sábado, 18 de abril de 2009

Un 14 de abril…

Hoy no me quiero alargar mucho, déjenme que empiece a saco. Voy a leerles algunas frases.

• Todos los españoles son iguales ante la ley.
• No podrá establecerse fuero alguno por razón de las personas ni de los lugares.
• España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.

No está mal para empezar ¿verdad?

• El castellano es el idioma oficial de la República. Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo. Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.

• Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas.

¿Ha dicho usted república?

• Son de la exclusiva competencia del Estado la legislación y la ejecución directa en las materias siguientes.

o Representación diplomática y consular y, en general, la del Estado en el exterior.
o Aprovechamientos hidráulicos e instalaciones eléctricas, cuando las aguas discurran fuera de la región autónoma o el transporte de la energía salga de su término.
o Bases mínimas de la legislación sanitaria interior.

O sea que embajadas de la Generalitat catalana en Nueva York fuera, o sea que la guerra de los ríos se acabó, y las prestaciones sanitarias serán las mismas para todos los españoles. ¡Imposible!

• En las regiones autónomas no se podrá regular ninguna materia con diferencia de trato entre los naturales del país y los demás españoles.

• No podrán ser fundamentos de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas.

• El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios.

¿Pero esto significa que todos somos iguales o que todos vamos a ser marqueses?

• El Estado español no tiene religión oficial.

• Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial.

• El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.

Como se entere Esperancita y Camps…!!

• Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero.

• Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.

• Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases.

o Sumisión a todas las leyes tributarias del país.
o Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación.

¡Ave María Purísima!

• La libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión quedan garantizados en el territorio español.

• Los cementerios estarán sometidos exclusivamente a la jurisdicción civil. No podrá haber en ellos separación de recintos por motivos religiosos.

• Todas las confesiones podrán ejercer sus cultos privadamente. Las manifestaciones públicas del culto habrán de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno.

Esto debe ser por lo del lazo blanco de la Semana Santa

• Nadie podrá ser compelido a declarar oficialmente sus creencias religiosas.

• La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.

Puf…esto huele a Educación para la ciudadanía.

• Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.

Vamos que Dios está en todas partes pero parar, lo que se dice parar en las iglesias.

• La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación.


Esto se parió el 9 de diciembre de 1931 en el Palacio de las Cortes Constituyentes después de que un 14 de abril se proclamara tácitamente la República tras unas elecciones municipales. Han leído un intenso resumen interesado, y creo que interesante, de la Constitución derogada por el golpe de Estado de Franco con la ayuda de las demás fuerzas reaccionarias y la subsecuente Guerra Civil. Nos machacó una dictadura larga y un paréntesis en el Estado de Derecho hasta la proclamación de la actual Constitución de 1978. Tienen hasta el lunes para hallar la diferencia fundamental. Si la comparan con la actual, verán quiénes son los auténticos beneficiarios de la sublevación militar. Cómo hubieran quedado y qué poder ostentan. La trampa es creer que estriba en la figura de Juan Carlos y sus monárquicos de cinta verde. A ver si ustedes también saben latín.

miércoles, 15 de abril de 2009

El patito feo

Quería contarles un cuento. Mi señorito anda de médicos y no me deja tiempo para nada. Dicen que tiene alta el azúcar. Imagínense el acíbar. Así que me tiene como puta por rastrojo sin dejarme hacer mis cosas. Decía que quería contarles un cuento. Iba sobre el éxito y el fracaso, sobre las cuotas por sexo, por edad, por cualesquiera otras cosas menos por merecimiento. También hablaba sobre el amor a primera vista, sobre el etiquetado, ya saben, eso de atribuir características a un sujeto por el color de su piel, su aspecto, su profesión o sus hábitos sexuales, y también iba sobre los prejuicios. Les quería contar que ya los médicos no toman la tensión, te la preguntan y tú la induces, la deduces o la estallas ¡qué más da! Ya no les interesa tu familia, ni tus enfermedades anteriores. Ya no te pesan, ya no te miden, las recetas las hace la recepcionista y las explicaciones, o el diagnóstico diferencial te lo haces tú en Google que para eso está. Ya no te alarman, tampoco te consuelan, te despiden con mano blanda y mirada dura. Por eso quería contarles un cuento hasta que me encontré con esto. Y creo que tienen que verlo.

Su inserción no está permitida así que les pongo el enlace. Prueben en alta calidad.

domingo, 12 de abril de 2009

Santas pascuas

La Asociación de Internautas ha pedido la "recusación" de la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, de la que considera que carece de "aptitud, imparcialidad y neutralidad" para desempeñar su cargo. La asociación señala que existe un "claro conflicto de intereses entre las decisiones que debe tomar" y sus "intereses privados y/o profesionales". Por último, apunta que la ministra tiene "desde antiguo intereses personales y familiares directos con todo lo relacionado con la industria del cine y la gestión de los derechos de autor.
Lo que no sé es por que no han pedido directamente el cumplimiento íntegro de las penas. Personalmente la Sinde me parece un poco petarda si tengo que atender a sus discursos de los Goya, me parece majestuosa si la considero por La buena estrella y simplemente fusilable si lo hago por Mentiras y gordas. Así que como me parece poliédrica habrá que dejarla que se explaye un poquito para valorarla como Ministra de Cultura.

