domingo, 28 de junio de 2009

El experimento del mundo pequeño


Vaya semanita. Ha muerto Farrah Fawcett y Michael Jackson. Ella era uno de mis sueños de niño y posiblemente yo, cuando niño, lo era de Jackson. Una preciosa boca que tapaba una actriz vulgar y un brillante músico y bailarín que tapaba un polienfermo psiquiátrico. Así que ya lo saben ustedes, soy la unión entre Farrah y Michael que confirma la teoría de los seis grados de separación, esa que sostiene que todos estamos conectados por un máximo de seis enlaces o vínculos.


Es verdad que esos grados a veces se reducen a uno y todos los caminos llevan a Bárcenas, como si el tesorero del PP fuera una especie de loba capitolina que amamanta a las redes de financiación del partido. Pero los Populares se contentan con la escisión del caso del Supremo como si fuera exculpatoria. O mejor, haciendo creer a su ingenua grey que han ganado parcialmente. Y se lían y presentan querellas para retirarlas, como si fuera una oferta de impuestos para las rentas más altas del Gobierno socialista, de esas que desaparecen en el culto a lo efímero, a lo evanescente, a los gestos que tan cerca están de la amenaza. Qué otro sentido tiene ir al Supremo, a los supercicutas máximos, a presentar una querella contra Chaves y su hija y retirarla al poco tiempo. Dicen que la van a reformular.



Y en esto de la reformulación está Izquierda Unida con Cayo Lara, entre cónsul romano y amante de doctor ruso egipcio, que cae del caballo para darse cuenta que necesita un único discurso para toda España "Tenemos que recuperar un discurso federal y republicano que se ha podido ver diluido en función de alianzas con fuerzas nacionalistas en determinados territorios de España. Necesitamos un discurso de Estado coherente, que consiste en poder defender lo mismo en todas las federaciones del Estado". Coño, pues claro. El único sitio donde no tendría sentido sería en un paraíso fiscal, poco poblado últimamente por trabajadores; pero cómo se puede decir una cosa en el País Vasco y otra en Andalucía. Recuperemos a Shakespeare y el famoso monólogo del judío Shylock contra Antonio.

… ¿No tiene ojos el judío? ¿No tiene el judío manos, órganos, miembros, sentidos, emociones, pasiones? ¿No se alimenta de la misma comida, no se lastima con las mismas armas, no se expone a las mismas enfermedades, no se cura con los mismos remedios, no se calienta con el mismo verano y se enfría con el mismo invierno que el cristiano? Si nos hacéis un corte, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no reímos? Si nos ponéis veneno, ¿no morimos? Y si nos hacéis un agravio, ¿no habremos de vengarnos? Si somos iguales a vosotros en lo demás, también en eso hemos de parecernos.


¿Hace falta darse cuenta que la contradicción marxista les ha explotado en la cara en forma de nacionalismo? ¿Hace falta ver que es el capital y son sus constructos intelectuales, los que adosan la bomba lapa en cada pacto lingüístico, en cada pretensión identitaria, en cada proclama independentista? ¿Dónde está el análisis de las condiciones objetivas, la dialéctica y la vanguardia obrera? Y encima sin tocar pelo. Porque al menos los sociatas parten el bacalao en algunos lugares. Pero Izquierda Unida cada vez se come menos roscos.

Y roscos son los se acumulan en nuestro marcador privado de competitividad, de productividad. Cada vez nuestro desparpajo latino se va mustiando y seremos los malos para el 2010, cuando todos hablen de la crisis con un te acuerdas, nosotros aún con un quizá el año que viene. Y no le veo a Zapatero implicando a los empresarios en la jugada esa del cambio de modelo productivo.

Cualquiera que no esté ya en edad de ser contratado, mayores de 45 o así, habrá oído que nuestro paro es estructural. Te lo dicen así, como si la solución estuviera implícita y te respondieran. Es más o menos cuando el fontanero se pone en jarras ante una humedad y dice con rotundidad, eso es de una fuga. Ya suponía yo que no era un comportamiento proactivo del techo. Al menos con ese señor en jarras sabes que te va a destrozar la cubierta y quizá el suelo del vecino, pero confías en la desaparición del problema, pero la conjunción económica política lo lleva diciendo décadas, hasta que se repite de nuevo,para que insistan en el diagnóstico profecía. Y si es estructural es que no es coyuntural, es decir, que no se debe a la mala suerte o alguna otra faena aislada, el paro es estructural porque no sabemos hacer las cosas y nuestra economía se basa en modelos incorrectos y un bla, bla, bla que no soluciona nada.

Ahora el vellocino se pone en la tecnología y en la falta de innovación. Por lo visto nos falta peso industrial y nos sobra fracaso escolar. Pero en la práctica muchos ingenieros están en paro o infraempleados. Unos pocos datos. En España el 28% tiene estudios superiores, en Alemania el porcentaje es de 18. Pero solo el 61% de los españoles han llegado más allá de la ESO, cifra que supera Francia con el 82%. En Alemania el peso de la industria es 9 puntos superior, dedicando un 2,53% a I+D mientras España dedica un misero 1,27. Qué pasa, que Francia registra diez veces más patentes que nosotros, 3720 frente a 363 con solo el doble de tamaño. Sin aburrirles, necesitamos 45.000 empresas innovadoras más. Duplicar nuestra actual cifra. Y ya se hablaba el otro día de la generación ni, ni: ni estudia, ni trabaja. Y como hemos visto antes ni inventa, ni innova. Solo se nos da bien aceptar trajes y viajes gratis total y bajarnos discos y películas por la patilla.

Es necesario implicar a los empresarios en el cambio de modelo productivo considerando que existe el diálogo, pero también la coerción, y más necesario aún, cambiar la mentalidad de nuestros conciudadanos para abrazar el nuevo paradigma, posiblemente con mucho esfuerzo no directamente recompensado, lo que llevaría a unos sindicatos a actuar inteligentemente, lo que significa manejar también el diálogo y la coerción y no necesariamente contra el empresario y el cambio significa asimismo variar el proceso educativo de igualdad de oportunidades sin creer que así se igualan las capacidades, y ser diligente contra la opacidad fiscal y ser duro contra el absentismo y los médicos cómplices y pagar más a los maestros para que sirvan de modelo y no de escarnio.

Y es cuando ves que la teoría de los seis grados de separación, la versión epistemológica del mundo es un pañuelo, se quiebra, porque a la hora de cambiar uno mismo, de afrontar nuestro mundo cercano, de arrimar el hombro, cuando llega ese punto de sacrificio, de cooperación, de solidaridad, en España no conocemos ni a Dios.

domingo, 21 de junio de 2009

Lo que gastamos en gestas y en gestos

Habrán leído en El Mundo, ese periódico que perdió las legislativas y que cree que ha arrasado en las europeas, que ha dado con el nido de la serpiente, con lo del jefe del CNI y sus fotomatones, una nueva estirpe de guardaespaldas y artistas del fotomontaje, en estas épocas contradictorias de pluriempleo y nuliempleo simultáneas.

