas ni pastillas, que el jefe nos felicite, que las bocinas enmudezcan, que los curas jueguen al dominó y no al dominio, que las agencias de calificación se descalifiquen a sí mismas, que la prensa informe y que los tontos callen.
Después de tan largo camino para desovar, con lo que nos está costando remontar el río ¿es mucho pedir que nos traten como salmones y nos ahúmen, aunque sea sólo un ratito?
Vamos a ver cómo sale esto hoy, dado que los astros confabulado se han contra el Castro, aniquilando Internet, bloqueando el ordenador y seguramente, aunque esto es más frecuente, obnubilando el seso.
En otras palabras, mi texto está escrito a mano, sin que ello signifique que se halle más próximo, y quizá mi dicción derrape a causa del desliz caligráfico, que a su vez haya patinado en una mancha de meninge hinchada por este calor que nos embota.
Habrán leído esta semana que a Javier Rodrigo de Santos, el Supremo le ha rebajado la condena de 13 a 5 años. Cuando todo sube a este ex-munícipe del PP le hacen la rebaja.
Aunque deberían tener su nombre y su foto en el fondo de sus letrinas, en ausencia de él mismo, quizá no recuerden que el tal Rodrigo de Santos es un activista ultracatólico casado con una catequista del Camino Neocatecumenal –qué pruebas nos manda Dios- y padre de cinco hijos que incluso acogía a una familia emigrante con varios niños. Dicho así parece que los 13 años iniciales se los puso la DGT por llevarlos al colegio en coche sin el cinturón. Pero no es exacto. La razón de su condena no es que no les abrochara el cinturón, es que se lo desabrochaba y luego se los tiraba. Tres de esos niños que vivían con ellos fueron sus víctimas. Al menos uno fue violado analmente en su propia casa.
La rebaja de verano de la sentencia inicial es porque no está claro que el chaval de catorce años consintiera. El ponente del Tribunal Supremo, Adolfo Prego, conocido por sus posiciones ultraconservadoras –aceptó la querella contra Garzón por la investigación sobre los crímenes de Franco- le parece que con catorce años no se trataba de una persona privada de sentido. Así se manifestó en la vista anal, perdón, en la vista oral, quise decir.
Ese mismo Supremo está dirimiendo si a los 16 o 17 años, una mujer puede determinar por sí sola si llevar o no a término su embarazo según la renovada ley del aborto. Vamos, que a los 16 o 17 años si eres chica eres medio idiota para decidir y necesitas padres, madres, médicos y psicoterapeutas, pero si tienes 14 años, y eres varón, ya eres suficientemente hombrecito para que un tipo, que te triplica la edad, te dé por la retambufa.
El meapilas del PP ofrecía drogas a estos chavales y la consumía con ellos mientras les brindaba una prostituta para que perdieran la virginidad. Con estos ritos iniciáticos se fundió 52000 euros del erario en clubes gays con la VISA del ayuntamiento de Palma. De 13 a 5 años… En cuanto dé con el teléfono de su abogado se lo paso a todos ustedes.
Pero no todo es malo en la judicatura. Habrán tenido noticia de que los del Consejo del Poder Judicial se fumigaron 64000 euracos para entregar los despachos de la nueva promoción de jueces. Bueno pues el escándalo no estal, porque lo suyo es que se hubieran gastado más. En el sarao del año pasado se gastaron 83000. Sí que agradecidos, en lugar de escocidos, debemos estar por esta otra rebaja que nos han hecho. Y lo de escocidos no tiene nada que ver con el comentario anterior.
Aunque para escozor, o prurito, que queda más fino, lo del PP de Alicante. ¿qué es o que pasa en la Comunidad Valenciana? Caso Fabra, caso Gurtel, caso Brugal… van a necesitar otra provincia a este ritmo.
¡Qué esperpento! Te detengo, el Tribunal Superior de Justicia saca una nota, el juez otra, Rajoy saca el ventilador de PPons y de las hermanas Sisters y Aguirre se apunta a lo que llama escándalo sin aludir a la mierda que ocultan. Más tarde Pío García Escudero lo califica de secuestro policial. Nadie rectifica, ni siquiera cuando se salda con imputación por cinco delitos del presidente dela Diputación de Alicante Ripoll. Y el PP sin ppalabras.