Y la Semana Santa se acaba. Me pregunto por qué celebramos en un Estado laico un acontecimiento mágico. El Papa dice que la resurrección de Cristo es un hecho histórico. Y eso que es, según dicen, el más culto que tienen. Si fue cierto, y por tanto posible, no entiendo como en lugar de montar seminarios para calmar curas y levantar conventos para exasperar monjas, no desarrollan parques tecnológicos para formar científicos que repitan la resurrección de la carne y puedan dar datos y detalles y todo el rollo ese de la ciencia positiva y la falsación y así les dejemos en paz de una vez y a lo mejor, de paso, descubren algo saludable de verdad para el hombre. Mientras tanto que se guarden sus opiniones y las televisiones dejen de meternos sus apreciaciones en los telediarios que deben hablar de las cosas que pasan, no de las que no pasan. Vamos, digo yo.

Porque nos hemos pasado unas semanas con el regreso de los mosqueteros y nos hemos tenido que tragar de nuevo las opiniones de los contrarios a la ley del aborto veinte años después como si hubiera alguna novedad básica en la discusión. Estos aguerridos de Dumas no han salido a la calle a defender la vida de Patxi López y Basagoiti –un poco más creciditos según su especial baremo de vitalidad- cuando los cabrones de ETA le amenazan. Dicen que al nuevo gobierno le falta legitimidad democrática. Viniendo de donde viene, como no aceptar lecciones de democracia. La especial interpretación del código Yoyes. Mientras el PNV ve peligrar todo el tinglado montado durante treinta años y consume sus días envenenado los pozos y los alimentos para que el enemigo no los pueda utilizar. Cuanta magnanimidad cabe en una txapela hueca.

Y los que se ponen el lazo blanco olvidan que lo copiaron del lazo rojo de los ochenta que permanecerá en las solapas unas décadas más por su pertinaz condena al condón y de paso la condena a millones de africanos que no entienden la palabra abstinencia cuando se les dice en turco con una melopea de vodka enorme. Porque quizá el general y Trillo lleven también esos piececitos chapados en oro de un embrión de diez semanas, sin identificar por supuesto, en el ojal que llevan las beatas del barrio de Salamanca. Más o menos por donde para Nacho Uriarte, presidente de las juventudes del PP, del que como saben no se conoce ni oficio ni beneficio a sus 29 años pero del que dice su mano derecha “Es un hombre que necesita de sus momentos introspectivos, de estar solo en su despacho, dándoles vueltas a las cosas” “Cuando le vemos entrar ahí, decimos: ya está rumiando algo". Menos mal, creía que dudaban de su fertilidad. Sólo, en un despacho. Es para pensar lo peor.

Así que mañana a trabajar, bendito infinitivo, y empezar de nuevo el régimen que los potajes y las torrijas interrumpieron. Confórmense.

sábado, 11 de abril de 2009

Certezas e intolerancias

¿Qué hago cuando no estoy seguro? ese es el tema que hoy quiero debatir. Cuando la catástrofe colectiva nos atacó ¿quién de nosotros no sufrió una profundísima desorientación, desesperación? ¿Qué hago? ¿Y ahora qué? ¿Qué les digo a mis hijos, qué me digo a mi mismo? Fue un momento en que las personas se reunían unidas por un sentimiento común de desesperanza; pensadlo bien, el vinculo con vuestros semejantes fue la desesperanza, fue una experiencia común, algo espantoso; pero estábamos juntos en ello. ¿No será peor para los que están solos, hombre o mujer, para los que sufren una desgracia personal, nadie sabe que estoy enfermo, nadie sabe que he perdido a mi único amigo, nadie sabe que he obrado mal, imaginaos esa soledad, imaginaos junto a una ventana viendo a un lado a gente feliz y al otro lado vosotros.

¿Les parece una declaración del presidente del Gobierno?

Déjenme que les cuente una pequeña historia. Un barco naufragó, se incendió y se fue a pique. Únicamente un marinero se salvó. Se subió a un bote, improvisó una vela y mirando las estrellas puso rumbo a su casa. Cansado como estaba, se adormiló y al despertarse el cielo estaba completamente cubierto. Durante 20 noches no pudo ver las estrellas, creía que su rumbo era correcto, pero no podía estar seguro, pero al ir perdiendo las fuerzas empezó a tener dudas, ¿sería su rumbo el correcto, habría calculado bien las derivas? ¿o estaba totalmente perdido y condenado a una muerte horrible? Era imposible saberlo. ¿El mensaje de las constelaciones fue pura imaginación a causa de su estado de desesperación, o había visto la verdad una vez y ahora quería aferrarse a ella con mayor convicción?

¿Les parece una autocrítica de Solbes segundos antes de dejar el Gobierno?

No amigos, no. Así comienza La duda, una película reciente con Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman. Es el sermón inicial de un cura católico que es acusado de pederastia por la monja directora del colegio hasta al punto de confundir también al público en un escenario de duda completa a través de inferencias parciales y conjeturas ideológicas. No les voy a contar la película, no se inquieten, ni quiero hablar de pederastia o de religión, pero sí me gustaría abundar en las paparruchas que nos cuelan bajo el aspecto de axiomas.


Los políticos se nos muestran como dioses omnipotentes y omniscientes que no dudan, que siempre saben la dirección correcta hasta tal punto de perfección, que sigue siéndolo hasta cuando ha demostrado su ineficacia, su absoluta falsedad. Esa deshumanización les distancia, no sólo ante nuestros ojos, sino también ante sí mismos, convirtiéndose en entes categóricos, en valores de certidumbre aislados de cualquier realidad.