En esa línea de afán informativo, proclama lo que llama paquete turístico especial para lesbianas, un todo incluido en la España de ZP (sic), con semana de playa, hotel de cinco estrellas, inseminación artificial y boda.

¿Y cómo es posible tal desmadre? se preguntarán obligados por los periodistas, pues fácil: es que España es un país cuya legislación lo permite todo, entrecomillan, con caracteres para los que no se necesitan gafas ni cerebro y dejan en el cuerpo del texto los detalles más liberales, los que les permiten sentirse mejor con ellos mismos. Entre esos detalles figura que la promotora es del PP, pero la culpa de tanto maricón y tanta tortillera es de la España de ZP, esa sin moral ni vergüenza.

Si se pasean por el barrio de Salamanca, además de asistir al parque temático Terra Crítica, donde pueden ver ricos de verdad y promotores inmobiliarios con la cabeza alta, gracias a técnicas de conmiseración asistida, si se fijan en los locales vacíos, junto con los Se Traspasa y los Liquidación Total, podrán leer otros carteles que dicen algo así como “Este negocio ha cerrado gracias a Zapatero (y a su visión de futuro)” y que firma el Frente Nacional. De nuevo las técnicas de propaganda a favor de los creadores de opinión.

Y ustedes se preguntarán si creen que somos memos, y yo les contesto que sí, sí que lo creen y sí que lo somos. Dos por el precio de uno, sin contradicciones, ni matices. He dicho, luego existo. Así lo oí el otro día en un abrevadero de vending cafetil a una economista que debe hacer la guerra racionalista por su cuenta.

Y para confirmar mi teoría de la doble estupidez adéntrense en el insondable mundo de las páginas de sociedad del ABC y lean cómo varias parejas de recién casados las pasaron más putas que un martini revuelto. A ver si no. Llegaron con cinco horas de retraso después de un crucero por el Caribe organizado por Pullmantur.


Fíjense en las caras de la pareja que aparece en primer plano, esa barba de día y medio, o de dos semanas pero que no crece, quién sabe, esa gorra tan necesaria bajo techado, esa sonrisa de la que se sabe derrotada pero que tiene aún la energía suficiente para crispar los dedos en forma de puño, mostrando que la lucha continúa, que si ellos no lo lograron, vendrán otras generaciones a hacer posible la gesta de terminar un viaje de bodas. Y todo por culpa de la gripe ZP.


Por último déjenme que pida la muerte de Harrison Ford. Por muchas razones, por ser un guapo de mierda entre las primeras, no me gusta ir en segundo lugar en nada. Pero también por haber hecho unos peliculotes que lo flipas –estas drogas antioxidantes funcionan- lo que envidio soberanamente y, en estos tiempos de miseria, por haber ganado el año pasado 65 millones de dólares. Si lo de Florentino con Cristiano Ronaldo ha suscitado tanta actividad parlamentaria qué menos que una buena ejecución al listillo de sonrisa encantadora y faja, porque es seguro que la lleva. A ver si no.

La verdad que ha sido una lástima que la contratación de Cristiano Ronaldo ponga de nuevo de relieve nuestras carencias intelectuales, ideológicas y de sentido común. Izquierda Unida en su versión cuatribarrada pidió que se limitasen las remuneraciones de los deportistas profesionales. Eso es, a las esencias. Y Soraya Sáenz de Santamaría en su particular festival del humor pide opinión al ministro de deportes Zapatero sobre la cuestión, entonces salen los sociatas defendiendo la liberal menor intromisión posible del Estado en los asuntos de los hombres, y los demás por el estilo.


Y a mi, que me importa un carajo lo que le paguen al portugués, siento que lo de comprar Taurus KEPD 350 es bastante peor. No bonitos, no. No es la última batitaurus cosmogónica para hacer mayonesas en este veranito en cero coma. Es un misil que cuesta 950.000 euros. Compramos casi cincuenta. Con la radio y las alfombrillas 57,39 millones de euracos. Ahora eso sí, el Ejército del Aire español da un salto cualitativo al sumarse al selecto club de los que tienen misiles de crucero de alcance medio. Con lo que volvemos a los cruceros y las bodas como base de todo mal.

Por dios, que traigan un olifante ipso facto, uy no, si eso es de la canción de Rolando y este es Cristiano Ronaldo, nada más lejos de los sarracenos. Tendré que volver al logopeda. A ver si me encuentro al Rey.

miércoles, 17 de junio de 2009

La veracidad en los pseudónimos

A la Sra. Leonor Barr Wheeler, Directora de la Escuela Primaria de Longdale.

Mi querida Sra. Wheeler, encomendamos a su cuidado a una niña feliz, sana, comparativamente equilibrada y demostrablemente inteligente, a la que le encantaba el colegio y adoraba a sus maestros y disfrutaba de la amistad de un reducido circulo de condiscípulos.
Ocho meses después nos devuelve un ser destrozado anímicamente, que suplica, que no lo llevemos al colegio. Según creo, la Asociación de Padres y Maestros y los Defensores de los Alumnos, han celebrado
reuniones secretas a fin de hablar del carácter de mi mujer y del mío y sobre qué hacer con nosotros. Dado que nadie ha venido a casa a discutir cara a cara los problemas que tanto nos preocupan es obvio que nos han juzgado y condenado en nuestra ausencia y el veredicto se ha filtrado de padres a hijos.
Mitzi empezó el curso con muchos amigos y lleva tres meses siendo el objeto de la mofa, el escarnio y el odio de los que más quería. Las pequeñas conspiraciones de los niños dirigidas contra ella, se inspiran en secreto en las de los padres y está siendo silenciosa e incesantemente perseguida y boicoteada y evitada durante toda la jornada escolar.
Este lento asesinato de la mente y del corazón y del espíritu de una niña es el orgulloso resultado de las reuniones patrióticas celebradas por algunos padres y patrocinadas por la Asociación de Padres y Maestros y los Defensores de los Alumnos.
Me gustaría que vieran lo apropiado y valientemente que nuestra hija trata de librarse del desconcierto de su primer encuentro con la barbarie que se hace pasar por virtud americana. Una barbarie que comenzó en su escuela entre adultos. Ahora que hemos descubierto las razones de la agonía de Mitzi, naturalmente le procuraremos un tratamiento competente que le libre de las cicatrices
infligidas. […/…]
Los daños psíquicos que ha soportado no los hacen menos reales que si, en un sentido físico, los hombres y mujeres de la Asociación de Padres y Maestros y los Defensores de los Alumnos, hubieran incitado a sus hijos a darle una paliza y dejarla inconsciente en el recreo.