Tienen por delante unos días hasta que el domingo la selección hipnótica nos haga un poco más felices a todos. Ya que vamos camino de no tener pan ¡dennos circo al menos! Así, ya lo inauguró Sofía, la reina roja y gualda que saludó enérgicamente a un Pujol en toalla, mientras éste se mantuvo en jarras alegrándose de verla.
Menos me alegró la postura de Murcia y de Navarra, amenazando soezmente de no respetar una ley vigente, ni me alboroza Elena Valenciano del PSOE, más versada –espero- en política internacional, cuando dice que la nueva ley de Interrupción voluntaria del embarazo, es más segura para el nasciturus. Bromas las justas.
Eso ya lo hacía Zenón, que tenía como rutina el desarrollar argumentos para defender una tesis y la contraria. Pero claro, era Zenón de Atenas, y ya advirtió Sócrates, que las mentiras, el que toma por verdadero un juicio falso, se debe a la pereza mental del oyente. Estén atentos por tanto. Pero Sócrates también murió a causa de una falsa acusación y acató la sentencia sin tratar de eludirla, pues ello implicaría cometer una injusticia: desobedecer las leyes.
Valcárcel y la UPN debieron repasar sus apuntes de filosofía de COU y empiezan a recular. No siguieron el ejemplo de Camps y la EpC en inglés o de Aguirre con el fumeque o todo el PP con el IVA. En algo vamos mejorando, si meter fotos de fetos en la documentación se puede considerar así.
Pero tampoco los jueces están para esto, ni parece que para nada. Por lo visto hay miles de kilos de hachis, cocaína y heroína acumulados en los depósitos de toda España. Se ha instado a los 4500 jueces a que los destruyan inmediatamente.
Demos un nuevo uso al concepto de destrucción creativa tan en boga en estos tiempos. Aprovechemos la gran huelga de otoño para juntarnos todos y respirar ese aire eterno de la cremación de tanta hierba, hagamos voltear ese ingente pebetero ¡qué oscile ese botafumeiro opiáceo y nos envuelva y nos acoja.
Como en el cuento de Boris Vian, ser capaces, si no de arrancarnos los ojos en busca de la felicidad, sí de sumergirnos durante unas horas en esa atmósfera de adormidera y ensoñación. Lograr que por unos minutos la tengamos más larga, que no se nos noten las raíces del tinte, que los niños estén de acampada, que no necesitemos gafas ni pastillas, que el jefe nos felicite, que las bocinas enmudezcan, que los curas jueguen al dominó y no al dominio, que las agencias de calificación se descalifiquen a sí mismas, que la prensa informe y que los tontos callen.
Después de tan largo camino para desovar, con lo que nos está costando remontar el río ¿es mucho pedir que nos traten como salmones y nos ahúmen, aunque sea sólo un ratito?
sábado, 3 de julio de 2010
Vuvuzelas hispanas
En estos tiempos de acusación de falta de valores siempre nos parece necesario definirnos. Bien es verdad que, como el infierno, los que carecen de valores siempre son los demás. Uno mismo, no sólo los tiene, sino que además tiene los buenos, los fetenes. Por esa razón, uno puede caer en la tentación de describirse para que los demás no crean que navega sin rumbo. Por ejemplo, el ganador de la carrera de tacones por la calle Pelayo de Madrid en estas fiestas del Orgullo Gay, es ingeniero de caminos, de 35 años y heterosexual. Vamos casi tan partidazo como el Alemania Argentina. Miguel Sarmentero, que así se llama el afortunado ganador, confiesa que es la cuarta vez que corre. ¿De qué huye? A partir de ahora de la fama. Pero como en algunas familias rusas, también hay desgracias y perdió un tacón en la hazaña. Ingeniero de caminos, de 35 años y heterosexual. Detalles críticos para el lector, para cualquiera. Imagínense que hubiera dicho donante de sangre, cetrero y huérfano. Sin duda, detalles que nos acercan al personaje y nos hacen apreciar más su gloria. Pero creo, quizá sea por las pastillas, que eso de ingeniero de caminos y hetero se cuenta porque aleja la competición de cualquier pluma posible. Es sabido que los arquitectos están algo más cerca de ella, pero este es ingeniero. Si hubieran dicho bailarín y homosexual, la certeza estaría sobrevenida y eso es como contar que un perro mordió a un hombre o que Rajoy está en contra. Viene de suyo. En otras palabras, se puede ganar un concurso de carrera de tacones siendo supermacho. Es más, lo importante no era el premio de 400 euros y otros 150 en ropa de cuero. Lo relevante era resaltar la masculinidad y aumentar la visibilidad de los ingenieros heteros. Y, claro, el prestigio.