Pero ni siquiera quiero hoy hablar de nuestros políticos. Me interesa más la seguridad que ofrecen los que nos rodean que etiquetan desde la ignorancia, desde la absoluta inopia, desde la COPE como única fuente de conocimiento. Quizá les haya pasado a ustedes. Esa Salgado no sabe una palabra de economía repiten ecolálicamente. Uno puede pensar que esa afirmación viene de un catedrático de Macroeconomía, del jefe de estudios de un gran banco, de un premio Nobel no convocado por Zapatero o de Jordi Sevilla en una mala tarde o de Sebastián en una buena. ¡Qué va! Eso lo expresan los aprendices de contables que ayer alumbraron una hoja de cálculo y, en su torpeza, aún no saben que es biliar. Lo dicen funcionarios que la suponen médico porque ocupó Sanidad. Lo dicen taxistas que se creen los reyes de las autopistas de la información con su TomTom sin cabaña. Lo dice cualquiera que gratuitamente quiera zaherir, denigrar el cambio por Solbes, no vaya a ser que se enderece algo y nos quedemos sin cantinela. Porque ninguno se ha molestado en saber algo más, porque les basta con suponer el color de la piel, la lengua, el sexo para atribuir características nefandas, etiquetando desde la ideología más que desde la observación. Es más fácil, como hace Rajoy, considerar a los recién estrenados ministros culpables de lesa crisis, que aceptar alguna responsabilidad de sus imputados, sin siquiera pretender la mínima compasión de la prueba, la minúscula caridad de la pericia, en esta Semana Santa. Porque la duda no existe para él. Ellos son malos y los míos son tan buenos que nunca nadie probará que no son inocentes. Triples negaciones como biombos plegados donde guarecerse.

De regreso a la película. Véanla si no lo han hecho. No piensen en el final que quisieran diferente, no piensen en los detalles que convierten a algunos en culpables o inocentes. Véanla y mediten sobre el chismorreo, la falsa seguridad, en la madre del niño presuntamente sujeto de malas artes, dediquen unos segundos a considerar la persecución, en este caso de la homosexualidad, pero estamos en época de pasión y deben extenderla a todo tipo de acoso y de extorsión.

Todos nos sentimos tan culpables que en algún punto aceptamos la certidumbre de la falta, pese a su inexistencia, resignándonos a la responsabilidad indigna sin publicidad por miedo a que la difusión de la verdad nos muestre como somos: imperfectos, dubitativos y que la inocencia sea vista como ignominiosa.

jueves, 9 de abril de 2009

El amor como recurso

Acabo de ver En la ciudad sin límites. Seguramente la conozcan. Yo debería, según me dice the pelma’s wife, pero esta manía de reconcentrarme en lo angustioso resta espacio a lo placentero. El caso es que mi señorito lo graba todo, lo olvida, y lo ve a contracorriente en sus múltiples aparatos repartidos por toda la casa. No me deja hacer palomitas, dice que hago ruido y que está harto de mis hábitos extranjerizantes. Paso.

Me siento a verla y es verdad que tengo un vago recuerdo, pero ignoro completamente la trama. El hijo menor –Sbaraglia- de un desahuciado llega a París donde esta hospitalizado su padre –Fernán Gómez- rodeado de sus hijos y nueras y su madre –Geraldine Chaplin- dispuestos a vender y reorganizar la empresa del moribundo. El padre empieza a confundir la vida real con la fantasía y sus recuerdos en el penúltimo peldaño de la demencia. El benjamín, culpable por tanta ausencia desde que huyó a Argentina, simpatiza con el delirio y lo anima y promueve como última ofrenda a la pasión, ya que no a la razón, y en el camino empiezan a desaparecer convenciones y aparecer huecos de conocimiento en la vida del padre cubiertos con suposiciones aceptables.

Sbaraglia, en una interesantísima y vivida actuación, trata de rellenar las frustraciones de cuarenta años del padre, enquistadas ahora en su paranoia; aprende a conocer a su madre y defender el derecho a ser uno mismo, todo a través de un personaje que vertebra la obra pero que sólo surge al final. No les puedo contar más. Música a lo Nyman sin tanta obstinación, espléndidos diálogos, actuaciones brillantes y comedidas con una Geraldine estricta y resentida, de mirada cauterizante y una Ana Fernández que pasa de la esperanza del adulterio y la ilusión del abandono, al pasmo y al desprecio de la realidad ponzoñosa en tres contracciones musculares y un fulgor en los ojos. Imprescindibles.

En la película se habla de amor. En casi todas las variantes que los libros taxonomizan, pero da cuenta también del amor prohibido, nada ilegal, no crean, es el amor renunciado, escondido, oculto tras la guata del amor convencional, legitimado y abierto. Un amor de contrabando que vive mejor en el deseo aspirado que en la cumplimentación formal.

Y todo ello me lleva a pensar en que el triunfo te lleva por caminos de descubrimiento y el fracaso lo hace por caminos de perpetuación. Con la gloria se buscan senderos que la protejan, que expliquen el porqué dejamos atrás tal y cual cosa, que muestren que la elección era necesaria y expresen las nuevas necesidades tributando nuevos y exegéticos análisis. Es el culto a la invención. Por el contrario el fracaso tiende a la reafirmación para explicarlo, el fiasco se unge de fundamentalismos que den sentido al desengaño disfrazándolo de esencias irrenunciables. Con la decepción tenemos que explicarnos que hemos llegado a la mediocridad por la defensa de unos principios inajenables y afirmarnos que al éxito sólo se llega a través de la renuncia a lo que, sin duda, no estamos dispuestos.