Mitzi es, fue, la hija de uno de los represaliados por la caza de brujas de McCarthy, quizá del más conocido, quizá del más combativo. Mitzi es la hija de Dalton Trumbo y autor de la carta de más arriba. Para quien este nombre le haga escaso eco en sus recuerdos, digamos que fue el ganador del único Oscar que nadie recogió porque no existía el premiado. Para subsistir tuvo que utilizar hasta trece seudónimos y Robert Rich fue uno de ellos. El desconocido ganador del Oscar por el guión de Bravo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, 277 guionistas se alistaron para luchar contra el fascismo. Cinco no regresaron. Seis años después, 43 de ellos entraron en una lista negra dictada por el Comité de Actividades Antiamericanas, perdiendo sus trabajos, sus pasaportes y su libertad.
Dalton Trumbo hizo los guiones entre otros muchos de Vacaciones en Roma, de Espartaco y de Johnny cogió su fusil. Acabo de zamparme de nuevo esta última que Trumbo también dirigió. Creo que todos la habéis visto. Hay algunos lectores repugnantemente jóvenes que en la fecha de la producción, 1971, estaban esnifando polvos de talco y quizá no se la hayan arrojado al coleto. En modo alguno pienso contarla. Es una película de las obligatorias, de esas de pantalón largo con vuelta, que te jode la vida y te estremece el alma, de esas que te hacen cambiar el voto si eres de los que no te detienes a pensar. Casi siempre la colocan en la bandeja del antibelicismo, y sin duda bien está situada, pero también es más cosas, la primera es sobre la eutanasia, indispensable contribución, pero también Johnny cogió su fusil habla de la libertad en general, la relación paternofilial, la culpa y el perdón, la aceptación, sobre todo, de la presencia de los demás con sus expectativas y sus necesidades. Un ejemplo, una pareja de novios se están besando en el salón de la casa de la chica. Él chaval se va a la guerra. Entra el padre de ella y dice algo así como en mi casa no podéis hacer esto, como si fuera el asiento trasero de un coche. Pero papá, se va mañana. Vete a tu habitación, le ordena a su hija con voz grave. Y tú vete con ella. Síguela ¿Sabrás cuidar a una mujer, no? le lanza al soldado lampiño alfombrándole el camino.


Es sorprendente que esta película no se ponga obligatoriamente en cada colegio, no tanto para adoctrinar, que falta les hace a profesores y alumnos, como para discutir, para plantear las guerras, para hablar de la muerte, del egoísmo y de la generosidad, una película como estímulo de casi cualquier cosa, para relativizar la propiedad cuando se pierde, para añorar el sol cuando la vida te lo ahúma. Es una película para centrar la importancia de las cosas y mirar el mundo de otra manera, no de la mía, pero sí distinta a la previamente habida.

Y si es necesario ponerla en cada colegio, más lo sería ponérsela a nuestros próceres, a diputados y senadores, a alcaldes y presidentes de diputación, a ministros y asesores, a los obispos y a los jueces, a periodistas y sindicalistas. Curiosamente excluiría a los militares, que son los únicos que piensen lo que piensen –no haré chistes- se lo guardan en sus cabezas y mantienen su papel de baby sitters de la democracia, no de unos intereses espurios, sin grandes coches, sin intercambiar cabezas en las fotografías, sin declaraciones inoportunas, pagándose sus trajes y sus viviendas, a los milicos últimamente sólo se les pilla en renuncia cuando dejan que el trillo lo maneje un campesino murciano tramposo destrozando la mies. Todos los demás utilizan sus salarios para buscarse sinecuras, para disponer de un altavoz mayor que el de los que representan, para mentirnos, para medrar, para acoger familiares y amigos o directamente delinquir.

Si podéis, ved Trumbo y la lista negra, un documental de Digital +, maravilloso si no fuera tan descorazonador tener tales semejantes, genial por la misma y especular razón.

Termino con otro texto de Trumbo, sin contexto evidente, pero que me vale de pretexto para reincorporarnos al mundo, al mundo de coger las cosas por las solapas y no dejar que algunos nos digan a los más, cómo debemos llevar nuestras vidas. Unas palabras contra la rendición.

Barcelona calló y no estabais allí, ni yo estaba allí, y quizá si hubiéramos estado la ciudad hubiera resistido y el mundo hubiera sido otro y mejor; pero estábamos aquí y aquí seguimos juntos; y nuestra ciudad no caerá, y si cayera, más nos valdría quedar enterrados en sus ruinas que estar ausentes por segunda vez.

domingo, 14 de junio de 2009

Transporte cúlico

Soy un copión, lo reconozco. No se crean que me he estado examinando. Qué va. Es que el otro día leí en un blog amigo una entrada sobre espacios ocultos en este Madrid de nuestros desvelos y hoy, con la que estaba cayendo en la capital que hasta derretía el Apiretal, voy y me hago una de recintos ignotos. Copión y usurpador.

Lo malo de la tarea es que si son ignotos, no sabes donde están y por tanto no puedes ir en ninguna dirección prefijada. Así que a vagar por las calles de Madrid. Me había dejado el Peeping Tom Tom en casa, así que utilicé como postrer sustituto las posaderas de cualquier zagala que llevara mi paso para teletransportarme. No se asusten, es la metáfora de la Cruz del Sur, de la más próxima Estrella Polar, de la brújula –como nínfula pero en malvado- que te guía pero en formato antifonario, que dirige tus pasos sin el esfuerzo de calibrar tu decisión cada minuto. Se preguntarán qué pasa si el pandero se encamina por arrabales indeseados. Sería fácil responderles que el camino está en el proceso, que uno es viajero y no turista y demás pamplinas que la gente repite sin parar. El dictamen es más prosaico, ¿va el culo por la sombra? ¿hay una cuesta inaceptable? Si la respuesta es afirmativa cambia uno de ancas, que en esta época están todas en sazón, respingonas, prietas, abultadas; uno se queda meditando apoyado en el árbol de decisión y ve cómo sus antiguas guías se alejan, pero presiente unas nuevas que se acercan nerviosas, dispuestas a servir de trasero alfa y precederte en tu viaje.

Con el ritmo de unas nuevas nalgas irredentas como hemisferios cerebrales de un elector de izquierdas, me encaminé por el viaducto hasta que a los pocos minutos surgió delante de mi un recinto ignoto: la Dalieda de San Francisco (40º24’36’’ N 3º42’52’’ O). Ahora se lo explico, déjenme antes que les diga que es una pequeña zona verde que ocupa un solar abandonado junto a la iglesia de San Francisco el Grande que mira al parque de la Cornisa. El jardín mantiene el trazado del antiguo convento de San Francisco destruido en la Guerra Civil. Se pretende que cada parterre tenga diferentes especies de dalias, de ahí lo de dalieda.

Las dalias vienen de México y florecen ahora, al principio del verano, en el lenguaje de las flores –sí, ese idioma que no existe- significa tus ojos abrazan, lo que no deja de ser turbador y a la vez paranoico si son también tus brazos los que miran. Son de la familia de las margaritas, por lo que deben resolver satisfactoriamente las dudas del amor: lo dejo o me largo. Lo han deducido correctamente, existen las dalias trucadas, las que mienten más que Johnny Guitar.