Después de algo tan necesario como este concurso, el afán de Obama por regularizar a 11 millones de sin papeles queda oculto para nuestra limitada capacidad de absorción. En estas fechas que nosotros fichamos jugadores de futbol y el mundo nos ficha jueces, sería bueno que Obama hiciera un hueco al juez Celemín que bien podría currarse once millones de cuestionarios de americanidad para ver si esos desarrapados merecen o no las barras y las estrellas. Ya saben que Celemín es el que pregunta por las dinastías monárquicas o por Gasol y la tortilla de patatas a los inmigrante que aspiran a obtener la nacionalidad. Para que no le den gato hidráulico por labio leporino. Además en Estados Unidos, con mucha menos historia, estaría chupado pasar ese nuevo examen. De hecho, incluso para nosotros, sería más fácil aprobar el americano que el español. No vas a comparar el Río Grande con el Francolí.
Además con nuestra tradición tramposa ya llevamos algo ganado, y si no fíjense en el espionaje al que ha estado sometido parte del gobierno vasco, parece ser que por un antiguo miembro de la administración nacionalista del PNV que sigue contactando ilícitamente con los ordenadores que en su momento manejó. Gudaris con gabardina. Eso es adherencia al puesto de trabajo.
En cambio los trabajadores de Metro de Madrid han preferido que ningún madrileño ocupara su silla. Ya lo dijo su portavoz: vamos a reventar Madrid. Luego se arrepintió y pidió excusas, pero se vio a sí mismo tan rotundo, tan ingeniero de caminos y tan heterosexual, que la volvió a repetir: vamos a reventar Madrid. Quizá estemos a punto de otro arrepentimiento. Como la masturbación y la confesión culpable, un ciclo con el que no hay manera.
Pero debería haberla. No es tolerable que algunos decidan a la fuerza el comportamiento de otros, esa enorme violencia de unos sobre la libertad de los demás. Es discutible la rebaja que les han hecho y cuando digo discutible no es que dé la razón a los trabajadores, que gran parte de ella tienen, pero también hay bastantes razones para que acepten esa rebaja. Por ejemplo que no son en absoluto los únicos tanto en el ámbito privado como público por no hablar de aquellos para los que la rebaja ha sido del 100% y están en el paro. Pero más allá de las razones que les asistan, existen unos derechos tan homologables al de huelga como pueden ser el del libre tránsito y el derecho al trabajo.
El otro día un maquinista del metro se lamentaba con un no hay derecho de que le quitaran el 5% de su sueldo de 38000 euros. Se hizo maquinista en el servicio militar. Caro y prestigioso master, casi una carrera de tacones. Que le pregunten a muchos licenciados profesores de secundaria qué les parece la formación, la responsabilidad, o el sueldo en una comparación express.
Ahora se vuelve a hablar de la ley de huelga, esa que es anterior a la Constitución y que no ha terminado de desarrollarse por esas cosas que tienen los gobiernos. Ahora dice Teresa que no toca. Quizá. Hace tres años tampoco, ni hace siete u once o veinte. Con la cantidad de pijadas que meten en el BOE y el derecho de huelga sin regular. Pero por otro lado tener la mejor regulación no arreglaría nada en este país tan maleducado en el que vivimos, en el que la víctima suele ser más sospechosa que el victimario, en dónde nunca pasa nada o pasa poco y tarde. Peor todavía que en Argentina en donde Videla fue condenado e indultado a los cinco años por el patillas Medem y, afortunadamente, ahora vuelve a sentarse en el banquillo. En España se les deja cultivar camelias o pintar y recibir homenajes.