Al menos esta es la explicación de por qué a media película me fui a la cocina a hacerme palomitas y ahora mi señorito no me habla. Looser!

domingo, 5 de abril de 2009

Una vida para un ideal

No suelo enlazar las entradas, pero Anuska me pide más sobre mi exiliada de Francia y la respuesta inicial empezó en el recuadro de comentarios pero tiene que pasar al cuerpo central, aprovechando que empieza la semana de pasión y creo que esta nuestra está mucho más cerca y es, sin duda, infinitamente más real.

La francesa era una tía del pelma como dije, con tres hijas, Marina, Anaïs y Dolores de dos padres. Una quedó en Francia para siempre y las otras regresaron con la madre a sus 30 y 20 más o menos. Fue de esos españoles que acompañaron los tanques que liberaron París y regresaron por la puerta de atrás con la salud quebrada. Escribió un libro, publicado en 1981, sin mayor importancia que sus recuerdos para su familia, su hermano fusilado el 23 de diciembre de 1936, su hermana medio analfabeta malviviendo en su Asturias natal y su otro hermano, el pequeño, padre de mi plomo. Cuenta la salida de España, las mil mudanzas en Francia, Argelia, la lucha clandestina y la resistencia contra el fascismo. Historias de muchísima gente que es sin duda alguna subjetiva, porque el compromiso solo puede ser de verdad si se pone todo, hasta la propia carne, en el asador.

Lo tituló Una vida para un ideal. Recuerdos de una militante comunista. Lo prologó Santiago Carrillo, que dice al final …/… [tuvo] una vida digna de vivirse, ha tenido un sentido y en la medida en que puede serlo la de una persona, ha sido un éxito. Porque el éxito de una vida no se mide exclusivamente por la gloria alcanzada. Bello sin duda pero la dedicatoria que su prima hace de ese libro, tras la muerte de su madre, es sin duda superior:

Para Luis,
André Gide decía: “El presente estaría lleno de todos los futuros si el pasado no proyectara ya en él una historia…” Pero a veces es necesario que no olvidemos ese pasado, con su historia, ni los hombres y mujeres que lo vivieron como su presente. Con todo el cariño de tu prima, Anaïs.

En el libro cuenta como la familia no recibió el cuerpo de su hermano porque él se negó a confesar y fue amontonado con otros en la parte civil del cementerio. Allí sigue. Cuenta el nacimiento de su primera hija y el estallido de la Segunda Guerra Mundial y su internamiento en el campo de castigo de Bruyeres. Cuenta las fugas y la lucha clandestina con diferentes nombres y cédulas apoyando a los comunistas franceses tras la capitulación francesa y el Gobierno de Vichy, los interrogatorios desnuda, las deportaciones.

Al principio de los setenta, al poco tiempo de su regreso, le tocó una de catorce. Ocho millones que eran muchos. Le regaló una moto a mi señorito adolescente, que vivía acomodado yendo a un colegio privado, se compró un piso y otro para su hermana que dejó la venta ambulante y puso una mercería en Oviedo. Le dio un millón al partido con artículo determinado en los años en los que sólo había un intérprete y los demás se sentaban en platea. Murió hace ya muchos años, como el padre de Luis y la hermana mayor. Una esclerosis se la llevó. Sé que dejó un gran impacto en mi chico cuando éste le pregunto por las extrañas contras textiles de un libro sobre el holocausto, que eran unas rayas anchas verticales oscuras sobre un gris más claro ¿No lo sabes? Es la tela de los uniformes de los presos en los campos de concentración.
Se llamaba Nieves.

sábado, 4 de abril de 2009

Sigilo

Ya lo habrán oído ustedes. Celia Villalobos, vicepresidenta de la Cámara de Diputados llamó ladrón e indigno a un diputado socialista, Miguel Ángel Heredia. "Ladrones, vosotros. Ladrón, tú, en Alcaucín, donde gobiernas" fue lo que en un momento de la bronca lanzó al hemiciclo. Así quedó recogido en el Acta de Sesiones. Por lo visto el diputado había sugerido que el actual alcalde de Málaga había utilizado espuriamente 5000 euros en una valla para atacar al Gobierno de Zapatero y que, aunque eso representa muy poco para cada malagueño, "Quien tiene impunidad para robarte un solo céntimo la tiene para robarte hasta el último céntimo". Al día siguiente Jáuregui pidió que se retirara por ofensivo y Bono aceptó suprimir por un lado los insultos de Villalobos y por otro los reproches hacia el alcalde de Málaga (PP) que previamente había expresado desde su escaño el diputado Miguel Ángel Heredia (PSOE), y ello pese a estar convencido de que "la intencionalidad o juicio" de las pronunciadas por el socialista era diferente.

Ya conocen ustedes la frase "luz y taquígrafos". Se la atribuyen a Antonio Maura aunque pueda formar parte del saber popular desde siempre y viene a reclamar transparencia en la cosa pública, así como constancia.

Ya hemos visto que no es así. Llega el presidente de la Cámara y en aras del buenismo que nos preside, se suprime y pelillos a la mar. Lo lógico sería exigir una rectificación y dar cuenta en el mismo lugar de la enmienda, pero no, se tacha y se acabó.

Y si los taquígrafos ponen tippex a las salidas de pata de banco de sus señorías, la Cámara en su conjunto vela la luz y se pronuncia sotto voce sobre los otros empleos de sus miembros.