Dalieda de San Francisco. Ya me imagino que de rosaleda, dalieda, pero nominator no hizo esta vez uno de sus mejores trabajos. Quizá bastaba algo como jardín de dalias, o paseo de las dalias, para lo que no hace falta pensar mucho, siempre se podría haber puesto uno castizo y proponer dalias a porrillo o dalias a tutiplén o quizá buscar un nombre extranjerizante de esos que tanto les gustan a los munícipes, Dahlias’ terrace por ejemplo, aunque a mi la que más me hubiera gustado, la que claramente hubiera sugerido la exquisitez de la flor, sin duda hubiera sido Daliacatessen. Qué malo es pasar hambre.

Como quiera que sea, el jardín limita con una tapia que limita la santidad de lo terrenal, lo celestial y lo mundano, como si por un lado se orase y por el otro cayeran los cuerpos fusilados, como si en el haz estuviera puesta la mirada absorta del penitente y en el envés la espalda trémula del dispuesto a morir, desentendiéndose ambos, el uno del otro.

Y la rusticidad del ladrillo macizo visto extramuros contrasta con las formas cuidadas del templo, con sus fachadas en albero lavado, en goloso mantecado y esa tapia con sus arcos cegados, que en algún momento negaron la entrada a otra forma de ver el mundo, confirma esa imposibilidad de entendimiento.

Las dalias todavía seguían allí, desperezándose con dinosaurios, pero el enorme calor las estaba agostando y tuve que buscar un tafanario de vuelta, más maduro, de andar más quedo que me regresara a casa. De camino pensativo confundí mi guía con las témporas y me dí cuenta que paseaba perdido por los sitios en los que fui feliz, como si regresara al lugar del crimen, el delito del deleite, la ventura que alguna vez llenó, aunque fuera parcialmente, mi vida y que estaba eternamente vinculada a esos barrios y callejuelas.

Con el sudor escarchándome las gafas fui incapaz de no toparme con una manifestación en bicicleta. La brújula de mis resabios se volvió loca, había culos por todas partes, masculinos y peludos, femeninos e inquietantes, desnudos todos de solemnidad. En un alarde de verticalidad capicúa textil, solo llevaban gorras y zapatillas, unos paréntesis de pudor que acotaban pechos enhiestos, barrigas prominentes, pubis revoltosos y mingas morenas. Reclamaban más respeto a su medio de transporte, dicen sentirse desnudos ante el tráfico. Para ello uno paseó en patín con un tricornio, mostrando su timón de cola.

El sábado no fue mal día para pasear en pelota por Madrid. Pero se han cargado mi sistema de orientación. Ya soy en mi ciudad como una ballena desorientada que no distingue la proa de la popa. Quizá afortunadamente.

sábado, 13 de junio de 2009

La noche se puso íntima como una pequeña plaza

Por mucho que digáis la elección sexual existe. Cuando en un semáforo cruzan niños de la mano de algún adulto, las niñas me miran a mí y los niños miran la moto. Sé que me llamarán machista y crearán, ingenuas y adscritos, que es por la educación sexista y hablarán de género, el nuevo fetiche, cuando el feminismo de la diferencia se murió en su incomprensión y ya nadie lee a Betty Friedan. Otra desafección en la rive gauche del pensamiento único.

Dicen que sexo oral es que se trasmite de curas a pupilos. Como pasaba hace siglos con el Trivium o el Quadrivium, ahora se les alecciona en otras artes más ovídicas. Entenderán porqué pasa sobre todo en la verde Erín. Yo que pensaba que lo del adjetivo era por los glaucos campos. Pues no, era más lorquiano, verde que te quiero verde de puro verde inmaduro para darle un toque más de Orihuela, más de nana.

Pero no confundamos la poesía y lo chusco de mi comentario con la realidad.
Después de 10 años de trabajo, una comisión de investigación formada en Irlanda para esclarecer los abusos físicos y sexuales sobre miles de niños pobres de solemnidad, hizo público su resultado hace unas semanas. El informe no publica los nombres de los más de 400 religiosos y religiosas y un centenar de seglares acusados por las víctimas. Dicen que renuncian a airear la identidad de los acusados, dicen que muchos de ellos ya han fallecido, y otros están enfermos. ¿Acaso estaban sanos cuando obligaban a un niño a practicarles felaciones, cuando le daban palizas vestidos solo con botas de cuero, cuando miraban mientras un colega sodomizaba a los alumnos? La procesión, perdón, la ley del silencio se impuso a cambio de que las órdenes religiosas implicadas aceptaran colaborar en la investigación. Con lo fácil que hubiera sido decir ante las listas del oprobio: os mentimos. So what?


Llegaron también a otros acuerdos. A la Iglesia católica le ha salido barata la orgía: después de cepillarse a unos 12.500 niños, del cepillo de la iglesia sólo han tenido que sacar un misero 10% de los más de 1.200 millones de euros abonados por la República de Irlanda a los afectados. El Gobierno firmó un pacto en 2002 con la Iglesia considerando que bastaría con 300 millones de euros para indemnizar a todos los hombres y mujeres víctimas de aquellos. Se cree que pudieron ser 25.000 niños. ¿Se dan cuenta qué cifras? ¿Podemos considerar este asunto como una mera manzana podrida o como un colosal Mercamadrid de podredumbre?

Pero en Irlanda ya llueve sobre mojado. Un poco antes de la afición de sus curas a los pantalones cortos y a la ausencia de vello, nos enteramos que habían decidido indemnizar de la misma forma a la víctima terrorista como al terrorista victimario. Dicho de otra forma: si a un hijo de puta le tiembla la mano al percutir el dispositivo y éste se dispara, si a ese mismo hijo de puta se le adelantó el reloj y su bomba le explota en sus mismas narices de hijo de puta, se le compensa con 12.000 libras. Las mismas 12.000 libras que al tipo que pasaba por allí, las mismas que al niño que corrió tras el balón que siempre rueda hacia el peor sitio, las mismas 12.000 libras del terror y padecer pasivos. Es la otra y repugnante forma de igualdad.

Nuestra vicepresidenta dice que la Iglesia tiene todo el derecho a intervenir en la deliberación democrática pero es a los gobiernos a los que corresponde aprobar las leyes. Dice que piensa mantener una posición de respeto en la diferencia y de lealtad en la discrepancia consciente de que comparte con el Vaticano tareas comunes como el respeto a los derechos humanos. ¡Qué harto estoy de estos! Con el Partido Popular que hay y la Izquierda Unida que queda, mira que lo ponen fácil para que les vote in saecula saeculurom, pero nada, no paran de demostrar lo zotes que son.

¿Qué coño es eso de que la Iglesia tiene derecho a intervenir en la deliberación democrática? ¿Cómo nuestra vicepresidenta valida a una de las instituciones menos democráticas para hablar de democracia? Una institución que no paga sus impuestos, que mantiene la segregación de las mujeres, que lanza cada día mensajes antidemocráticos, que impide el progreso investigador, que ataca el más básico de los derechos, el derecho a la propia vida prohibiendo el preservativo: unos dos millones de muertos al año por sida, ya llevamos 25 millones desde 1981.