Los del metro ya amenazan que si hay expedientes volverán a las andadas. Y muchos echan la culpa a Aguirre. Sabiéndome no sospechoso, creo que lady Hope pudo gestionar mejor el paro salvaje, pero es un aspecto secundario. Quienes impidieron el libre ejercicio de la movilidad fueron los piquetes y la rotura de los servicios mínimos por parte de la plantilla y sus representantes. Esos y no otros fueron los responsables. Ahora que carguen con las consecuencias.
No es cuestión de venganza, es que si no hay punición ante la ilegalidad de los actos, a todos se nos ocurren muchas cosas. Demasiadas. El otro día el antiguo líder de Comisiones, ahora diputado del PSOE, se saltó la disciplina de voto. Recibirá una sanción cercana a los 300 euros. Me parece honesto por ambas partes. Pero es evidente que no puede salir gratis. Algo parecido le pasó a una diputada del PP con el aborto. La disciplina y la conciencia no siempre ligan.
Es el precio que tendrán que pagar los que decidieron que millares de madrileños pagaran por un taxi 15, 20 o 30 veces el coste habitual en metro, o los que se tuvieron que levantar una o dos horas antes para no dar excusas a su empleador o los que llegaron tarde y tengan que hacer esas horas en otro momento. A esos que nos impusieron sus razones, hay que decirles que si reclamar justicia es lo que hicieron, lo justo es que ese chaparrón de derechos, de igualdad y moralidad nos empape a todos.
Termino. No quiero sacar el asunto del Estatuto de Cataluña. Ya saldrá la sentencia y hablaremos. Pero no sé yo si esa postura de Zapatero de arreglar unos detallitos, de reforzar las cojeras del Estatuto con un corcho de botella, es lo más razonable después de un fallo que ha costado cuatro años. Huele a trilero al final de la jornada que pone el tenderete a la salida de un cotolengo.
Termino dos. Una proclama marxista. Esposas del mundo uníos y colocad a vuestros maridos por la pacificación de las cajas. En la Caja de Castilla La Mancha la pepera Cospedal lo hizo y Moltó, su expresidente sociata, lo aceptó. Estos sí que son maquinistas. Maquinistas de La General. De la general desvergüenza.
Después de algo tan necesario como este concurso, el afán de Obama por regularizar a 11 millones de sin papeles queda oculto para nuestra limitada capacidad de absorción. En estas fechas que nosotros fichamos jugadores de futbol y el mundo nos ficha jueces, sería bueno que Obama hiciera un hueco al juez Celemín que bien podría currarse once millones de cuestionarios de americanidad para ver si esos desarrapados merecen o no las barras y las estrellas. Ya saben que Celemín es el que pregunta por las dinastías monárquicas o por Gasol y la tortilla de patatas a los inmigrante que aspiran a obtener la nacionalidad. Para que no le den gato hidráulico por labio leporino. Además en Estados Unidos, con mucha menos historia, estaría chupado pasar ese nuevo examen. De hecho, incluso para nosotros, sería más fácil aprobar el americano que el español. No vas a comparar el Río Grande con el Francolí.
Además con nuestra tradición tramposa ya llevamos algo ganado, y si no fíjense en el espionaje al que ha estado sometido parte del gobierno vasco, parece ser que por un antiguo miembro de la administración nacionalista del PNV que sigue contactando ilícitamente con los ordenadores que en su momento manejó. Gudaris con gabardina. Eso es adherencia al puesto de trabajo.
En cambio los trabajadores de Metro de Madrid han preferido que ningún madrileño ocupara su silla. Ya lo dijo su portavoz: vamos a reventar Madrid. Luego se arrepintió y pidió excusas, pero se vio a sí mismo tan rotundo, tan ingeniero de caminos y tan heterosexual, que la volvió a repetir: vamos a reventar Madrid. Quizá estemos a punto de otro arrepentimiento. Como la masturbación y la confesión culpable, un ciclo con el que no hay manera.