Recordarán que el dictamen de la Comisión del Estatuto de los Diputados fue secreto. La sesión plenaria también fue a puerta cerrada y la votación igualmente secreta. Como en este país los secretos de sumario son titular de la prensa, el dictamen se filtró pero sólo los portavoces de los grupos parlamentarios deberían haber tenido acceso. Maravilloso. No solo piensan que los electores, los ciudadanos somos idiotas y que no estamos preparados para el conocimiento no bíblico, es que creen que hasta los propios representantes de los españoles no están del todo capacitados para saber que apenas un tercio de los diputados de la Cámara lo hacen en régimen de dedicación exclusiva.

Y yo me alegro de que no quieran ofrecerme tanta vergüenza. En algún otro sitio he propuesto la subida de los sueldos de los gobernantes y de nuestros representantes. Quiero que mis intereses estén defendidos por tipos por encima de la media, quiero que me dediquen su tiempo y no tengan que estar buscando por el barrio las manzanas más baratas. Una cosa es dar alguna clase en la Universidad, participar en tertulias, escribir artículos o pronunciar conferencias, pero de ahí a que representen a Shakira, a presidir una petrolera o a formar parte de consejos de administración de entidades financieras va un abismo. Y no es solo el dinero. Hay uno que tiene una pensión por invalidez permanente y absoluta pero es además alcalde de Don Benito. ¡Dios bendito! Me repito sin cesar si ese hombre no fuera inválido.

El que me presta la voz, y al que le ruego haga oídos sordos, obtuvo una beca de formación de personal investigador allá cuando el bisonte de Altamira olía a pintura. Hoy en día quien pretende ser investigador pide una ayuda, contrato en prácticas, que sólo se concede, como entonces, a un escasísimo número de entre los mejores currículos por tres años y con un sueldo de 1.100 euros, por aquel entonces 60.000 pesetas.

Actualmente si durante ese período el becario se casa, le conceden por error una hipoteca, considera que un hijo sería una buena idea y decide esforzarse aún más presentándose a una oposición de profesor de secundaria y pasando a trabajar como profesor interino a tiempo parcial por 900 euros, el Ministerio de Administraciones Públicas declarará ambas actividades como incompatibles a pesar de tener los informes favorables tanto del director del centro educativo, del proyecto de investigación y del propio Ministerio de Ciencia e Innovación como de ello informó El País hace nada. Espléndido.

Ahora el PSOE e IU quieren reformar el Reglamento para aumentar el control y evitar los fraudes. ¿Y si no se hubiera filtrado a la prensa? ¿Cómo toleran que se les secuestre esa información durante décadas? Mis queridas señorías ¿nos releemos el Lazarillo de Tormes?

martes, 31 de marzo de 2009

El baile de Morla Lynch

Un amigo de infancia del pelma es un talentoso compositor musical. Es profesor en Juilliard y vive lógicamente en Nueva York mirando, desde la distancia, la puntilla de la política española sobre los decadentes reposabrazos del sofá de nuestras vidas, o quizás la espuma que deja el mar, tras lavar el vómito diario. Después de una magnífica ópera -la soledad del individuo y la incomunicación en tiempos de redes sociales- de inciertos resultados en esta España nuestra, y algún episodio de plagio pasivo que una Diputación amparó, retoma la actividad creativa con una obra sobre la Guerra Civil española, El Baile, basándose en los Diarios de Morla Lynch que se publicaron bajo el título España sufre. Diarios de Guerra en el Madrid republicano.

Morla Lynch es el diplomático chileno al que Lorca dedica Un poeta en Nueva York y que, supuestamente, negó asilo en la Embajada a Miguel Hernández. Albergó en su casa, por aquellos años de revuelta, una de las mayores colecciones de genio artístico posibles al calor de unas infusiones de hierbas: Salinas, Guillén, Neruda, D’Ors, Huidobro, Mistral, Cernuda, Alberti se sirven el té en su domicilio, trasnochan y aman bajo el ruido de la hojarasca de los prolegómenos de la Guerra Civil.

Así lo ve el amigo del pelma, que lo compara con la danza que baila Eva Braun entre el ruido de las bombas, como si viviera un sueño sin responsabilizarse de la pesadilla que todos los demás –con suerte- vivieron. Y lo percibe mal, creo, porque entiende que hubo dos bandos antagonistas y una guerra inevitable, lo entiende como una lucha entre fanatismos, al estilo revisionista de la última historia escrita para justificar tantos años de dictadura. No mencionan la voluntad popular expresada en febrero del 36, ni los tejemanejes de la derecha republicana o de la Iglesia, nada dicen de los ensayos golpistas de pocos años antes, ni de las sangrientas represiones en Asturias, o si lo hacen, es para justificar la sublevación militar que tanto ayudó a algunos y quitó la vida a otros. Cambian la historia para minorar la ayuda fascista y nazi o para llamar neutralidad a la vergonzante no colaboración inglesa o francesa y hablan de ambos lados justificando al faccioso y quitándole legitimidad al republicano, como si la lucha entre ladrón y robado, entre asesino y víctima fuera equiparable y una línea de tiza los hiciera moralmente equidistantes.