Ahora quizá se conformen con reprobar al Papa, más música para otro fuego de artificio. No se han dado cuenta que no tienen opinión alguna sobre Europa, que no tienen opinión sobre la corrupción cuando es fraterna, que se han quedado callados porque el enemigo a batir apenas palpita.

Nos vamos ya con una mínima reflexión de las de taco de calendario. Los respectivos secretarios generales regionales del PSOE de las comunidades Valenciana y de Madrid han logrado otra humillación para sus filas en estas elecciones. Alcaldes encartados con fianzas multimillonarias, severas sospechas, casi Supremas, sobre el tesorero aforado Bárcenas, trajes impagados de Camps y Costa, el comejueces Fabra con la enésima investigación de la fiscalía anticorrupción se ponen a secar al sol de la justicia y Gómez y Alarte, ambos a dos, son capaces de hacer que la diferencia de votos pase de enorme a sideral, de considerable a la de Dios es Cristo, por decirlo con decimales. Tomás Gómez y Jorge Alarte se lo han currado. Este último ha logrado que en el pueblo donde es alcalde en el 2004 el resultado fuera de 15 puntos porcentuales a su favor y que ahora en el 2009 el PP le haya superado por 3 puntos. Brillante. Ambos deberían hablar. Los dos han logrado que los feudos del PP sean inexpugnables. Sé que el PSOE olvidó el marxismo hace tiempo, de la poca vergüenza espero que no hayan abjurado todavía, queda la autocrítica o, al menos, la renuncia, la dimisión, poner pies en polvorosa, hacerse cartujo o la explicación necesaria de que todo es una treta para que se confíen. ¡Que no pasa na!

Si es así que nos lo digan, que vivo en un sinvivir.

sábado, 6 de junio de 2009

Votos y devotos

Me acabo de comprar un chisme de esos que te ayuda a seguir un camino y estoy encantado. Es un GPS modelo Peeping Tom Tom que vale para encontrar cuerpos desnudos en las playas y bombones belgas que, en contra de lo prometido, seguro me ayudará a perderme en alguna duna. Pero da igual, sarna con gusto…es una bendita mezcla explosiva.

Y es que para sobrevivir, hay que buscar las propias fuentes del Nilo con el claro propósito de no hallarlas, hay que seguir la estrella polar deseando, en lo más íntimo, haberla confundido con la estrella errante, porque cada vez más, lo correcto es erróneo y lo cabal es torticero y huidizo.

Después de tantos años de autoritarismo, los españoles tenemos un acendrado odio hacia la autoridad. Los gobernantes no nos lo ponen fácil en esta voluntad nuestra de cambio. Podríamos ser colaboradores, simpatizantes o militantes activos, hasta neutros como eljabón y tibios como la baba de un niño, pero preferimos mostrarnos tan descontentos que no queremos ni votar: al estilo del ejército, que se joda el capitán que hoy no ceno.

Pero te conciencias y te dices a ti mismo, me portaré como un ser sensato, seré bueno, acudiré a emitir mi voto y responsabilizarme de los problemas de este mundo. Y cuando se te han quitado las nauseas, te has sellado la nariz y ya estás bizqueando de mirar a otro lado, vas y oyes a los del PP decir que Camps es el español más honorable y a la Pajín no sé qué de la conjunción planetaria y te quieres hacer del Betis para no dar explicaciones por tus lágrimas.

Y es que tenemos un problema Houston. En España hemos pasado del candil a la lámpara de diseño en un abrir y cerrar de generaciones y la gente joven no está por asegurar sus bienes materiales mediante el ahorro y otros lentos procedimientos, el trabajo dejó hace tiempo de ser para toda la existencia y hablan de un concepto nuevo que es la calidad de vida. No se me revuelvan. De sobra sé que no es nada nuevo, pero nosotros, los talluditos del mundo uníos, no nos lo creíamos a pies juntillas, lo decíamos para epatar al burgués y para demostrar que después de tener algo, estábamos por otras cosas, pero no las hacíamos.

Esos valores postindustriales, post 23F en nuestra España querida, suponen una mayor desconfianza en la Administración, la restricción del voto y la abominación de la autoridad. Muchos, a pesar de declararse católicos se santiguan por compromiso o por tics no curados, saludan a la gente desde la otra acera y aceptan, además de tostadas, a tostados servirles el café con leche. Defienden el individualismo y que el gobierno meta menos las narices en sus vidas. Pero llegan las crisis y ven que lo que venía regalado escasea y se empieza a cobrar. Inglehart lo llamó reflejo autoritario que se hace carne en los hipernacionalismos o aceptando líderes catastrofistas y demagogos. Y con ellos la negación de la diversidad, la intolerancia y la imposición de la propia moral. Para saber más, lean las obras completas de Aznar, algo así como el Antiguo Testamento de la inquina.

Huntington ya nos advirtió que la fuente de conflictos más importante era la cultural y que pretender la universalización de nuestra civilización al estilo romano, era el principal disparador de conflictos en este mundo complejo. Pero muchas veces, hablar de valores democráticos, de derechos civiles es hacerlo sobre flores y violines. Cuando levantamos la voz, cuando se nos hincha la vena es cuando se permite el matrimonio entre maricones y bolleras, cuando la mujer abandona la cocina de la que nunca debió salir, cuando la zorra de la vecina aborta o se divorcia un cuñado ruin, cuando no se mata legalmente a tanto hijo de puta o se impide acabar con el sufrimiento indigno de los desahuciados que para algo está Dios. Suena terrible dicho así, pero es lo que subyace asomando sus ojos de cocodrilo en la superficie, en cada declaración del democristiano Mayor Oreja. Es cuando los derechos civiles se hacen tangibles, paradigmáticos, cuando no se pueden ocultar tras la retórica ni las melifluas palabras.

Y algo de retórica usó esta semana el presidente Obama en El Cairo ante musulmanes atónitos. Que complementó al día siguiente recordándonos el holocausto. La cal y la arena de la historia de civilizaciones milenarias para el mortero de Obama, el nuevo arquitecto del mundo. Un discurso divino, no por lo bien construido, no por la inspiración de sus palabras, sino por las continuas referencias a Dios, a cualquier Dios, al Corán, al Talmud y a la Biblia. Al menos nos prometió un Estado para Palestina. Gospel. Palabra del Señor.

A Pajín le parece una revolución cósmica la conjunción de Obama en EE.UU. y Zapatero en Europa. Una especie de suerte enorme, una potra sideral. Obama es, para muchos, la última piedra filosofal, el bálsamo de Fierabrás para curar nuestras seculares heridas. Negro y demócrata, multicultural y dialogante. Algunos creen que le falta ser mujer para ser perfecto. Yo creo que la revolución se hará cuando el presidente de los Estados Unidos sea agnóstico y lo diga. Ese será un gran momento. Un cambio en la historia. Cuando Dios salga de las cabezas de todos y sólo se guarezca en el corazón de algunos, sólo de los que así lo quieran.

domingo, 31 de mayo de 2009

Arras de arrepentimiento

Después del último post no han dejado de llamarme las embajadas, los sindicatos manos limpias en la masa, los comités de festejos, los patriotas de toda la vida, la curia, los linces, los sastres de Madrid, los figurines de Valencia y el protectorado de Tetuán. Nada bueno dicen de mi, me amenazan con mandarme a Estrasburgo en una lista europea o a representar a Melilla en Eurovisión y si insisto me conminan a hacerme promotor inmobiliario.