Pero debería haberla. No es tolerable que algunos decidan a la fuerza el comportamiento de otros, esa enorme violencia de unos sobre la libertad de los demás. Es discutible la rebaja que les han hecho y cuando digo discutible no es que dé la razón a los trabajadores, que gran parte de ella tienen, pero también hay bastantes razones para que acepten esa rebaja. Por ejemplo que no son en absoluto los únicos tanto en el ámbito privado como público por no hablar de aquellos para los que la rebaja ha sido del 100% y están en el paro. Pero más allá de las razones que les asistan, existen unos derechos tan homologables al de huelga como pueden ser el del libre tránsito y el derecho al trabajo.
El otro día un maquinista del metro se lamentaba con un no hay derecho de que le quitaran el 5% de su sueldo de 38000 euros. Se hizo maquinista en el servicio militar. Caro y prestigioso master, casi una carrera de tacones. Que le pregunten a muchos licenciados profesores de secundaria qué les parece la formación, la responsabilidad, o el sueldo en una comparación express.
Ahora se vuelve a hablar de la ley de huelga, esa que es anterior a la Constitución y que no ha terminado de desarrollarse por esas cosas que tienen los gobiernos. Ahora dice Teresa que no toca. Quizá. Hace tres años tampoco, ni hace siete u once o veinte. Con la cantidad de pijadas que meten en el BOE y el derecho de huelga sin regular. Pero por otro lado tener la mejor regulación no arreglaría nada en este país tan maleducado en el que vivimos, en el que la víctima suele ser más sospechosa que el victimario, en dónde nunca pasa nada o pasa poco y tarde. Peor todavía que en Argentina en donde Videla fue condenado e indultado a los cinco años por el patillas Medem y, afortunadamente, ahora vuelve a sentarse en el banquillo. En España se les deja cultivar camelias o pintar y recibir homenajes.
Los del metro ya amenazan que si hay expedientes volverán a las andadas. Y muchos echan la culpa a Aguirre. Sabiéndome no sospechoso, creo que lady Hope pudo gestionar mejor el paro salvaje, pero es un aspecto secundario. Quienes impidieron el libre ejercicio de la movilidad fueron los piquetes y la rotura de los servicios mínimos por parte de la plantilla y sus representantes. Esos y no otros fueron los responsables. Ahora que carguen con las consecuencias.
No es cuestión de venganza, es que si no hay punición ante la ilegalidad de los actos, a todos se nos ocurren muchas cosas. Demasiadas. El otro día el antiguo líder de Comisiones, ahora diputado del PSOE, se saltó la disciplina de voto. Recibirá una sanción cercana a los 300 euros. Me parece honesto por ambas partes. Pero es evidente que no puede salir gratis. Algo parecido le pasó a una diputada del PP con el aborto. La disciplina y la conciencia no siempre ligan.
Es el precio que tendrán que pagar los que decidieron que millares de madrileños pagaran por un taxi 15, 20 o 30 veces el coste habitual en metro, o los que se tuvieron que levantar una o dos horas antes para no dar excusas a su empleador o los que llegaron tarde y tengan que hacer esas horas en otro momento. A esos que nos impusieron sus razones, hay que decirles que si reclamar justicia es lo que hicieron, lo justo es que ese chaparrón de derechos, de igualdad y moralidad nos empape a todos.
Termino. No quiero sacar el asunto del Estatuto de Cataluña. Ya saldrá la sentencia y hablaremos. Pero no sé yo si esa postura de Zapatero de arreglar unos detallitos, de reforzar las cojeras del Estatuto con un corcho de botella, es lo más razonable después de un fallo que ha costado cuatro años. Huele a trilero al final de la jornada que pone el tenderete a la salida de un cotolengo.
Termino dos. Una proclama marxista. Esposas del mundo uníos y colocad a vuestros maridos por la pacificación de las cajas. En la Caja de Castilla La Mancha la pepera Cospedal lo hizo y Moltó, su expresidente sociata, lo aceptó. Estos sí que son maquinistas. Maquinistas de La General. De la general desvergüenza.
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