El músico amigo de mis señorito es fruto de un socialista cultivado y de una niña bien de la época, lo que no convierte al primero en un desheredado ni a la segunda en una zopenca, más bien todo lo contrario, son formas de hablar y de que me entiendan. De este cruce, el compositor saca, entre otras cosas, su capacidad para pisar gruesas alfombras entre risas, adorar los gintonics y evitar levantar el meñique mientras sorbe una taza de café o pellizca una tostada con mantequilla. Qué duda cabe que también el genio y el esfuerzo por sobreponerse a la grisura franquista y al provincianismo de la transición emigrando a los States, sirviendo, prácticamente a la vez, como camarero y como profesor de español de algún Premio Nobel escasamente pacífico. Pero también se quedó sin el sentimiento trágico de la vida, cambió rencor por frivolidad con lo benéfico que tiene para el cutis, y con el trueque dejó atrás cierta conciencia y bastante memoria. O quizá no, y el escaparatismo del texto con el que anuncia la obra es un sincero afán de emulación hacia Carlos Morla Lynch, no tanto en lo personal como de la época y de las amistades que cultivó. Quizá por eso atribuye todos los males a anarquistas y comunistas y establece con cierta gratuidad su comportamiento como asesinatos conjuntos por toda la ciudad de curas, aristócratas y miembros de la alta burguesía que se refugiaron en la embajada en la que Morla servía. Su madre y su familia se refugiaron allí y allí fue donde nuestro músico construye y recrea un mundo escapista ante el desastre que se iba construyendo al otro lado de las balconadas, como si los perímetros de la delegación extranjera separaran el Ancien Régime de la misma revolución. Los monos milicianos distanciados por apenas unos metros de los ropajes de etiqueta. El gran baile de las balas.

Bajo la pretensión de explorar las reacciones ante las circunstancias extremas en aquellos años se traslada al estudio del fanatismo al mundo actual, considerando que se aleja de de lo político y estratégico y se acerca más a lo cultural y psicológico. Discrepo también, aunque hace falta más espacio para exponerlo. Ahora mismo están construyendo tapias para limitar las favelas, ¿por qué no cercaron antes Wall Street?

Al final está esa consideración de clase que tenía Lorca y Cernuda, de caracolillo sevillano, contra el poeta pastor Hernández. Up & down. Los upper classes contra el lumpen. Dos consideraciones del mundo que nuestro amigo opone e ilustra con el baile de Eva Braun ante las bombas enemigas, asimilándolas al más patrio sufrimiento burgués tras la turba revolucionaria que sólo cedía ante una buena dosis de rigodón. Creo que la pretendida excusa está mechada de oprobio por su falta de solidaridad, por ignorar la realidad circundante, por sostener la caspa y guarecerse tras los crucifijos. Allá ellos. Creo más bien que aquellas mujeres ¿y los hombres?, en Berlín y en Madrid, buscaron cobijo bajo lo que tenían: la construcción de un mundo irreal, inexistente, sectario y falaz. No pueden acusar a los anarquistas y los comunistas de otra cosa que despertarles de esa siesta historicista.

El pelma me abroncará por escribir esto, pero no veo esa dicotomía que presenta su amigo como la lucha entre Hitler y Stalin, en la que resulta tan fácil situarse entre ellos y acusarles de maldad profunda, la veo más bien como las fuerzas reaccionarias al progreso, la Iglesia en cualquiera de sus formas, los belicosos, el poder omnímodo de los poderosos, contra los desamparados de cualquier derecho, los desfavorecidos durante generaciones. Y por eso les gusta llevar el debate a los horrores de la guerra, para decir que ambos bandos cometieron fechorías bajo el manto del espanto irrefrenable. Y mencionan los desórdenes de antes para redimirse con un algo se tenía que hacer. Y nada dicen de los años que vinieron después, cuando estalló la paz y empezaron las purgas, los fusilamientos, las encarcelaciones, el exilio. Los que callaron durante tantos años están contando ahora la historia, justo cuando tienen los pies cansados de tanto bailar. Es lógico, jamás dejaron de hacerlo.

sábado, 28 de marzo de 2009

Balcanización gubernamental

El otro sábado muy temprano me preguntaban sobre la retirada de Kosovo y el lío montado. Yo lo atribuí al coste de mantener esas tropas, más económico que moral, y a la necesidad de desplazar otras a Afganistán, un semipacto entre EE.UU. y España que lanzara grititos de consumo interno y que en dos días quedara olvidado. La razón primera la sigo manteniendo, incluso con más fuerza, pero a lo largo de los siguientes días aparecieron nuevas informaciones. Ninguna cambiaba lo fundamental, pero demostraban lo mantas que somos, o mejor, que ya estoy harto de aceptar las ineficacias de otros, la absoluta incapacidad de este Gobierno taca-taca para dar dos pasos sin caerse.

Soy de los que piensan que las formas son importantes, pero no lo más importante. Eso de te pierdes por las formas, puede ser verdad en la real Corte -y hoy también en la confección-, pero demasiado a menudo se deja de hacer lo importante, lo central, por no perturbar las buenas maneras. Bien es verdad que casi siempre es posible hacer lo debido con la mayor corrección, pero muchas veces se desequilibra a favor de la amabilidad y la pulcritud, en lugar de hacia la determinación y la eficacia. Con gemelos en los puños y gomina en el pelo se cambian mal las ruedas pinchadas.