Nada de esto puede pasar. Me arrepiento, me acuso y me inmolo. Como muestra de mi redención, de mi nuevo despertar patriótico, quiero defender el orgullo patrio, que con mi ignorancia infiel, algún día zaherí. Qué forma mejor de hacerlo, que traerles un vídeo que vale por más de seis euros –perdón, mil, mil, mil, lo he vuelto a hacer de nuevo- un video que vale más que MIL palabras.

Disfrútenlo y perdónenme.






Un compungido cada día más español.

sábado, 30 de mayo de 2009

No te duermas que juega España

Todos lo vimos. Mientras cada uno de nosotros atendía al fragor del espectáculo, mientras nos absorbía el otrora panem et circenses, mientras nos dejamos abducir contra ERES, gripes alfabéticas, crisis sociales o gatillazos personales, Berlusconi soñaba con ejércitos de zahoríes de camping, con diputadas bailando desnudas de fontana en fontana, con nínfulas acrobáticas en la cuerda floja de la legalidad. Y es que Berlusconi, il condottiero, es un puro intelectual, que tras la máscara alopécica de semental, oculta un pensador que entorna sus ojos ante la molicie del fútbol. ¿Quién quiere mirar la Copa de Europa entre un monarca azul y un rojo optimista? Silvio es ajeno a la discusión de los últimos días en este poblachón manchego. Pues yo quiero que gane el Barça, pues yo el Manchester, pero cómo puedes preferir que pierda un equipo español, pero si ellos no quieren ser españoles, bla, bla, bla.


Y mientras Berlusconi duerme su injusto sueño, yo me pregunto ¿es el Barça un equipo español? ¿los insultamos si así lo afirmamos? Más aún. Si lo fuera ¿habría que estar necesariamente con los equipos españoles? Pienso si la referencia de Europa podría ser aceptable, o si me siento más cerca de las hilanderas de Manchester que de los jesuitas navarros. Si lo español es lo mejor, ¿no deberíamos leer sólo autores españoles, adorar la copla, y evitar las series de televisión americanas? A su vez, no deberíamos abstenernos de consumir medicamentos con patente extranjera, desechar móviles que no se hayan hecho en Calahorra o abominar de los fondos de cohesión europeos convertidos en carreteras y circular por esos caminos vecinales tan carpetovetónicos. Bueno eso ya lo hizo otro intelectual, este con infinito pelo, así que no tienen por qué perpetuar el error.

Podemos renovar el rústico zoy español cazi na o el más barroco ser español un orgullo, madrileño un título que adornan nuestros coches…de marcas extranjeras.

Todas estas pegatinas y las banderas de todo signo en los estadios deportivos y el fervor nacional del podemos y tantos comportamientos xenófobos se arremolinan en torno a la misma concepción fascista de la existencia.

¡Claro que da gusto ver ganar a Nadal! pero no me lo produce más que cuando Björn Borg ganaba a John McEnroe en cinco sets en tierra de la pérfida Albión, en la que no se dirimía una lucha patriótica y sí un estilo frío y calculador contra un tío gritón que rompía raquetas sin parar. Tampoco voy con Alonso, quizá porque odio a Briatore, o le envidio, quién sabe, y prefiero a Hamilton, quizá porque es negro y envidio sus atributos raciales, quién sabe; me carga el victimismo de Pedrosa y me emociona el estilo chuleta de Lorenzo, pero así y todo ninguno me hace olvidar a Rossi.

Me espanta celebrar el Día de la Raza o tener en los altares a tipos como Blas Infante, Sabino Arana o Castelao, aunque de este último me gusten otras facetas, y sobre todo me encorajina ese progresismo de izquierda nacionalista que no ha entendido nada y cree que si Franco reprimió los lenguajes alternativos deben ser buenos en sí mismos. Familiarícense con el término nacionalismo banal de Billig y verán, que al final, considerar lo propio como mejor, es tan excluyente como mandar a los negros a los asientos de atrás o prohibir el voto a las mujeres. Esas expresiones de identidad suponen un covadonguismo que parte de la exaltación de defensa de unos valores contra los de otros sin más análisis que la mera contrastación del distrito postal. Conceptos como anacionalismo o esperantismo deberían resultar mucho más progresistas, porque cualquier trabajador alemán o esloveno estará más cerca de nosotros que un terrateniente andaluz. Simplemente este último ha disimulado su señoritismo tras la defensa del terruño, pagando a sus empleados con una identidad y unos valores impropios, en lugar de hacerlo con las plusvalías hurtadas que le han permitido a él y sólo a él acumular más y más.

La izquierda valenciana o catalana ve más enemigo a Madrid y su centralismo, que a sus propios explotadores, como queriendo remedar a Roosevelt: pueden ser unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta.

lunes, 25 de mayo de 2009

La píldora de nunca jamás

Qué nos importa que la ministra de Igualdad siguiera adelante con su embarazo. ¿Es acaso relevante que desee el hijo, que pueda proveerle de los cuidados necesarios, o que su pareja lo acepte? ¿Tiene ya la seguridad de su viabilidad, de la ausencia de algún problema genético o algún otro inconveniente? ¿O quizá nos quiere decir que a las presuntas mujeres progresistas en edad fértil también les gustan los niños? ¿Era necesario? ¡Qué complejos!

¿Es ineludible llevarte mal con tu cónyuge para estar a favor de que cada cual se una o desuna cuando le venga en gana? ¿Es obligatorio tener una madre en silla de ruedas para defender el gasto en dependencia? ¿Hay que ser homosexual para defender sus derechos? ¿Puedes defender la eutanasia con un historial clínico impecable, sano como una manzana?

Si en lugar de mantener las denominaciones de abortistas y defensores de la vida lucharan por que los medios les reconozcan como pro-elección, como hace décadas instituyeron los americanos (pro-choice), no sería necesario tanta explicación banal. Tanto leerse el elefante y sus marcos y a la primera de cambio se dan un trompazo.

Pero Bibiana Aído nos lo cuenta en El Mundo, y afirma que es una ley equilibrada entre la libertad de decisión de la mujer y la protección de la vida prenatal. Ya argumenté sobre ello y no volveré, pero qué cagada de explicación. Me imagino a un consejero espiritual diciendo a la mujer maltratada, hija mía, aguanta un poco, es lo mejor para que tus hijos no se queden sin padre, eres su sostén, su equilibrio, quizá cambie, dale tiempo, ten fe en Dios. Ponderado equilibrio ¿verdad?