Pero en este caso, de urgencia nula, lo de Kosovo no puede estar entre las cien primeras cosas que este Gobierno, tuviera que afrontar la semana pasada; el curso de las aprobaciones, comunicados, desmentidos ha sido de una insolvencia absoluta sin lograr, como coartada, algún otro rédito más. Hemos mosqueado a los americanos, perdón, este Gobierno ha mosqueado a los americanos, y a la OTAN; un secretario de Estado ha desmentido a la ministra de Defensa, que se ha reafirmado sembrando de dudas el diálogo con el ministro de Exteriores que, a su vez, se demoró, posiblemente de forma deliberada, en comunicar a las embajadas la decisión. Y para poner la guinda en esta enorme boñiga, llega Zapatero y dice que los soldados son nuestros y que hay que respetar lo que España decida. ¡Olé! Ha llegado el momento del talante patriótico. El dueño de la pelota se enfurruña en Bruselas con una nueva soplapollez. Y yo me pregunto si para resolver esta descoordinación, esta balcanización del Gobierno, se puede recurrir meramente a la vulcanización, a los parches estilo Bermejo, o se puede hacer alguna otra cosa.

Saber de todo es imposible, pero es menester pretenderlo, pero al contrario ¿es posible ignorarlo todo? En ajedrez la anticipación de varias jugadas, de movimientos y respuestas es una habilidad básica. Ya supongo que Zapatero no juega al ajedrez y que la estrategia no forma parte de sus atributos, pero al menos podría haber aprendido algo de táctica con el parchís y entender que si estás a tiro, te pueden comer, ergo hay que salirse de objetivo sabiendo lo que es un dado ¿es mucho pedir que se valoren los asuntos contando con la siguiente jugada?

Zapatero ha debido olvidar que se sentó hace nada, en el trasportín que Francia le cedió, creyéndose que ya disfruta del chester de cuero para toda la vida, olvida que las vamos a pasar putas los próximos años y que Alemania, Reino Unido y Francia tendrán que ayudarnos; sucedió en el pasado y volverá a pasar en el futuro. Ha debido olvidar que hay que reconstruir la relación con los EE. UU. con algo más que sonrisas de ojos azules volviendo a quemar las cenizas de Bush. Pero sobre todo ha olvidado, que ya nadie se acuerda del fondo de la discusión. El PP se encarga de ello manteniendo esa duplicidad de criterio que los electores no sancionan y nadie se pregunta ahora para qué coño estábamos allí, se le llame Kosovo o una provincia serbia, la gente sólo repite, porque los medios amigos y enemigos lo repiten sin cesar: Zapatero se ha vuelto a meter en un charco. Y este último cubre un poco más.

La verdad es que Chacón se podía haber mordido la lengua antes de decir eso de misión cumplida con la que pretendía pasar a la historia de las boutades efímeras. Bastaba con recordar a Bush vestido de niño-recluta la mañana de Reyes en un portaviones, saludando al mundo con su mentira de idéntica sintaxis.

Y si la madre, con perdón, de todos estos desaguisados es la Chacón, la hasta ahora esperanza blanca de la sucesión, nos han dejado a los ciudadanos compuestos y sin novia. Cada vez más, piden las hordas mediáticas el cambio de Gobierno, la sustitución de esos ministros incómodos. Y yo, ingrato, me pregunto, si la solución está en una remodelación o lo que hay que cambiar es al líder. Al menos es una hipótesis que se debería contemplar. Y es el propio Secretario General del PSOE el que tiene que preguntarse, ¿soy yo el que debiera dirigir el Gobierno? De hecho sería la máxima demostración de liderazgo, aceptar que la dirección política de un partido no tiene necesariamente que coincidir con la ejecutiva de un Gobierno, y reconocer que a lo mejor, es necesario esbozar dos voces en estos tiempos de tanto ruido.

Volviendo a nuestro Kosovo, quizá se dé la oportunidad política de traer a los soldados en estos momentos de zozobra, como forma de recuperar el tono muscular o las riendas de la acción, pero la ejecución de esa voluntad no puede ser sólo política. Si no parece que Zapatero sea un maestro en la estrategia, sí se le atribuye cierta intuición política. Canalizar las iniciativas y que otros las lleven por buen camino es un aprendizaje necesario y conocido en el mundo empresarial, en donde el que tiene la idea, la energía, no siempre es el mejor gestor de su desarrollo. Como se ha visto, existen precauciones de toda índole que tomar, desde la propia conexión entre el Gobierno hasta las advertencias que realizar y procedimientos que seguir con terceros. Los fielatos de alta diplomacia. La dirección política debe dejar hacer a la dirección ejecutiva y ésta debe oír al partido y buscar las claves de coyuntura y de elaboración para ello.

Se pensó que Carme Chacón era la sucesora: joven, mujer, catalana, atributos que no te hacen mejor –sin duda tampoco peor- pero si más políticamente apta en esta comprensión superficial y alícuota de la cosa pública. En realidad la Chacón era además aguerrida, capaz, socialista desde siempre, lista e independiente, lo que la hacía -ahora sí- idónea para la sucesión. También tenía ese punto de altivez explícita, de exhibición buscada que incordiaban un poco. Y ahora esto: el caganet en el Belén de Serbia.

Con un Solbes preparando el ajuar de jubilado, Fernández de la Vega de señorita Rotenmeyer permanentemente desobedecida y la Chacón recién eliminada de Eurovisión, sólo nos queda Rubalcaba: hombre, cincuentón, cántabro, atributos que no te hacen peor –sin duda tampoco mejor- pero si menos rutilantes para esta escenografía de tres al cuarto. Al fin y al cabo dicen que Chacón lo aprendió todo con Rubalcaba, y si es así ¿por qué contentarse con el aprendiz si se puede tener al maestro?

lunes, 23 de marzo de 2009

Cuando el pipí no avisa de nada

Un tal Santiago García-Tornel, pediatra, está buscando famosos españoles que se hicieran pis en la cama. Quiere recoger sus testimonios para desmontar los prejuicios. ¿Por ser enurético o por ser famoso?