Pero tampoco sale airosa de la contradicción de que no se pueda comprar tabaco o alcohol a los 16 y se pueda abortar, que se mantenga la responsabilidad legal del tutor pero se le excluya en esta decisión. Bien podría haber preguntado qué pasaría si son los padres los que obligan a abortar: pero papá quiero quedármelo, mira niña, bastante has hecho ya, cállate de una vez y abortas ahora mismo y punto. ¿Defendemos la patria potestad en todos los casos?

Pero los críticos con la facilidad de acceso para la píldora del día después tienen razón cuando alegan que para los anticonceptivos normales es necesario receta y para un procedimiento excepcional no. Al final, es casi lo mismo con diferentes dosis. Con nuestro sistema de atención sanitaria no parece razonable que se excluya a los médicos del proceso, sobre todo cuando las farmacias se han convertido en tiendas de conveniencia: maquillaje, potitos, papel higiénico, gafas, etc.
Solo decir algo sobre la píldora del día siguiente. Tiene un efecto anticonceptivo y un efecto abortivo, depende de en qué momento logre su efecto. Así lo dicen los propios prospectos, que mencionan los cambios endometriales y los problemas que causan a esas pocas células. La regla -con perdón- es sencilla, si impide que el óvulo se una con el espermatozoide es anticonceptivo, si impide que el proceso siga, dificultando la anidación una vez que se han juntado los gametos, es abortivo. Fácil. To-ne-la-da. Mil kilos. La misma palabra lo dice.
Esta píldora vale para no pensar demasiado, para aceptar que quizá no se juntaron esas dos células, para dar una oportunidad al azar, al estilo del pelotón de fusilamiento, que pone una bala de fogueo en uno de los fusiles, para que cada soldado pueda descargar su conciencia de forma estocástica, en lugar de mirar el cuerpo inerte.
Que el concepto embarazo lo acepten después de la implantación del embrión es de nuevo la guerra de los momentos de verdad y tiene más de ideológico que de ciencia. El desarrollo embrionario y fetal tiene diferentes hitos, pero en realidad es un continuo como el de la vida adulta. Un óvulo solo muere al cabo de un tiempo, lo mismo sucede con el espermatozoide, se los puede congelar para preservarlos, pero siguen siendo eso únicamente: lo que ya eran. Pero si se juntan hay otra cosa, si no se ponen trabas seguirá siendo otra cosa, y ahí está el busilis y que rompe el continuo de indiferenciación para convertirse en algo independiente y distinto.

Así que el gran hito es ese, luego suceden cambios en la complejidad y establecer diez semanas o catorce o veinte es meramente formal, a los catorce años hay cambios y a los sesenta, pero no somos básicamente distintos hasta la muerte, cuando se interrumpe el proceso. ¿Es tan difícil aceptarlo?

Otra cosa es la necesidad de regular la píldora del día siguiente, la RU486 o el aborto instrumental mismo, el horror de los abortos clandestinos, los embarazos en quinceañeras, los niños abandonados por padres irresponsables o los hijos simplemente no deseados. Y para eso están las soluciones tan difíciles como aceptar la muerte provocada de un embrión. La vida de la mujer, la social, la económica, la interna, por encima de la vida de un futuro individuo que aún no es nada.

Pero por qué tanto rasgarse las vestiduras estos señores del PP que aprobaron la venta del levonorgestrel en 2001. ¿La libre disponibilidad es lo terrible? Ya es gratuita en Navarra y en Castilla León. ¿Qué ha pasado de pronto? ¿Han encontrado una nueva santabárbara con más munición ante las europeas?

Y ahora nos queda luchar contra los farmacéuticos que se nieguen a facilitarla por razones de conciencia, encubierta bajo problemas de abastecimiento. ¿Serán los mismos que se niegan a vender preservativos? Dado que las farmacias están bajo la concesión administrativa y disfrutan de cierto monopolio en su zona, se les debería retirar el permiso a los que objetaran, de la misma forma que se debería retirar de sus puestos en la sanidad pública a los ginecólogos objetores. ¿Toleraríamos a camareros musulmanes que no quisieran servir alcohol? ¿A taxistas testigos de Jehová que no nos llevaran a donar sangre? ¿A barrenderos con síndrome de Diógenes? ¿Es aceptable que la religión, la propia moral o un trastorno, contamine y dificulte la libertad de otros y la misma ley? Seguramente todos tenemos un Bartleby en nuestro almario, y está muy bien la obstinación personal cuando sólo de uno mismo se trata, pero aceptar que los demás colaboremos en su mantenimiento, y lo sufraguemos, es injustificable.

En algún momento hay que empezar a explicar que los derechos civiles no son obligaciones para todos, que el matrimonio puede ser maravilloso para unos y terrible para otros, que la vida es fantástica hasta que se hace insoportable, que ojalá los abortos no fueran necesarios, pero los pudientes lo pagan con seguridad hospitalaria y los desgraciados lo hacen en cocinas o en camastros y que la alternativa de tenerlo y darlo puede ser mortificante e injusta. Ya es hora de establecer el respeto a los demás como principal medio de convivencia. Echamos a los árabes, a los judíos, expulsamos a los franceses, cuando nos tocó emigrar nos vinimos con un coche de segunda mano y poco más. No estamos acostumbrados a convivir con lo diferente, seguimos imponiendo nuestras normas al turco infiel, aunque para ello haya que irse hasta la misma Anatolia. Por eso nos hacen falta más negros, más cobrizos, más gente de color extraño, que rompa nuestra raza, que desgarre nuestra estirpe, que nos haga entender que la pureza no vale, que cuando el agua es demasiado pura no quita la sed, que cuando inunda a las personas las hace aburridas, a los animales locos y a los reyes idiotas y prescindibles.

sábado, 23 de mayo de 2009

Quita tus sucias manos de las deducciones

Posiblemente todos nosotros, los afortunados (¿?) propietarios de una casa adquirida mediante hipoteca, hemos tenido el placer de quitar de la cuota unos cuantos cientos de euros de desgravación por vivienda. A todos nos parecía bien, magnífico incluso, ya fuera porque nos devolvieran más o por tener que pagar menos.Y ahora viene Zapatero y nos quiere quitar la deducción. ¿Este Zapatero se ha vuelto loco? Si yo fuera del PP, a Dios gracias me estoy quitando, si yo fuera del Partido Popular de Aguirre y Camps repito, me preguntaría por qué a este hombre que miente tanto, solo le creen, únicamente le conceden certeza, cuando dice cosas teóricamente atroces. Y digo teóricamente malas porque en realidad le quiere quitar la bendita deducción a los que compren después del 2011, para los actuales nada cambia, y de hecho se la quitarán a los que ganen más de 24.000 euros, que son un tercio de los contribuyentes, de forma que ni siquiera se ven afectados todos.


Como hipótesis de trabajo vamos a pensar que Zapatero no se pincha, ni bebe, y que lo que plantea tiene algún sentido. Sé que es difícil siendo del PP, pero vamos a verlo con cuidado.