Dice que la enuresis primaria muy pocas veces tiene que ver con trastornos psicológicos. Este pediatra se queja de que los padres llevan a sus hijos directamente al psicólogo, dice que es el pediatra el que debe explorar y determinar las causas y afirma que el típico niño enurético suele estar sano sin problemas físicos ni psicológicos, pero si no se lleva bien y no se tratan las causas reales, aparecen inseguridades, haciendo que el problema persista o se agrave.

Como verán es una cantinela de un gremio contra otro, yo lo hago mejor que este, porque éste no sabe por dónde se anda. Hasta aquí lo normal en esta sociedad con licencia para curar y en la que las farmacias venden maquillaje, gafas y regaliz mientras te toman la tensión o te pesan con el abrigo puesto.

Nuestro pediatra empieza su tratamiento así: Como si fueras un deportista, yo seré tu entrenador. Te diré lo que tienes que hacer para ganar, pero tú eres quién debe entrenarse y seguir mis recomendaciones. La periodista añade que en el tratamiento se trabajan los hábitos y la motivación del niño, incluso se le invita a llevar un calendario en el que apunta sus noches secas y mojadas. El pediatra concluye: todo ello en un clima de cooperación para mantener e incluso aumentar su autoestima.

Resume los consejos prácticos de esta forma:

* Evitar los castigos y los enfados al ver que el niño ha mojado la cama
* Potenciar las felicitaciones y las recompensas cuando se despierta seco
* Procurar que no tome líquidos antes de irse a la cama
* Durante el día pedir que el niño haga pis cada tres o cuatro horas
* Hacer que lleve un calendario con las noches secas y mojadas
* No etiquetarle de meón
* No avergonzarlo ante amigos u otros adultos
* No crearle inseguridad y potenciar su autoestima
* Que haga su propia cama tras mojarla.

Como ven son recomendaciones estrictamente médicas, premio, castigo, recompensa, felicitación, calendario conductual, coste de respuesta, control de estímulos, mejora de la autoestima, etiquetado. Los psicólogos deben estar encantados enyesando piernas o haciendo tactos rectales.

Me he tomado la molestia de revisar las asignaturas de ambas carreras: las de medicina y las de psicología. En Medicina quizá toquen tangencialmente el asunto en una de 3º, Bases Psicológicas de los Estados de Salud y Enfermedad, y si nuestro médico está tan enterado quizá en Pediatría se explique junto con la escarlatina y el ojo vago.

Por el contrario en Psicología sí hay algunas asignaturas que explican algo mejor el asunto. En primero está la Psicología del Aprendizaje que se repite en segundo, Psicología de la Atención, Psicología de la Motivación, Evaluación Psicológica, Psicopatología, Técnicas de Modificación de Conducta, Evaluación Clínica Infantil, Terapia de Conducta ¿sigo?

Claro que a los niños no les pasa nada por hacerse pis por la noche la mayor parte de las ocasiones. Las estadísticas las maneja todo el mundo. Las hipótesis celotípicas quedaron atrasadas hace décadas y no son los psicólogos sus defensores. Son trastornos del aprendizaje, del control, de la percepción de estímulos, se resuelven organizando el aprendizaje con los métodos para ello. Nada más. No hay complejos ocultos, ni hipótesis de madres castrantes o padres rivales. Cuando un médico se atribuye un conocimiento que no se tiene es intrusismo; moral al menos, y además es un comportamiento bastante estúpido. Los médicos saben de muchas cosas, sin duda demasiadas, pero no saben de motivación más que un abogado, o de recompensas más que un arquitecto –que en estas épocas sabe más de castigos-. Son los psicólogos los que además de ese conocimiento inespecífico, que tenemos todos, tienen un saber teórico y pautado, por poco que les luzca. Cuando los médicos utilizan hormona diurética, anticolinérgicos o antidepresivos para resolver la enuresis, están utilizando medios vetados a los demás profesionales que no han cursado farmacodinámica, por más que a la mayoría de los galenos se lo haya contado el visitador de laboratorio de turno. Cuando afirman ser un entrenador personal, cuando les piden rellenar un calendario, cuando esbozan la teoría del etiquetado sin saber de qué están hablando o recogen los principios básicos del aprendizaje sin haber leído a Thorndike o a Skinner se meten en un terreno, si no vedado, al menos impropio. Pero pretender echar a otros de ahí es sin lugar a dudas arrogante.

Este médico se quedó en la época de cuando los niños se seguían meando pero sabían por qué según rezaba el chiste y reivindica procedimientos de amplia utilización en las aulas, en la clínica infantil y adulta, no son procedimientos sólo para wet backs que ignoran donde está Río Grande, son los paracetamoles y las amoxicilinas de los médicos, cada día, con cada paciente.

No es cuestión de aburrirles, pero para vender un libros sobre meones famosos no es necesario usurpar los pocos asuntos en los que los psicólogos se defienden moderadamente bien. Venir a estas alturas a señalarnos Mediterráneos… Quizá nuestro médico crea que la enuresis solo la pueden tratar los pediatras y hay que recordarle que las tonterías solo las pueden decir los tontos.