La desgravación fiscal ha dejado hace tiempo de convertirse en una ayuda. Aunque tengas la pasta cualquier asesor fiscal te dirá que utilices una hipoteca para comprar tu casa. Como no es un impuesto sobre base imponible, sino sobre cuota, es independiente del nivel de renta. Si estás casado y haces la declaración individual el descuento máximo puede rondar los 3500 euros. Y puedes desgravar un quinto sin ascensor o un casoplón con quince baños.

Si en un inicio se pensó para ayudar a la adquisición de la primera vivienda para el segmento de población menos afortunado, en la actualidad es un sistema casi universal que pierde el modelo de subvención o de apoyo que pretendía; es simple guita que te espera al otro lado de la calle.Rodrigo Rato cuando era director gerente del FMI y dejó de hacer política casera, recomendó al Gobierno que redujeran los incentivos fiscales para la compra de vivienda. Él propio Rato reconocía que no iba a discutir consigo mismo por lo que mantuvo como ministro en otro tiempo y lo que posteriormente dijo como gerente del FMI. Pero eso de quitar las deducciones ya lo pensó Borrell diez años antes. Por lo visto si sabes algo de economía y miras los números es de cajón de madera de pino que debes suprimirlas.

El Círculo de Empresarios abogaba hace unos años por eliminar la intervención artificial en la oferta y la demanda, fomentando la VPO de alquiler. Para ellos, la política de desgravación fomenta intensamente la demanda y con ella la subida de los precios. Es una forma de falsear el mercado.Un estudio del Colegio de Economistas calcula que la deducción por vivienda aumenta el precio de los pisos en más de un 8% de media. No les voy a aburrir con cifras, pero se sabe que lo que una familia está dispuesta a pagar, viene determinado por el máximo nivel de endeudamiento al que puede hacer frente. Para los menos atentos: si puedes pagar 1000 euros de hipoteca mensuales buscarás la casa que valga ese monto total que te puedes permitir. No objeten que no todo el mundo quiere un palacio, el piso que albergue a la familia a una distancia decente del lugar de trabajo es más de lo que uno puede pagar, los mínimos de satisfacción vital son tan caros, que buscamos acercarnos lo más posible, saturando nuestra capacidad de endeudamiento. La deducción resulta en una transferencia anual del Estado a constructores y promotores de más de 3000 millones de euros. Una pasta. Lo confirman la OCDE y el Banco de España. Los constructores y promotores repercuten en los precios el beneficio fiscal de los compradores, recordándoselo al hacer la venta.

Más cosas. Hoy en día se conceden pocos préstamos. Y los que se firman son a largo plazo dado el coste de las casas. Pero si una familia fuera capaz de pagar su crédito -el medio para una familia española es de poco más de 100.000 euros- en diez años, las deducciones costearían el 130% de los intereses. Para los de letras, esa familia obtendría más dinero por la deducción del que tendría que pagar de intereses. Y esto es más cierto y más elevado el porcentaje, cuanto más bajo sea el tipo de interés.


Dicho esto, es claro que la medida de Zapatero es para animar el gasto en vivienda ante de la amenaza de quedarse sin deducciones a partir de 2011. Zapatero es como la gitana gritando que solo le quedan dos ramos también llamado estímulo de la demanda en su versión no étnica.

Como ustedes saben, ya no se construye nada y queda un parque de viviendas enorme por vender de la época en que todos necesitábamos tres pisos, en un escenario en el que los bancos empiezan a deshacerse de los inmuebles con descuentos del 30% y algunas promotoras te regalan un apartamento en la playa si compras otro en una singular operación 2x1.

La casi nula financiación ajusta más aún la demanda y el mercado empezará a actuar sin facilitadores o inhibidores. Los expertos de derechas a los que Rajoy escucha, le piden a Zapatero que liberalice el suelo, lo que es axiomáticamente imposible en un país que no esté surcado por lianas y tirolinas, al igual que las medidas para abaratarlo, que nunca han logrado nada, por el mismo efecto de llegar hasta el máximo punto de endeudamiento. Déjenme que me ponga intenso citando a un amigo del pelma: el suelo no es escaso pero es limitado y ese cariz de monopolio de facto, choca contra la consideración del suelo de soporte de dos derechos fundamentales, el derecho a la vivienda y al trabajo. Bonito oxímoron el suelo contra el fundamento, que se hace carne cuando uno aprende que es el capital y la empresa quien proyecta la ciudad, no a medida del ciudadano social sino a medida del ciudadano consumo.

Son momentos complicados para los pronósticos. La bajada de los precios era impensable incluso para sesudos estudiosos, pero esos precios se han saltado todos los límites y las más arriesgadas previsiones. De continuar el ritmo iniciado, habrá que valorar si es mejor esperar al 2011 aunque se pierda la desgravación, siempre y cuando los bancos no pujen a la baja, en busca de liquidez, para deshacerse de todos los activos tóxicos que están acumulando, lo que llevaría a un ajuste prematuro y una buena opción de adquirir vivienda. Pero esa bajada de precios va contra los balances de los bancos y las cajas que de aceptar en libros el auténtico valor pueden entrar en quiebra.

Otro punto que merece la pena considerar es la cultura de propiedad a la que nos han empujado y el efecto devastador sobre el mercado de alquiler que ha tenido la alegre concesión de créditos por la totalidad del importe del piso o incluso algo más para cambiar el coche. Por el importe de un alquiler hazte propietario, era el reclamo, de hecho mucha gente pagaba el coste del piso recién adquirido con las cuotas de su inquilino y la desgravación fiscal haciendo la operación neutra en términos de desembolso. Si sumamos la inseguridad jurídica para el arrendador y la ausencia de problemas que este mismo tenía por mantener las viviendas vacías, el mercado de alquiler deviene prácticamente nulo e inexistente para los jóvenes que quieran emanciparse.

Las mismas políticas públicas de entrega de viviendas, de sorteos, etc. que lejos de garantizar un reparto ante los pobres de solemnidad, ha propiaciado áreas de especulación convirtiendo a los receptores de pisos de protección social en especuladores o rentistas y de corrupción para familiares de concejales a los que siempre les tocaba el pisito por el arte de insaculación que rima con sodomía para el resto.

Esa fiebre propietaria dificulta la movilidad laboral, uno ya no tiene su hogar donde deja el sombrero, sino en la ciudad donde le giran las letras del piso cada mes, lo que origina problemas de mucha envergadura para el tejido empresarial del país. La liberalización del suelo de 1998 fue terrible para el incremento de los precios. Los jóvenes veían cada vez más lejos hacerse con un piso que el sentido común cultural y patrio demandaba y los padres creían que eran cada vez más ricos. Pues mi casa vale ahora… Necios. Una plusvalía que solo se haría efectiva si se fueran a vivir bajo un puente y que servía de coartada a unos hijos treintañeros que seguían jugando a la Play con canas y barriga para quedarse en casa un año más. No me extraña que le digan a Zapatero que quite sus sucias manos de las deducciones.